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La reflexión que vas a leer a continuación no es solamente un conjunto de palabras correctamente ordenado, sino la esencia de una reflexión o de una experiencia.

Si la aprendes de memoria, estará bien; pero solamente surte su efecto si la lees con el corazón, y si la dejas que se repita dentro de ti para que la comprendas y la integres.

Déjala que peregrine dentro de ti… que se expanda… que te llene… que te hable más allá de lo condensado…


NO TE PREGUNTES A TI MISMO QUÉ NECESITA EL MUNDO. PREGÚNTATE QUÉ ES LO QUE TE HACE SENTIR VIVO Y LUEGO, VE Y HAZLO. PORQUE LO QUE NECESITA EL MUNDO SON PERSONAS VIVAS, CON ÁNIMO.
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COLABORACIONES: ARTÍCULOS INTERESANTES / RESISTENCIA A VER
« Último mensaje por gozo en Hoy a las 06:41:51 am »
RESISTENCIA A VER


Mientras tu estado mental y emocional no sea lo más importante para ti en cada instante, no importa nada de lo que hagas, ni la importancia que tenga para ti. No importa lo urgente que creas que es cada asunto en el que te involucras para no ver nada más. Ni importan las consecuencias de no haberte ocupado “responsablemente” de ello ni ningún tipo de desenlace posible. Cada situación en la que decidiste involucrarte “afuera” era sólo una excusa más para no mirar la causa de todas ellas.

Es más honesto aquietarse por unos instantes y reconocer que en realidad no quieres ver. Ese reconocimiento libera a la mente de una gran tensión. Reconoces esa tensión cada vez que piensas en detener tu mente un momento de la vorágine de su absurda e inconsciente actividad, tan importante para ti.

Mediante la práctica con los ejercicios puedes comprobar el enorme rechazo que sientes al pensar en aquietarte por un rato, y cómo tu mente trata de evadir ese momento en el que le entregas tu mente al Espíritu en paz. Por lo tanto, la paz no es lo que deseas todavía. El problema de no reconocer esto consiste en la enorme cantidad de tiempo que pierdes creyendo que quieres lo que todavía no deseas encontrar.

Podemos ser honestos hoy y reconocer esto: que la paz es algo que te asusta, algo que contradice tu idea del mundo, de tus relaciones e incluso de ti mismo. Por lo tanto, llevar a tu mente a la paz por un momento sólo puede producir miedo, ya que en la paz el ego no puede prevalecer. Y si el ego es lo que crees que eres, creerás que en la paz mueres. Ésa es la razón por la que la práctica de los ejercicios resulta tan confrontante, la razón por la que olvidas con tanta facilidad el único propósito para el cual viniste a este mundo, y la razón por la cual mantienes una guerra oculta en tu mente hacia el contenido de este Curso.

Tal vez no sea eso lo que compartas con otros, y de lo que te escuchen hablar sea de las maravillas que has logrado y una cierta serenidad con respecto al pasado. Pero recuerda que el ego es muy astuto, y enarbolará esos pequeños logros para mantenerte entretenido con ellos, y ocultar hábilmente aquello que todavía no estás dispuesto a sanar. Podrá mantenerte en ese estado durante mucho tiempo. Tal vez incluso abandones este mundo sin haber reconocido esa negación a ver lo que te hacía daño, oculto tras mínimos logros y pequeños y tímidos avances.

No te conformes con la miseria que el ego te ofrece. Eres un Hijo de Dios, y sólo la perfecta paz es tu herencia. Detente las veces que sea necesario para ver cómo te sientes, para observar por qué te sientes así, por qué estás triste. Si eso no es importante, ¿qué es importante para ti? ¿Qué otra cosa requeriría más fervientemente tu atención que observar los obstáculos que te impiden ser plenamente dichoso para que sean deshechos para siempre? Y si la paz no es tu prioridad, ¿por qué te extrañas cuando a pesar de la práctica de este Curso no eres plenamente feliz?

El Espíritu no quiere quitarte lo poco que tienes y que tanto valoras. Pero es importante que tú te des cuenta de qué se trata ese “tesoro” que tratas de proteger de la luz de la verdad. Porque mientras no lo veas, seguirás mirando en otra dirección, y lo único que verás serán las proyecciones de eso que te has negado a ver para ser liberado. Cada instante de quietud que le ofreces a tu mente es una invitación al Espíritu en ella. Y cuando el ego se da cuenta de esta invitación te incita a mirar inmediatamente en otra dirección, para que salgas corriendo tras ilusiones de responsabilidades, necesidades, planes, obligaciones y demás estratagemas que te hagan olvidar que tu única responsabilidad como un obrador de milagros es aceptar la Expiación para ti mismo.

Practicar la salvación no debiera ser algo agotador. Tú mismo reconoces, cuando eliminas las resistencias iniciales a estar en paz, que eso es lo que realmente deseas. Pero una vez que vuelves al caos lo olvidas. Decir que no tienes tiempo para estar en paz es una clara negación a ser libre. Una resignación explícita a la dependencia, la esclavitud, la enfermedad, la tristeza y la depresión constante. Porque ¿qué ocurriría si te dieras cuenta de que no hay nada en este mundo que merezca tu dedicación y tu tiempo, excepto el hecho de pasarlo de largo? Tendrías que replantearte muchas cosas y son realmente muy pocos los que están dispuestos a hacer este acto de humildad en el que reconocen simplemente que se equivocaron. Así que sencillamente cierran los ojos y siguen caminando hacia ninguna parte apresuradamente, siempre ocupados, para que parezca que hay algo importante que hacer aquí, justificando generalmente su falta de voluntad con algún “bien ajeno” que deben hacer para satisfacer la expectativa de otro. Sin este reconocimiento, todo es en vano porque todo se convierte en una huída hacia delante que no lleva a ninguna parte.

Aunque parece haber dos mundos, sólo uno de ellos es real. No lo puedes ver, pero está disponible en tu mente. Cuando nublas tu visión al mundo real, lo que ves con ojos físicos es lo que aparece ante ti. Y en la medida en que reaccionas a él te estás negando a ver lo que realmente está ahí. Cuando te preocupas o le das alguna realidad al mundo que ves en cualquiera de sus aspectos o formas te sigues negando a ver la verdadera causa de lo que está aconteciendo, que no es física.  El hábito de cerrar tus ojos al mundo por unos instantes para devolverle la paz a tu mente se adquiere de manera natural cuando cesan las resistencias al amor y cuando has comprendido que no hay nada aquí que merezca la pena anhelar.
 
Andrés

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DISFRUTA DE TU TIEMPO A SOLAS
Maytte

Charla de 57 minutos


https://www.youtube.com/watch?v=kHDUinOItdo



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ATAQUES DE PÁNICO
Rafael Santandreu


Vídeo de 14 minutos


https://www.youtube.com/watch?v=RA573BEaySY



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COLABORACIONES: ARTÍCULOS INTERESANTES / CARTA DE LA ANSIEDAD PARA TI
« Último mensaje por adonis en Hoy a las 06:31:27 am »
CARTA DE LA ANSIEDAD PARA TI


https://www.youtube.com/watch?v=7CHWAcrB9ls


¡Hola!
Soy la ansiedad, no te asustes… vengo en son de paz, por cierto, ¿por qué te asustas tanto ante mi presencia?
Sé que sientes horrible cada vez que aparezco, que te desesperas y quisieras hacerme desaparecer, sé que si pudieras me aventarías con todas tus fuerzas lejos de tu vida, sobre todo porque crees que estoy aquí para hacerte daño, para amargarte la existencia… inclusive has de creer que puedo llegar a ser la causa de tu muerte; pero créeme, si no te he hecho daño, es porque no es mi intención hacerlo y porque tampoco lo voy a hacer.
No estoy aquí ni para que te de un ataque al corazón, ni para que te ahogues y mucho menos para volverte loco o hacerte sentir raro e inadecuado; creo que ya te lo he demostrado.  Y sí, sé que hago un desastre en tu interior y que te asusto, pero al final del día… no te he matado, no te has ahogado y tampoco te has vuelto loco. La realidad es que estás aquí, teniendo miedo a que eso pase, sin que haya pasado en realidad.
Y te confieso que no porque pienses o sientas que pueda pasar, significa que realmente vaya a pasar 
Estoy aquí escribiéndote esta carta porque te quiero platicar la verdad y serte totalmente honesta: si he aparecido en tu vida haciéndote sentir todo esto es porque no había encontrado otra manera de hacerme escuchar por ti.
Estabas tan ocupado tratando de ser exitoso, de ser productivo y de demostrarle a los demás que eres digno de ser amado… que no escuchabas mis pequeñas señales.
¿Recuerdas esa vez que te dio un dolor de cabeza? ¿O cuando tuviste insomnio por más de 2 horas? ¿O qué tal esa vez que sin razón aparente te soltaste a llorar sintiendo que algo andaba mal? ¿y esa vez que te quedaste solo y te sentiste inquieto y buscaste con qué distraerte…? ¿o qué tal esa vez que te dio un temblor en el párpado? ¿aquella alergia en la piel…? y ni hablar de la gastritis y colitis.
Bueno, pues todas esas veces era yo misma tratando de hacer algo para que me escucharas, para que te detuvieras por un momento a sentirme y resolver de verdad lo que te estaba pasando. Pero no lo hiciste, seguiste con tu ritmo de vida; seguiste con tu misma manera de pensar y reaccionar; preocupándote por el qué dirán, presionándote por ser perfecto, angustiándote por tener el control de todas las cosas a tu alrededor… por salvar a los demás mientras que te descuidabas a ti mismo, y está bien… está bien… comprendo que es algo actual y hasta aprendido.
Pero como eso no es lo que quiero para ti, como sé que puedes ser libre de verdad, entonces intenté algo más fuerte: hice que te doliera la quijada al despertar, que se te taparan los oídos y te sudaran las manos…que tu corazón acelerado para después sentirte agotado y hasta mareado… en fin, tampoco me quisiste escuchar.
Y sé que te desesperas porque no “entiendes” con tu mente racional lo que te está pasando, y claro, con tu mente racional no me vas a entender, ¡al contrario! sólo logras asustarte más y generarte nuevas sensaciones e ideas que no eran mi intención que tuvieras.
Mi intención es ayudarte a ti y a regresar a tu centro, ayudarte a frenar por un momento para que voltees a ver en tu interior qué es lo que estás necesitando para volver a sentirte libre y pleno. Mi intención sí es llamar tu atención, y te felicito si estás leyendo esto, pues significa que ahora ya no quieres evitarme. De hecho, sé que estás cansado y cansada de hacerlo, de huir de mí como si fuera un monstruo en medio de un bosque oscuro.
Sé que ya no toleras seguir embobándote horas y horas en el Facebook y la televisión mientras que sabes que hay algo que necesitas atender, que estás cansado de vivir la vida de otras personas para no voltear a ver la tuya, sé que ya no quieres seguir adormeciendo tu cuerpo, que ya no quieres fugarte de la realidad y que realmente quieres disfrutar de tu vida.
Sé, que ya empiezas a estar más dispuesto a sentirme y escucharme.
Y espero de verdad que ahora estés listo y lista para enfrentar tu realidad,  para enfrentar la verdad de tu vida y de ti mismo tal y como es, sin máscaras, sin atajos… sin pretensiones. 
Y siéndote honesta, yo también ya me cansé de estarte mandando avisos para nada más ver cómo te asustas y sales corriendo, cómo llegas a pensamientos que no son verdad generándote un malestar mayor, alejándote cada vez más de escucharme.
Y como me cansé, me rendí, y decidí escribirte. Pues tengo algo realmente importante que decirte.
Así es que vayamos al grano.
Lo único que llevo tratándote de decir todo este tiempo, es que… es momento de evolucionar.
¿Evolucionar? sí, no es un concepto New Age, es una necesidad de todo ser humano cuando en algún momento de su vida ya no le funciona lo que viene haciendo.
La realidad es que estoy aquí porque necesitas hacer algunos cambios en tu interior y en tu vida, pues aceptémoslo, no te sientes pleno y no estás viviendo como quisieras hacerlo.
¿Quién quiere vivir presionándose a sí mismo? ¿exigiéndose por cumplir estándares aprendidos? ¿Tratando de complacer a medio mundo menos a sí mismo? ¿intentando controlar todas las variables de cada día? ¿quién quiere vivir quejándose y con miedo de todo lo que sucede? ¿queriendo tener la certeza de todo lo que va a suceder? ¿repitiendo los eventos traumáticos de su pasado? ¿echando culpas a los demás?
¿Cómo vas a querer vivir sin ser tú mismo y sin tomar las riendas de tu propia vida?
Para eso estoy aquí, para ayudarte a recuperar esa plenitud que vive dentro de ti, y para lograrlo, tendrás que deshacerte de lo que te impide contactarla. No significa que te tengas que convertir en otra persona, ¡al contrario! significa que necesitas dejar de actuar y pensar como tú no eres y poder ser más tú mismo.
Estoy aquí para ayudarte a ver precisamente qué te impide contactar con tu sentido de vida, con tu pasión por vivir, con tu alegría y con tu verdadero ser. Y que puedas descubrir que hay algo que estás necesitando darte y generarte para lograrlo.
Es lógico que a veces no te des cuenta de esas cosas que necesitas, que te sumerjas en relaciones que no te funcionan, en trabajos que no te gustan pero que “necesitas”, que busques ser amado por los demás poniéndote máscaras y actuando como no eres; es lógico, que busques la seguridad en alguien más y que creas que no puedes tú sólo con esta vida, ¿quién no quisiera regresar a la panza de su mamá y despreocuparse por todo?
Pero tampoco tienes por qué vivir alerta y protegiéndote de “posibles peligros”, puedes relajarte… y darte cuenta que no tienes que controlar absolutamente todas las variables para poder dormir con la mente en paz. Puedes hacerte responsable de ti y de tu vida sin que te conviertas en un adulto aburrido abrumado por la vida; puedes seguir disfrutando aunque tengas hijos por cuidar o sueños por cumplir.
Puedes vivir de hacer lo que te gusta y compartir tu tiempo con quien eliges, puedes generarte una manera de pensar más realista y positiva, al final del día, tú no eres tus pensamientos, eres quien se da cuenta que piensa y puedes tomar las riendas de tu mente, claro, de manera amorosa y paciente.
Y para lograr esto, necesitabas darte cuenta que tu mente está interpretando constantemente la realidad, y que no siempre tu interpretación es correcta, que puedes caer en errores, creer esos errores, obsesionarte con esos pensamientos, y alejarte de la realidad que sí está sucediendo.
Es momento de que regreses a la realidad y descubras que hoy, ahí donde estás, estás a salvo, y tienes todo el derecho y la capacidad para tomar las riendas de tu vida.  Eso sí, necesitarás perderle el miedo al rechazo, al ridículo, al fracaso y al qué dirán, necesitarás hacerte tu prioridad y confiar en tu voz interior, necesitarás esforzarte por generarte eso que sí anhelas y que sabes que es tu derecho vivir.
Estoy aquí para decirte que necesitas ponerle límites a las personas que te lastiman; para que te agarres de valor y aprendas a decir que “no”; para que dejes de mendigar amor con quien no te merece; para que dejes de depender de la existencia de tu pareja para ser feliz; para que de una vez por todas… ¡cuides tu cuerpo!
¿De qué otra manera le habrías puesto atención a tu cuerpo? Digo, probablemente de muchas maneras, pero ésta está funcionando.  Necesitas darle el alimento que necesita, dejar de criticar tu físico y agradecerle por lo que te da; haz que sude y que se mueva, ten tus hormonas al día y duerme las horas que necesitas.
¿Por qué te explotas? ¿Por qué te exiges tanto? No entiendo porque lo haces… si lo tienes todo, lo eres todo, tienes toda la capacidad que necesitas para crear tu propia realidad, pero te tratas como tu propio esclavo, eres demasiado severo contigo mismo… y estoy aquí para pedirte que simplemente te detengas.
Así es que ya sabes… si realmente quieres que me vaya, toma el timón de ti mismo, pregúntate qué has hecho que te ha alejado de tu esencia. Pregúntate realmente cómo quieres vivir y lucha por esa vida, pues es tu vida, y solamente tú puedes decidir sobre ella… si a los demás no les parece, es porque ellos tienen su propia vida, no tendrían por qué comprenderte y tú no tendrías por qué controlar lo que piensan sobre ti.
El único control que puedes tomar es el de ti mismo, y para recuperarlo, necesitarás aceptar que lo has perdido y retomarlo con fuerza. Necesitarás usar toda esa frustración y tensión interior y convertirla en motivación para ir tras lo que anhelas. Por eso, necesitas permitir que yo me exprese, perderme el miedo, sentirme para que veas que estos síntomas tan sólo son una manera de ayudarte a recuperar tu equilibrio, y que si esperas a que pasen… pasarán, y que si aprendes a relajarte y a tener tu mente en el presente, se transformarán.
Así es que la próxima vez que me sientas, cierra los ojos… confía y siénteme, déjate llevar… escucha lo que tengo por decirte, entiendemey después, ¡pasa a la acción! Por favor, ya no me reprimas, ya no te distraigas cada vez que llego… pues así no podré hablarte y no podrás hacer esos cambios que tú sabes que necesitas hacer.
Espero no tener que llegar muchas veces más en tu vida, pero si lo hago… recuerda que no quiero lastimarte, quiero ayudarte a que recuperes tu propio camino de evolución, el camino que si lo tomas, te hará mucho muy feliz.
Y ya para terminar, quiero confesarte una última cosa, quiero decirte quién soy en realidad:
Yo… soy tú esencia.
Así es, soy tu esencia, disfrazada de ansiedad.
Soy tú verdadero ser, ese que guardaste para proteger, y estoy aquí, gritándote, tocando desde el interior de tu corazón con fuerza para que me escuches. No es taquicardia lo que sientes, soy yo, que quiero salir de ahí.
Déjame salir… déjame tomar las riendas y confía en mí, recuerda quién soy y quién eres, vuélvete a hacer uno conmigo y pierde el miedo a salir lastimado. Yo prefiero que vivamos la vida como es, que la exploremos y que demos lo que tenemos que dar, sea lo que sea, a vivir escondidos por miedo a lo que pueda pasar…
Así es que hola, yo soy tú, y ya es momento de escucharme.

Con cariño, yo – La Ansiedad

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IDEAS, FRASES Y MOTIVOS PARA REFLEXIONAR -sólo para muy valientes-. / MIEDO A LA SOLEDAD
« Último mensaje por francisco de sales en Septiembre 23, 2017, 06:21:57 am »
La reflexión que vas a leer a continuación no es solamente un conjunto de palabras correctamente ordenado, sino la esencia de una reflexión o de una experiencia.

Si la aprendes de memoria, estará bien; pero solamente surte su efecto si la lees con el corazón, y si la dejas que se repita dentro de ti para que la comprendas y la integres.

Déjala que peregrine dentro de ti… que se expanda… que te llene… que te hable más allá de lo condensado…


¿POR QUÉ, EN GENERAL, SE REHÚYE LA SOLEDAD?
PORQUE SON MUY POCOS LOS QUE ENCUENTRAN COMPAÑÍA CONSIGO MISMOS
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CONFERENCIAS... CHARLAS... ENTREVISTAS... PROGRAMAS... / EVITAR LO QUE NOS HACE SENTIR MAL - Maytte
« Último mensaje por Fe en Septiembre 23, 2017, 06:20:56 am »
EVITAR LO QUE NOS HACE SENTIR MAL
Maytte

Charla de 60 minutos


https://www.youtube.com/watch?v=ytkmVDi0aE8


VISITE www.buscandome.es
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MÁS ARTÍCULOS DE FRANCISCO DE SALES / EL ESPEJO Y TÚ
« Último mensaje por francisco de sales en Septiembre 23, 2017, 06:04:06 am »
EL ESPEJO Y TÚ


En mi opinión, mirarse con los ojos abiertos en un espejo es más duro que mirarse con los ojos cerrados en el interior. En este segundo caso, parece que la ausencia innegable e inevitable de unos ojos penetrantes que te indagan desde el espejo, silenciosa pero sólidamente, hace un poco más sencilla la situación.

En cambio, cuando te miras en el espejo y te mira esa figura que es exactamente igual que tú pero plana, igual que tú en cuanto a que no puede disimular su tristeza, con la misma mirada producto del desasosiego de no saber pero al mismo tiempo con una pregunta sin definir, una pregunta que todavía se está construyendo relacionada con “¿Quién soy yo?”, “¿Quién es ese del espejo?”, “¿Qué estoy haciendo con mi vida?”, “¿Qué me pasa?”, “¿Qué inquietud es esta que me agobia y me altera y me provoca una sensación de desubicación?”.

Me armo de valor y miro a la cara al del espejo. “No sé quién eres”, me dice. “Yo tampoco lo sé”, le digo.

“¿Qué quieres?”, pregunta. “No lo sé”, le tengo que decir.

“¿Qué te pasa?”, inquiere. “Ya me gustaría saberlo”, tengo que reconocer frente a él y frente a mí.

“¿Qué haces mirándome?”, interroga. “No lo sé”, repito. En realidad tengo ganas de huir, de borrarme, de deshacerme de esta mente inquisidora que no me permite eludir mi estado interior y me lo pone enfrente continuamente.

Observo que el del espejo se atreve a hacerme las preguntas que yo evito, y me las hace directamente, sin pensar en mi miedo, sin respetar esta cobardía en la que me refugio cuando se trata de investigarme o de pretender conocerme.

Tengo tanto miedo a lo que pueda encontrarme… y tengo tanto miedo a qué me puede pasar si reconozco que tengo errores y motivos de arrepentimiento y grandes vacíos y más dudas y mi pobreza espiritual y mi incapacidad para afrontar los asuntos que tengo pendientes de resolver y esta indefensión ante la vida y estos sueños desmoronados y esta lágrima que siempre está preparada para salir y esas noches preñadas de dudas…

Así estoy siendo yo la mayoría del tiempo, y por eso es que me cuesta responder con una sonrisa a la mirada seria que me reta, y me cuesta encontrar razones para convencerle de que abandone esa inquisición, eso que siento como un acoso continuado.

Bastante débil soy yo como para tener que aguantar también mi propia enemistad, pero esa seriedad no me invita a una reconciliación. No veo colaboración por su parte, ni una apertura de brazos que me acoja a pesar de mi humanidad –iba a escribir “debilidad”, pero me di cuenta a tiempo y no lo hice-, ni una sonrisita que me transmita perdón o, cuanto menos, comprensión.

Esto de mirarse al espejo para conocerse es el ejercicio más duro que conozco. Bueno, es peor aún mirarse y no encontrar una sonrisa enfrente, como es mi caso.

El del espejo me vuelve a preguntar, aunque yo no le quiera escuchar y, aún menos, responder. Me pregunta sin una pregunta concreta. Es como que quiere hacer que me sienta culpable con solo mirarme. Y lo logra. No necesita acusarme: ya tengo que saber yo todos los motivos por los que podría acusarme.

A pesar de todo, persisto en volver a mirarle a los ojos. Yo trato de quitarle dureza a mi mirada con la esperanza de que él también lo haga. Deseo poderlo conseguir, porque mi voluntad es la de llegar a una reconciliación, a un hermanamiento, y no voy a dejar de intentarlo.

Sé que me quiero aunque no me lo demuestre.

Sé que esto de “me quiero” es el lema que ha de resistir y no abandonarme. Y yo no abandonarlo.

Por encima de todo, de mis propios altibajos, de mis auto-enfados, de mi tremenda exigencia y mi dificultad para perdonarme, por encima de todo ello está mi propio amor que intuyo –aunque no veo-, está un cuidador poco activo –porque no le dejo cuidarme-, está la intuición de que dentro de mí se encuentra quien yo quisiera encontrar.

Dentro de mí, estoy YO.

 Y con ese YO me quiero encontrar.

¿Y tú?, ¿qué ves cuando te miras al espejo?

Te dejo con tus reflexiones…


Francisco de Sales


“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)

Si te ha gustado ayúdame a difundirlo compartiéndolo.







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DESCARGAR O VISIONAR GRATIS - Libros, música... / SER FELIZ EN ALASKA - Rafael Santandreu
« Último mensaje por Fe en Septiembre 23, 2017, 05:47:57 am »
SER FELIZ EN ALASKA
Rafael Santandreu


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