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 No en todas las cosas podemos experimentar



Enero 19, 2016, 02:56:46 am
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No en todas las cosas podemos experimentar
« en: Enero 19, 2016, 02:56:46 am »
Primero.
No en todas las cosas podemos darnos el lujo de experimentar, hay caminos u objetos que podemos probar sin que formen parte oficial de nuestra vida, en el caso de un camino podemos retirarnos y en el caso de los objetos, cambiarlos. Dado que un camino y un objeto, en cuestión, es algo que estoy por probar, calar o experimentar, o como les guste… puedo cambiarlo sin sentir culpabilidad, ahora bien, es importante mencionar que todo lo que tenga que ver con decisiones personales, sin mezclar a terceras personas, puede considerarse apto para desprenderse, es decir, que un camino o un objeto si podemos experimentar o probar porque es algo que elijo para mí, en mi persona y no afecto a nadie.

Segundo.
En las relaciones de pareja no podemos darnos el lujo de experimentar, no debemos jugar o probar las emociones de la otra persona, porque en efecto, ya estamos formando parte de la vida de otra persona. Lo que existe en las relaciones de pareja, de noviazgo y los de amistad se llama, compromiso; que quiere decir que por decisión plenamente voluntaria formo parte de la vida de otra persona, porque yo quiero estar al lado de ella y acepto tal cual es.
Ahora bien, al ser cada uno de nosotros, personas individuales con personalidad única e irrepetible, es claro que las decisiones se deben tomar entre dos hasta llegar a la unanimidad, esto es algo muy hermoso porque se experimenta (cuando hay unanimidad) la personalidad completa en cada uno de los individuos en una relación de pareja, noviazgo y amistad.
Respecto al noviazgo y la amistad debe quedar claro que yo no puedo elegir a una persona para querer estar con ella y después cambiarla o dejarla, no puedo considerarla un camino o un objeto; sino una persona que potencialmente se convierte en alguien con la cual compartiré mi camino de vida. En el noviazgo no debo comprometerme en un cien por ciento porque no estoy seguro de querer a esa persona para toda la vida o que forme parte de mi para elegir un camino, para que un noviazgo viva de forma plena deben caminar juntos un tiempo, para descubrirse el uno al otro sin penetrar el uno en el otro, es más sin pretender penetrar el uno en el otro. Por ello el noviazgo es el perfecto equilibrio entre conocer a una persona, descubrir que le puedo ofrecer y si Dios lo dispone, o por razones circunstanciales de la vida retirarse (sin haber pretendido utilizar a la persona) o quedarse (sin pretender utilizar a la otra persona).
Pero para todo ello hay que comprender que: el camino, lo puedo experimentar y retirarme si no me gusto, el objeto lo puedo utilizar y tirarlo o cambiarlo sino me gusto, pero la persona la elijo para siempre y por consecuente debo estar preparado para darme a conocer, oportunidad para que se dé a conocer y definir ambos si quieren continuar o no, para ello se requiere un profundo grado de honestidad y preferentemente haber cumplido primero metas personales.

Tercero.
Cumplir primero las metas que Dios nos puso, el cardenal Karol Wojtila, menciona en su libro Amor y Responsabilidad que, si un joven o una señorita no están seguros de qué camino tomar (incursionar en el noviazgo o incursionar en la vida religiosa) debería primero dedicarse a la causa de Cristo en su juventud, para así llegar completo al sacramento del matrimonio o el sacramento del sacerdocio, porque es más preferible, permanecer con Cristo y después formar parte de una vida matrimonial con visión cristiana, que vivir un matrimonio fracasado y regresar a Cristo siendo una persona incompleta. Joven si no estás seguro de compartir tu camino con otra persona, ni siquiera en un noviazgo, dedícate a la causa de Cristo para que encuentres tu camino de toda la vida.