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 LA SEXUALIDAD DE LA MUJER Y SUS CONFLICTOS EMOCIONALES - 1ª parte



Agosto 16, 2016, 07:56:17 am
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LA SEXUALIDAD DE LA MUJER Y SUS CONFLICTOS EMOCIONALES


Las dificultades que siento con mis órganos genitales me manifiestan un miedo, o una culpabilidad, vergüenza, desconfianza, pesares, ira, con relación a mi sexualidad. Esta área está vinculada a mis gónadas (los testículos en el hombre, los ovarios en la mujer) y la energía sexual vinculada a la sexualidad es muy poderosa ya que tiene por primer objetivo perpetuar la especie. Sin embargo, puede que use esta energía con malas intenciones. La noción de placer vinculada a la sexualidad me pone en contacto con una de mis necesidades fundamentales, el placer, y me conecta con mi niña interior herida.

Así, mi sexualidad puede llevarme a poner en evidencia estos miedos, estas heridas, estos rechazos que forman parte de mí. Puedo no aceptarme en el cuerpo (sexo) que soy, puede que viva un conflicto interior entre mis deseos físicos y los de orden religioso o espiritual; si me da miedo decir “no” y si tengo relaciones sexuales para evitar estar rechazado, miedo a perder el amor de una persona, sólo con un objetivo egoísta.

Existe una confusión o un conflicto interior, una dificultad en la comunicación y el compartir. Además, si mis padres deseaban a un niño y soy un niña o viceversa (o bien que a mí – mismo, me hubiese gustado más ser del otro sexo), esto me puede conducir a vivir problemas genitales porque rechazo una parte de mi sexualidad y puede que me sienta culpable de ser quien soy.

Debo quitar toda culpabilidad para que mi sexualidad se vuelva la expresión de mis cualidades amantes y de la atención que llevo a los demás. Es importante que el amor sea presente en mis experiencias sexuales y también cada vez que me mire en un espejo para aceptarme cada vez más tal como soy.

Una zona muy importante de contacto y relación en las mujeres, la vagina. Es de origen ectodérmico, así como el cuello del útero. Estamos en la noción de: “no estoy en contacto con el ser querido”. No es el niño, es la pareja: “no estoy en contacto con mi pareja”. Cuando de repente estoy en contacto, algo se está reparando, y se puede reparar con el papiloma virus. Se dice hoy en día, que este papiloma virus es el origen del cáncer del cuello del útero.

Vagina

Conflicto: Conflicto de separación. Vivido en femenino. Frustración sexual durante el acto. Aguantar la intromisión de la familia del otro.
Resentir: “No estoy en contacto con el ser querido”. “No estoy en contacto con mi pareja”. “Dejo entrar la familia del otro que son unos …”

Sequedad vaginal: El deseo sexual es vivido con culpabilidad: “No debo atraer al macho”. El placer es prohibido mientras que, biológicamente es una necesidad vital. Rechazo a la penetración: Porque, por ejemplo, queremos castigar a la pareja.

Labios mayores: Conflicto de relación sexual forzada. Picores y hongos en fase de curación. Se siente manipulada, no valorada. No darse el derecho de las relaciones sexuales.

Úlcera carcinomatosa: En mujer diestra (o mujer zurda sólo posible en caso de constelación esquizofrénica, alteración hormonal, menopausia o amenorrea): Conflicto sexual de verse privado de la copulación (hombres afeminados) y conflicto de territorio (mujer zurda postmenopáusica). Conflicto de no poder, no deber llegar a la consumación del acto sexual. Representa la vulnerabilidad.

Picores vaginales: Vinculados a la sexualidad de la mujer y al principio femenino. Si tengo picor, algo me preocupa en lo que a mis relaciones sexuales se refiere, mi pareja me hace perder la paciencia, quiero más contacto o menos. Igual como lo haría para el caso de irritaciones ordinarias, me pregunto lo que me irrita, me pica y me molesta. Cuando aparecen los picores, encuentro la causa y aprendo a comunicar, a dialogar con el corazón abierto para expresar lo que siento.

La mayoría de los problemas en la vagina se relacionan con la vida sexual de la mujer porque le impiden principalmente tener relaciones sexuales. Le indican que desea tener una vida sexual más satisfactoria, pero que se necesita revisar su percepción de la sexualidad. Se siente utilizada, sexualmente manipulada y no valorada. El enojo que esta mujer siente es consecuencia de no darse el derecho de no desear las relaciones sexuales.

Tu cuerpo te dice que lo que aprendiste o decidiste con respecto a la sexualidad no te beneficia; quizá lo haya hecho en un momento determinado, pero ya no. Es posible que, por ser una mujer dominante, se aprovechen de ti cuando no eres tú quien decide en el momento de las relaciones sexuales. En lugar de creer que abusan de ti y de tu cuerpo, este último preferiría que te sintieras deseada. Si te sientes manipulada, reconoce que también tú manipulas en otras áreas y que tus intenciones, como las de tu pareja, no son malas. Si tu vida sexual es insatisfactoria a causa de un abuso sexual en tu niñez, tu cuerpo te dice que no te hace bien bloquearte, porque de ese modo sigues viviendo los miedos del pasado. El proceso del perdón es el medio más rápido y eficaz para liberarse de los acontecimientos vividos.

Vaginismo y Frigidez

Conflicto: Miedo. Negación del placer. Creer que la sexualidad es mala. Parejas sexuales insensibles. Temor al padre (figura paterna, podría ser incluso Dios). La penetración es la representación de un cuerpo extraño que invade.
Resentir: “Me siento invadida por el otro”
Nuevo modelo mental: Estoy a salvo cuando disfruto de mi propio cuerpo. Me alegro de ser mujer.

La frigidez es el término médico que se utiliza para indicar la ausencia de placer en la mujer durante las relaciones sexuales. No debe confundirse con el término anorgasmia, que representa la ausencia de orgasmo, pero no de placer sexual.

La mujer que sufre frigidez es aquella que, desde la niñez, decide evitar el placer, sea del tipo que sea. En general, es una persona de carácter rígido que busca evitar todo sentimiento. Tiene un miedo inconsciente a ser cálida. Por otro lado, esta persona tiene gran necesidad de vivir una vida sexual normal, quizás todavía más que la mayoría de las mujeres. El gran control que ejerce sobre sí misma en el aspecto sexual la llevará a perder el control en otro ámbito.

Es probable que creas que el placer es sinónimo de pecado, de mal y de incorrecto. Estas creencias deben ser muy fuertes para que hayas logrado controlarte de este modo. Sin embargo, es importante que te des cuenta de que cada ser humano tiene sus límites y que, cuando alcances los tuyos, perderás el control. Si no es en el sexo, ocurrirá en otra cosa: el alcohol, la comida, las lágrimas, las crisis incontroladas, el cuerpo que tiembla…

El hecho de no experimentar placer sexual te castiga mucho más que a tu compañero. Date permiso de ser la persona cálida que tu corazón desea. Eres como una bomba a punto de explotar. Concédete el derecho de sentir placer, será un renacimiento para ti, una nueva vida.

Generalmente, hay un traumatismo profundo o un conflicto interior. El miedo está en el centro de este estado: miedo de mis impulsos sexuales y del placer que podrían hacerme parecer “indecente”, miedo de abandonarme y de perder el control. Tengo miedo de “perder algo” “sometiéndome a la sexualidad. En realidad, se trata del miedo a afrontar lo que escondo en el interior mío. Cuando está presente este miedo, frecuentemente creo que soy fea y sin valor. Tengo vergüenza y me culpabilizo profundamente. Esto frecuentemente resulta de un abuso sexual vivido en la infancia, o del acondicionamiento de los padres diciendo que “el sexo es malo” o de la creencia que “amor y sexo no van juntos”.

Estas percepciones pueden estar escondidas en el inconsciente, deseo retirarme de toda participación, rechazar la sexualidad sin saber por qué de un modo consciente. La educación que recibí tiene un gran impacto sobre mi frigidez. ¿Estaba considerada la sexualidad envilecedora y representativa de los instintos más bajos del ser humano? ¿Oí hablar de resignación y sumisión frente a las relaciones sexuales, con el sobreentendido de que no había ningún placer? ¿Abusaron de mí sexualmente en mi infancia? Si es así, rechazo inconscientemente mi sexualidad y siento dificultad en dejarme tocar sin sentir miedo y asco.

Tomo consciencia de que no hay nada indecente en la sexualidad. Al contrario, cuando está expresada entre parejas consintientes que viven una relación de aceptación y de profundo amor, es bella y sana. Acepto abrirme a mi pareja, expresarle mis miedos, mis temores. Acepto decirle mis necesidades. Comprendo que la sexualidad forma parte de mi dimensión física y que es una fuente de desarrollo para mi evolución.

Anorgasmia

La definición que sigue se relaciona con la persona que, durante una relación sexual, no logra llegar al orgasmo, el grado más alto de placer sexual.

Resentir: “Tengo miedo de perder el control” Si me abandonan las sensaciones de placer estoy en peligro. El orgasmo es como el sueño a medida que más se busca menos se encuentra. En algunos casos se puede observar un conflicto de vergüenza, por ejemplo cuando se requiere del alcohol u otras drogas para poder sentir y mantener la relación sexual.

Como el orgasmo representa la apertura de todos los centros de energía del cuerpo (los chakras), la persona que sufre este bloqueo utiliza la ausencia de orgasmo para rechazar lo que proviene del otro. No se abre al regalo de la otra persona. Tiene dificultad para aceptar lo que proviene del sexo opuesto. Prefiere controlarse en lugar de abandonarse y gozar su presencia. En general, es una persona dominante. Por otro lado, puesto que el orgasmo físico es sinónimo de placer, a esta persona le resulta difícil autorizarse placeres en su vida cotidiana sin sentirse culpable.

Si crees castigar al otro bloqueando tu orgasmo sigues el camino equivocado pues eres tú quien se castiga. El orgasmo es el medio por excelencia para fusionarse con el sexo opuesto y, por lo tanto, para abrirte a la fusión interna de tus principios femenino y masculino. Además, una relación sexual es una experiencia muy energizante cuando se vive el amor y en el don de sí misma. El orgasmo físico existe para recordarte la gran fusión del alma y el espíritu a la que todos aspiramos.

Aprende a amarte más y acepta la idea de que mereces tener placeres en tu vida. Es tu responsabilidad crearte una vida agradable. Los demás no pueden darte lo que no puedes darte tú mismo (ley espiritual de causa y efecto). Te ayudaría aprender a relajarte, a abandonarte más, en lugar de creer que, si no controlas, los demás te van a controlar.