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 ¿POR QUÉ SIEMPRE ACABAS MANTENIENDO RELACIONES QUE TE HACEN SUFRIR?



Septiembre 18, 2015, 06:51:34 am
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¿POR QUÉ SIEMPRE ACABAS MANTENIENDO RELACIONES QUE TE HACEN SUFRIR?
Por Ana Muñoz
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Todos podemos cometer un error alguna vez y mantener una relación con la persona equivocada. Sin embargo, no es raro encontrar personas que, una y otra vez, se sienten atraídas por alguien que los hace sufrir. Cuando esto está sucediendo, significa que tienes algo pendiente; es decir, algún asunto sin resolver que, muy probablemente, arrastras desde tu infancia.

Si te preguntan qué te atrajo de tu pareja, seguramente expongas una serie de buenas cualidades o digas que te sientes bien a su lado o que simplemente te inspira unos sentimientos que no sabes muy bien de dónde vienen.

Pero lo cierto es que la mayoría de las personas se sienten atraídas por aquellas parejas con quienes pueden recrear el ambiente psicológico que vivieron en su infancia, tanto si ese ambiente fue positivo como si no lo fue.

Así, si en tu infancia te sentiste abandonado o "invisible", tienes muchas probabilidades de acabar en una relación de pareja con alguien con quien vuelvas a sentirte igual. Cuando tu infancia ha sido buena es perfectamente lógico que quieras recrear de nuevo el ambiente psicológicamente positivo y enriquecedor en el que te criaste, pues tuviste un buen modelo de lo que es una relación sana, pero si tu infancia fue mala, ¿por qué sentirte atraído por alguien que te llevará a vivir lo mismo otra vez?


HAY DOS MOTIVOS PRINCIPALES:

El primero es que las personas se sienten más atraídas por lo conocido porque les resulta familiar y manejable. Seguro que has oído alguna vez que cuando una persona pasa gran parte de su vida en prisión, luego no desea marcharse porque eso es lo único que conoce.

En las relaciones sucede algo parecido. Es como si tu inconsciente pensara: "Prefiero esto porque ya lo conozco y, por tanto, sé cómo manejarme en esta situación".

El segundo motivo es que, cuando tus relaciones con tus padres en la infancia fueron malas, te ha quedado algo pendiente, tienes carencias emocionales y viejas heridas y, aunque no seas consciente de ello, sientes la necesidad de repararlas, de vivirlo todo de nuevo y así tener una segunda oportunidad para hacerlo mejor. Por desgracia, el modo de hacerlo mejor no es ese.

Además, las personas se sienten atraídas por alguien que tiene tanto las características positivas como las negativas de sus padres. Desgraciadamente, al principio solo ven lo positivo y creen que por fin han encontrado a la persona que les permitirá reparar todas sus viejas heridas, pero lo negativo se va haciendo más patente conforme pasa el tiempo.

Otro aspecto importante que hay que tener en cuenta en las malas relaciones es que no solo podemos culpar a la otra persona de lo que está pasando. A menudo, somos nosotros quienes creamos un tipo de relación u otro, es decir, vamos empujando la relación de una manera que acabe recreando la situación que vivimos en la infancia. Así, ambos miembros de la pareja pueden estar contribuyendo, debido a sus historias pasadas, a crear un tipo de relación dañina para ambos.


QUÉ HACER PARA SALIR DE ESTE CÍRCULO

Si tu relación de pareja va de mal en peor, pregúntate en qué se parece esa relación a la que mantuviste en tu infancia. ¿Qué situaciones, emociones y comportamientos de tu actual relación son similares a los de tu infancia? ¿Qué sientes? ¿Cómo reaccionas ante los conflictos? Trata de averiguar todo lo que puedas para entender cuáles son tus heridas emocionales y observa cómo reaccionas cuando en tu relación sucede algo que toca esa herida.

Por ejemplo, si en tu infancia te sentiste abandonado o ignorado por tus padres, puede que tiendas a interpretar ciertos comportamientos de tu pareja como señal de que no le importas, cuando en realidad no es así.
Tal vez estés buscando obsesivamente signos que demuestren que tu pareja te quiere de verdad, o esperes que te llame con demasiada frecuencia, o que responda a todos tus mensajes de inmediato. Eso puede agobiar a tu pareja y acabar provocando un distanciamiento por su parte, que tú interpretarás como abandono. De este modo, provocas lo que más temes.

O bien, tu sensación de abandono en la infancia te ha hecho distante y desconfiado, y apenas das nada en tu relación hasta que esa persona te lo ha dado todo, algo que seguramente no suceda, porque en una relación sana ambos deben ir dando pasos hacia el otro a la vez, acercándose y creando una mayor intimidad entre los dos con el paso del tiempo.

Por tanto, si has tenido varias relaciones parecidas que han acabado mal, no te lances corriendo a la siguiente relación como un modo de curar tus heridas. Ese trabajo debes hacerlo cuando no estés en una relación de pareja.

Indaga en tu pasado, entiende cómo eso está afectando ahora a tus relaciones, descubre si tu forma de comportarte en tu relación está provocada por heridas de la infancia y si es inadecuada, exagerada o destructiva para la relación. Y, si lo necesitas, no dudes en acudir a un psicólogo que te ayude a aprender a establecer relaciones de pareja más sanas.