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 EL SÍNDROME DE LA PERSONA ESPONJA



Marzo 01, 2018, 06:31:48 am
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EL SÍNDROME DE LA PERSONA ESPONJA
« en: Marzo 01, 2018, 06:31:48 am »
EL SÍNDROME DE LA PERSONA ESPONJA
Virginia de la Iglesia 


EXCESO DE SENSIBILIDAD

El síndrome de la persona esponja no es un síndrome como tal,
se trata más bien de una persona con un rasgo característico de sensibilidad muy acentuado.
El esponja es hiper-mega-extra sensible a todo lo que ocurre a su alrededor.
La persona esponja siente + y con + intensidad.
A lo mejor tú no eres una persona esponja, ¿o sí?
Con las señales de más abajo podrás averiguarlo.
Sea como fuere, tanto si eres una persona esponja (hipersensible al entorno) como si tu sensibilidad al entorno es la normal te recomiendo esta lectura, también es útil para ti.
Es 100% probable que personas que te rodean (pareja, amigos, hijos, familiares, compañeros de trabajo…) sí lo sean y comprender como funcionan te ayudará no solo a entenderlas sino también a manejarte mucho mejor con ellas.
Y si al final resulta que tú eres una persona esponja esta información es VITAL para ti.
Las personas esponja sufren cuando no saben lo que les ocurre, así que para estas personas es especialmente importante esta información.

LAS PERSONA ESPONJA REACCIONA EMOCIONALMENTE CON MÁS INTENSIDAD.

En principio ser más sensible de lo normal no es malo sino más bien lo contrario, pero cuando no comprendes y/o canalizas ese  derroche de sensibilidad hacia el entorno pueden aparecer problemas en forma de múltiples síntomas: cansancio casi permanente, somatizaciones,  exceso de somnolencia, embotamiento, baja energía, depresión, ansiedad y un largo etc.
Lo peor de este cuadro es que a los esponja les costará identificar cuál es la causa. Jamás pensarán que se debe a un rasgo de personalidad mal canalizado.

REACTIVIDAD AL ENTORNO

Estos síntomas se desencadenan porque las personas muy sensibles poseen un sistema nervioso muy refinado que les convierte en muy buenas antenas  receptoras, sus sentidos están más amplificados y esto se traduce en que siempre están recogiendo y absorbiendo información extra y emociones del entorno sin ser muy conscientes de ello.
Esta gran receptividad hace que las personas estén más pendientes del entorno que de ellas mismas.
La consecuencia final es que “se llenan más rápido” y se pueden saturar si no aprenden a soltar parte de todo lo que recogen o “chupan” si tenemos en cuenta el apelativo de esponja.
Imagina lo mal que lo deben pasar estas personas cuando están en un hospital, tanatorio o en ambientes “cargaditos o infumables”.
Simplemente saber esta información es un antídoto en si mismo muy eficaz,  saber lo que les ocurre les permitirá drenar con mayor facilidad todo lo que recogen en un ambiente triste, tóxico o nocivo.
Evidentemente si no saben digerir toda esa información extra que recogen pueden dañar su sistema nervioso,  “fundir sus fusibles” y finalmente colapsarse,  esto se traduce en cansancio, irritabilidad, ganas de desaparecer y tristeza.
Si esta persona descansa y se regenera, estos síntomas tienden a desaparecer.
La solución no pasa por  huir de estas circunstancias o situaciones por una excesiva sensibilidad, se trata de comprenderla y vivir lo mejor posible con ella.
En este caso como en todos tener información de lo que ocurre es recuperar el poder.

¿ERES UNA PERSONA ESPONJA?

Una clave crucial para saber si eres esponja es detectar si cíclicamente te sientes extenuado hasta el punto de querer encerrarte y que no te llegue ningún estimulo, porque no puedes más, no te cabe ni un alfiler.
Estos son algunos de los rasgos que definen a una persona esponja:

•   Se siente como un “bicho raro”
•   Se agobia con facilidad
•   Se lo toma todo de forma personal
•   Es muy reactiva emocionalmente
•   Sabe apreciar el arte y la belleza
•   Auto-observadora
•   Muy responsable
•   Reflexiva
•   Sensible a la crítica del entorno
•   Perfeccionista
•   Meticulosa
•   Obsesiva
•   Muy emotiva
•   Intuitiva
•   Entregada
•   Empática

REACTIVIDAD A LAS EMOCIONES DE LOS DEMÁS

Especialmente estas personas son muy sensibles a las emociones de los demás, si por ejemplo van en el autobús y se sientan al lado de alguien que está triste aunque no le conozcan de nada, estas  personas notarán la tristeza, y es que para ellas las sutilezas son muy evidentes.
Si te consideras una persona hipersensible es importante que esta enorme sensibilidad no te pase factura;  conocer mecanismos para soltar todo aquello que te sobra y que !no es tuyo! es vital e imprescindible para ti.

SOLTAR ES DESPRENDERTE DE TODO LO QUE TE AGOBIA Y NO NECESITAS.

En este post me quiero centrar en la excesiva empatía de estas personas.
La empatía en principio también  es un rasgo positivo y agradable que te puede permitir ser más cercano a los demás.
Pero si no controlas esto puedes estar demasiado abierto al exterior y volverte muy permeable, eso puede hacer que te abras muy rápido y que entregues desde primera hora una confianza que se tenían que haber ganado previamente, esto puede hacer que la persona esponja se meta en situaciones de mentiras, chismes, traiciones y todo tipo de apegos afectivos, el motivo principal de estas intrigas es que no hay mesura a la hora de preservar la intimidad.
La intimidad es un tesoro y como tal hay que empezar a respetarla, valorarla y discernir muy bien con quien se comparte.
Esta empatía le proporciona al esponja constantes ganas de ayudar y “arreglar a las personas” que ella cree le necesitan, desde esta actitud es muy fácil que la persona esponja se acerque a personas que le perjudican.
Al final estas personas de cristal pueden verse seriamente dañadas por un entorno que consideran potencialmente dañino y cerrarse a las relaciones, al mundo y a la vida replegándose en ellas mismas y refugiándose en su soledad.
El lado positivo es que estas personas al poseer más empatía son mucho más auténticas en  sus relaciones y en todo lo que hacen, son capaces de generar un clima de intimidad, pasión y magia como nadie sabe hacerlo.
Los sensibles son un bálsamo para el alma y para los sentidos.

4 RECOMENDACIONES IMPORTANTES SI ERES ESPONJA

1. Practica la compasión
La empatía te permite conocer como se sienten los demás porque de alguna forma tú también estás sintiendo lo mismo pero se trata de que no te contagies en exceso de las emociones de los demás.
Tienes que aprender a reconocer cuales son tus emociones y cuales son de los demás, practicar la compasión es una forma de no empatizar en exceso.
Si te dejas arrastrar por las emociones pierdes la objetividad y no solo no ayudas a otros sino que estarás desayudándote.
Compasión es empatizar con las emociones de los demás pero sin dejarse arrastrar por ellas.
Compasión es implicarse pero a la vez estar desimplicado.

2. Cuida tu salud como oro en paño
Si te consideras una esponja tienes que tener muy  en cuenta este rasgo y saber que también tienes que descansar y cuidarte más que los demás para poder regenerarte en condiciones, eso significa descansar más, cuidar tu alimentación, reposar, meditar o pasar tiempo en silencio.
Tienes que llevar una vida lo más saneada posible, suena duro pero los esponja no pueden permitirse muchos excesos en muchos sentidos y si estos consejos son buenos para cualquiera, para la persona esponja son imprescindibles.
Subir tu vibración te ayudará a resonar con emociones más positivas y no absorber las emociones negativas que pululan por el entorno.

Rodearse de emociones positivas es vital para las personas esponja.

3. Pon y ponte límites
Pero es en el mundo de las relaciones donde su enorme sensibilidad les puede pasar más factura. Tienen que aprender mecanismos que les genere una cierta independencia del mundo exterior para no llegar al colapso y desequilibrarse.
Aprender a decir no, saber cuáles son sus límites y marcarlos de la mejor forma son medidas de seguridad estupendas y que van a permitir a los esponja manejarse de forma más funcional y adaptativa.
Si te consideras esponja y sientes que es momento de dejar una conversación hazlo, si sientes que es momento de despedirte hazlo y si sientes que estas al borde del colapso retírate a descansar.
Respeta tu tiempo, tu ritmo y tus necesidades.

4. Expresa tu sensibilidad
También es importante que expreses y canalices esa enorme sensibilidad haciendo lo que más te gusta para volcarlo al exterior y de esta forma participar con el entorno no solo recogiendo sino también aportando .
La vida te lo agradecerá y tú mucho más.