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 LA COMUNICACIÓN - 1 (Las Transacciones en el Análisis Transaccional)



Diciembre 17, 2010, 12:21:02 pm
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MALENTENDIDOS Y SOBRENTENDIDOS


HABLANDO, ¿SE ENTIENDE LA GENTE?
Distorsiones, interferencias,
malentendidos, sobrentendidos... “¿Por
qué no me entienden?” Lugares y
transacciones. Comunicación en la
pareja. Algunos ejercicios.

En una sesión de terapia de pareja...
... el marido, mirándome fijamente, dice:
-En fin... también estuve pensando en que... bueno... hay otras opciones si
esto no se arregla. (Atención a lo destacado)
Como se estaban tratando tres temas entrelazados yo no sabía a qué se
refería; así que le pregunté:
-¿Si no se arregla qué cosa?
Vaciló y se reacomodó en su silla.
-Bueno... de lo que estuvimos hablando (mira de reojo a su mujer sentada
a su izquierda).
-¿Te refieres a María?
-¡No no! ¿Qué tiene que ver María?- dijo esto en alta voz, enojado y
volviéndose a acomodar.
-Al decir "de lo que estuvimos hablando" la miraste de reojo. Antes dijiste
que si no se arreglaba había otras opciones. Me da la impresión que quisiste
decir que si María no cambiaba la conducta que te molesta... propondrías la
separación.
Protestó unos segundos sobre la validez de mis deducciones pero, al final,
dijo con tristeza:
-Si, me rindo. Es cierto.- (toma de la mano a María y se ponen a llorar. Un
momento de silencio) -Es que... yo también tengo muchas cosas que cambiar.

¿Qué es “comunicar”?
La comunicación es un proceso mediante el cual una persona trata de
transmitir a otra una idea con el deseo de que capte el verdadero sentido del
mensaje con un mínimo de distorsión. La comprensión del mensaje con una
mínima deformación nos mostraría que la comunicación fue exitosa; de lo
contrario, fue fallida. Esta falla en la comunicación por la cual el sentido de un
mensaje no es comprendido en su totalidad es algo muy frecuente y la
explicación reside en un hecho fundamental: la interferencia producida por el
Guión de Vida con su sistema de creencias. Y como todos tenemos un
Guión podemos concluir que toda comunicación, en algún momento, va a
ser interferida y nunca será plena. Esto va a dar lugar a malos entendidos.
Si bien todos los que compartimos una lengua tenemos un código en
común, el significado que le atribuimos a las palabras depende de nuestra
experiencia. Obviamente, todos sabemos lo que es una "mesa". Pero en el
momento de leer o escuchar este vocablo cada cual tendrá una representación
mental distinta: uno se imaginará la mesa de su cocina, otro la heredada por
sus padres muertos, y otro la que vio en el escaparate y que le resulta muy cara.

Distorsiones
Cada persona, al querer comunicar un mensaje, debe recurrir a su "banco de
datos" del cual va a extraer tanto las palabras como la estructura gramatical más
adecuada a lo que quiere transmitir. Pero ese banco de datos está pautado por el
código del Guión de Vida y su ideología subyacente. Este Guión de Vida
es tan diferente de una persona a otra como las huellas digitales: todas se parecen
y todas son distintas. Claro, las palabras utilizadas en la construcción del mensaje y
su estructura sintáctica son comunes a todos nosotros pero la significación que
damos a cada mensaje depende de ese banco de datos. En otras palabras, cada
cual entiende lo que un otro dice según su propio Guión de Vida, su Sistema
Interno de Creencias. Esto es lo que sanciona el mensaje de un otro.
Veamos este sencillo ejemplo:
En un grupo de terapia un participante pregunta "¿Qué hora es?". Cada
miembro del grupo puede interpretar cosas diferentes según su propio banco de
datos:
•??Quiere saber la hora.
•??Está cansado y quiere irse.
•??Tiene que hacer una llamada.
•??Tiene hambre.
•??Está aburrido.
•??Quiere hablar y nunca le llega el momento.
•??Quiere verificar si funciona su reloj.
•??Quiere llamar la atención.
•??Quiere que se calle la compañera que está hablando, etc.

El Guión de Vida de cada cual interfiere tanto la emisión como la captación del sentido.

¿Dónde está la verdad?
Si se le pregunta para qué quiere saber la hora puede contestar que era por saber. Pero la verdad... ¿cuál es? En definitiva, cada compañero va a interpretar esa pregunta según su propio sistema de creencias.
De aquí parten los malentendidos y sobrentendidos.
Esto se nota con mayor intensidad en el vínculo de pareja debido a que, por
la convivencia cotidiana, se pone en evidencia las diferencia de códigos. Cada cual
responde según un Guión de Vida diferente; tuvo experiencias vitales distintas
y, por lo tanto, un Sistema de Creencias particular que, para nada, puede coincidir
con el del otro. En una discusión por la educación de los hijos... ¿Quién puede
decirse autorizado a tener razón? Ambos códigos son válidos.
Dijimos anteriormente que, si bien es imposible no comunicar, también es
imposible comunicar totalmente. Sin embargo algo tenemos que hacer. De lo
contrario sería inaguantable toda relación con un otro, dando por hecho que, ya de
por sí, la relación humana es, por naturaleza, dificultosa.
Las cosas se complican bastante cuando los mensajes son transmitidos
eligiendo palabras de bajo nivel de significación, es decir, que se les puede atribuir
cualquier significado. Por ejemplo, alguien dice "Siempre se sienten esas
emociones cuando suceden esas cosas". Aquí es casi imposible saber de qué se
está hablando, porque... ¿Qué son esas cosas?, ¿Quienes las sienten?, ¿De qué
emociones se habla?, ¿"Siempre" significa que no hay excepciones, que se trata de una ley universal? Observe usted cuántos interrogantes surgen en una oración
compuesta por palabras de baja significación.
Es el caso del diálogo con el que iniciamos el capítulo. Luis dijo: “Hay otras
opciones si esto no se arregla”. Al interrogarlo sobre estas estructuras superficiales
se confunde y se enoja. Al contestar hace un gesto: mira a María de reojo. Esta
modalidad de comunicación no verbal me dio la pauta de que no se estaba
refiriendo a otra cosa más que a ciertas conductas de su esposa. Si Luis hubiera
elegido ser sincero y honesto en su comunicación habría dicho algo así:
“-Y me doy cuenta, María, de que hay algunas conductas tuyas que me
molestan como, por ejemplo, que nunca está la comida preparada cuando llego del
trabajo sino que empiezas a hacerla cuando ya estoy en casa, cansado y con
deseos de irme a la cama. A veces tenemos que esperar hasta una hora para
cenar. Yo sé que también tengo conductas para cambiar. SI decidimos colaborar
ambos, magnífico, de lo contrario lo mejor será separarnos”
En vez de lo anterior dijo. “Hay otras opciones si esto no se arregla”. En este
caso le corresponde al interlocutor entender qué está queriendo decir, darle un
significado a esas palabras.
El ejemplo anterior es un recorte de toda una sesión de pareja y representa el
núcleo central en donde giró la misma. Luis no podía expresar lo que realmente
sentía ni pedir lo que necesitaba. Su estilo era la demanda quejosa, los gestos de
disgusto, los suspiros, silencios y malos modos. Su deseo, que su mujer adivinara
lo que le estaba pasando cosa imposible a menos que se posean dotes telepáticas.
El que escucha va a ser, decididamente, el que dará significado al mensaje.
No va a tener dudas en cuanto al sentido de las palabras, sin embargo, no va a
poder captar en su totalidad la intención subyacente a las mismas.

(Sigue en LA COMUNICACIÓN - 2)