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Muy ilustradores conceptos. Mientras los leía, me preguntaba como interpretarlos desde la óptica de una persona de 70 años (mi caso), cuando la experiencia de la vida me hace comprender que nunca en la vida salí de mi Zona de Confort, porque esta era muy buena. Es momento a mi edad, de hacer este tipo de experimentos?. Quiero pensar que sí.
Gracias.
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COLABORACIONES: ARTÍCULOS INTERESANTES / Re:SI TÚ GANAS, YO GANO.
« Último mensaje por doveni en Hoy a las 04:03:12 pm »
Excelente artículo. Me ha encantado la sencillez con la que el autor (desconocido) aborda el tema de la inter relación de las personas. Lo mismo que leemos en textos de metafísica, a veces difíciles de interpretar.
Me gustaría usar algunos de los pensamientos en mi blog personal y lo haré citando al autor desconocido.
Gracias
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APRENDER A QUERERSE A UNO MISMO: 10 CLAVES PARA LOGRARLO
Te explicamos cómo amarte más y mejor.
por Xavier Molina
•   
La clave para poder amar a las demás personas es, primero de todo, querernos a nosotros mismos. Es imposible ofrecer a los demás lo que a nosotros nos falta: si no somos capaces de sentir amor por nosotros mismos, será imposible que podamos tener una relación de pareja sana.

¿QUÉ SIGNIFICA EXACTAMENTE “QUERERSE A UNO MISMO”?

Quererse a uno mismo está muy ligado a saber darse la oportunidad de sacar la mejor versión de cada uno, descubriendo el potencial que tenemos a todos los niveles: afectivo, romántico, espiritual… Quererse a uno mismo también significa ser honestos con nosotros mismos y con los demás, y comprometernos con la vida y el bienestar propio y ajeno.
Además, quererse a uno mismo también implica estar atento a nuestras necesidades vitales y aceptarnos, respetarnos y amarnos por ser quienes somos.

1. Plantea con optimismo el presente para construir un buen futuro
Quererse a uno mismo también pasa por dejar de exigirnos más de lo que realmente somos. Aspirar a mejorar en la vida y como personas es un proyecto noble, pero no debe llevarnos a la ansiedad y a infravalorar cómo somos actualmente. Debemos aprender a romper con las falsas creencias que condicionan nuestro presente y nuestro futuro, además de perdernos cosas valiosas de nuestra vida actual y de nuestra personalidad.

2. Atrévete a ser tú mismo y a mostrarte tal como eres
Quererse a uno mismo significa mostrarse tal cual somos en los distintos ámbitos en que nos movemos. Debemos afrontar la realidad, con sus obstáculos y dificultades. Siendo conscientes de nuestro potencial podemos conectar mejor con las personas y enfocarnos hacia nuestros objetivos personales.

3. Quererse a uno mismo es ser capaz de amar a los demás
Aprender a querernos a nosotros mismos nos va a reportar una mayor capacidad para amar a otras personas. ¿Por qué? Cuando cuidamos nuestro bienestar psicológico, estamos labrando una larga lista de buenos hábitos y actitudes que afectan positivamente a cómo nos enfrentamos al mundo. Desde una buena base de autorrespeto estamos en sintonía con las demás personas que también se quieren a sí mismas, y podemos entablar relaciones saludables que nos permiten relacionarnos desde la sinceridad y poder crecer y madurar juntos.

4. Pierde los miedos y ataduras
Cuando estamos preparados para asumir quiénes somos conseguimos amarnos a nosotros mismos. Entonces nos liberamos de la presión por fracasar, y es cuando se produce el máximo desarrollo personal de nuestras habilidades y capacidades. Amarse a uno mismo implica también un mejor conocimiento sobre uno mismo. ¿Sabes cómo puedes lograr encontrarte a ti mismo para ser más feliz?

5. Abre tu mentalidad y libérate: tu vida es tuya
Amarse a uno mismo es también abrirse y liberarse de ciertos condicionamientos y expectativas que otros han depositado en nosotros. No podemos permitir que nuestra vida transcurra en una especie de burbuja, debemos tratar de superar las ataduras, comprender que solo están en nuestra mente y empezar a conectar con personas o aficiones que no nos habíamos dado la oportunidad de conocer.

6. Olvídate de las máscaras sociales
Amarse a uno mismo es, como hemos visto en el segundo punto, despojarnos de máscaras y convencionalismos. No debes agradar a todo el mundo: si te muestras tal como eres, muchos sabrán apreciar tu honestidad y gustarán de compartir buenos ratos contigo.

7. Aceptarse también es conocer nuestros límites
Nadie es perfecto, nadie. Para quererse a uno mismo no es necesario tener aspiraciones y ambiciones irreales, sino más bien luchar día a día por mejorar en lo posible, pero dentro de nuestras posibilidades y en una medida racional. Habrá cosas de la vida que nos gustarán más o menos, y por tanto hay que saber escoger las que nos hacen felices y profundizar en ellas.
8. Quéjate menos y disfruta más
Amarnos a nosotros mismos implica necesariamente hacernos responsables de nuestras acciones, sin victimismo ni lamentos. Vivimos en un planeta que ha dispuesto una serie de factores que nos ayudan a progresar y a sentirnos mejor con nosotros mismos y con el entorno. ¿Tiene algún sentido pasar el día quejándonos?

9. Desarrolla tu potencial
La Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner nos explica que cada uno de nosotros posee instintos y talentos naturales que pueden mejorarse si nos lo proponemos. Una de las claves para desarrollarnos como personas es realizarnos en base a actividades que nos supongan un reto divertido y apasionante. Tenemos que dejar fluir nuestra creatividad e ingenio para ser concientes del gran potencial que atesoramos.

10. Arriésgate a vivir experiencias únicas
¿Sabes cuántas personas tienen una vida gris por el simple hecho de no tomar las riendas de su vida? Ver pasar los días sin salir de la rutina es una de las maneras de tener una autoestima nefasta. Hay que aprender a arriesgar, sea en el plano sentimental, laboral, o en cualquier otro. Arriesgar implica liberarse de muchos temores que acarreamos. Este punto es imprescindible para que nuestra fuerza interior despierte de una vez por todas.

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MEDITACIONES DIRIGIDAS Y MÚSICA PARA MEDITACIONES / MEDITACIÓN DE LA BONDAD AMOROSA
« Último mensaje por OM en Hoy a las 08:09:41 am »
MEDITACIÓN DE LA BONDAD AMOROSA
28 minutos

"La bondad amorosa" es una meditación nuclear de todas las tradiciones espirituales de la humanidad para el cultivo de sentimientos positivos. En este caso, con los matices propios del Mindfulness. La bondad amorosa es un estado mental de serenidad y confianza …y un estado emocional de plenitud. Es un acto de generosidad que predispone al corazón a abrirse y a desarrollar sentimientos de empatía, amor y bienestar hacia los demás . La prof. Herminia Gisbert, co-fundadora de la Fundación Sophia, es Especialista en desarrollo personal, mindfulness y prácticas contemplativas de Oriente.


https://www.youtube.com/watch?v=I7R4bsgDNe8
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MÚSICA PARA MEDITACIÓN
64 minutos


https://www.youtube.com/watch?v=yJ6rS9uNCfI
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La reflexión que vas a leer a continuación no es solamente un conjunto de palabras correctamente ordenado, sino la esencia de una reflexión o de una experiencia.

Si la aprendes de memoria, estará bien; pero solamente surte su efecto si la lees con el corazón, y si la dejas que se repita dentro de ti para que la comprendas y la integres.

Déjala que peregrine dentro de ti… que se expanda… que te llene… que te hable más allá de lo condensado…


EL SILENCIO ES LA EXPRESIÓN DE DESPRECIO MÁS PERFECTA.
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INTELIGENCIA SOCIAL, APRENDE A CONECTAR CON LOS DEMÁS
Carlos Pérez de Tudela


El ejercicio de la inteligencia social te reportará grandes beneficios, que contribuirán a que logres todo aquello que te propongas.

QUÉ ES LA INTELIGENCIA SOCIAL

Cuando hablamos de inteligencia nos referimos a la capacidad de relacionar conocimientos y utilizarlos para resolver una situación. Si analizas la etimología de la palabra inteligencia verás que su origen es latino y su traducción es “inteligere”, una palabra compuesta por intus (entre) y legere (escoger). Así pues, etimológicamente hablando, llegamos al mismo significado: escoger entre dos cosas/relacionar dos o más conceptos.

No obstante, el significado de la palabra inteligencia no es más que un preámbulo para hablar sobre el área más social de la misma. Y es que cuando hablo de inteligencia social lo hago refiriéndome a la capacidad que tenemos todos los seres humanos de entender, tratar y llevarse bien con los que te rodean.
Este tipo de inteligencia es aquella que ejercitada correctamente te ayudará a mejorar la calidad de tus relaciones personales, a que tus logros profesionales aumenten, a que tus relaciones sentimentales sean más estables y duraderas. En resumen, es el tipo de inteligencia que hará que te relaciones con efectividad y que obtengas el mínimo nivel de rechazo.
Entrenarla es sencillo, solo hay que tener en cuenta algunos factores como los que a continuación te voy a detallar:

LA EMPATÍA

Ejercítala cada día, ponla a prueba siempre que puedas. Si eres una persona empática te saldrá de manera natural y no tendrás que hacer gran cosa. No obstante, si la empatía no es lo tuyo no te preocupes, practica, analiza siempre que puedas tus sentimientos y oblígate a ponerte en el lugar de los otros.
Te propongo algo sencillo y metódico, algo para hacer cada día y aumentar tu nivel de empatía: busca un periódico, extrae de él la experiencia de otro e imagínate cómo te sentirías tú en su lugar. Te aseguro que si lo haces cada día al final tu cerebro lo hará de una manera natural.

EL LIDERAZGO

Al hablar de liderazgo no solo se habla de dirigir a los demás o a que los demás le sigan a uno, también se puede trabajar desde el prisma del liderazgo personal. Mi consejo es sencillo: haz una lista de cosas que quieres llevar a cabo durante toda la semana y cúmplela.
La disciplina y tu capacidad de autogobierno te darán una pista de tu nivel de liderazgo personal. Si no puedes liderarte a ti mismo no podrás esperar que los demás te sigan.

LA ASERTIVIDAD

Aplica tu empatía a todo aquello que te resulte violento y háblale a los demás como querrías que te hablasen a ti. Si eres capaz de tratar a los otros como tú querrías que te tratasen a ti podrás decir que eres una persona completamente asertiva.
Al contrario, si necesitas mejorar, te propongo que cuando tengas que abordar una situación polémica hables siempre de los hechos y no de las personas implicadas, eso te ayudará a distanciarte emocionalmente y tus palabras tendrán menos contundencia.

SABER ESCUCHAR Y PRESTAR ATENCIÓN

En este apartado no hay gran cosa que decir, ¿no? Volvemos a lo mismo, haz a los demás lo que tú quieras que te hagan. Si siempre obras así te irá bien, ya lo verás.

“Así como hay un arte de bien hablar, existe un arte de bien escuchar.”
-Epicteto de Frigia-

SER BUENO ANALIZANDO EL LENGUAJE NO VERBAL DE LA GENTE

¿Te sueles fijar en cómo los demás gesticulan o en qué postura corporal adoptan? Si la respuesta es no: ¡hazlo! El cuerpo da mucha información y ya sabes… ¡la información es poder!
Aprende a interpretar sus movimientos y la postura de su cuerpo y entiende qué están pensando o qué están sintiendo. Si le demuestras a los demás que tu comprensión es así de profunda se abrirán sin problema alguno.

SER BUENO ENTENDIENDO A LAS PERSONAS Y LEER ENTRE LÍNEAS CUANDO NOS HABLAN

No solo los oigas, ¡escucha! Detrás de lo que dicen está lo que realmente piensan. ¡Cuenta todo! Lo que dicen, cómo lo dicen, la relación de lo que dicen con cómo lo dicen… Aprende a radiografiar las conversaciones y desarrollarás un magnetismo que hará que los demás quieran estar contigo.

GESTIONAR EL BIEN FÍSICO

Sé comedido, pero tampoco seas seco y distante. No cuesta nada dar dos besos o estrechar amablemente la mano. Las personas físicamente distantes crean rechazo inconsciente.

VESTIR BIEN Y CORRECTAMENTE EN CADA SITUACIÓN

Una imagen vale más que mil palabras y en la esfera de lo social un millón más. Proyecta lo mejor de ti a través de tu imagen y expresa tus sentimientos gracias a ella. ¿Verdad que si eres un ejecutivo no irás a tu trabajo en chándal? O al revés, ¿si trabajases como profesor de spinning irías a trabajar con traje? No, ¿verdad? Pues ya sabes, analiza y escoge lo idóneo.

Si te parecen demasiadas cosas de golpe no te desalientes, empieza poco a poco y verás como en nada coges carrerilla. Piensa que mientras trabajas un área específica de la inteligencia social estarás generando cambios en otras.

Recuerda que todo el trabajo que realices en tu ser tendrá impacto en todas las otras áreas de mejora de tu vida. Por último, y solo si este tema te ha parecido interesante, te recomiendo un libro: Inteligencia Social, escrito por Daniel Goleman. ¡Ánimo y fuerza! ¡Seguro que puedes!



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COLABORACIONES: ARTÍCULOS INTERESANTES / SI TÚ GANAS, YO GANO.
« Último mensaje por adonis en Diciembre 10, 2018, 07:33:29 am »
SI TÚ GANAS, YO GANO.

Que la crisis y las estrecheces económicas no te lleven a ahogar tu generosidad y a desarrollar tu tacañería. Si abres tus manos para dar, las tendrás abiertas para recibir.


A veces, las crisis sacan a flote lo mejor de las personas. Es así cuando, por ejemplo, observamos en las guerras ciertos gestos de humanidad y solidaridad y una vez más comprendemos cómo el apoyo y los cuidados comunitarios son los que han salvado a la humanidad, en muchos casos, para paliar los devastadores efectos de las importantes conquistas “heroicas” que aparecen en los libros de historia. Y recordamos una vez más que no son los grandes acontecimientos históricos como las invasiones, sucesiones al trono o revoluciones, ni siquiera algunos importantes descubrimientos científicos, los que han permitido la supervivencia de la especie humana, sino la solidaridad y los cuidados cotidianos (generalmente a cargo de las mujeres, las grandes invisibles de la historia).
A veces, las crisis sacan a flote lo mejor de las personas. Pero en las crisis económicas no siempre ocurre así. En este caso, a veces, surgen las tendencias más enfermizas y miserables de la condición humana: los miedos, la tacañería, el egocentrismo, el pelear codo con codo para llevarte la mejor tajada del pastel antes de que éste se acabe, rascar de donde se pueda un poco de beneficio como si en ello nos fuera la vida.
Craso error, porque la codicia y la tacañería no suelen atraer la abundancia sino todo lo contrario: la escasez y las pérdidas de todo tipo, las cuales incluyen la salud, las amistades y, en última instancia, incluso los colaboradores, clientes o proveedores que nos permiten sobrevivir en el mundo laboral.
En este informe vamos a analizar cómo la amabilidad, la generosidad y la solidaridad son las mejores inversiones para salir adelante en cualquier momento y, en especial, en tiempos de crisis.
 
?   LO BUENO DE SER BUENO.

Prioriza la humanidad y la generosidad sobre los intereses egocéntricos porque la bondad es la única inversión que nunca quiebra.
 
Nuestra cultura nos ha ayudado a propagar el mito del darwinismo social (la supervivencia del más fuerte) y basándonos en la feroz filosofía de “si tú ganas, yo pierdo”, a menudo parece que la consigna en la vida sea: yo contra todos los demás.
Sin embargo, esta filosofía no sólo no te conduce a ganar en ninguna de las facetas de la vida (especialmente a medio y largo plazo, aunque también de inmediato) sino que, por el contrario, conlleva numerosas pérdidas de todo tipo.
Linda Kaplan Thaler y Robin Koval (directora general y creativa y presidenta respectivamente de una de las empresas publicitarias más influyentes en Estados Unidos) nos lo demuestran una y otra vez en su libro “Lo bueno de ser bueno” (Alienta Editorial), haciendo suyas las palabras del escritor norteamericano Harry David Thoreau según el cual “la bondad es la única inversión que nunca quiebra”.
“En menos de una década transformamos nuestra pequeña empresa recién nacida en una de las agencias con un crecimiento más rápido, de facturación millonaria y ámbito internacional, un éxito que no se consiguió con palos y lanzas sino con flores y bombones. Nuestro crecimiento no ha sido el resultado del miedo o la intimidación sino de las sonrisas y los cumplidos”, según explican.
La paradoja, según Linda, es que a menudo parece que la amabilidad tiene un problema de imagen, como si por detrás de ella no hubiera algo serio o alguien de fiar. Sin embargo, en realidad, la bondad, la cordialidad y la simpatía son las actitudes más poderosas, eficaces y hasta revolucionarias en muchos casos, porque un comportamiento amable y generoso significa avanzar con la clarividente confianza de saber que tener en cuenta las necesidades de las demás personas es la mejor manera de conseguir lo que deseas, que, en cualquier caso, incluye también su satisfacción y felicidad.

 
Los beneficios personales de la bondad.

Normalmente son los pequeños detalles (las sonrisas, los gestos, los cumplidos, los favores desinteresados), ya sea por tu parte o por parte de los demás, los que hacen que tu vida cotidiana sea mucho más agradable, pero además, cuando los haces tuyos, son estos gestos los que pueden cambiar el guión de tu vida y revertir muy positivamente en tus proyectos personales, de una manera u otra, antes o después. Y esto es así porque cuando se aplican los principios de la simpatía y la cordialidad siempre suele aparecer una segunda, tercera e incluso cuarta oportunidad. Actuar con consideración hacia los demás no sólo te permite mejorar tus relaciones sino que, sin ninguna duda, incidirá en que por la noche puedas dormir mejor. Las personas cordiales y amables no sólo consiguen antes lo que desean sino que, por añadidura, son más sanas y felices. Y si no te lo acabas de creer, echa un vistazo a lo que nos dicen las estadísticas al respecto.


 
?   Las buenas personas tienen más suerte en el amor.
¿Te has creído eso de que las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes? Desengáñate: más que un mito urbano es un timo. Las investigaciones de la Universidad de Toronto sobre el tema demuestran que las personas pacientes, generosas y consideradas con las demás presentan una tasa de divorcios que es la mitad de la de la población general.
?   Las buenas personas ganan más dinero.
Según un estudio de Daniel Goleman, existe una correlación entre el ánimo de los empleados y los resultados económicos: por cada 2% de mejora en el ambiente de trabajo (es decir, mediante la alegría y la amabilidad generales del personal) se consigue un 1% de aumento de los ingresos.
?   Las buenas personas gozan de mejor salud.
Un estudio de la Universidad de Michigan mostró que las personas mayores que ayudaban a las demás, ya fuera a través del trabajo voluntario o simplemente por la amistad o buena vecindad, presentaban un 60% menos de muertes prematuras que sus iguales poco dispuestas a ayudar.
?   Las buenas personas tienen menos problemas con la justicia.
Otra investigación demostró que los médicos que no habían sido nunca demandados hablaban con sus pacientes una media de tres minutos más que sus homólogos que habían sido demandados dos o más veces. También utilizaban un tono de voz más suave y el sentido del humor, durante sus entrevistas con los pacientes. Como manifestaba una abogada, “nadie denuncia a un médico con quien se siente a gusto; aunque cometan algún error menor nunca será por desconsideración”.
Por otra parte, las personas consideradas con las demás no sólo tienen menos problemas de tráfico sino que, cuando se ven envueltas en una situación leve de multa, pueden evitarla con más facilidad haciendo uso de su amabilidad.
?   La bondad te ahorrará tiempo y dinero en psicoterapias.
El mayor beneficio de la bondad sincera es que te hace sentirte bien contigo mismo. El camino más seguro y rápido hacia el respeto por uno mismo consiste en comportarte de forma que implique respeto por los demás. Si actúas con integridad, compasión y cordialidad, es muy posible que te ahorres pasar largas horas en la consulta de un psicoterapeuta explicándole tus conflictos familiares, con tu jefe, amistades o pareja y escuchando que todos tus males se deben a algo que te dijo o no te dijo) tu madre cuando tenías cuatro años.
La mejor manera de hacerse mayor es aprender a considerar a las demás personas al menos tanto como a ti mismo.
 
 
 
2. Desarrolla los músculos de la amabilidad.

Acostúmbrate a realizar acciones que no tengan una recompensa inmediata, por el mero hecho de ayudar, y descubre la calidad del bienestar que te produce.
No vale utilizar la amabilidad sólo en situaciones puntuales, cuando quieras conseguir un beneficio, porque muchas veces no te saldrá. Inadvertidamente aldrá a relucir tu auténtico carácter cuando menos te lo esperes, en los gestos más pequeños, o más grandes. Para que funcione tiene que formar parte auténtica de ti, y esto, como cualquier otro hábito, requiere práctica.
¿Cómo practicar?
Aquí te proponemos un par de ejercicios:

1. Acostúmbrate a hacer cada día al menos cinco acciones amables que no tengan una recompensa inmediata para ti, simplemente por el mero hecho de alegrarle la vida a alguien.
¿Cómo? Da las gracias, aprecia el buen trabajo de una compañera, ayuda a tu vecina mayor a subir las bolsas de la compra, pregúntale por su familia al camarero que te pone el café cada mañana o interésate por su vida, etc.
Practica gestos de amabilidad y generosidad gratuitos y descubre lo bien que te hace sentir.

2. Sé el mejor actor de reparto. La mayoría de las personas no quieren ser desconsideradas a propósito; simplemente, estamos tan ocupadas siendo el protagonista de nuestra propia película que se nos olvida que las demás personas también son protagonistas de la suya.
Para variar, prueba a verte a ti mismo como te ve cada persona, como actor o actriz de reparto de su película. ¿Eres la hija cariñosa, considerada y autónoma o más bien la ausente, distraída o tiránica? ¿Eres el novio dulce y atento o el interesado y egoísta? ¿El compañero de trabajo colaborador y ligero o el conflictivo, experto en complicar las cosas y sacar a relucir los errores de los demás? Decide mejorar el funcionamiento de tu personaje en las vidas de los demás y prueba cinco maneras en que puedas conseguir que cada uno de tus personajes (como hija, madre o padre, amiga, compañero de trabajo, etc.) sea más generoso, simpático y cordial.

 
Los doce principios de la bondad.

Merece la pena que dediques un poco de tu atención y tu tiempo para mejorar los músculos de la bondad no sólo porque tendrá efectos positivos en ti, a corto y a largo plazo, sino porque incidirá en una mejora de tu entorno, en el estado de ánimo más positivo de las personas que te rodean y en una mayor eficacia en todo lo que hagáis, con mejores resultados.

 - Principio nº 1. Las impresiones positivas son como semillas.
Actuar con amabilidad tiene un efecto dominó. Cada vez que sonríes a alguien, escuchas atentamente o das las gracias emites una energía positiva que la otra persona, a su vez, pasará a decenas de individuos que encuentre en su camino. Estos contactos positivos tienen un efecto multiplicador. Es posible que tú, personalmente, no recibas su efecto de inmediato, aparte de la cálida sensación de bienestar interior, pero las impresiones positivas son como semillas. Las plantas y te olvidas de ellas pero van creciendo y aumentando su tamaño bajo tierra y antes o después acabará brotando una magnífica planta.

- Principio nº 2. Todas las personas son importantes.
No dosifiques la amabilidad, ni mucho menos la dediques sólo a las personas que consideras importantes, de quienes puedas obtener algún beneficio. Entre otras cosas, porque nunca se sabe si la vecina que hoy menosprecias mañana será la encargada de seleccionar tu currículum de trabajo o de ayudarte en una situación difícil. En cualquier caso, lo fundamental es que esa persona es importante en sí misma y lo es para mucha gente. Acostúmbrate a tratar a todas las personas con las que te cruzas como si fueran lo más importante del mundo, porque lo son. Si no para ti, sí para alguien; si no hoy, tal vez mañana. Y en cualquier caso, cualquier persona, como tú, es importante para sí misma, desea evitar el sufrimiento y disfrutar de felicidad y libertad. Exactamente igual que tú. De una vez y para siempre, ponte de acuerdo de acuerdo con ellas, con cada cada una de ellas por separado, y desea su felicidad y su libertad tanto como deseas las propias.

 - Principio nº 3. Las personas, como las fichas en un juego, cambian de posición.
Es un error muy común pensar que sólo necesitas ser amable con tus iguales o superiores; después de todo, la asistenta que limpia tu casa o el quiosquero de la esquina nunca van a hacer nada por ti porque no tienen ningún poder. Sin embargo, nunca puedes saber quién puede ser importante para ti dentro de unos años, ni siquiera mañana. La persona que hoy está bajo tus órdenes mañana puede ser quien decida tu futuro laboral o una plaza en la escuela para tu hija. La vida da muchas vueltas. Trata a todo el mundo como si tu vida dependiera de él o ella.

 - Principio nº 4. Que la amabilidad sea algo instintivo.
Acostúmbrate a practicar amabilidad hasta que forme parte de ti, que sea algo instintivo. Si te acostumbras a ser amable sólo en las circunstancias que te convienen, tu falta de consideración habitual puede traicionarte cuando menos lo esperes, de una forma que ni siquiera adviertas, haciéndote perder muchas oportunidades y, por descontado, muchos amigos. Practica amabilidad y consideración por los demás hasta que forme parte de ti. Te llevarás muchas sorpresas al descubrir cuántos beneficios le aportan la simpatía y la generosidad a tu vida.

- Principio nº 5. Que todo tu cuerpo transmita amabilidad.
No basta con recitar unas palabras amables por rutina o con indiferencia. Se ha demostrado científicamente que sólo el 7% de nuestra comunicación es verbal. El 93% restante procede de factores no verbales como los gestos, las expresiones faciales o el tono de voz. A veces una sonrisa o un ligero contacto físico tienen más fuerza que las palabras y, además, sirven para suavizar o contrarrestar mensajes incómodos aunque necesarios.

- Principio nº 6. La sonrisa es el gesto más contagioso.
Nuestra propensión natural a imitar significa que con frecuencia captamos el estado de ánimo de quienes nos rodean, para lo bueno y para lo malo. La buena noticia es que las emociones positivas son más contagiosas que las negativas. Un estudio de la Universidad de Yale demostró que la jovialidad y la simpatía se expanden más rápidamente que la irritabilidad y la depresión de las que la gente intenta protegerse. Y la sonrisa es el gesto más contagioso de todo. Además, se demostró también que es más fácil que tu pareja, tus hijos, amistades o colaboradores en el trabajo sean más receptivos a tus ideas si las dices con amabilidad y una sonrisa.

- Principio nº 7. Las impresiones negativas son como gérmenes.
De la misma manera que las acciones positivas con somo semillas que crecen en silencio, los gestos de desconsideración son como gérmenes; es posible que durante un tiempo no veas su impacto pero ahí está, infectándote en silencio, a ti y a quienes te rodean. No diseminar gérmenes significa ser extremadamente respetuoso con tu entorno y con la gente a tu alrededor, ya que un simple malentendido puede crear una impresión negativa de consecuencias perturbadoras.

- Principio nº 8. La consideración para con los demás te aporta confianza en ti mismo.
Y viceversa: la falta de consideración te convierte en una persona que no es de fiar. Aunque nadie te haya visto o no vuelvas a ver a una persona a la que has tratado mal, tú sí has sido testigo y esa acción forma parte de ti poniéndotelo difícil cuando quieras convencer a los demás de que confíen en ti. Por el contrario, la consideración hacia los demás hace que las personas se sientan cómodas y confiadas a tu lado.

 - Principio nº 9. La amabilidad es un valor en sí mismo.
Ser amable no tiene nada que ver con la hipocresía, con reír los chistes ofensivos ni con el halago fácil. Y, por supuesto, ser una buena persona no consiste en ser falsa o manipuladora sino todo lo contrario, porque la consideración es un alto valor que forma parte de tu sentido del honor. Acostúmbrate a valorar la bondad y la simpatía (en ti misma y en los demás personas) de la misma manera que aprecias la belleza, la inteligencia o el talento. La bondad es una fuerza muy potente que puede llegar a donde no llega ninguna otra fuerza o habilidad.
- Principio nº 10: Comparte el mérito.
Uno de los peores gérmenes y más extendidos tiene que ver con la competitividad, con luchar y hacerse paso a codazos para demostrar que el mérito es tuyo y de nadie más, y, con esta consigna, consciente o inconscientemente, podemos dedicar demasiado tiempo a empequeñecer la imagen de los demás para aparentar que somos más grandes. Pero si te acostumbras a relajarte y a dedicar tu energía, simplemente, a dar lo mejor de ti, la vida se hace mucho mejor, más hermosa y más fácil. Harry Truman dijo: “Es impresionante lo que puedes conseguir si no te preocupas por quién se lleva el mérito”. Y el gran maestro budista indio Atisha fue aún más contundente: “No esperes el aplauso y no dependerás de él”. Acostúmbrate a dar lo mejor de ti y descubrirás el profundo bienestar de la satisfacción personal, la autoconfianza y la libertad.

- Principio nº 11. Ayuda a generar confianza y buen humor a tu alrededor.
Según Daniel Goleman, “sentirse bien estimula la eficacia mental, se comprende mejor la información y genera claridad de ideas para tomar decisiones en los juicios complejos”. Además, las personas que están de buen humor tienen más posibilidades y capacidad de ayudar a las demás. Cuida tu humor y el de las personas que te rodean con bromas amables y situaciones divertidas. Pero, por encima de todo, ríete de tus propios errores y de los de los demás, sin dramatizar ni culpabilizar a nadie por ellos. Se aprende mejor de las risas que de las tensiones negativas.

- Principio nº 12. Sé amable: aprende a escuchar.
Según el presentador de televisión estadounidense Larry King, “Mi primera regla para conversar es ésta: mientras hablo, no aprendo nada”. Lo cierto es que escuchar siempre resulta más ventajoso que perder el tiempo hablando de tus logros o de lo que ya sabes, además de que supone un gasto de energía que puede acabar debilitando a todo el mundo.
No pierdas de vista que tu opinión no es más que eso: una opinión, un punto de vista, al igual que el de la a persona. En las discusiones, deja de imponer tus razones y céntrate en prestar atención a las posibles maneras de solucionarlo, lo cual incluye escuchar las razones de la otra persona.


Autor desconocido
 



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IDEAS, FRASES Y MOTIVOS PARA REFLEXIONAR -sólo para muy valientes-. / DESCUBRIRNOS
« Último mensaje por francisco de sales en Diciembre 10, 2018, 07:31:52 am »
La reflexión que vas a leer a continuación no es solamente un conjunto de palabras correctamente ordenado, sino la esencia de una reflexión o de una experiencia.

Si la aprendes de memoria, estará bien; pero solamente surte su efecto si la lees con el corazón, y si la dejas que se repita dentro de ti para que la comprendas y la integres.

Déjala que peregrine dentro de ti… que se expanda… que te llene… que te hable más allá de lo condensado…


A PESAR DE LO MUCHO QUE SE NOS PUEDE COMPLICAR LA VIDA, LAS ADVERSIDADES PUEDEN CONVERTIRSE EN UNA GRAN OPORTUNIDAD PARA CONOCERNOS MEJOR, PARA VALORAR LO QUE TENEMOS, PARA VALORARNOS A NOSOTROS MISMOS. EL ENFOQUE NO CAMBIA LO QUE HA PASADO, NO NOS TRAERÁ UNA SOLUCIÓN, PERO NOS DARÁ LA OPORTUNIDAD DE DESCUBRIRNOS.






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COLABORACIONES: ARTÍCULOS INTERESANTES / 5 FORMAS DE COMPLICARSE LA VIDA INNECESARIAMENTE
« Último mensaje por lucía riaño en Diciembre 10, 2018, 07:30:48 am »
5 FORMAS DE COMPLICARSE LA VIDA INNECESARIAMENTE


Hay personas que saben fluir, que afrontan los problemas apenas aparecen y encuentran soluciones rápidamente. No es que la vida les sonría o que tengan más suerte que el resto de los mortales, tan solo son proactivos y no dejan para mañana lo que pueden hacer hoy.

Al contrario, otros se complican la vida innecesariamente, se quedan atascados analizando el problema o buscando soluciones. Les cuesta mucho salir del agujero cuando caen porque tienen lo que podríamos llamar "sobrepeso mental". Estas personas dan demasiadas vueltas a los problemas, analizan al milímetro las posibles soluciones y postergan indefinidamente la toma de decisión hasta que no se encuentran contra la espada y la pared. Ello genera una sobrecarga emocional y cognitiva que puede llegar a ser extenuante.


TIPOS DE PENSAMIENTO QUE NOS COMPLICAN LA VIDA


1. Planificas tareas pendientes que realmente no necesitas hacer

A menudo nos sobrecargamos con compromisos o tareas que no son realmente necesarios. El problema es que cuando comenzamos nuestro diálogo interior con la palabra “necesito” se activa la alarma para dar prioridad a esa presunta necesidad. Eso puede hacer que prioricemos cosas que no son necesarias y posterguemos aquellas que realmente son imprescindibles. De esta manera nos mantenemos ocupados en tareas más o menos intrascendentes mientras las cosas importantes se quedan en un segundo plano y se acumulan. Como resultado, no es extraño que terminemos agotados y estresados, con la sensación de que no hemos aprovechado el día.
¿Solución? Si no quieres complicarte la vida por gusto, asegúrate de tener en tu lista de tareas solo aquellas que sean verdaderas prioridades. Analiza todos tus “necesito”. Quizá podrías cambiarlos por palabras como “quiero”, “me gustaría” o “prefiero”. Ese cambio semántico te ayudará a sacar a colación otras cosas que realmente son más importantes y a las que vale la pena dedicarle tu tiempo y energía.

2. Buscas la solución perfecta

Buscar la solución perfecta es uno de los errores más comunes que nos mantiene atrapados en el círculo vicioso que ha creado el problema a nuestro alrededor. En nuestra mente, exploramos diversas alternativas, pero no nos decidimos por ninguna porque vemos fallos o posibles riesgos en todas. El miedo a equivocarnos alimenta un flujo constante de ideas que termina confundiéndonos y paralizándonos. Así, en vez de buscar soluciones para el problema, hallamos problemas para las soluciones. A cada idea le encontramos un fallo. Esa situación nos sobrecarga cognitivamente y termina dejándonos exhaustos.

¿Solución? Debes asumir que existen decenas de soluciones, muchas de las cuales son perfectamente válidas. Reflexionar antes de tomar una decisión es inteligente, quedarse dando vueltas en las decisiones no lo es. Es tan solo una manera de complicarse la vida. Por tanto, interioriza que no hay soluciones perfectas, garantizadas y 100% libres de riesgo.

3. Has encontrado una buena solución, pero no la implementas

Por inverosímil que parezca, a veces podemos quedarnos atascados en la “fase teórica”, sin pasar a la acción. Le pasa a menudo a las personas que padecen depresión o a los procrastinadores. Estas personas pueden saber cuál es el camino a seguir, han encontrado la solución para el problema, pero no la implementan. Como resultado, se quedan atrapadas en el problema, el cual las desgasta cada vez más. Este comportamiento puede deberse a múltiples causas, pero generalmente se explica por el miedo a salir de la zona de confort, una zona en la que quizá no nos sentimos bien, pero nos reporta la seguridad de lo conocido.

¿Solución? Asume que el primer paso no te llevará donde quieres llegar, pero al menos te sacará de donde estás. Si te asusta tomar una decisión, simplemente ve dando pequeños pasos. Siempre tienes la opción de volver atrás y emprender otro camino. Recuerda que a veces el camino no es recto sino lleno de curvas y retrocesos. Aún así, es mejor moverse que mantenerse paralizado sufriendo una situación que te está dañando.

4. Te obsesionas con las consecuencias de las decisiones y con lo que pensarán los demás

El pensamiento es una herramienta muy potente que nos permite proyectarnos al futuro para evitar posibles daños. Sin embargo, también es un arma de doble filo que genera preocupaciones incesantes que nos arrebatan la tranquilidad. Uno de los principales errores que nos mantienen atascados y nos complican la vida consiste en pensar continuamente en las implicaciones de nuestras decisiones, casi siempre previendo las consecuencias más negativas que podamos imaginar. De hecho, muchos temen a cómo reaccionarán los demás o qué pensarán de ellos. El temor al juicio social les mantiene atrapados.

¿Solución? Tomar decisiones es el arte de elegir caminos y lidiar con la incertidumbre. Eso significa que, dado que solo podemos recorrer un camino, debemos olvidarnos del resto. Todas las decisiones que tomes siempre tendrán consecuencias. Siempre tendrás que renunciar a algo y nunca podrás estar seguro completamente de las implicaciones de los pasos que das. Aún así, si quieres seguir creciendo, debes moverte. Y eso implica tomar decisiones. Asume que no puedes controlar las reacciones de los demás y que es probable que tu decisión no guste a todos. Aún así, es tu decisión. Es tu vida, y tú decides.

5. Inventas obstáculos

Puede parecer un contrasentido, pero a menudo inventamos obstáculos en nuestro camino para evitar tomar una decisión que nos atemoriza. De hecho, es la estrategia más común para complicarse la vida innecesariamente. Por ejemplo, nos decimos que no podemos tomar la decisión sin consultar antes a una persona que no se encuentra disponible o con la cual mantenemos una mala relación. O nos decimos que no podemos decidir hasta que no tengamos más información, a sabiendas de que nunca será suficiente porque es imposible minimizar a cero la incertidumbre. En esos casos, en vez de dedicar nuestro tiempo y energía a buscar soluciones, nos dedicamos a poner obstáculos. Como resultado, nos sentiremos atrapados en un laberinto sin salida que hemos construido nosotros mismos.

¿Solución? No es necesario que crees más obstáculos de los que la vida te pone. Si te sientes atascado a pesar de que ya has encontrado una solución, pregúntate a qué le tienes miedo. Ahí se encuentra la respuesta a los obstáculos que estás creando para no dar el próximo paso. Puedes aprovechar esa situación para crecer afrontando tus temores.

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