Buscandome

Bienvenido(a), Visitante. Por favor, ingresa o regístrate.

Ingresar con nombre de usuario, contraseña y duración de la sesión

 


Traductor Google

 CUIDAR DE OTROS Y HACERLO BIEN NO ES TAREA FÁCIL



Febrero 07, 2018, 06:48:39 am
Leído 153 veces

Desconectado lucía riaño

  • Sr. Member
  • ****

  • 284
    Mensajes

  • Karma: 1

CUIDAR DE OTROS Y HACERLO BIEN NO ES TAREA FÁCIL
« en: Febrero 07, 2018, 06:48:39 am »
Cuidar de otros y hacerlo bien no es tarea fácil


No sabes cómo, pero un día resulta que tus padres ya no se valen por ellos mismos.Aquellas personas que parecían invencibles se han hecho mayores y tienes que empezar a cuidar de ellos. De repente, te ves asumiendo responsabilidades que no querías y que pensabas que no tendrías que asumir nunca.

Pero les quieres y ellos han dado todo por ti. ¿Cómo no les vas a cuidar tú a ellos ahora que lo necesitan? Después de todos los sacrificios que han hecho para que tú tengas una buena vida… La realidad es que cada vez te sientes más nervioso y enfadado por estar en esta situación, ¿es que eres un mal hijo?

“Ayuda a tus semejantes a levantar su carga, pero no te consideres obligado a llevársela.”
-Pitágoras-

EL ESTRÉS DE CUIDAR A PERSONAS DEPENDIENTES

Verse envuelto en la tarea de cuidar a una persona que no se puede valer por sí misma puede suponer un estrés considerable. Por un lado, nos encontramos con un ser querido que ya no es el que era. Vemos cómo van apareciendo problemas tanto de conducta como de memoria, además del deterioro físico y mental.

Esto hace que tengamos que vigilarle continuamente, así como controlar su alimentación o su higiene. Todo ello puede que no nos sea agradable y nos disgustemos por tener que hacerlo, lo que va a hacer que llevemos esta tarea con desgana y mal.

El estrés no aparece solo asociado al hecho de cuidar a otra persona, sino que también se va extendiendo a otras áreas de nuestra vida. Así, pueden aparecer problemas laborales, económicos, de pareja o familiares. Se produce una especie de “efecto contagio” que hace que los conflictos se instauren en nuestro día a día.

LOS COSTES DE CUIDAR

El aumento del estrés puede producir problemas emocionales, sociales y físicos en el cuidador.

Es normal que aparezcan emociones negativas como ansiedad, ira o tristeza, además de la culpa por sentir que la situación nos sobrepasa o por los deseos de estar en otra parte que no fuera cuidando de esa persona, los cuales chocan con las obligaciones morales de cuidar a nuestros mayores.

“El socorro en la necesidad, aunque sea poco, ayuda mucho”
-Mateo Alemán-

Por otro lado, nuestras relaciones sociales se van minando, ya sea por la falta de tiempo para estar con otra gente o por generar conflictos al pagar con ellos el malestar que experimentamos. Esto, a su vez, puede volver a provocar la aparición de emociones negativas, entrando así en una espiral de afecto negativo.

A nivel físico, pueden aparecer un sinfín de molestias. Desde distintos trastornos psicofisiológicos (es decir, enfermedades físicas causadas o exacerbadas por factores emocionales y psicológicos) hasta problemas relacionados con las tareas propias de cuidar a una persona, como moverle de un lado a otro.

¿QUÉ NOS PUEDE AYUDAR A ALIVIAR LA CARGA DE CUIDAR?

Hoy en día hay muchas personas que cuidan a sus mayores. ¿Por qué no todas sufren los problemas psicológicos, sociales y físicos que hemos visto? Porque los recursos y situaciones de cada uno varían enormemente, al igual que pasa con otros trastornos psicológicos.

Las estrategias de afrontamiento al estrés son muy importantes para protegernos de este desgaste. Porque no es tanto lo que sucede sino qué hacemos y cómo lo enfrentamos. En esta línea, quedarse rumiando y dándole vueltas a la cabeza sobre lo mal que lo estamos pasando o tratar de evitar las situaciones no nos va a ayudar.

“Una maravillosa energía proviene cuando se ayuda a alguien”
-Mary Lou Cook-

Por el contrario, tratar de buscar la mejor opción y poner en marcha lo que creamos que nos va ayudar (es decir, actuar) sin temer que nos podamos equivocar es más beneficioso. De hecho, ¿quién no comete errores? ¿Y quién no ha oído que así es como se aprende?

Pero aparte de cómo maneje la persona la situación, no podemos olvidar nuestra otra gran ayuda: el apoyo social. Que contemos con unos vínculos interpersonales fuertes, de manera que otras personas nos ayuden con las distintas tareas, nos comprendan, nos reconozcan y nos quieran hacen que la carga de cuidar disminuya… ¡Cuídate para poder cuidar!


Laura Reguera Carretero