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 DEL APEGO AL DESAPEGO EN LOS VÍNCULOS



Mayo 16, 2013, 06:47:22 am
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DEL APEGO AL DESAPEGO EN LOS VÍNCULOS
« en: Mayo 16, 2013, 06:47:22 am »
Del apego al desapego en los vínculos
Escrito por  Jaquelina Pievaroli


El apego lo vivenciamos a muy temprana edad y generalmente es hacia las personas que cumplen la función materna (cuidado y protección).
Es un mecanismo muy útil, utilizado por los niños para buscar seguridad.
Mientras que van creciendo y adquiriendo las herramientas para proporcionarse ellos mismos seguridad ya no necesitan recurrir con tanta frecuencia a la figura de apego y comienzan el camino del desapego.
En nuestra vida adulta también estableceremos relaciones de apego, cuanto más inseguros nos sintamos más crearemos relaciones de apego.

Si nosotros, como cuando éramos niños, creemos que no tenemos las herramientas suficientes para protegernos, cuidarnos y darnos seguridad entonces lo buscamos afuera de nosotros mismos.
Hoy quisiera hablarles de esos vínculos tanto con personas como con cosas o situaciones que tienen un nivel elevado de apego hasta el punto de sentirnos que nos morimos sin su existencia.

¿Cómo es de pesada nuestra mochila?

Si pensamos de forma gráfica en el apego podemos visualizarnos cargando un peso en nuestras espaldas, psíquicamente es como llevar "aquello", que creemos que necesitamos para vivir, pegado a nuestra identidad, como si fuera lo que nos define y nos da nuestra existencia.
Cuantas cosas, personas o situaciones sentimos que sin éstos no podríamos ser felices.
Cada uno de nosotros se encontrará apegado a un área de la propia vida más que a otras como pueden ser a la pareja, al trabajo, a los amigos, a la enfermedad, al prestigio, a una persona enferma o problemática, al dinero, a la victimización, al sexo, a un pasado de infortunios, a una ciudad, a la angustia, a la preocupación, a una casa, a la adrenalina...
Éste tipo de vínculo tiene diversas características:
Nos genera diversos sentimientos. Por un lado nos sentimos felices cuando "aquello" está presente, y por el otro, sentimos angustia, ansiedad y miedo a la pérdida ya que creemos que sin ello no podemos vivir. Y al mismo tiempo tenemos la necesidad de deshacernos de él porque sabemos que nos hace la vida más pesada.
Nos lleva a un estado de alerta y control irrefrenables, nos pone más agresivos si no tenemos aquello que creemos que necesitamos.
Nos crea dependencia: se establece una simbiosis, no hay límites entre lo que soy y "aquello". En las relaciones amorosas si el otro muestra de alguna forma que es diferente lo sentimos como un agravio, es un peligro para nuestra creencia de simbiosis.
Pertenencia: creo que "aquello" es mío, me es propio y de manera indeterminada.
Nos centramos en "aquello" más que en nosotros mismos.
Es el que define mi felicidad. Creemos realmente que nuestra felicidad depende de su existencia.

Éste tipo de vínculo podemos verlo cuando nos quedamos apegados al sufrimiento.
Cuando nos quedamos apegados al malestar no vemos ni los cambios que se han producido en nosotros.
Nos quedamos apegados al dolor como si aquello nos diera un lugar en el mundo.

¿Nos relacionamos desde la enfermedad?

Muchas veces los pacientes me piden un diagnostico y creo que el diagnostico es útil porque nos ayuda a entender sensaciones, nos ayuda a ponerle palabras, a codificar nuestras sensaciones, nos da un orden, pero después de un tiempo si nos apegamos a él, nuestro diagnostico se transforma en nuestra presentación al mundo, nos excusa, nos quita responsabilidad, nos victimiza.
El desapego

En el apego existe la creencia de que es un acto amoroso, por lo cual el desapego lo sentimos como una falta de amor, lo interpretamos como algo que nos hará daño y que hará daño.
El desapego no significa cortar o alejarse, no tiene que ver con la indiferencia como si ya no nos tendría que importar nada.
Desapegarnos tiene que ver con vivir desde el presente, disfrutando, intercambiando.
No me planteo necesitarlo mañana y no me cuestiono porqué no lo tuve antes.
No hay necesidad de las cosas sino deseo y elección en el ahora, sabemos que no necesitamos algo exterior para estar tranquilos y felices.
Tiene que ver con un compromiso profundo donde damos toda nuestra presencia para vivir lo que estamos viviendo.
Reconocernos como los principales hacedores de nuestra felicidad nos centrará en nosotros y desde aquí compartiremos con el mundo sin condicionamientos.

Un saludo para todos,
Psicologo en Barcelona
Psicoemo