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 MI AMIGA SE MUERE



Septiembre 12, 2018, 07:03:06 am
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Desconectado francisco de sales

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MI AMIGA SE MUERE
« en: Septiembre 12, 2018, 07:03:06 am »
MI AMIGA SE MUERE


En mi opinión, es una lástima que a veces tengan que ocurrir sucesos graves para que tomemos conciencia de la realidad, de lo que no estamos haciendo bien, de las cosas importantes, de lo efímero de la vida…

Una de mis más queridas amigas se muere.

Le han descubierto un cáncer irreparable y le dicen que le quedan solamente unas semanas de vida.

Esto es un terremoto para ella y para todos los que estamos a su alrededor, ya que habíamos creído que todavía tenía muchos años pendientes de vivir, que podríamos seguir disfrutando de su presencia durante mucho tiempo, y ahora algo imprevisto nos va a privar de su existencia.

Reconozco que cuando hablo con ella, que ya lo tiene bastante asumido, se muestra más tranquila que yo, y es que me cuesta mantener una conversación “normal”, ya que no sé si tengo que estar optimista como siempre o me tengo que poner muy serio, ni sé lo que tengo que decir ni lo que tengo que callar.

La miro, como si fuese la última vez  que la voy a ver viva –cosa que es probable- y me vienen reflexiones exprés que se mantienen en mi mente unos segundos y desaparecen porque son sustituidas inmediatamente por otras.

Recuerdo que en realidad cuando uno cree que sufre porque se muere un ser querido en realidad no es por el otro por quien tiene pena o dolor, sino por sí mismo que se queda huérfano de él o de ella.

Esto es así. Lo sabemos, pero no lo aceptamos. Sabemos que la muerte es lo único seguro en la vida. Sabemos que va a llegar, que vamos a desaparecer. Pero no queremos pensar en ello. O bien creemos que está demasiado lejos como para ocuparnos de ella, o bien pensamos –y equivocadamente- que somos inmortales. Que son los otros los que se mueren.

Es un duro ejercicio mirar a los ojos de alguien que aunque nos sonría esconde en su mirada la desesperación de no querer abandonar lo conocido y los seres queridos, de no querer dejar a medias esta vida, de no querer enfrentarse tan pronto y con tanta lucidez a ese desconocimiento que implica morir.
 
Me mira y me sonríe. Parece como si se sintiese en paz por el hecho de haber dado el sí a la muerte, de no oponerse inútilmente, de no gastar sus últimos días en una rabieta de desesperación.

Se está despidiendo, uno a uno y sin prisas, de cada Ser querido. Hace un recorrido de lo que han compartido juntos, con especial hincapié en lo agradable, en lo maravilloso, en los pequeños grandes detalles. Se ríe a carcajadas con algunos de los recuerdos. Parece como si hubiese tomado consciencia clara de lo que es esto de vivir y esto a lo que llamamos vida.

Y mientras ella apura sus últimos momentos conscientemente, me doy cuenta de que yo, y la mayoría de nosotros, seguimos derrochando y desperdiciando la vida como si fuese inagotable, amparados en esa confianza en que mañana seguiremos vivos también y tendremos otro día/oportunidad para hacer lo que no hemos hecho hoy.

Mi amiga me está enseñando mucho. No sé si es consciente de ello, aunque creo que sí. Son lecciones para los que –de momento- vamos a seguir un poco más de tiempo aquí.

VIVIR es el sentido de la VIDA.

Qué meter en ese VIVIR es un asunto personal. Cada uno mete en ese concepto lo que quiera. “Vive lo que quieras, como quieras, pero VIVE”. Eso es lo que parece decirme ella y lo que nos propone la vida.

Sólo es necesario que nos paremos, que reflexionemos, que decidamos. Y preferiblemente antes de que sea demasiado tarde.

La vida sigue siendo IRREPETIBLE e IRRECUPERABLE.

Te dejo con tus reflexiones…