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 PROFECÍAS AUTOCUMPLIDAS, O CÓMO LABRARTE UN FRACASO TÚ MISMO.



Mayo 29, 2018, 07:48:31 am
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PROFECÍAS AUTOCUMPLIDAS, O CÓMO LABRARTE UN FRACASO TÚ MISMO.

¿POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS SON REHENES DE SUS PROPIAS CREENCIAS?

CREENCIAS QUE NOS GENERAN ESTRÉS Y ANSIEDAD

Ciertas creencias suelen estar en la base de la vulnerabilidad al estrés. Veamos algunos casos típicos
.
1. Ramiro, quiere ligar mostrándose excéntrico
Ramiro cree que para poder atraer y conquistar a una chica, se tiene que mostrar excéntrico, ingenioso y sofisticado. “Si me muestro tal cual soy, no le voy a gustar a nadie”, se dice a sí mismo.
Bajo esta premisa, cuando Ramiro sale por primera vez con una chica, se calza un personaje que en realidad le resulta totalmente ajeno. En su afán por agradar, no para de hablar de sí mismo, de destacar sus valores, de alardear abiertamente de sus virtudes y maximizar sus logros.
Que a nadie le sorprenda que Ramiro no tenga novia. Las mujeres que han salido con él lo califican como poco espontáneo, ególatra y aburrido. El pobre muchacho nunca pasa de la primera cita. Una vez más, este Edipo moderno toma el vuelo que lo lleva sin escalas a la perdición.

2. Silvia, siente la necesidad de tener pareja
Silvia, por otra parte, cree que es imposible vivir sin amor. Y con tal de sentirse querida por su pareja es capaz de todo.
Evita los conflictos por cualquier medio, porque piensa que una pelea puede desencadenar en la ruptura de la relación. En este contexto, Silvia nunca discute por nada con Franco, cierra la boca ante cada cosa que hace él y le molesta; y acepta de inmediato, ya sea que esté de acuerdo o no, todo lo que él dice o propone.
Silvia cree que hay que inmolarse por amor, y así se desarrolla su relación de pareja, hasta que un buen día, Franco, exasperado por tanta sumisión, pasividad y falta de iniciativa, decide terminar repentinamente con la relación.
A quien le pregunte, Franco no tiene reparos en explicar que él necesita una auténtica mujer a su lado, no una hija, ni mucho menos una sirvienta.

3. Carla, está convencida de que su prometido le es infiel
Carla está de novia con Fernando, un importante abogado, y desde hace algún tiempo se le ha metido en la cabeza la idea de que su pareja le es infiel.
Por su profesión, el hombre pasa mucho tiempo fuera, pero más allá de eso, en realidad Carla no tiene ninguna prueba de que su novio la engañe.
No obstante, Carla está obsesionada. Permanentemente le revisa el teléfono celular en busca de algún indicio incriminatorio, lo llama infinidad de veces al día solo para controlar donde se encuentra, y se enoja y lo regaña con frecuencia, ante pequeños deslices de él, como por ejemplo llegar diez minutos tarde cuando se encuentran para hacer algo juntos, hecho que para ella siempre es significativo y la lleva a sospechar que “anda en algo turbio”.
Asustada y resentida con su novio por las ideas que se gestan en su propio cerebro, antes que por la realidad, Carla pasa buena parte del día de mal humor. A modo de venganza ante las improbables fechorías de él, la mitad del tiempo lo trata con fría indiferencia y la otra mitad está bien predispuesta para discutir a propósito de cualquier nimiedad.
No importa cuántas veces él le diga todo lo que la quiere, que le regale bombones, que la lleve a cenar todos los fines de semana, o le obsequie para el día de la novia un día completo en un spa; Carla desatiende sistemáticamente todos estos gestos positivos y continúa obstinada en su búsqueda infructuosa por demostrar la veracidad de sus creencias paranoides.
En este contexto, Fernando, por supuesto, se siente desatendido, no correspondido en su amor por ella y muchas veces maltratado. En ocasiones hasta bromea con sus amigos diciendo que se ha enamorado de una oficial de la Gestapo.
Un día, por casualidad, sin que se lo proponga, Fernando conoce a una chica que es la hermana de un cliente. Ella le impresiona como cordial, simpática y desestructurada. Se gustan y antes de que quieran darse cuenta, terminan tomando un café y conversando en un bar cercano a Tribunales, y luego… Bueno, dejo librado a la imaginación del lector lo que ocurre luego.
Alcanzado este punto, probablemente si la relación con Carla no hubiese estado tan deteriorada por su infatigable desconfianza, Fernando no se hubiera tentado ni tenido la necesidad de buscar afecto en otra mujer.
Carla, al igual que los personajes anteriores de estas pequeñas historias de ficción inspiradas en casos reales de mi experiencia clínica, ha sido la artífice de su propio destino.

LA IMPORTANCIA DE NO DEJARNOS GUIAR CIEGAMENTE POR NUESTRAS CREENCIAS

Dejamos así establecido que nuestras creencias y expectativas afectan la forma en cómo nos percibimos y percibimos a los demás, y puede llevarnos por el camino equivocado.
Para colmo de males, estamos siempre bien predispuestos a buscar evidencias que confirmen nuestras creencias previas, y somos muy remolones para buscar evidencias en contra. Somos grandes entusiastas a la hora de corroborar lo que pensamos, y de igual pereza para indagar en los motivos por los que podríamos estar equivocados.
La paradoja aquí es que, muchas veces, procurar desestimar nuestras propias opiniones constituye el camino más sensato para saber si estamos en lo cierto o no.
Creo que conviene revisar periódicamente todo aquello en lo que creemos, sobre todo si es negativo, porque podría estar ejerciendo un poderoso impacto en nuestro día a día, sin que seamos conscientes de ello, y empujarnos, sin que nos demos cuenta, a crear una realidad que no nos favorece.
Alguien dijo en una ocasión: “define una realidad, y será una realidad en sus consecuencias”. Es absolutamente cierto. Edipo puede dar cátedra de esto.
 


Sergio Lotauro