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 ANSIEDAD, ¿UN MAL DE NUESTRA ÉPOCA? CÓMO COMBATIRLA



Febrero 04, 2018, 03:38:35 am
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Desconectado antonio pina

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ANSIEDAD, ¿UN MAL DE NUESTRA ÉPOCA? CÓMO COMBATIRLA
« en: Febrero 04, 2018, 03:38:35 am »
ANSIEDAD, ¿UN MAL DE NUESTRA ÉPOCA? CÓMO COMBATIRLA

La demanda actual que presentan muchos  pacientes  deja en evidencia el hábito de dirigir la gran mayoría de sus pensamientos y conductas hacia el exterior.
Lo que suelen hacer es crear con ello toda una tempestad de pensamientos e imágenes que actúan añadiendo aún mas estrés, al tratar de buscar constantemente soluciones que no alcanzan y ante la impotencia de tener pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes, que producen inquietud y conductas repetitivas, denominadas compulsiones dirigidas a reducir la ansiedad asociada.
Sin embargo, las cosas no son como parecen, este comportamiento no es una enfermedad de los tiempos modernos. Es un problema que viene de lejos. Hay que buscar caminos que distraigan la mente de la búsqueda obsesiva de soluciones al dolor y la sensación de amenaza.
Podemos estar años rumiando  con pensamientos e imágenes de una  ex pareja, centrándonos en “aquellos momentos lindos” vividos en los dos primeros meses, pese a que el otro ya ha constituido una nueva familia
Voy a usar un cuento para explicar las resonancias  que tengo en la práctica clínica:

Cuentan  que el alumno preguntó a su maestro: “Maestro, siento dentro de mí dos lobos que luchan. Uno me lleva a ideas, sentimientos y acciones positivas y el otro en cambio es malo, negativo, violento. ¿Cómo sé cuál de los dos ganará?”
Y el maestro le respondió: “Eso es fácil. Ganará aquel al que alimentes”.
Aquellos pensamientos, ideas, sentimientos e incluso acciones que cultivemos, aquellas a las que “demos de comer”, son los que prevalecerán en nosotros al final.
No podemos evitar sentir o pensar determinadas cosas. Somos tanto ese lobo bueno, con sus ideas y sentimientos buenos, como el lobo malo con sus emociones negativas. Esa dualidad está en nosotros. No lo podemos evitar. Pero también somos esa tercera parte que observa los lobos, que los identifica, y puede decidir a cuál de los dos alimenta, a cuál le quiere dar de comer. Siempre hay una parte (mayor o menor) de voluntariedad en lo que podemos pensar e incluso sentir.
Imaginemos que tenemos un pensamiento obsesivo, que no queremos pero que no podemos evitar. Solo nos agota y nos quita energía, y no lo queremos.


En todas estas circunstancias podemos hacer algo para minimizarlo:

1.   Toma distancia de él. Míralo desde fuera, como si fuera ese lobo. Desapégate de él. No te pelees. Bien, ha venido, está aquí otra vez. No pasa nada, no es mi voluntad. No soy yo, porque yo no lo quiero conmigo.
2.   Sé consciente de que no va a estar contigo eternamente. Pase lo que pase antes o después se irá. Tardará más o menos, pero desaparecerá.
3.   Y ahora es cuando puedes empezar a hacer algo. Lo primero, no le dediques tu atención, no te metas en él, no le des tu energía mental. No lo explores más, todos los caminos están recorridos ahí dentro. Puede que no se vaya ahora mismo pero mientras esté yo no lo voy a atender.
4.   Usa el STOP de pensamiento. Es una técnica muy útil: detén activa y voluntariamente ese pensamiento y pon otro en tu mente. Fuérzate a hacerlo.  De forma voluntaria trata de pensar en otra cosa.
5.   Si de pronto te ves que el pensamiento ha vuelto, casi sin darte cuenta, no te rindas y repite la secuencia. Una y otra vez, repite el proceso de apartarlo y pensar en otra cosa. Verás que cuanto más veces lo haces más fácil te resulta.
6.   Si es un pensamiento obsesivo franco es posible que no consigas quitarlo del todo incluso con estas técnicas. Es normal, puede que necesites una ayuda extra. Pero todo el esfuerzo que haces de apartarlo y no prestarle atención, observarlo desde “fuera” y no alimentarlo, es francamente útil. No cae en saco roto.
7.   A veces consigues hacer otras cosas, pero sientes que una parte de ese pensamiento sigue en algún espacio de tu mente, con menor intensidad. Está bien, de nuevo evita sentirte atraído por él. Sigue con tus cosas y deja que vaya apagándose poco a poco. Ante todo, no le des de comer…
8.   A algunas personas les sirve quedarse observando ese pensamiento “parásito” ajeno a nosotros e imaginar cómo el viento lo desplaza y lo barre, como a una mala nube en el cielo.

Estas técnicas nos sirven tanto para los pensamientos obsesivos como para cuando nos vemos repetidamente rumiando en nuestra mente algo a lo que no queremos dedicar más atención y que nos desgasta. Si lo practicamos veremos cómo resulta útil en muchísimos casos.
Si te reconoces con este tipo de pensamiento persistente y que te hace padecer, estás necesitando   ayuda  profesional. Es el momento de consultar, sin miedo ni vergüenza. En ocasiones se hace necesaria  también  alguna  medicación para poder manejar mejor los estados de ansiedad.


Elena Ruth Mandel