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 EL SAGRADO FEMENINO Y LA SEXUALIDAD



Febrero 12, 2018, 06:00:08 am
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EL SAGRADO FEMENINO Y LA SEXUALIDAD
« en: Febrero 12, 2018, 06:00:08 am »
EL SAGRADO FEMENINO Y LA SEXUALIDAD


Todo ser vivo contiene la energía tanto femenina como masculina. Nos rige mas una que otra, manifestado a nivel físico en la sexualidad definida como “mujer” u “hombre” pero en realidad, somos ambos. Dentro de cada uno existen ambas energías que fluyen por nuestro cuerpo. El Tao las ha llamado yin y yang, que son dos energías que componen el chi, o energía vital. La primera, yin, es la energía sutil fría, pasiva, femenina. La segunda es yang, la energía sutil cálida, activa, masculina. En cada ser vivo están presentes ambos yin como yang, la energía sutil femenina como la masculina. El equilibrio de estas dos energías o polaridades, es lo que define nuestra buena salud. Para la medicina China esto ha sido un conocimiento ya vigente hace miles de años.

Este fenómeno de los opuestos complementarios también se explica en el mundo físico visto desde las ciencias exactas. La ciencia misma ha comprobado que nada existe sin su energía complementaria: lo que sube, baja, las polaridades positivas y negativas son necesarias para crear corriente energética.

Entonces, nuestra composición interna es mucho más sutil de lo que parece, y va mucho más allá de la simple clasificación “mujer” u “hombre.” Somos, un fluir de energías polarizadas que producen una corriente energética, nuestra energía vital, que a su vez es lo que regula nuestra salud general. Si logramos equilibrar las dos polaridades, cerramos el circuito interno y permitimos que fluya libremente la energía vital, llegando a todos los órganos internos y a todas las extremidades de nuestro cuerpo. Es algo así como un energizarte natural, interno que ya viene con nosotros, excepto que no nos hemos dado cuenta aun. Para los chinos, hindús y civilizaciones orientales esto no es noticia. Pero aquí también en los países andinos (Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina) se vivió por muchos siglos, enseñanzas y prácticas para mantener nuestra energía vital saludable y para realizar una activación y unión de nuestras polaridades femeninas y masculinas dentro de nosotros. Es una sabiduría común a todas las tradiciones ancestrales, solo que le hemos perdido el rastro y la práctica con el pasar del tiempo y el venir de la modernidad.
Para que nos sirve integrar, o equilibrar, nuestras energías masculinas y femeninas? Simplemente porque es una llave que nos permite entrar en una danza, en una exploración, con nosotros mismos, y así también poder interactuar mas plenamente con los demás, en particular con el sexo opuesto. Desde el conocimiento y completar de nuestro ser, despertamos nuestro Ser Esencial, un ser con las polaridades integradas dentro de sí, un ser pleno.

Primero, es necesario vaciarse. Si la mente está presente, está presente nuestro ego, y nuestro ego no es nuestro ser esencial. El ego es nuestra personalidad, nuestro nombre y apellido, es como una prenda inmensa de ropa que recubre nuestro verdadero Ser Esencial. Debemos desvestirnos de este ego para encontrarnos realmente, para encontrar quienes somos realmente. Vaciar nuestra mente, y abrir nuestro corazón. Estas cosas no se pueden comprender con la mente, se pueden comprender solo desde el corazón, desde el sentir. Sutilizarse y sentir.

Esta apertura del corazón, este sentir, está asociado al Sagrado Femenino. Llamamos “Sagrado Femenino” a las cualidades receptivas, silenciosas, pasivas, lentas, fluidas, creativas, el elemento es el Agua, el órgano es el corazón, la acción es el sentir. El Sagrado Femenino está vivo dentro de cada uno de nosotros, mujer y hombre. El “Sagrado Masculino” es toda cualidad activa, acción, rápido, es la energía cálida, el elemento es el Fuego, el órgano es el cerebro, la acción es pensar. Ambas energías son sagradas y están presentes en cada uno de nosotros, seamos consientes de ello o no. Es como la gravedad, existe y actúa aunque sepamos de ella o no, las manzanas siguen cayéndose del árbol, y de hecho ya lo hacían antes de que Newton descubriera la ley! Solo que no lo habíamos identificado aun ni hecho consientes de esta ley. El equilibrio de estas ambas energías sagradas es esencial para una salud y bienestar en nuestras vidas y para un sentimiento de unidad y armonía con el Todo, con el Universo, Dios, o como gustes llamarlo.

Sabemos que lo que nos hace “femenino” o “masculino” entonces, es mucho más sutil que la clasificación burda de ser o “mujer” u “hombre.” Y que tomar conciencia de esto es una hermosa oportunidad de despertar en nosotros una unidad en nosotros mismos y con el Infinito, que es nuestra raíz de dónde venimos todos, es nuestro hogar, de dónde venimos y hacia donde buscamos volver en muchas de nuestras búsquedas espirituales. Nosotros somos energía divina, somos parte de ese Infinito, o Dios, y despertar eso en nosotros es muy bello, como lo es también cuando nos damos cuenta que nuestra pareja, relación con el sexo opuesto más latente en nuestras vidas, también es una semilla de Dios, del Infinito. El despertar de la conciencia es justamente eso, encontrarnos con lo divino dentro de nosotros y de los demás, y a la vez soltar por completo la idea del “yo” desde el ego. Es una hermosa y paradójica tarea: encontrarse mediante el dejarse.

Para encontrarse mediante el dejarse es necesario despertar el corazón y vaciar la mente. No quiere decir que la mente es mala, no vamos a cometer el mismo error que cometen muchas de las personas que escriben muchos libros de autoayuda y que niegan la mente, o la clasifican como mala… la mente es ordenadora, tiene su rol muy importante. Con ella realizamos nuestra profesión, hacemos la lista de compras, planeamos las vacaciones familiares, resolvemos problemáticas de matemáticas o técnicas, y todas estas tareas son buenas y necesarias para nuestras vidas. Pero lamentablemente, en los últimos siglos, la vida humana se ha ido desarrollando demasiado en esta sola dirección. El pensar, accionar, planificar, hacer, ordenar, controlar. Todo esto es energía mental, masculina, que, si fuese equilibrada apropiadamente con la energía femenina, el corazón, sentir, silenciar, etc. no estaríamos aquí en el proceso de retomar un poco este tema, comprenderlo desde nuevos ángulos y buscar una reconexión con nosotros mismos! Justamente, es que la mente ha estado demasiada activa por unos cuantos siglos, y así, poco a poco, nos hemos ido desensibilizando, el corazón se ha ido cerrando, dando lugar solo a la mente y a actividades mentales. El sexo masculino, el hombre, justamente ha estado llevando las riendas, por decirlo de alguna forma, del desarrollo de la sociedad moderna. Pero no ha sido el hombre en sí, sino la energía masculina, mental, ordenadora, la que ha estado a cargo este tiempo.

Por eso es que recalcamos mucho el que ambos sexos tenemos ambas energías femeninas y masculinas. No porque seas mujer, necesariamente, tienes tu energía Sagrada Femenina despierta y sana. Porque el Sagrado Femenino es más sutil que eso. Tiene que ver con la activación del corazón, del sentir, de sutilizarnos más, de parar y vaciar la mente para darle lugar a nuevas sensaciones y nuevas sabidurías que surgen desde ese silencio, pasividad, receptividad. Es una nueva forma de accionar, porque la acción viene desde el sentir, no desde el pensar. Nuestras acciones, y no-acciones, serán diferentes una vez que despertamos el Sagrado Femenino dentro de nosotros.

El movimiento feminista, aunque ha sido muy importante para reivindicar algunos derechos humanos básicos que la mujer había perdido en toda esta confusión de la vida moderna y la era de la Mente, se equivoco en adjudicar la feminidad al solo hecho de ser mujer. Esto produjo en sí bastante daño, porque produjo muchas mujeres que en si estaban actuando igual al hombre, o a veces hasta peor, en el sentido de que replicaban la misma agresividad, control y discriminación que acusaban al hombre de ejercer contra ellas. Lo replicaron y multiplicaron, y las mujeres nos convertimos en mujeres que salen a trabajar, que usamos pantalones, que ya no criamos a los hijos, mujeres que pensamos tanto o más que los hombres, que llegamos al poder igual que el hombre, en fin—hemos logrado masculinizarnos. Pero eso no es una verdadera revolución femenina, más bien pareciera que “el hombre ha ganado” en un mundo en donde seguimos compitiendo y viendo las cosas de forma binaria y agresiva.

Movernos hacia el Sagrado Femenino es volver a despertar a esa mujer que está durmiendo dentro de nosotros y que esta invisiblemente presente, y que si le damos espacio, puede cambiar nuestras vidas y al mundo entero, tanto en la mujer como el hombre. Pero primero la mujer debe despertarla dentro de sí, porque tiene mas desarrolladla la energía yin, femenina en su totalidad, y entonces es responsable de esta tarea. No debe verse como un favoritismo, sino una gran responsabilidad que nos queda a las mujeres para estos tiempos. Los hombres también despertaran su Sagrado Femenino dentro de ellos, y aun más y de forma más fuerte si la mujer deja de querer “ser hombre” y vuelve a ser realmente una mujer, centrada en su Sagrado Femenino. Podemos seguir trabajando y hacer todo lo que hemos luchado por recuperar en nuestra libertad. Pero lo que cambia es desde donde lo hacemos—mente o corazón? Tan solo volviendo a plantearnos la posibilidad de elegir desde donde accionamos observaremos que mucho cambia en nuestras vidas, sin perder libertad sino ganándola, porque le volvemos a dar lugar al Sagrado Femenino, al sentir, al corazón.

Es una tarea que hacemos por nosotras las mujeres como para todo el mundo, porque son los tiempos de un gran despertar en el planeta. Y este camino del Sagrado Femenino no tiene religión, ni credo, ni dogma ni raza, color, ni siquiera tiene sexo! Pues el Sagrado Femenino pertenece tanto a la mujer como al hombre y nos concierne a todos… Es simplemente el camino del corazón. De volver a una armonía vaciando la mente, y reconociendo nuestro divino ser interior, nuestro Ser Esencial.


Wayra Tíka , Junio 2012-06-30