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 TRES CREENCIAS DE LAS PERSONAS QUE DESTRUYEN SUS RELACIONES DE PAREJA.



Agosto 06, 2015, 01:05:17 pm
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Desconectado juan vega

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DESCUBRE TRES CREENCIAS DE LAS PERSONAS QUE DESTRUYEN SUS RELACIONES DE PAREJA.



A menudo las personas piensan que la estabilidad en la pareja es una cuestión de suerte. Y este pensamiento mágico, esta  mirada infantil y desordenada, quizás sea la primera garantía para tener dificultades sustanciales a la hora de conseguir fuerza y estabilidad dentro una relación de pareja… o de cualquier tipo .

Como todas las relaciones, de hecho mucho más en el caso de una pareja, además de un sentimiento profundo de atracción e ilusión… hacen falta otras cosas. Afinidad , respeto, confianza, generosidad hacia  el otro… desde  luego son muy importantes… pero tan o más importante que esto, es también el poder mantenernos libres  dentro de la relación: cualquier relación con pautas demasiado rígidas no puede  avanzar. Porque la relaciones de pareja dependen en gran medida de que estando dentro de ella, nos sintamos más enriquecidos, conectados  y fuertes que estando fuera de ella. Eso es clave.

Imagina que tienes delante de ti alguien a quien amas profundamente. Ten en cuenta  de que los vínculos de pareja, por mucho que no nos guste pensarlo, son vínculos transformables. Entonces te recomiendo que no pienses en una persona a la que desees o a quien te sientas apegada, sino alguien a quien sea imposible desvincular de tu vida por la fuerza de los lazos que os unen.

Alguien a quien quieras ver avanzar, crecer, fortalecerse… Alguien a quien quieras dar alas.

Ahora imagina que le atas los pies y las manos con una cinta de seda  roja. Es una lazo ancho y bonito, y tú le atas muy bien, para  que no se suelte.

Lo haces con mucho amor y suavidad.

Y le dices con una sonrisa: avanza.

Permanece un momento  con los ojos cerrados y observa lo que sientes que pasa entre  tú y tu persona querida. ¿Qué pasará cuando intente avanzar? ¿Podrá? ¿Se caerá? ¿Se moverá de forma  ridícula por culpa de los lazos que le has colocado tan amorosamente? ¿Cuánto tiempo tardará en pedirte que le sueltes? ¿Cuánto tiempo tardará en sentirse desesperado, traicionado o incluso enfadado?

Y tú le dices con una sonrisa: ¡Avanza por favor! ¡Quiero que seas feliz y que puedas crecer!

¿Qué pasará si prolongas estas ataduras glamourosas sí, pero ataduras al fin, en el tiempo?

*   *   *
Como trabajo  con mujeres, día a día escucho frases demandantes de felicidad de la boca de algunas de ellas: “yo necesito alguien que me haga feliz”, “quiero encontrar alguien que me haga reír”, “no puedo soportar  que nunca tenga tiempo para  mi”. Hay más desde  luego pero estas son frecuentes, y aún me asombra que mujeres inteligentes no se den cuenta  de que estas frases deshumanizan a la pareja y la convierten en un mero instrumento.

¿De qué manera iba a poder una persona hacer feliz a otra? ¿Realmente crees que es posible que alguien altere tu estado  emocional o vital con su sola  voluntad?

Esa es la forma correcta de pedir una pizza (“la quiero con pepperoni, con mozzarella y con aceitunas”)  pero no puedes  pedir una persona que te haga feliz y pretender que tenga sentido.

Cuando una persona pide dentro de una relación esto hay dos posibilidades, y casi siempre están presentes  las dos: que quien lo dice no sienta ningún amor por su pareja… o que esté hablando de una ex-pareja. En el segundo caso si no lo es aún, más pronto que tarde lo será.
Las personas no pueden  destinar su vida a hacernos felices: cuando lo intentan, necesitan estar dispuestas a destruirse a sí mismas. Ponerse en segundo plano . Adaptarse por completo  a nosotros. ¿Te suena a esclavitud emocional? Lo es. Y no vas a encontrar sobre toda la faz de la tierra una persona que se adapte completamente  a ti, y que no esté sufriendo de algún nivel de esclavitud.

Quiero dejar claro que cuando esto ocurre la responsabilidad es suya, desde  luego. Pero si tú lo permites, en esa relación no hay nada de amor.

Quien ama contribuye a la libertad del otro: no se aprovecha de sus carencias para  su propio beneficio. No importa que la cinta sea de seda  y que los lazos sean muy bonitos: si atas a alguien, si no le permites moverse libremente, inevitablemente pagarás  por esta arrogancia. Dentro o fuera de la relación, esto es indiferente, la persona te abandonará.

Una segunda creencia que destruye relaciones con una gran eficacia y está vinculada a esa petición de “necesito alguien que me haga reír” aunque hay muchas variantes indetectables ocultas detrás de cada discurso. Detrás de esta petición está todo lo anterior de lo que te he hablado, y una total y completa  falta de compromiso.

Quieres  alguien que te haga reír? Bájate una peli cómica, adopta un gato (son muy graciosos, yo tengo uno), o vete de marcha con  amigas. ¿De verdad crees que vas a encontrar una persona que te haga reir los próximos 30 o 40 años de tu vida? Al principio de las relaciones todo es muy gracioso: están activas todas nuestras proyecciones sobre el otro, y hasta sus defectos más desagradables nos parecen divertidos.
Pero esto no permanece en el tiempo: dentro de una relación estable estamos condenados a que desaparezcan todos los hologramas creados por nuestras hormonas, y a quedarnos solos frente a un individuo que al igual que nosotros tiene carencias, heridas, visión sesgada, miedos y vulnerabilidades. Lopuedes  imaginar así: tarde o temprano te verás desnuda en cuerpo y alma, con todos tus defectos y virtudes, de pie frente a él, con todos sus defectos y virtudes, en medio del gran desierto inhóspito que es una relación real hasta que superamos la sorpresa y nos adaptamos a la dinámica.

Cuando esto llegue no tendrá ninguna gracia y sólo habrá dos opciones: afrontar la nueva  etapa. O comenzar a quejarse y no querer ver lo que está pasando.

Ese momento incómodo y extraño es la oportunidad  de pasar a la siguiente  fase en tu relación: una fase de aceptación  respeto y amistad. Allí reírnos no servirá de nada: este momento, en general, no tiene la menor gracia en absoluto. La diferencia entre amistad y relación de pareja la pondrá la existencia o no de intimidad sexual, desde  luego.

Algunas parejas pasan a la aceptación , el respeto y la amistad pero no consiguen que la sexualidad pase al siguiente  nivel. En estos casos, con o sin convivencia, la relación de pareja ha terminado.

Muchas personas hacen como que nada pasa y dicen frases como  “el sexo no es lo único importante”, o “a estas alturas de mi vida ya he tenido bastante, no necesito más”.

Y esta es la tercera creencia que se lleva por delante las relaciones. Es una opción tan respetable como la opuesta… sin embargo en el preciso instante en que piensas así, ya no hay relación de pareja. Duermes con un amigo al que aceptas , respetas y quieres… pero ya no tienes pareja. La energía sexual es la energía que hace la diferencia aquí, esta energía es la más poderosa que existe… y si no hay sintonía con este campo: la relación de pareja ha terminado.

Claro que existen personas que pueden  vivir con este acuerdo durante décadas. Es una forma de la soltería, y puede  estar bien. Pero sin la diversión del sexo, no hay pareja… aunque haya vínculo.

Entonces si quieres tener una relación de pareja sana y sin conflictos aborda este asunto y no te dejes atrapar por esta creencia de que no pasa nada… porque es muy destructiva.  Intenta algo a nivel terapéutico: existen muchos caminos eficaces. Realmente hay muy pocas personas a las que el sexo no les interesa para  nada, y si crees que habéis coincidido dos dentro de una relación que en su momento tuvo un fuerte impulso sexual… es posible que estés incluyendo al otro en un barco en el que preferiría no tener que viajar. Sé que no es cómodo, pero en mi opinión deberías preguntarle si quiere jugar este juego.

Por supuesto hay muchas más creencias que no van bien a las relaciones de pareja, pero normalmente si dentro de una relación te sientes libre , te sientes que puedes ser tú misma, y el sexo es placentero… ambos harán lo necesario para  mantenerse dentro de la relación.

Si por el contrario no tienes alguna de esas tres cosas, lo creas o no comenzarás a añorarlas y a fantasear sobre ellas.

Y esto no llevará necesariamente a una separación  formal. Por desgracia los seres humanos preferimos torturarnos unos a otros con recriminaciones y pequeñas revanchas, antes de afrontar ante nuestro grupo que no somos perfectos.

Y con esta actitud lo que solemos conseguir es convertir nuestra antigua relación de pareja, en una cárcel.

Quizás quieras reflexionar sobre esto…

Por tu pleno bienestar

Que tengas un feliz presente .
 
Pilar Rodríguez-Castillos*