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 ¿ADICCIÓN A LAS RELACIONES DESTRUCTIVAS?



Marzo 10, 2013, 06:09:32 am
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¿ADICCIÓN A LAS RELACIONES DESTRUCTIVAS?
« en: Marzo 10, 2013, 06:09:32 am »
¿ADICCIÓN A LAS RELACIONES DESTRUCTIVAS?

En estos tiempos escuchamos hablar de un sinnúmero de adicciones, principalmente a sustancias tóxicas, alcohol y cigarrillos. Pero la verdad, es que todos, en algún momento, experimentamos distintos tipos de adicciones. Unos al Internet, a la TV, a la flojera, a la comida, al deporte, a las relaciones obsesivas, ¡entre muchas otras! En fin, todo aquello que en nuestra vida se dé con EXCESO es nocivo para la salud física, emocional y mental.

También hoy en día es importante mantener lazos afectivos con amigos, familiares, el novio, esposo, hijos, pero extrañamente, si te has dado cuenta, ha aumentado el índice de violencia intrafamiliar, los acosos sexuales o en lo laboral o el famoso bulling (acoso) en las escuelas. Violencia, un indicador de que algo no está tan bien.

Quiero compartir aquí una serie de señales que indican que estás en una relación destructiva, principalmente de pareja.

Cuando leí un libro sobre el tema y luego vi una serie de documentales sobre el aumento de esa violencia intrafamiliar en el mundo me impacté de ver señales, que muchas personas conocidas advierten como "normales" y que no son sino alertas para evitar caer en esa destrucción emocional.

Hablar de relaciones destructivas implica ver que esa destrucción está en uno mismo, en tu autoestima, tus creencias sobre lo que es la necesidad de afecto, la soledad o la compañía.
Una comentarista sobre el tema, del documental que vi, decía que ella fue víctima de una relación violenta y que cuando cayó en ella, nunca se percató de lo mal que ella ya iba al entrar en esa relación, por eso no vio las señales.
Ella comentó que su pareja entonces, le hablaba con insultos cuando ella cometía algún error, o con palabras altisonantes cuando se "enojaban". Sin embargo, ella veía que los pleitos eran "buenos" porque las reconciliaciones eran fabulosas, sin saber que había caído en un patrón altamente destructivo. Al cabo de 5 años, ella cortó la relación y prácticamente huyo al ser víctima de un maltrato físico.

NADA NI NADIE TIENE DERECHO A MALTRATARTE, NI A INSULTARTE

Lo pongo con mayúsculas porque hoy en día, debido a la neurosis que experimenta la gente con la vida moderna y estresante, se piensa que es invencible y que tiene ese falso derecho a insultar a los demás. Es excesiva la manifestación de la violencia en todas las áreas.
De cada uno de nosotros depende ponerle un STOP, detenerla y no permitir que contamine nuestras vidas.
Rompamos esa cadena, por favor.

Todas las relaciones amorosas, amistosas y en general, socialmente SANAS producen un resultado positivo que se siente en tu interior.
Al estar con la otra persona, sientes paz, amor, alegría.
Te da gusto estar con él, ella, compartirle tus cosas.
Disfrutan de verse, abrazarse, tocarse, darse un beso.
Siempre hay tanto que contar, puedes confiarle tus cosas, cuando se va, sientes que realmente ha dejado una huella en ti, con esa persona eres mejor persona tú, creces, evolucionan ambos. Esas son señales de una relación sana entre dos personas que han decidido ser amigos, novios o esposos.

En cambio, si tu relación con otro te produce temor, coraje, ira, envidia, celos, angustia, insomnio, obsesiones, llanto, o cualquier otra manifestación de sufrimiento, entonces estás atorado, atorada, en una relación destructiva y ¿a quién está destruyendo? A ti, principalmente y tú mereces ser feliz.

Todos estamos en este planeta por una razón: Amar y ser Felices.
Si no lo logramos, estamos a tiempo, siempre, de hacer los ajustes necesarios, volver a empezar y optar por construir y vivir relaciones sanas.

Ojo: Nuestra primera relación empieza con uno mismo.
 ¿Cómo es tu relación contigo?
¿Te valoras, respetas y cuidas?
¿Eres muy importante para ti?
¿Sientes aprecio por ti y no necesitas de la aprobación de los demás para sentirte de cierta manera?
Entonces, tienes una relación sana contigo. Sin embargo, si te agredes, te desatiendes, no te cuidas, te lastimas física, emocional o psicológicamente, entonces, hay que ver a un experto para que te ayude a reorganizar tu patrón de comportamiento y volver a empezar.
Una relación agresiva contigo mismo te pondrá en el camino de atraer sólo relaciones destructivas. Y si se opta por este camino, sólo verás dolor, sufrimiento y destrucción.
¿Quieres optar por ver amor, salud y optimismo?
Entonces, opta por construir relaciones sanas, felices y plenas.

DESCUBRE LAS SEÑALES EN TU RELACIÓN DE PAREJA

Algunas conductas agresivas delatan a un agresor que quizá hoy es tu amigo, o tu novio, pero que más tarde, se volverá tu verdugo.

Golpes físicos y Golpes de silencio. No son solo golpes físicos. Son golpes psicológicos y actitudes. Una forma es la actitud voluble, casi bipolar, característica de un misógino.

Primero es todo amor y de la nada, te ignora con un coraje profundo sin explicaciones. ¿Te castiga con su silencio? Esta es una agresión pasiva, una actitud hostil sin duda.
Uno de muchos síntomas del agresor que más tarde, junto con su silencio te ensartará una buena dosis de golpes. No permitas esa clase de "castigos" que solo atentan con tu autoestima, te lastiman. El silencio duele, de eso debe estar consciente tu pareja, pero si lo hace con toda la intención, ¿cómo estará su salud mental?
No te enganches y procura salirte de ese aparente laberinto.

Sobre todo cuando las llamadas o conversaciones eran frecuentes y de pronto él es el que lo para y en su lugar te da el silencio implacable. Necesita controlarte y una forma de hacerlo es ese silencio. Te dice que te llamará, no lo hace o cuando tú quieres explicación él simplemente permanece en silencio. Un silencio que aterra. Es parte de la violencia escondida.
¿Qué hacer? Retírate.

En una relación amorosa siempre hay explicación para todo y conversaciones entre ambos. Si uno se apodera de la situación y te quita tu derecho a saber sus decisiones, no es normal. Evita la violencia intrafamiliar.

Control excesivo. Otra actitud del agresor-detonador de la violencia intrafamiliar es ser un controlador excesivo.

Comienza en el noviazgo y lo disfraza con un exceso de preocupación por ti. Se mete en todo, quiere saber todo de ti. Hasta que te revisa la bolsa, el celular, para saber dónde estabas y a quién le hablaste. Opina sobre todo lo que debes hacer y cómo lo deberás hacer. Como si tú no fueras una pesona con ideas propias. Al principio, sueles confundirlo con su dedicación, pero si lo fuera, no se molestaría cuando al final tú decides hacer lo que quieres.

En el fondo, cualquier controlador tiene una serie de miedos y fobias profundos que esconde detrás de su excesivo control.

Nadie tiene derecho a controlar tu vida, ni tus pensamientos ni sentimientos. Si algo se sale fuera de su "control" lo resolverá o con manotazos, palabras fuertes, arranques de ira, pataletas y berrinches o lo que es peor, golpes.

Si detectas los síntomas, retírate.
Él necesita ayuda y tú necesitas vivir tranquila y segura. Y mientras quiere saber todo de ti, de él no te da ni pizca de información. Para que "aprendas" que él es quien controla la relación. ¿Sabes? Nadie te tiene que enseñar "quién manda" en una relación. Ésta la construyen los dos que decidieron libremente ser pareja amorosa.
Si este pensamiento se comparte y extiende entonces, se podrían bajar esos índices de violencia abrumadora.

Lenguaje verbal y no verbal. ¿Te habla con palabras hostiles, denigrantes, despectivas, vulgares? Si te insulta cada vez que te ve, no es gracioso, aunque él lo quiera aparentar así. Aunque tú no le des importancia. Si te llama con adjetivos específicos que se asocien con algún animal, objeto o cosa inferior, te está diciendo: "no te respeto, no tienes valor para mí".
Si te insulta a solas o delante de la gente, con groserías y palabras altisonantes, no es cariño, de verdad. Es una agresión verbal que se queda en tu corazón y si optas por "no hacerle caso, no tiene importancia, estaba enojado ya se le pasará, así es cuando está de malas", tu subconsciente sí lo registrará y ante cada repetición sentirás, sin saber por qué, miedo, angustia o igualmente ira contenida.

Recuerda, la violencia engendra violencia. ¿Es necesario soportarlo? Aunque tu historia de vida esté plagada de un historial de insultos, quizá de tu familia, luego de tus amistades y principalmente, de tu novio o pareja, tienes que saber que esta "costumbre" en realidad es una mala costumbre, no es buena, no es sana para ti, ni para tus emociones, ni para tu pensamiento.
Con palabras también se hiere o se denigra.
Si las palabras van acompañadas de gestos y miradas déspotas, iracundas, malévolas, en ningún caso se trata de "miradas de amor". ¿Qué caso tiene vivir ese infierno? ¿Qué puede justificar el hecho de que cedas tu derecho a vivir en paz y amor a una persona enferma emocionalmente?

Mentiras. Quien agrede a su pareja, comienza por contarle mentiras, dorarle la píldora, "hacerle creer" que la realidad es otra. Pero, ¿a quién engaña? El mentiroso siempre es el único engañado. Quizá sus "víctimas" por un segundo se lo crean, luego decidan que es mejor llevar la fiesta en paz, "haciéndole creer" que han tomado sus mentiras como verdad. ¡Qué loco!, ¿no? Un doble círculo de mentiras. "Si yo me hago como que no me doy cuenta, él ya no se enoja, no me grita ni me insulta, y yo, puedo seguir con él".

Pues no, qué manera más dura de agredirte a través de la mentira.

Todos nos damos cuenta cuando nos mienten.
Lo que pasa es que no queremos reconocer una realidad aparentemente dolorosa, porque nos da miedo soltar eso que tenemos, que creemos que es lo único y buscar por otro lado algo mejor.

¿Tienes miedo a encontrarte con el amor de verdad? Suelta las ilusiones, las mentiras de un amor que nunca fue, y nunca será, por millones que sean las promesas. Si éstas no se cumplen desde un inicio, sabes bien, que no se cumplirán después.

No te engañes.
El círculo vicioso de la mentira lastima por partida doble. El amor es sencillo, es veraz, en él sólo se habla con la verdad.

Celos. Es una forma de controlar en exceso al otro y encargarse de que no hables con nadie. Pero también, puede ser que busque darte celos a ti, para que veas que no es de tu propiedad, pero tú sí que tienes que funcionar casi como su esclava. Es una forma de "encadenarte". Y eso no es amor porque el sentimiento para ambos no es de bienestar. Ahí está la clave para optar por salirte ya de ese laberinto. El amor da paz y alegría. La violencia, no.


Otras adicciones. Cuando tu pareja, además de una o más conductas como las anteriores, tiene algún tipo de adicción a sustancias, al alcohol, principalmente, preocúpate. Éstas son una especie de evasión y pueden ayudarle a distorsionar todavía más la "realidad" en la que vive, y bajo estas condiciones puede ser que su violencia se manifieste de una manera brutal. Nuevamente, quien experimenta este tipo de conductas necesita ayuda profesional y tú, también.

Mis reflexiones de hoy son sobre la creciente adicción a las relaciones destructivas, una causa de la violencia intrafamiliar.

Realmente, era un tema ante el cual yo no tenía ningún interés, hasta que leí un libro que así se llama, "Relaciones Destructivas", y vi una serie de documentales, además, al ir conduciendo mi auto en un día cotidiano, me encuentro con un gran anuncio avisando del aumento de violencia intrafamiliar en mi ciudad, con algunas de estas señales y con teléfonos de emergencia confidenciales, para denunciar y acudir a recibir ayuda.

Esto me puso a pensar y concluí que todos podemos ser víctimas de algún caso parecido. En algún momento de nuestras vidas podemos confundir el amor y el cariño con muestras de agresión pasiva. O lo que es peor, acostumbrarnos a que la violencia manifestada así es "normal". Podemos hacer algo por la paz. Por nuestra paz interior y la de nuestro entorno. Nunca está de más hacer revisión y "limpieza general" de emociones, relaciones y adicciones, ¿no crees?

También es importante pensar en qué momento alguien de nosotros o algún conocido pudo caer en esta trampa del ego, y se dejó envolver por lo que aparentemente ofrecía felicidad y en realidad resultó un gran martirio.

Algunas veces, estos apegos al sufrimiento y a la adicción a las relaciones destructivas son arrastrados desde la niñez, puedes ver el modelo en tu casa.
Si hoy tu novio te violenta, quizá en tu casa viste cómo tu padre violentaba a tu madre, tu cerebro dijo: "esto es normal" y repites el patrón, vas buscando inconscientemente, relaciones que refuercen que esa agresión es normal.

PERO NO LO ES.

Otras personas, por cualquier situación difícil en su vida, se han dejado caer en una depresión, y buscan salir, a veces, para ello, se enganchan de personas como de sustancias, con las que creen que pueden evadir el dolor y hacerse fuertes.
Sin darse cuenta, caen en relaciones que las destruyen, pero lo importante aquí, sea cual sea el caso es dejar de considerarse VÍCTIMA.

Si tú quieres ser una víctima, así será. Quizá no habías visto la complejidad de la situación y lo atribuías al destino: "me tocó tener una pareja con un carácter fuerte", "tengo que apoyarlo, es bipolar". ¿Sabías que la bipolaridad es un tipo de esquizofrenia, una enfermedad mental?

Es mucha tu necesidad de cariño, añoras la compañía de una pareja que te demuestre toda su ternura y comprensión.
Si te has dado cuenta ahora que vives en una relación destructiva, tampoco te culpes y te castigues, reconoce el hecho y piensa que no eres la única, el único que le puede pasar. Como tú hay millones.

Debes saber que la buena noticia es que eres la única que puede frenar esa situación violenta. Si tú lo decides, eres la única persona que puede decir: ¡Ya Basta!
En la mayoría de los casos, requerirás ayuda profesional, en otros, con darse cuenta de dónde estás en tu relación es suficiente y puedes poner punto final y recomenzar.

Tienes todo el derecho a ser feliz, a vivir rodeada de amor y dicha.

No optes por la violencia, no seas un eslabón más en la cadena actual de odio, irritabilidad y agresión. No se evoluciona así. Tú tienes una misión de vida por la que se te rendirá algún día cuentas. Ésta es Amar y Ser Feliz. No confundas tu derecho natural con "amar demasiado" y las conductas obsesivas y excesivas que ello conlleva.

Esta semana, te invito a sanar nuestras relaciones interpersonales, hagamos limpieza de aquellas actitudes que bloquean una relación basada en el amor y en la sinceridad.
Alejémonos de aquellas relaciones que no nos dejan absolutamente nada bueno, sean de amistad, pareja o compañerismo en general. Por doloroso que parezca, es lo más sano, altruista y amoroso que puedes hacer por ti.

http://elcorazondemaritere.blogspot.com.es/2011/06/adiccion-las-relaciones-destructivas.html

 

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