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 CÓMO SUPERAR LA FRUSTRACIÓN



Septiembre 12, 2019, 06:17:42 am
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CÓMO SUPERAR LA FRUSTRACIÓN
« en: Septiembre 12, 2019, 06:17:42 am »
CÓMO SUPERAR LA FRUSTRACIÓN

Cuando algo en la vida no es como queremos, y sobre todo si no está en nuestra mano cambiarlo (o es complicado) aparece la frustración.
¿Cómo puedo tolerar algo que no me gusta pero que no me queda más remedio que tolerar en este momento? Ajá, menuda pregunta…
Hace unos días Leticia, me escribió para plantearme esta cuestión que me pareció tan interesante como para dedicarle este artículo. Copio su pregunta literal:

¿Qué pasa si estás haciendo algo que realmente no te gusta pero tienes que hacerlo porque no te queda más remedio? {refiriéndose a un trabajo} ¿Cómo superas el tener que aguantarte?
¿Cómo se hace esto sin caer en el enfado o la depresión, eh?

Otras veces la frustración viene porque queremos alcanzar una meta pero el precio de hacerlo es demasiado elevado y eso nos desmotiva, y nos cabrea; nos preguntamos ¿pero por qué es tan difícil conseguir eso? ¿Por qué no podría tenerlo más fácil?
En otros casos lo que nos desespera es tener que renunciar a cosas: ¿por qué no puedo tener tiempo para TODAS mis aficiones? ¿porqué no puedo conciliar mi trabajo de ejecutiva con mi reciente maternidad? ¿porqué no puedo sacar adelante mi casa, mi familia, un trabajo por cuenta ajena y un blog, o, por qué el día sólo tiene 24 horas?
Por último, están esas situaciones de la vida que nos cuesta aceptar y creemos que si les damos muchas vueltas en la cabeza encontraremos una solución, como todo lo relacionado con la necesidad de más dinero: queremos viajar más, vivir en un piso más grande, comprar obras de arte o ropa más bonita pero con nuestro presupuesto ajustado no nos da ni para cubrir una décima parte de nuestros deseos y ¡OH, QUÉ FRUSTRANTE! ¿Cómo se supera esto?
Supongo que te habrás identificado en alguno de estos casos ¡o en todos! Bien, si es así no te preocupes porque en este artículo voy a compartir 4 maneras de tolerar estas frustraciones de la vida, espero que te ayude.
Vamos allá:

1. Aceptar y asumir las cosas que no se pueden cambiar
Esta es mi primera recomendación: si hay algo en tu vida que NO puedes hacer nada para cambiar por medio de la voluntad, tienes que aceptar que es así…
Y lo sé, aceptar es durísimo, no estamos acostumbrados a simplemente dar algo por hecho, «rendirnos» en cierta manera y decir: bueno, así es, lo acepto y no voy a invertir mis energías (ni siquiera mentales) en querer que sea de otra manera. Pero a veces, esta es la única alternativa posible.
El problema aquí está en diferenciar lo que podemos cambiar de lo que no, porque tampoco se trata de ser derrotistas y conformarnos con cosas que sí estaría en nuestra mano modificar. Es por ello que me parece acertadísima esta oración de la serenidad atribuida a Reinhold Niebuhr y utilizada por muchos grupos terapéuticos de todo el mundo:
Señor, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las cosas que puedo cambiar
y la sabiduría para distinguir entre ambas.
Como digo, a veces no es fácil saber si es momento de simplemente aceptar y dejar que las cosas sean así o hacer un intento más de cambiarlas. Lo que podemos hacer es seguir preguntándonos o ir probando, ¡y aceptar también que a veces NO sabemos las respuestas, o no hay respuestas fáciles, y no pasa nada!
Pero por hablar de algo concreto, una preocupación bastante frecuente (e irresoluble) sobre todo conforme vamos entrando en años es el paso del tiempo. Envejecer es un frustración recurrente para muchas personas… Y aquí sí que no hay duda ni dilema: entra en ese grupo de cosas que es imposible revertir, así que mejor es asumirlo y aceptarlo, rendirnos, dejar de luchar y de enfadarnos por cumplir años.
Otras cosas que no se pueden cambiar son nuestra familia de origen, la ciudad en que hemos nacido, nuestra raza, algunos atributos físicos y todo lo relacionado con el pasado (errores, alegrías que pasaron, decisiones que cambiaron nuestra vida).
Así que si alguna de estas cosas en particular se come tu energía vital y te sigues enfadando porque no es como te gustaría, te aconsejo que hagas un ejercicio profundo de serenidad y aceptación. Saca todo tu enojo, llora todo lo que tengas que llorar, haz el duelo, perdónate, maldice al universo una vez más pero PARA, para de una vez y déjalo ir porque no merece la pena seguir en este camino de lucha estéril. O bien, haz lo que digo en el paso 2.
 
2. Conocer e indagar sobre el problema
Hay un consejo bastante extendido que dice que, ante un problema cualquiera, o hacemos algo para mejorarlo o lo asumimos, pero de nada sirve quejarnos una y otra vez.
Bueno… no estoy del todo acuerdo. Primero porque tampoco está mal quejarnos de vez en cuando, y segundo porque hay una tercera vía de acción que no es ni actuar de inmediato ni conformarnos: el conocimiento.
Creo que esto es válido sobre todo para asuntos que nos afectan a nivel social o político y en los que no podemos actuar directamente. Por ejemplo la corrupción de nuestros gobiernos, la contaminación, la mala calidad de la comida, la explotación infantil, las pésimas condiciones laborales o el precio inasequible de la vivienda.
Todos estos problemas son tan ENORMES y no dependen directamente de nosotros que nos encontramos en una situación de cierto desvalimiento: «vaya, a menos que me meta a político o sindicalista, no puedo hacer nada para solucionar esto» pero sí, está esta tercera vía ¡la de informarnos y formarnos!
Cuando un problema sea tan grande que no sepas cómo abordarlo, pero tengas interés en él y entiendas que hay un pequeño margen de maniobra individual, prueba durante meses, incluso años, a buscar información sobre ese tema y conocer la verdad.
Estamos tan acostumbrados a querer tener la solución a un dilema de inmediato que obviamos que muchos inventos, grupos humanitarios, soluciones, han surgido a lo largo de AÑOS en que personas han persistido en ese interés.
Por ejemplo, ahora hay bastantes posibilidades de comprar cosmética, alimentos o moda sostenible y eso es porque en su día ciertas personas decidieron ni conformarse ni actuar de inmediato de manera impulsiva, sino empezar a investigar y observar la realidad, recopilar datos, buscar formaciones alternativas y después crear su fórmula y comercializarla. Esto es hacernos cargo de nuestro poder.
Dejando a un lado estas cuestiones colectivas, ¿cómo puedes aplicar este punto de «buscar información  y formarte» a tu caso personal, a un problema complejo que te agobia y quieres resolver, pero que no puedes hacerlo en un sólo paso?
Lo expliqué en este artículo: Qué hacer si te sientes abrumado por muchos problemas a la vez y la respuesta es esta: invierte meses no es pensar «qué hago» sino en indagar sobre ese problema, en conocerte, en pensar cuándo te ocurrió y por qué, en simplemente leer textos que te abran la mente y te hagan adquirir sabiduría. Y confía en que, por el camino, se te van a ir ocurriendo alternativas que ahora ni contemplas porque te faltan ciertos conocimientos y experiencias.
O sea, no caigas en la impotencia: si no puedes hacer nada en este momento para remediar una situación sí que puedes aprender sobre ella. El conocimiento es poder. No sabes cuánto me gusta esta frase.
 
3. Aprender a renunciar sin dolor
Bueno, este punto me encanta y no me voy a extender mucho porque lo trato con más detalle en este artículo: Decir que no, el hábito para vivir con menos estrés.
Vivimos en una época tan abundante en estímulos, con tantas opciones interesantes de cosas que hacer, leer, visitar, experimentar, etc. que resulta doloroso admitir que no tenemos tiempo ni dinero para hacer tooodo eso que nos gustaría y sería posible hacer.
Esto causa mucha, mucha frustración.
¿Cómo conciliar muchos hobbies diferentes si te gustan todos y aparte tienes obligaciones que atender? Pues dejando de pensar en el «cómo lo hago» y admitiendo que sencillamente no se puede y que tienes que priorizar. Sí, así de claro: la única salida es renunciar y priorizar. Querer meter en un día tropecientas actividades al final te va a llevar a la sobrecarga y al estrés (y a frustrarte, además, porque no llegas a todo ¡pero es que no se puede!)
¿Qué hacer si te gustaría visitar todos los lugares de la Tierra pero tienes un presupuesto limitado? Pues elegir los que sean más relevantes para ti en ese momento y los demás… postergarlos para otro momento.
Si el no tener tiempo/dinero suficiente te genera mucho enfado en tu día a día, te aconsejo que pongas en práctica este ejercicio de «minimalismo existencial»: igual que no resulta saludable tener doscientos pares de zapatos o doce vajillas diferentes (a menos que sean realmente tu pasión o los colecciones) tampoco lo es tener una lista de intereses interminable que te haga siempre sentir que «no llegas a todo».
Porque aquí está la buena noticia: igual que cuando limpias y despejas tu casa te sientes más a gusto en ella, igual que cuando compras menos pero mejor (cosas de mayor calidad y con conciencia) tu vida y la de los demás se embellece, cuando priorizas tus actividades e intereses disfrutas más de lo que SÍ haces.
Ésa es la ventaja de perseguir pocas cosas a la vez: que puedes cumplir con ese propósito y además, lo disfrutas intensamente.
 
4. Buscar ferozmente tu felicidad y bienestar en aquello en lo que sí puedes influir
Por último, otra manera de combatir la frustración que nos genera el tener que «aguantar» algo que no nos gusta pero no nos queda más remedio que aguantar es buscar ferozmente la felicidad… en otro lado.
Como ya escribí en este artículo hace un par de semanas, si nos gustaría dejar nuestro trabajo pero en el momento presente no podemos hacerlo (porque no hemos encontrado otra cosa, necesitamos el dinero, o necesitamos un tiempo para simplemente aclarar qué queremos hacer y cómo) mejor es invertir todas nuestras energías en crear una vida lo más estimulante y hermosa posible fuera del trabajo.
Y a esto me refiero con «ferozmente»: a utilizar el enojo que trae la frustración en mejorar nuestra vida, porque la rabia es una emoción energética, que nos activa, así que con ese subidón de energía podemos aprovechar para pensar cambios y llevarlos a cabo.
Otro caso, si tienes un problema de salud grave que te obliga a estar en cama un tiempo, o te impide hacer actividades que te encantan, no caigas en la trampa del conformismo o en la de pasarte todo el día enfadado con el mundo y no hacer nada: utiliza esa rabia para pensar con creatividad en todo eso que sí puedes hacer y lee los libros más apasionantes del mundo o saca tu lado creativo o deléitate con placeres cotidianos (la cocina, un baño, un paseo, hacer perfumes) para los que antes no tenías tiempo.
Un último ejemplo, si eres una persona con muchas inquietudes pero un presupuesto ajustado, bien, estrújate la cabeza día y noche hasta encontrar alternativas que te lleven a vivir una vida abundante con poco dinero: busca actividades gratuitas o muy económicas, benefíciate de bibliotecas y programas estatales, convierte ahorrar en un juego, disfruta del sol, la naturaleza y las maravillas que encuentras sin coste en Internet, y hasta que no encuentres alternativas que te gusten no ceses en tu empeño de buscarlas.
Como ves, el punto en conexión en todos estos ejemplos es utilizar esa rabia, esa energía, sacar el FUEGO que llevamos dentro no para despotricar por nuestra mala suerte, sino para construir la mejor vida posible.
Y sí, todos tenemos esa creatividad y ese fuego voluntarioso dentro, de hecho nos sale en forma de agresividad… Entonces, utilicemos el enfado con más sabiduría y dando un puñetazo en la mesa, digamos: «Sí, esta situación no la puedo cambiar y no me queda otra que aguantarme pero, en compensación, voy a hacer esto otro ¡y sí, por mis XXXXXX que voy a ser feliz!»
 
Resumiendo
En definitiva, ¿qué te propongo si te sientes frustrado porque ciertas cosas de la vida no son como tú quieres o no está en tu mano cambiarlas?
1.   Aceptar y asumir con serenidad lo que de ninguna manera puedes modificar
2.   Conocer e indagar sobre ese problema, porque el conocimiento SIEMPRE es poder (un poder que a veces tarda años en acumularse y poder utilizarse pero ¿qué importa?)
3.   Aprender a renunciar y enfocarte en lo prioritario, no quieras hacerlo TODO porque esto te llevará a estar insatisfecho siempre
4.   Buscar ferozmente tu felicidad y bienestar, a pesar de las circunstancias adversas que te rodeen
 
Espero que este artículo te haya ayudado y te haya dado una nueva visión sobre cómo salir de la frustración. Tengo que decir que yo he disfrutado mucho escribiéndolo e incluso a mí me ha servido para aclarar mis ideas 
Así que bueno querido lector, querida lectora, vamos con coraje a hacer todo lo que esté en nuestra mano para llenar nuestras vidas de verdad, amor y bienestar. Y lo que no se pueda cambiar de ningún modo… dejémoslo ir, con serenidad.

Autor desconocido