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 LÉELES CUENTOS Y LES DARÁS ALAS



Junio 30, 2011, 04:13:50 pm
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LÉELES CUENTOS Y LES DARÁS ALAS
« en: Junio 30, 2011, 04:13:50 pm »
LÉELE CUENTOS Y LE DARÁS ALAS

¿Recuerdas los cuentos que leíste en la niñez? Leer cuentos durante la infancia es clave, pues nos aporta el aprendizaje de los valores que necesitamos aprender para vivir: la amistad y el amor, la superación, la bondad...
¿Recuerdas los cuentos que leíamos cuando éramos pequeños? Algunos dejaron una huella imborrable en nuestra memoria, pues nos enseñaron historias sorprendentes, a veces tristes y otras divertidas y deliciosas. Sin embargo, es de adultos, cuando sabemos la importancia que tuvieron en nuestra educación y crecimiento, como ejemplos de un futuro para el que nos estábamos preparando.
Para un niño, los cuentos son uno de los primeros modelos de vida adulta que conoce, aparte de su familia, y a pesar de la inocencia e ingenuidad propias de su corta edad, sabe distinguir muy bien la realidad de la fantasía, del mismo modo que distingue el juego de lo que no lo es. En las páginas de un libro de cuentos, el niño se acerca a las experiencias de otros y comienza a identificarse con ellos. Aprende que existen cosas como el sufrimiento o la tristeza, pero también valores muy importantes, como la bondad, la amistad y el amor, que son premiados por la vida. A veces incluso, son un bálsamo para las heridas que le haya podido causar la realidad, ya que en los cuentos, el bien prevalece y la bondad es siempre recompensada. En resumen, los cuentos proveen a los niños de una visión paralela a su mundo, donde la realidad se filtra para transmitir valores e ideales muy importantes. Sin embargo, hay que tener en cuenta, que a pesar de su inocencia, un niño sabe distinguir bien la realidad de la fantasía, del mismo modo que diferencia el juego de lo que es la vida cotidiana. "Abrid los libros, abrid las alas", Arturo Córdoba Just.



Dar y recibir cariño

Cuando un adulto lee un cuento a su hijo, les está dando un gran mensaje: que él es importante y valioso, lo suficiente como para gastar gran parte de su tiempo con él. Es indudable que la autoestima de un niño a quien sus padres leen cuentos, aumenta y se fortalece. Se siente querido, respetado y valorado. Sabe que forma parte de una familia y que puede contar con ella. Y es muy probable que durante su educación y crecimiento, mantenga una unión con sus padres de plena confianza. Leer cuentos a un niño, mejora el contacto y la relación con él, pues enriquece el vínculo afectivo. Es, en ese momento de complicidad, cuando el niño advierte el ejemplo cercano del padre o de la madre, al participar con él en la comprensión de la historia; respondiendo a sus preguntas o ayudándole a que se las responda él mismo.
Los padres siempre dan un buen ejemplo si leen, pero si además participan directamente de la misma lectura que su hijo, éste se siente querido a través de esa unión y de esos minutos compartidos en la intimidad, con las personas más importantes de su vida.

Diferenciar bueno de malo

"El niño que lee, abre ventanas a la vida que no van a abrir nunca muchos de sus compañeros. Gana en conocimientos, pero también en inquietudes", Salvador Gutiérrez Ordóñez. En una época en la que la violencia, el acoso escolar o el maltrato físico y psicológico, parecen estar muy cerca de la infancia lamentablemente, el niño puede hallar en los cuentos, diferentes actitudes con las que hacer comparaciones. Se encuentra con príncipes y princesas, brujas y magos, y animales de todo tipo que tienen la habilidad de hablar, de transmitir pensamientos y emociones. Estos personajes poseen y valoran sus habilidades y virtudes, como la capacidad de razonar; el uso de la lógica; y la importancia de la autenticidad de los sentimientos. Transmiten actitudes como: valorar el interior de las personas; el respeto por el mundo animal y la naturaleza; el civismo; la empatía; el optimismo; el buen estado de ánimo; la sinceridad; la perseverancia; e incluso la educación y los buenos modales. Todo ello, en contraposición a la actitud negativa de otros personajes, como: la agresividad; la mentira y el engaño; la astucia mal utilizada; la envidia; los celos; y todo tipo de malos sentimientos e intenciones. Gracias a los cuentos, el niño aprende a diferenciar lo bueno de lo malo, a confiar y a tener esperanza, y a saber que si su actitud es limpia y desinteresada, siempre alcanzará una recompensa o resultado positivo. También aprende que existen diferentes tipos de seres que conviven en un mundo de fantasía, paralelo a la realidad, que respetan y celebran sus diferencias. Saber que no todos somos iguales y que podemos vivir en armonía, respetándonos unos a otros, es decir, la tolerancia, es sin duda la mejor y más sana enseñanza que los cuentos regalan a un niño.


Identificar los sentimientos

Algunos padres se preguntan si algunos cuentos, sobre todo los clásicos, son demasiado crueles para la sensibilidad de sus hijos. Sin embargo, al contrario de lo que los padres piensan, los cuentos enseñan a los niños la capacidad de manejar sus sentimientos y emociones, como los celos o la rabia, ya de por sí exagerados y sin control, durante la infancia. Las preguntas sobre la forma de vivir y el comportamiento de los adultos, encuentran respuestas en la narración de los cuentos y en su moraleja final. Es gracias a estos mensajes, donde el niño aprende, cómo tener un comportamiento adecuado con sus semejantes.
Las razones para leer cuentos a son incontables. Actualmente, se escriben cuentos que hablan de temas afines a las vidas infantiles. Dan a conocer cuestiones que al niño le preocupan y que tienen gran similitud con su día a día. Desde aprender a mantener su higiene personal, hasta temas como la muerte de un ser querido, estos cuentos dan respuestas a las preguntas que los niños tienen en su mente, pero que muchas veces no llegan siquiera a preguntar. Desarrollan problemas que se viven específicamente en la infancia, que sólo un niño puede comprender completamente, ya que se trata de su mundo y de su presente, de sus miedos y de sus dudas. Esto enriquece su aprendizaje y su educación, porque aprende a vivir a través de personajes que puede identificar fácilmente con seres reales, como sus padres, hermanos, abuelos, profesores, amigos, mascotas, etc. Al mismo tiempo, los lugares y ambientes son también identificables por el niño, debido a su sencillez, como su casa, su escuela, su calle, su mundo. El niño halla las respuestas más fácilmente, cuanto mayor sea la similitud de los personajes y la historia, con la realidad de su vida cotidiana.



Beneficios de los cuentos

En general, los cuentos son muy beneficiosos para la educación de un niño. Despiertan su imaginación; refuerzan hábitos de observación y exploración, le enseñan ortografía; amplían su vocabulario; facilitan la expresión oral; el aprendizaje; la actitud de escucha; y la atención al diálogo. Al mismo tiempo, el niño se divierte saltando entre la fantasía y la realidad, mientras aprende a disfrutar con una historia, algo que le será muy útil para el resto de su vida, ya que le ayudará a practicar la paciencia y la concentración. Sobre todo en los niños dispersos o distraídos, e incluso en niños hiperactivos, la lectura de un cuento es una forma de relajación y concentración. Y aunque en un principio pueda parecer que el niño continúa actuando de la misma manera, la práctica de leer cuentos hace que vaya asimilando poco a poco la historia y aumente su capacidad de abstraerse de sí mismo y olvidarse de su realidad por unos momentos, algo que es tan necesario para niños y adultos. Es muy probable además, que pronto el niño sea capaz de leerlos él solo y adquiera la cultura, no sólo en el colegio, sino también a través de los libros y por consiguiente, llegue a ser un adulto lector. La mente de un niño va creciendo de forma gradual y depende mucho de sus experiencias vividas. Algunos adultos, seguimos valorando la lectura de un cuento infantil en ocasiones.



Un legado cultural

Pero no sólo el niño recibe lo bueno de la lectura de un cuento. Para los padres también es muy beneficioso, pues sienten que son una parte muy importante en la educación de su hijo. Comprenden que su ejemplo, ejerce directamente sobre el niño y que éste, confía en ellos. Les da la garantía de que, más adelante, les pedirá su ayuda y su consejo, porque de pequeño ya encontró en ellos lo que necesitaba, su comprensión, su apoyo y su compañía. Además los padres, abuelos, o educadores en general, son protagonistas de la transmisión de un bello legado cultural que transfieren a otra generación, que necesita de los mismos valores que ellos aprendieron de niños. Recordemos que los cuentos clásicos o populares, que tratan temas y costumbres ancestrales, comenzaron transmitiéndose de forma oral. Muchos de ellos están relacionados con las tradiciones y el folklore, si además, traen dibujos o imágenes, permiten que el niño se haga una idea de cómo eran las distintas épocas en que se desarrolla el argumento. El centro de Estudios de Lectura y Literatura Infantil, recomienda crear en casa una biblioteca infantil, que vaya creciendo con el paso de los años, pues los libros son una parte importante de la biografía de uno mismo. En general, los cuentos desarrollan algo muy importante en el ser humano, como es la libertad de pensamiento, pues amplían la perspectiva que tenemos de las cosas, con las diferentes experiencias y actitudes de los variados personajes. En definitiva, un cuento leído o contado, es el mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos, porque en su historia siempre hay encerrada una valiosa enseñanza. "Yo soy lo que he leído", Francisco Hernández.



Cómo lograr que sea un gran lector:



Practica con el ejemplo. Los niños siempre intentan imitar lo que hacen sus padres., por eso, el mejor ejemplo es el tuyo. Empieza leyéndoselos tú, si además de esto, suele verte leyendo libros, es probable que se aficione a la lectura.

Empieza pronto. Cuanto antes, mejor. Incluso cuando es un bebé, el tiempo que le dedicas a tu hijo, mientras le lees un cuento, es un tiempo bien aprovechado. El niño recibe cariño y compañía en la suavidad de tu voz, y esto le infunde confianza y seguridad. Se siente querido y atendido. Aunque no entienda la historia, sí entiende el afecto que tú le transmites.



¿Quién debe leerlos? Después del ejemplo de los padres, cualquier persona a la que el niño tenga confianza: abuelos, tíos, primos, o incluso hermanos mayores, amigos de los padres, etc., o todas aquellas personas con las que el niño se sienta a gusto.

¿Cómo leerlos? Una buena manera de leer un cuento es, poniendo énfasis en los momentos de mayor emoción. Que pueda ver que tú también disfrutas con la historia. Modula el tono de voz según lo requiera la parte que estás leyendo. Puedes incluso jugar a poner distintas voces. Esto atrapa inmediatamente su atención porque se divierte.

Déjale participar. Es importante que le permitas participar. Es posible que le surjan dudas sobre el cuento, te hará preguntas y exigirá respuestas. Puedes atender a sus cuestiones con explicaciones breves y sencillas. También puedes guiarle para que, poco a poco se responda él mismo y no caiga en el hábito de esperar recibir tu respuesta siempre. Así le enseñarás a pensar por sí mismo y a combatir sus temores.

¿Cuál es el mejor momento? Siempre es buen momento para leer un cuento, pero hazlo en una situación relajada, cuando ambos encontréis la tranquilidad necesaria. No tengas prisa, ya que es un momento para compartir con tu hijo. Lo más habitual es hacerlo antes de ir a dormir, para que se relaje y pueda adormecerse con facilidad y al mismo tiempo, le provoque un sueño tranquilo.

¿Qué tipo de cuento? Los cuentos están escritos para la edad indicada, que siempre ha de aparecer en las primeras páginas o en la contraportada del libro. Es mejor que te atengas a esta regla, para que tu hijo reciba la lectura que corresponde a su edad y al momento en el que vive. Los clásicos sin embargo, siempre son recomendados.

Leídos o contados. De cualquier forma, es un cuento. Los abuelos solían contar historias a sus nietos. Esta es una buena forma de transmitirlos, mucho mejor si han salido de tu imaginación. Puedes inventar una historia y jugar con tu hijo, dejando que él aporte también sus ideas. También puedes jugar a inventar personajes, lugares, nombres, etc.

Para que el niño continúe leyendo. Permite también que sea él quien lo haga cuando aprenda a leer, así podrás corregirle si no pronuncia bien alguna palabra o explicarle su significado, si no la entiende. Disfruta mientras tu hijo te lee. Recuerda que es un momento íntimo entre los dos.



¿Hasta qué edad?. Un niño suele interesarse por los cuentos hasta la pubertad, pero cada niño es único y no todos actúan igual. Es común que, habiendo llegado a esa etapa, siga buscando la lectura de algunos cuentos, quizá ya conocidos, que le provocan una sensación agradable. Permite que lea cuentos mientras quiera.


Mar Cantero Sánchez
Escritora y Coach