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 ¿Y TÚ DE QUÉ TE ARREPIENTES?



Octubre 19, 2017, 07:00:18 am
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¿Y TÚ DE QUÉ TE ARREPIENTES?
« en: Octubre 19, 2017, 07:00:18 am »
¿Y TÚ DE QUÉ TE ARREPIENTES?




EL ARREPENTIMIENTO: ¿UN LASTRE O UNA OPORTUNIDAD?


“Ojalá hubiera cambiado de trabajo antes”, “ojalá la hubiera llamado”, “ojalá hubiera estudiado lo que me gustaba”…

El arrepentimiento surge cuando lamentamos algo que hemos dicho, hecho o dejado de hacer, a partir de la toma de conciencia de sus consecuencias. Dichas consecuencias a veces son comprobables, pero la mayoría de las veces son simples conjeturas sobre lo que habría sucedido si hubiéramos elegido otro camino.

Como la mayoría de cosas en esta vida, todo depende de lo que hagamos con este sentimiento. En su aspecto negativo, el arrepentimiento nos puede dejar anclados al pasado, dándole vueltas a como “tendrían que haber sido las cosas” (como si lo supiéramos!), sin permitirnos aceptarlas tal y como son y manteniendo una absurda y agotadora lucha contra la realidad.

“Si le hubiera dicho lo que sentía…” “Si no hubiera abandonado los estudios…” “Si me hubiera marchado antes…”

Lo cierto es que nunca lo sabremos (excepto en alguna película) y es por eso precisamente por lo que no tiene ningún sentido seguir invirtiendo energía y tiempo en imaginarlo. Todos esos condicionales y “ojalás” solamente nos atan a la queja, a la victimización y a un círculo vicioso del que resulta complicado salir. Si no fue, es que no tenía que ser, dicen.

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¿QUÉ LAMENTAS DE TU VIDA?
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Antes de continuar leyendo el artículo, te proponemos un pequeño ejercicio: toma papel y lápiz y haz una lista, ahora mismo y sin pensarlo demasiado, de cosas de las que te arrepientas en tu vida. Tómate el tiempo que necesites y escríbelas. Ahora, escribe al lado de cada una la razón que te llevó a ello… ¿De qué te das cuenta? Anótalo también.

Puede ser que aparezcan cosas pequeñas, otras más importantes, relacionadas con algo reciente o más antiguas… Lo más probable es que la mayoría de ellas (sobre todo las más lejanas) sean cosas que NO has hecho.

Seguro que las razones que has escrito en ellas tienen que ver con el miedo, el dejarte llevar por las circunstancias o por l@s demás, el no haberte dado cuenta de algo, la falta de conexión contig@ mism@ o el haber permanecido en tu zona de confort.

Hazte una pregunta: ¿qué puedes hacer ahora, en tu presente, para no volver a arrepentirte en el futuro de lo mismo? ¿Cómo puedes responsabilizarte y hacer algo en el momento actual de las cosas de las que te arrepientes?

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EL ARREPENTIMIENTO COMO OPORTUNIDAD
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La parte positiva del arrepentimiento, a nuestro entender, surge como una toma de conciencia. Todas y cada una de las experiencias que hemos vivido, mejores o peores, nos han llevado a ser quienes somos ahora y a darnos cuenta en el presente de algo que nos gustaría hacer de manera distinta. Agradezcamos sus enseñanzas y usémoslas, por lo tanto, como punto de partida para atrevernos a empezar a hacer cambios.

Si no nos anestesiamos al malestar que nos produce usando la resignación, ni permitimos que nos arrastre inútilmente al pasado, el arrepentimiento se convierte en una oportunidad ligada a nuestro presente. Nos sirve, por ejemplo:
– Para aprender qué queremos y qué no
– Para conocernos mejor
– Si hemos hecho daño a alguien, para responsabilizarnos de ello y actuar en consecuencia
– Como oportunidad para darnos cuenta de lo valioso que es algo para nosotr@s
– Para responsabilizarnos de nuestra vida y decisiones
– Para pasar a la acción en el ahora (y no generar nuevos arrepentimientos)

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ARREPENTIRSE AL FINAL DE LA VIDA
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Si hay algo cierto, es que la vida pasa deprisa. Todos los planes de futuro que hacemos pueden llegar a convertirse en un “ojalá hubiera…” si no nos hacemos conscientes de que el ahora es el único momento en el que podemos actuar.

Bronnie Ware es una enfermera que trabajó atendiendo a enfermos en las últimas semanas de sus vidas. Les preguntó de qué se arrepentían, y las respuestas fueron sorprendentes. El top 5 de los arrepentimientos que recogió en su estudio es:

1. “Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí”

Éste fue el más común a todas las personas del estudio. No permitirnos vivir según nuestros deseos, necesidades y emociones y hacerlo según las expectativas de l@s demás encierra nuestro verdadero ser dentro de un personaje falso y sobreadaptado.
Si nos pasamos la vida mirándonos a través de los ojos de los demás y cumpliendo las expectativas de nuestros padres, parejas, sociedad, familia, etc., acabamos viviendo la vida de otr@s y no nuestra propia vida.
Uno de los objetivos principales de la terapia Gestalt es el de liberarse de las expectativas ajenas y conectar con las verdaderas necesidades y deseos. Siempre estamos a tiempo! (sabemos de lo que hablamos).

2. “Desearía no haber trabajado tanto” 
Algunos de los arrepentimientos más frecuentes están relacionados con el ámbito laboral: los estudios, las malas elecciones profesionales y el tiempo invertido en el trabajo. Cuando entramos en la exigencia social de vivir para trabajar, nos olvidamos de que trabajamos para vivir. Acabamos encerrados en trabajos que no nos gustan, horarios interminables, estrés, ansiedad… Todo para ganar más, consumir más, pero vivir, disfrutar, compartir y sobre todo, ser menos.
No olvidemos que pasamos gran parte de nuestra vida trabajando, y que no podemos relacionar la “vida de verdad” sólo con el fin de semana o las vacaciones.  Si nos damos cuenta de que no nos satisface nuestro trabajo o de que nuestra orientación profesional no fue la más acertada, podremos, dentro de nuestras posibilidades, actuar en consecuencia.

3. “Desearía haber tenido el coraje para expresar mis sentimientos”
Atrevernos a decir que no, mostrar nuestro desagrado ante algo o expresar amor y agradecimiento cuando lo sentimos no resulta tarea fácil para todo el mundo. Por distintas razones relacionadas con las experiencias vividas, los miedos y algunas creencias personales, muchas personas tienen grandes dificultades para expresar sus emociones o conectarse a ellas. El miedo, la vergüenza, el temor a la reacción de l@s demás, la represión social y el poco permiso que se dan para la expresión emocional suelen ser las causas más comunes.
Conocer mejor nuestras emociones, aprender a gestionarlas, apartar algunas normas sociales y expresar lo que sentimos a las personas que nos rodean será el camino para librarnos de la jaula emocional en la que podemos acabar encerrad@s.

4. “Desearía haberme mantenido en contacto con mis amigos”
La mayor parte de los arrepentimientos tiene que ver con las relaciones humanas y las emociones. Cuando nos dejamos llevar por la rutina del trabajo y del día a día, nuestras relaciones salen perjudicadas.
Si no hacemos nada para remediarlo, tarde o temprano lamentaremos no habernos esforzado en pasar más tiempo con nuestros seres queridos o mantener el contacto con las personas que nos han acompañado en distintos momentos de la vida.

5. “Desearía haberme dejado ser más feliz”
Este arrepentimiento, de alguna forma, es el resumen de todos los anteriores. Ser demasiado exigentes con nosotr@s mism@s, estar pendientes de lo que piensan l@s demás, ponernos corazas emocionales, valorarnos poco, vivir de manera automática, quedarnos en nuestra zona de confort, no conocernos en profundidad… todas estas conductas poco sanas nos alejan de un vida plena y feliz. 

Permitirnos ser quienes somos, aceptarnos y querernos, ser fieles a nuestras necesidades y deseos reales, invertir tiempo en nosotr@s y en las relaciones personales, responsabilizarnos de nuestra felicidad y bienestar y no creer que está en manos de l@s demás nos alejará de este amargo arrepentimiento en nuestros últimos días.

Estos cinco arrepentimientos tienen en común el NO haber hecho algo. Es una enseñanza muy valiosa que nos muestra que al final, lo que más nos pesa es aquello que hemos dejado de hacer. Como dice Bocaccio, “Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada”.

Otros arrepentimientos frecuentes al final de la vida son: no habernos valorado lo suficiente a nosotr@s mism@s, haber prolongado un trabajo o una relación de pareja que no nos satisfacía, haber tenido miedo a arriesgarnos, no habernos esforzado más en nuestros estudios y habernos preocupado en exceso por las cosas.

Al final de nuestras vidas nos damos cuenta de que no había para tanto con lo que nos daba miedo. Que expresar lo que sentimos nos conecta a nosotr@s y a l@s demás. Que ser fieles a nosotr@s mism@s, escuchar nuestras necesidades y trabajar menos nos da la oportunidad de vivir mejor. Que lo que vale la pena son las relaciones humanas. Que venimos a estar bien, a vivir de verdad y no a ser perfect@s, esclav@s del trabajo o de lo que creemos que se espera de nosotr@s. Que la felicidad, al fin y al cabo, depende de nosotr@s…

Pero entonces ya es demasiado tarde.