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 TAO TE KING (Tercera parte)



Mayo 07, 2011, 06:55:24 pm
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Conectado francisco de sales

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TAO TE KING (Tercera parte)
« en: Mayo 07, 2011, 06:55:24 pm »
60
Gobernar el país es como cocinar un pez pequeño.
Aproxímate al universo con el Tao y
el mal no tendrá poder,
no porque el mal no sea poderoso, sino porque
su poder no será utilizado para dañar a los otros.
No sólo no hará daño a los demás;
además el sabio estará protegido;
no se dañan el uno al otro y
la Virtud en cada uno refresca a ambos.

61
Un gran país es como una tierra baja:
es el encuentro del universo,
la madre del universo.
A lo femenino se sobrepone lo masculino con quietud,
yaciendo debajo, en quietud.
Por lo tanto, si un gran país da lugar a un país pequeño,
conquistará al pequeño país y
si uno pequeño se somete a uno grande,
puede conquistar al gran país.
Por lo mismo, aquellos que hubieran conquistado
deben ceder y aquellos que conquistaron
lo lograron porque cedieron.
Una gran nación necesita más gente .
Un pequeño país necesita servir.
Cada uno logra lo que quiere:
ceder es conveniente para una gran nación.

62
El Tao es la fuente de las diez mil cosas;
es el tesoro de un buen hombre y el refugio de un mal hombre.
Palabras blandas pueden comprar honores y
buenos actos pueden ganar respeto.
Si un hombre es malo, no lo abandones.
Así, en el día que el emperador sea coronado o
el estado haya instalado tres ministros,
no envíes un regalo de jade ni una cuadriga.
Quédate quieto y ofrece el Tao.
Por qué a todo el mundo le gusta el Tao al principio?
No es quizá porque uno encuentra lo que busca y
lo olvida, cuando peca?
Por eso éste es el mayor tesoro del universo.

63
Practica la no-acción. Trabaja sin obrar.
Gusta lo sin gusto. Magnifica lo pequeño,
aumenta lo escaso; premia el encono con cuidado.
Ve lo simple en lo complicado.
Realiza grandes cosas en las pequeñas.
En el universo las dificultades están hechas como si fueran fáciles..
En el universo, los grandes actos están hechos de pequeñas obras.
El sabio no intenta nada muy grande y
de ese modo realiza grandezas.
Promesas fáciles están hechas de pequeñas creencias.
Resulta dificultoso tomar las cosas a la ligera,
porque el sabio siempre confronta las dificultades,
pero nunca las experimenta.

64
La paz es fácilmente mantenida.
La inquietud es fácilmente superada, antes del comienzo.
Lo frágil es fácilmente quebrado.
Lo pequeño es fácilmente destrozado.
Pacta con ello antes de que suceda.
Crea el orden antes de que haya confusión.
Un gran árbol -que apenas el hombre puede abrazar-
florece de una pequeña simiente.
Una torre alta de nueve pisos comienza con una pila de tierra.
Una jornada de mil millas comienza bajo nuestro propio pie.
Quién actúa decepciona su propio propósito.
Quien usurpa, pierde.
El sabio no actúa y por lo tanto no es derrotado.
Quien no usurpa, no pierde.
La gente habitualmente fracasa,
cuando se encuentra en el margen del éxito.
Entonces, tened mucho cuidado al final como al principio.
Así, no habrá fracaso.
Siendo de este modo, el sabio busca libertad en el deseo;
no colecciona cosas preciosas,,
aprende a no aferrarse a las ideas
Trae de regreso a los hombres a aquello que han perdido.
Ayuda a las diez mil cosas a encontrar su propia naturaleza,
pero se refrena de la acción.

65
Al principio, quienes conocían el Tao no intentaban iluminar a los otros,
pero lo mantenían en la oscuridad.
Por qué es tan arduo gobernar?
Porque la gente posee también el saber.
Los gobernantes que intentan utilizar el saber,
engañan al país.
Los que mandan sin saber
son bendecidos por la tierra.
Estas son las dos alternativas.
Comprender esto es la Virtud Primera.
La Primera Virtud es profunda y distante;
conduce todas las cosas de regreso
hacia uno mismo.

66
Por qué es el mar el rey de los cien cauces?
Porque yace debajo de ellos;
por lo mismo, es el rey de los cien cauces.
Si el sabio guiase a la gente,
debe servir con humildad.
si él los guiara, debe colocarse detrás;
de este modo, cuando el sabio los guía,
la gente no se sentirá opresiva;
cuando se coloca por delante, no será lastimada.
El mundo entero lo soportará y no se cansará,
porque no compite:
no lucha con la competición.

67
Todos, bajo el cielo, dicen que mi Tao es grande y
más allá de toda comparación.
Porque es grande, parece diferente;
si no fuera diferente, se habría desvanecido hace mucho.
Tengo tres tesoros que conservo y a los cuales me aferró.
El primero es la misericordia; el segundo, la economía;
el tercero es no atreverme a estar delante de los otros.
De la misericordia viene el coraje; de la economía viene la generosidad;
de la humildad viene saber ser líder.
Hoy, los hombres evitan la misericordia, pero intentan ser valientes;
abandonan la economía, pero intentan ser generosos;
no creen en la humildad, pero siempre tratan de ser los primeros.
Esto es ciertamente la muerte.
La misericordia trae la victoria en la batalla y la fuerza en la defensa.
Esto es el sentido por el cual el cielo salvo y protege.

68
Un buen soldado no es violento;
un buen luchador no se enoja;
un buen ganador no es vengativo;
un buen empleado es humilde.
Esta es la Virtud de no oponerse.
Esto es conocido como la habilidad para manejar a los otros.
Esto-desde los tiempos remotos- fue conocido como el
ultimátum de la unidad con el cielo.

69
Existe un dicho entre los soldados:
"No me atrevo a hacer el primer movimiento;
preferiría ser el huésped.
No me atrevo avanzar una pulgada; más bien
preferiría retroceder un pie."
Esto es avanzar sin aparentar moverse;
capturar el enemigo sin atacar;
estar armado sin armas.
No existe mayor catástrofe que desestimar al enemigo.
por desestimar al enemigo casi pierdo lo que valoro:
por lo mismo, cuando la batalla se libra,
el más débil vencerá.

70
Mis palabras son fáciles de comprender y fáciles de realizar;
sin embargo, ningún hombre bajo el cielo las conoces y las practica.
Mis palabras tienen comienzos antiguos.
Mis acciones son disciplinadas,
porque los hombres no comprenden que
no poseen conocimiento de mí.
Los que me conocen son pocos.
Los que me maltratan son honrados.
Por esto mismo, el sabio usa ropa rústica y
aferra las joyas en su corazón.

71
Conocer la ignorancia es fortaleza.
Ignorar el conocimiento es un mal.
Si uno está enfermo- por enfermedad-
entonces uno no está enfermo.
El sabio no está enfermo,
porque está cansado de enfermedad;
por lo mismo, no está enfermo.

72
Cuando a los hombres les falta el sentido del temor,
sucederá un desastre.
No entremeterse en sus casas,
no atosigarlos en el trabajo.
Si no se interfiere, no se hastiarán.
Por esto mismo, el sabio se conoce pero no se exhibe.
Se respeta a sí mismo, pero no es arrogante.
Abandona aquello y elige esto.

73
Un hombre valiente y apasionado matará o será asesinado.
Un hombre valiente y calmo preservará su vida.
De estos dos cuál es conveniente y cuál dañino?
Ciertas cosas no son favorecidas por el cielo. Nadie las conoce.
Hasta el sabio está inseguro de lo dicho.
El Tao del cielo no se esfuerza y con todo se sobrepone.
No habla, pero responde.
No pregunta, pero son abastecidas todas sus necesidades.
Parece cómodo, pero sigue un plan.
La red del cielo se lanza lejos;
aunque la malla sea tosca, nada se escapa.

74
Si los hombres no tienen miedo de morir,
no es útil amenazarlos con la muerte.
Si los hombres viven en el miedo constante de morir
y si romper la ley significa que debe ser asesinado:
quién osará romper la ley?
Existe siempre un funcionario que ejecuta.
Si intentas tomar su lugar equivaldría a
ser un maestro de carpinteros,
utilizando el hacha.
Si intentas cortar la madera como un maestro de carpinteros,,
sólo te lastimarás tu mano.

75
Dónde está la gente muriéndose de hambre,
porque los que mandan los agobian con impuestos?
Por esto mismo, la gente se muere de hambre.
Dónde está la gente rebelde,
porque los que mandan interfieren demasiado?
Por esto mismo, existen los rebeldes.
Por qué la gente piensa tan poco en la muerte?
Porque los que mandan exigen demasiado de la vida.
Por esto mismo, la gente toma la muerte con ligereza.
Teniendo poco para vivir, la conoce mejor y
no la valora demasiado.

76
Un hombre nace blando y flexible.
A su muerte está endurecido y rígido.
Las plantas verdes son tiernas y llenas de savia.
A su muerte están marchitas y secas.
Por eso, lo rígido y no flexible es la disciplina de la muerte.
Ser dócil y ceder es la disciplina de la vida.
Por eso, un ejército sin flexibilidad nunca gana la batalla.
Un árbol que no se inclina se quiebra fácilmente.
Lo rígido y endurecido se caerá.
Lo blando y flexible sobrevivirá.

77
El Tao del cielo es como la inclinación del arco.
Lo alto es más bajo y lo bajo se levanta.
Si la cuerda es demasiado larga se acorta.
Si no hay suficiente, se alarga.
El Tao del cielo es quitar a aquellos que tienen demasiado
para dárselo a quienes no tienen suficiente.
Los caminos del hombre son diferentes:
quitar a aquellos que no tienen suficiente
para dárselo a aquello que ya tienen demasiado.
Qué hombre- que tiene suficiente- se lo daría al mundo?
Sólo el hombre del Tao.
Por lo mismo, el sabio trabaja sin reconocimiento.
Logra lo que debe ser hecho sin jactarse de ello.
No trata de mostrar su conocimiento.

78
Bajo el cielo nada es más blando y capaz de ceder que el agua,
aunque para atacar lo sólido y fuerte sea lo mejor:
no tiene igual.
Lo débil puede sobreponerse a lo fuerte;
lo blando a lo rígido.
Bajo el cielo cada uno sabe esto,
y sin embargo, nadie lo pone en práctica.
Por lo mismo, el sabio dice:
quien toma sobre sí la humillación del pueblo
está preparado para gobernarlo.
Quién toma sobre sí los desastres del país merece
ser el rey del universo.
La verdad, a menudo, suena paradojal.
79
Luego de una amarga enemistad cierto rencor debe quedar.
Qué puede uno hacer?
Por esto, el sabio guarda la mitad de su convenio,
pero no hace lo mismo con sus deudas.
Un hombre Virtuoso pide a los demás que cumplan
con sus obligaciones.
El Tao del cielo es imparcial.
Se queda con los hombres buenos.

80
Un pequeño país tiene poca gente.
Aunque existan máquinas que puedan trabajar de
diez a cien veces más ligero que el hombre, no las necesitan.
La gente toma la muerte seriamente y no viaja lejos:
aunque tenga botes y carruajes, no los utiliza;
aunque tenga armaduras y armas, ninguno las necesita.
Los hombres prefieren el nudo y la cuerda,
en lugar de escribir.
Su comida es sencilla y buena;
sus ropas, finas pero simples;
sus hogares seguros;
son felices a su modo.
Aunque viven al alcance del suspiro de sus vecinos y
del canto del gallo y del ladrido del perro que se oye
a través del camino,
pese a ello, viven en paz cada uno,
mientras envejecen y mueren.

81
Las palabras sinceras no son bellas.
Las palabras bellas no son sinceras.
Los hombres buenos no discuten.
Quienes discuten no son buenos.
Quienes saben no aprenden.
Quienes aprenden no saben.
El sabio nunca trata de almacenar las cosas.
Más hace por los otros, más posee.
Más otorga a los otros, más grande es su abundancia.
El Tao del cielo es señalado, pero no hace daño.
El Tao del sabio es elaborado sin esfuerzo.