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 EL SILENCIO DE LA MENTE Y LA CUEVA DE LOS MONOS



Marzo 12, 2018, 06:16:16 am
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EL SILENCIO DE LA MENTE Y LA CUEVA DE LOS MONOS
« en: Marzo 12, 2018, 06:16:16 am »
EL SILENCIO DE LA MENTE Y LA CUEVA DE LOS MONOS


Cuando estaba aprendiendo a meditar, me habían dicho que para que tuviera éxito en la meditación y poder contactar con mi interior, la mente debía estar en blanco, debía estar en calma y silencio y que me centrara en la respiración para acallarla.

Ya sin haberlo experimentado me dije: ¡vaya reto! Si normalmente no paro de hablar y la actividad en mi cabeza es aún mayor, vamos a ver cómo logro esto. Como si hubiera un interruptor... me dije a mí misma.

En fin, luego de varios intentos (por supuesto, totalmente fallidos), seguí recibiendo información de distintas fuentes, sobre cómo la mente nos aleja del momento presente, del ahora, que es el momento en el que transcurre la vida. La mente se mantiene pensando en el pasado o en el futuro.  Hay una frase para esto: “La depresión es exceso de pasado, la ansiedad exceso de futuro, el presente es estar en paz”. Desconozco el autor.

Claro que en estos temas como la depresión y la ansiedad no podemos generalizar y son diversos los factores que influyen, pero no es de esto de lo que quiero hablar, sino de que muchos de nuestros pensamientos se centran en hechos del pasado que son dolorosos, y que nos producen tristeza, rabia, vergüenza. Cuando se centran en exceso, en lo que pasará en el futuro, se genera preocupación y esto a su vez, ansiedad.

LA BATALLA CONTRA LA MENTE.

Con todo esto sobre el tapete, empecé una batalla contra mi mente... Cada vez que trataba de estar relajada y en silencio, para conectar con el presente y con mi interior, de la nada, aparecía un pensamiento (p.e. no puedo llegar tarde a la reunión, no he comprado el regalo de cumpleaños de mamá, hace tiempo que no veo a mi amiga, tengo que pedir cita con el médico y un laaaargo etcétera), me llenaba de rabia e impotencia por no poder "controlar" mi mente y la creía "culpable" de no poder avanzar en mi camino de crecimiento personal. Incluso dije un día para mis adentros, hablándole a mi mente: "Para ya! Que me vas a volver loca!" Y si, la verdad, ¿a quién se le ocurre luchar contra su propia mente? Pues eso era lo que estaba haciendo.

Por suerte, antes de volverme más desequilibrada de lo que estaba (por decirlo bonito), escuché una parábola que me ayudó a poner todo en perspectiva y que va más o menos así:

Un discípulo muy aplicado decía haber logrado dominar la práctica de la meditación y había probado distintos métodos para hacerlo. Un día, escuchó que en una montaña vivía el gran maestro de la meditación. Se decía que este maestro conocía el mejor método para meditar. Entonces, el discípulo fue a la montaña y  pidió al maestro que lo entrenara. El maestro le dijo: "Solo debes permanecer 3 días meditando en esa cueva" ¿Eso es todo?, preguntó el discípulo. No, hay una sola condición, dijo el maestro: debes pasar esos 3 días meditando, sin pensar en un solo momento en monos... Como era de esperarse, el discípulo pasó 3 largos días pensando en monos...

Esto nos demuestra la forma en la que funciona nuestra mente, o mejor dicho, la forma en la que está habituada a funcionar. La gente de marketing lo sabe muy bien. Ellos tienen claro que debes centrarte en lo que sí quieres y no en lo que deseas evitar. Tal como lo decía la madre Teresa De Calcuta: No me invites a una marcha contra la guerra, invítame a una marcha por la paz.

EL PODER DEL AHORA

Desde ese día cambió mi perspectiva sobre el tema, al tiempo que llegó a mis manos una gran guía: el libro de Eckhart Tolle llamado: "El Poder Del Ahora".

Aunque suene obvio, empecé a ver a mi mente como la gran aliada que es, como una parte esencial de mí para desenvolverme en la cotidianidad, en los procesos de cálculo, lógica, planificación, estrategia, creatividad, etc. Solo que esta vez me di cuenta de que no soy solo mi mente, no soy mis pensamientos y que no en todas las áreas y momentos de mi vida debe intervenir mi mente racional, la lógica o el cálculo mental. Me percaté de que había habituado a mi mente a estar hiperactiva desde la racionalidad y la lógica en todos los espacios de mi existencia.

Debía reentrenarla entonces, amorosamente, para ocupar los espacios que le corresponden, sin invadir otros. Por ejemplo, no necesito resolver con lógica ninguna situación, mientras estoy contemplando la belleza y la magia de un atardecer. Esa es una meditación activa. La mente racional no entiende la belleza y los efectos que produce en nuestro interior, ni tiene por qué "entenderla". Es algo que se vive, que se siente y que nos conecta con otras dimensiones de nuestro Ser. No necesito pensar en mi problema de pareja mientras preparo una pizza, no necesito pensar en lo que pasaría si aplazo un examen mientras voy conduciendo, etc.

He aprendido que si me centro en acallar mi mente para poder estar en silencio y quietud, solo conseguiré que mi mente haga más ruido.

Hay una frase del escritor francés Jean de La Fontaine, incluida estupendamente en una película de dibujos animados (Kung Fu Panda), que también se relaciona con el tema, aún cuando no creo en la visión tradicional de la palabra "destino", aquí se las dejo: "A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo."

Ahora, cuando se presenta en mí un pensamiento racional en un momento en el que no es necesario o simplemente no es su momento, lo observo con una mirada compasiva y lo dejo pasar sin juicio ni calificación de tipo alguno (esto fue lo más difícil), para luego centrar mi atención en lo sensorial y en todo lo que el momento presente tiene para ofrecerme, tomo una respiración profunda y me permito Ser. No lo logro con la frecuencia que quisiera, pero una de las cosas que he aprendido de la experiencia, es la reconciliación con una parte de mí.

Aceptarme incondicionalmente empieza por conocer bien qué es lo que tengo que aceptar (autoconocimiento) y luego, reconocer y aceptar tanto mi luz como mi sombra, pero este es tema de otro artículo.

Sari