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 LA VIDA ES LA SUMA DE TODO



Julio 13, 2018, 05:20:54 am
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Desconectado francisco de sales

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LA VIDA ES LA SUMA DE TODO
« en: Julio 13, 2018, 05:20:54 am »
LA VIDA ES LA SUMA DE TODO


En mi opinión, nos obcecamos en demasiadas ocasiones en tener una vida perfecta, en la que no se entrometan los problemas, ni los asuntos desagradables, ni el dolor, ni siquiera el sufrimiento, y si las cosas no salen a nuestro gusto o no cumplen nuestras expectativas caemos víctimas de una frustración que nos amarga el día, o la existencia, y nos deja en un estado pesimista de desgracia y fracaso.

La vida es la suma de todo lo que nos acontece.

No se puede seleccionar y aceptar sólo lo interesante al mismo tiempo que se rechaza de plano lo que no satisface. Eso, como teoría está muy bien. Es interesante. Pero la realidad es que acontecen cosas de toda índole, y a veces tenemos que convivir con momentos mágicos o excepcionales y en otras ocasiones la vida nos enseña su cara menos atractiva y también –aún a regañadientes- la tenemos que aceptar.

En el conjunto de la vida se incluye el malestar, la miseria económica o moral, los momentos deslumbrantes o la infelicidad, las decepciones o el dolor.

El dolor, desde un punto global o esotérico o psicológico, incluso místico, aporta otra perspectiva a lo que somos aquí, a nuestros sentidos, al despertar y a la evolución, y es bueno tener muchas perspectivas porque eso nos aporta objetividad y nos separa de la visión pesimista o victimista de todo aquello que nos desagrada.

Lo importante de la vida es la vida en su conjunto. No digo “la parte agradable” –que esa sería la ausencia de conflictos-, sino el poder conocer extremos para poder experimentar todos los sentimientos.

Así se dice: hay que conocer la oscuridad para apreciar la luz, hay que experimentar la ausencia de algo para valorar la presencia de ese mismo algo, hay que comprobar lo que es el desamor para ser consciente de la maravilla que es el amor.

Para conocer hay que experimentar, y es mejor hacerlo sin ponerle un adjetivo en el que encasillar los sucesos. “Lo malo” no es “malo”: simplemente, es. “Lo bueno” no es “bueno”: simplemente, es.

Todo es provisional, todo se acaba, todo puede cambiar de un día para otro, muchas cosas se sustentan sobre el azar o incluso sobre los designios de otras personas ajenas a nosotros. Los planes que edificamos pueden caer estrepitosamente al suelo por motivos que no podemos controlar.

Aceptar y asumir que la vida puede ser todo lo cambiante que quiera es un modo de estar prevenido ante cualquier acontecimiento.

No somos dueños del destino, el mundo no está pendiente de nuestros deseos, los días transcurren aún cuando no somos conscientes de ellos ni de nosotros mismos.

La vida, eso sí, permite que uno gobierne –más o menos- su vida y que muchas de las cosas que suceden en ella estén programadas, previamente preparadas, pero siempre le queda la última palabra al azar –o al destino o a las circunstancias…-, y en muchas ocasiones parece que somos habitantes invitados a nuestra vida sin voz ni voto, y parece que por mucho que pretendamos una cosa va a suceder otra distinta.

Y hay que estar preparados para eso.

Conviene quitarle el drama a la vida, ser objetivos con el presente y muy objetivos a largo plazo, no ver lo malo en cada cosa ni imaginarnos a los hados atentos a poner sus intenciones demoníacas en nuestra vida.

Hay que aceptar lo que es, lo que hay, y lo que sucede; sobre todo cuando no depende de nosotros.

A veces nos corresponde ser Dios en nuestra vida personal y otras veces parecemos el perrillo apaleado asustado que no sabe dónde esconderse para no recibir más.

Todo pasa. Tanto lo que nos agrada como lo que nos perjudica. Eso sí, conviene colaborar para que pase más de lo agradable y menos de lo perjudicial.

Conviene afrontar la vida con esta nueva perspectiva, sabiendo que la rebeldía en muchas ocasiones solamente es una pataleta infantil que no va a resolver nada, que negar lo innegable es una tarea vana, que hay que preservarse todo lo que se pueda de lo inútil, y que es mejor ser muy consciente de lo que nos satisface, y magnificarlo, lo mismo que es mejor minusvalorar lo que no nos gusta y relegarlo al olvido sin que nos deje una marca dolorosa o imborrable.

Te dejo con tus reflexiones…

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