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 Enseñanzas de la Naturaleza



Noviembre 01, 2011, 06:11:45 am
Respuesta #60

Desconectado Irene Zambrano

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #60 en: Noviembre 01, 2011, 06:11:45 am »
Querido (si me lo permites) Tuareg:

Te agradezco la deferencia de dedicarme este capítulo.
Me siento muy halagada.
Me gusta la sencillez con que explicas las cosas que a otros se nos hacen invisibles.
Me recuerdan tus escritos (si me permites la comparación) a las parábolas de Jesucristo.

Que Dios te cuide.

Diciembre 31, 2011, 10:50:19 am
Respuesta #61

Desconectado Tuareg

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #61 en: Diciembre 31, 2011, 10:50:19 am »
- Dar y recibir

La lluvia no distingue entre las plantas más bonitas cuando decide caer del cielo: cae para todas por igual. Y no le preocupa si cae sobre una piedra. Sencillamente, cae.

El sol sale para todos, da igual la bondad que se posea.

Todos podemos respirar, independientemente de lo perversos que seamos.
La gacela siente miedo por el león, pero acaba dejándose comer por él. La flor pone el polen a disposición de la abeja.

No es cuestión de merecimientos. Es el modo en cómo funciona la vida.

 Todo está disponible para todos, la vida se ayuda a sí misma, pasa que unos tienen los recursos y otros las necesidades, pero en cuanto cambias de recurso o necesidad, los papeles pueden invertirse: el león necesita a la gacela para subsistir, pero ésta necesita a aquél igualmente para lo mismo. La abeja utiliza el polen para hacer miel, pero la flor necesita de la abeja a su vez.

¿Quién tendría que dar las gracias a quién?. ¿Quién necesita de manera completa y total a quién?. Más bien parece una interdependencia, una multirrelación, en la que cada uno pone aquello de lo que dispone en un momento determinado para que el teatro de la vida funcione.

Posiblemente todos se las tendrían que dar entre sí, sin que nadie sea más importante que nadie, más allá de una circunstancia puntual y concreta. Convencidos que, gozosamente, participan en el maravilloso juego de la Vida.
Vayamos al mundo mental creado por el hombre.

Sin el concepto de correspondencia, la generosidad parece cosa de tontos. ¿Cuántas veces pensamos que para qué voy a dar nada, si no te lo van a agradecer?.

Igualmente, buscamos que haya un “necesitado” para que, al recibir nuestra ayuda, el papel desempeñado sea el del héroe, el del salvador. Y, con ello, nuestro engrandecimiento egoico por lo generosos que hemos sido, ayudando al necesitado. ¡Qué bueno soy!.

También es necesario percibir una necesidad, ya que si no la percibimos, parece que nuestro dar no tiene utilidad. Es estéril que llueva sobre una piedra.
Además, el complemento de nuestra donación es la percepción del agradecimiento por parte de nuestro pobre y desvalido compañero.

Todo una falacia, producto de la mente.

No tenemos nada, no somos propietarios de nada. En todo caso, la Vida nos ha dotado de unos dones y cualidades, y los primeros agradecidos por ello tendríamos que ser nosotros mismos. No se puede dar aquello que no se tiene, por lo que la bondad, el calor, la atención, si es que la tenemos, no es sólo y exclusivamente por nuestros méritos propios, por nuestra importancia personal.

Si somos capaces de dar una mirada cálida tan simplemente, deberíamos experimentar agradecimiento por la capacidad de tenerla. No es el que la recibe el único que habría de ser un agradecido.

Y si la damos, no hacemos nada extraordinario. Simplemente hemos participado en el precioso juego de la Vida, donde todos interaccionan entre sí. Alegría pues, por tener la ocasión de jugar la partida.

Y si nos dan las gracias, por lo magníficos que somos, sabremos que en realidad no saben de qué va la cosa, pues perciben que la generosidad es algo que se puede conectar o desconectar del modo en que apagamos o encendemos la luz. En todo caso, ser transmisores de ese agradecimiento y trasladarlo a la Vida, la auténtica protagonista. Y también al necesitado, sin cuya existencia no habríamos podido desarrollarnos en generosidad.

Respecto a la utilidad de nuestro dar, es estéril e irreal pretender descubrirlo en cada acción, en cada momento. El agua caída en invierno sobre árboles sin hojas y aparentemente secos, representa la reserva de vida para la floración de la próxima primavera, meses después. Y, como hemos leído en algún lugar, unos son los que siembran y otros los que recogen. Desliguemos pues nuestro dar a la percepción de una necesidad. Dejemos a nuestra mente analítica y calculadora a un lado.

Y dar es también vencer resistencias, en aquéllas situaciones en las que no nos "damos". Viajar en un autobús junto a una persona a priori desagradable según la categorización de la mente, nos hace reservarnos, no estar "disponibles", nos mostramos distantes. Nos separamos respecto al resto de la Vida, como si tuviéramos algo que perder.

Dar es más que dar. Dar es recibir. Y sólo percibir ésto ya te hace moverte en la Alegría interior.

Te invito a que reflexiones sobre este cambio de perspectiva, convencido que cuanto más des, más agradecido te sentirás.

Y no al contrario, como nuestra mente nos invita a percibirlo, en que cuanto más demos, más buenos somos.

Un abrazo desde el desierto.



Enero 10, 2012, 05:38:13 am
Respuesta #62

Desconectado lolo

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #62 en: Enero 10, 2012, 05:38:13 am »
Hola, Tuareg.

Me encanta lo que usted escribe y cómo lo hace.
Lo hace todo mucho más fácil de entender.
Gracias por ello.

Enero 14, 2012, 12:22:45 pm
Respuesta #63

Desconectado Tuareg

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #63 en: Enero 14, 2012, 12:22:45 pm »
-   Un intento de entendimiento del Ego

¿No te pasa que toda la información que recibes sobre el Ego parece estar dirigida para identificar al de los demás, mucho más fácilmente que al tuyo?.

Terminas convencido con la idea de que hay que derrotar al Ego. Así, haces una larga lista de conductas egoicas recopilada de distintas fuentes, e intentas cambiarlas, pensando que cambiando las conductas le cambiarás a él. Pero ¿tenemos claro por qué hay que hacerlo así y no de otro modo?.

Supongo que como tú, también me ví en la necesidad de admitir la existencia de esta peculiar forma de expresión, y, sin negar las ventajas y la influencia del conocimiento adquirido sobre él, se me hizo necesario intentar conocerle.

La primera duda que entendí que había que resolver es si realmente yo soy una persona egoica, ya que siempre me he creído generoso, buena persona y, si miro en mi pasado, veo numerosos acontecimientos y gestos que denotan mi altruismo, mi buen fondo, mi generosidad. Así que es probable que mi ego no sea tan fuerte como el que se describe en los libros, ni tan peligroso. Y ante esta duda surge una especie de gratificante tranquilidad psicológica, ya que a lo mejor lo tengo mucho más fácil de lo previsto. Es curioso que en esto coincida con la valoración que muchas otras personas hacen de sí mismas. En plan broma, podría decirse que el ego sólo existe en los libros ¿verdad?.

Bueno, más que ser así la realidad, el verlo de este modo podría ser la expresión de un deseo, de lo que de verdad me gustaba que me pasara, es decir, estar ya sin ego. Esta percepción puede deberse a un filtrado de los acontecimientos del pasado, que con el paso del tiempo son recordados de diferente forma a como realmente pasaron, un tanto distorsionados o, tal vez, sin tener en cuenta todas las variables que realmente tuvieron lugar. Es decir, una percepción distorsionada.

Pero, por otra parte, también puede darse el caso de que realmente tuviera pinceladas, actuaciones, gestos y motivaciones realmente exentas de ego. Es decir, de Amor. ¿Y esto cómo podría entenderse?.

Para responderme a estas primeras preguntas, partí en su momento en concederle al ego la misma naturaleza de lo que existe en la tierra. Así que, intentando conocer la esencia de las cosas terrenales, tal vez podría entender algo mejor  al ego.

Partí de que la mente, los sentimientos, el ego mismo, dependen del funcionamiento de nuestro cerebro. Tal vez una idea nos pueda parecer algo inmaterial, igual que un sentimiento. Pero creo que se pueden explicar desde la biología, bioquímica o la neurofisiología perfectamente, y, por tanto, consecuencias de nuestro cerebro “terrenal” y material. Así pues, y pidiendo mis más sinceras disculpas a los biólogos por si las cosas no son así, me dejo mucho en el tintero o mi enfoque peca de subjetivo , veamos qué propiedades acierto a encontrar en el mundo material y que tal vez podrían reconocerse y regir en el funcionamiento de nuestro cerebro, si es que éste no fuera más que una evolución de ese mundo.

Primero, la relación y la dependencia con la dimensión temporal. Todo está ligado al paso del tiempo, desde el nacimiento de un ser, un amanecer, una marea, una vuelta de la tierra alrededor del sol, la propia vida del sol,… Dicho de otro modo, depende del tiempo para su existencia.
 
En segundo lugar, la apariencia de lo bipolar, lo dual. La noche y el día, arriba y abajo, vida y muerte, frio y calor, luz y oscuridad, y así un largo etcétera. Como la mente maneja conceptos, abstracciones o símbolos, parece lógico que de acuerdo con esta tendencia a la dualidad y atendiendo a su propia naturaleza de funcionamiento, nos facilite el entendimiento de la realidad haciéndonos creer que las cosas, los hechos, los acontecimientos, incluso nosotros mismos o parte de nosotros,  son bipolares o duales. Así, en todo lo concerniente al amplio mundo de los valores morales, y por simplificación, manejamos mucho la escala única bueno-malo.  Sin olvidar el condicionamiento en este sentido que hemos recibido desde pequeños por nuestros padres, pasando por la escuela, los amigos y la propia sociedad.

En tercer lugar, y sin duda, la tendencia de la vida a perpetuarse mediante la adaptación al medio. Si se adapta a las nuevas circunstancias, sobrevivirá.

En cuarto lugar, una de las leyes que también podemos descubrir en la naturaleza es la de la supervivencia del más apto. Los machos rivalizan  entre sí para que sólo el más fuerte sea el que transmita sus genes a las siguientes generaciones.

Así, desde la dimensión temporal es como he llegado a entender lo tan repetido del Aquí y el Ahora. La mente, asociada y ligada al paso del tiempo, no concibe que se pueda estar sin él, por lo que suele tener presente el tiempo, el antes y el después, el pasado y el futuro. Juega con la dimensión temporal, basándose en la experiencia acumulada en la memoria sobre el pasado, para proyectar ilusiones y acciones en el futuro. Debe ser por esto que en el aquí y en el ahora, simplemente no está.

E igualmente, como consecuencia de su ligazón al tiempo, le encanta predecir. No por nada, sino porque la predicción aporta seguridad, control. Da igual que no sepas algo, con decir “yo creo que”, ya has obtenido un símil de la certeza sobre ese algo y, por tanto, seguridad, tranquilidad. Quedas tranquilo porque te mueves en la certidumbre.

Desde la dimensión temporal, a mi me parece como si algo en nosotros fuera temeroso, como si no soportara el no saber qué va a pasar, como si tuviera miedo de la incertidumbre. Proyectamos deseos, ilusiones,…. Predecimos o nos encantar suponer, dar por hecho, planear,…… necesitamos control, porque ello da seguridad. Y no sabemos siquiera el día de nuestra muerte, ni lo que nos va a ocurrir en el instante siguiente al que ahora estamos. Paradójico ¿verdad?.

Respecto a la dimensión de lo dual, bueno, no me extenderé mucho, pero creo que en mayor o menor medida tendemos a clasificar las cosas en buenas o malas. Así, lo bueno nos atrae, y lo malo intentamos evitarlo. Si de niño hacías algo que los mayores querían, te decían que eso estaba bien, o que eras bueno. Pero el día y la noche, por poner un ejemplo sencillo, se complementan, formando juntos lo que llamados un día; no es que sean opuestos, solamente lo parecen. Así, el día sólo cobra su sentido en tanto formando parte de algo más amplio, lo mismo que la noche. Es la cuestión de los complementarios. Y soy de la opinión que también existen los amaneceres y los atardeceres como forma de hacernos entender que no todo es o blanco o negro. Incluso dentro de cada día, hay algo de oscuridad, lo mismo que en la noche hay algo de luz.

Y en el tema que nos ocupa, también creo, hoy por hoy, que ni estamos completamente dominados por el ego con ausencia completa de nuestro Ser esencial, ni que cuando hipotéticamente llegáramos a vivir según Él, estaríamos totalmente exentos de dificultades. Estaré equivocado, pero creo más en un desplazamiento progresivo hacia la Luz, que de estar completamente en la oscuridad, se pase a estar en la completa y plena Luz.

Sobre la supervivencia del más apto, explica aquellas acciones en las que intentamos obtener supremacía sobre el prójimo. O, si esto no es posible, restándole mérito, ya sea con el desprestigio, el cotilleo, resaltando sus defectos o minimizando sus logros.

Respecto a la tendencia de la vida a perpetuarse y de adaptarse al medio cuando éste cambia, es muy fácil de detectar en el ego. Un riesgo en el campo espiritual, por poner un ejemplo de contraste y muy al caso, es precisamente ése, ya que el ego puede adornarse con las ropas de lo religioso, de lo transcendente, utilizando su supuesto elevado grado de espiritualidad para seguir marcando diferencias con el resto. Puede sentirse ya un maestro, en posesión de verdades que sólo él conoce, creerse en posesión de la Verdad y muchas otras particularidades más.

Bien, repasemos qué tenemos hasta ahora y que, aunque sea escaso, pueda permitirnos entender un poco más a nuestro ego, no a ese al que se refieren los libros, que se nos queda como muy impersonal, algo indefinido en cuanto al entendimiento de su propia existencia. Vamos a dar por bueno que está sujeto a las leyes de la vida en la tierra, y que su funcionamiento, ese que nos parece tan horrible para el desarrollo de nuestra espiritualidad, si fuéramos un observador neutral, diríamos, con toda la comprensión del mundo, que no es nada que no funcione más o menos como el resto de la vida en la tierra.

De ser así, y formando entonces parte de nosotros en tanto que seres vivos, no parece que puedan ser verdad ideas como eliminar el ego, suprimirlo, eliminarlo o incluso matarle. ¿Qué pasaría con nosotros, si aún seguimos vivos?.

Ampliemos todavía un poco más lo que nos vamos encontrando, antes de abanderar la lucha contra el ego. Veamos cómo su existencia puede, por otra parte, resultarnos beneficiosa.

Cuando luchas por un empleo que conceden al opositor que mejor nota saque y lo consigues, has luchado con el prójimo, intentando ser el mejor. Sólo que no ha sido una lucha a muerte. Y perseguías un beneficio para ti y los tuyos, lo que parece que te ennoblecería, aún sabiendo que otros opositores tal vez lo necesitaban más que tú. Pero pusiste en marcha todas tus cualidades, todas tus potencias, como si te fuera la vida en ello,……… y lo conseguiste. ¿Es acaso esto malo?. ¿Cuántos de los méritos personales que nos han definido y acompañado en el trabajo, en la familia, en la ayuda al prójimo, en la mejor educación para nuestros hijos, no han estado impulsados por ese “click” que nos hacía desear ser los mejores?. En mi caso la respuesta es un rotundo sí. Así que yo no estoy tan convencido de que porque pueda resultar un “mal chico”, sobre todo el chico.

Pero…… ¿y que pasaría si pudiéramos prescindir, en nuestro cerebro, de aquella parte en la que se localiza todo el proceso de identificación?. El siguiente video es muy aclaratorio y responde perfectamente a esta pregunta:

http://www.youtube.com/watch?v=lZKDP_Tm9zo

Entonces……. ¿Es tan malo el ego como podríamos suponer?. Es más ¿Podríamos vivir sin él, sin experimentar merma en el funcionamiento de nuestra vida normal?.

... SIGUE ...

Enero 14, 2012, 12:27:34 pm
Respuesta #64

Desconectado Tuareg

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #64 en: Enero 14, 2012, 12:27:34 pm »
.../....

Respondamos a la primera de las preguntas, ¿Puedo estar realmente seguro de que el ego es “malo”?. Es más, ¿puedo afirmar que algo es completamente bueno o completamente malo, como intrínseco a su naturaleza?.
 
Si el ego es una manifestación más de la vida no puede ser ni bueno ni malo. Simplemente es. Que sea bueno o malo podría ser solamente la etiqueta que, según los valores de nuestra cultura metidos en nuestra mente, le atribuimos. Veamos algún ejemplo: ¿Es malo un tsunami?. Si vives en la zona a la que llega las olas desde luego que te va a perjudicar, con lo que desearás que no se produzca y lo catalogarás de malo si se produce. Recuerda, será “malo” en función de tus intereses. Pero no es más que la respuesta del agua a una gran fuerza originada por un corrimiento de tierras en el fondo del mar, nada más. Si no vives en la zona, lo observarás como un fenómeno de la naturaleza, sobrecogido tal vez por su magnitud y fuerza. ¿Es agradable disfrutar de una lluvia tras los cristales del salón,  en una casa en plena montaña?. Sin duda, es un espectáculo relajante, inspirador. Podríamos catalogarlo como “bueno”. Pero si esa misma lluvia te pilla a unos kilómetros de tu casa, sin ropa de agua y estás desorientado respecto al camino que has de seguir, te supondrá un inconveniente. Será “malo”. Y piensa, ¿realmente la lluvia es entonces buena o es mala?. ¿Y el dinero?, éste dependerá del uso que se le dé. ¿Y el ego?..........

¿Qué diría ese observador objetivo llegados hasta aquí?.  Posiblemente que no es que sea malo, sino que puede convertirse en un inconveniente si decides vivir con otros valores distintos a los que la mente está acostumbrada, adquiridos a través de la educación y la cultura.

Bien. Tenemos una mente con leyes biológicas, que no hace más que funcionar con sus principios, con los mismos que más o menos rigen para los seres vivos. ¿Qué hace pues que una parte de nosotros pueda ser cuestionada por nosotros mismos?. ¿Cómo podemos admitir que algo que ha costado milenios de evolución, como es la mente, y educado por la cultura, nos lleve a un punto que pueda ser considerado hasta como nuestro propio enemigo?. ¿Por qué tendríamos que solucionar la cuestión del ego?.

Imagina que nos trasladamos en medio de un gran mar, un océano, un río,…… lo que prefieras. Y, una vez allí, sacamos de una maleta diferentes recipientes que empezaremos a llenar de agua de ese inmenso mar. Sacamos una jarra y la llenamos. Y así con un vaso, una taza, un pequeño chupito, una cantimplora y, por ejemplo, un dedal. Hecho esto nos volvemos a tierra y nos disponemos a ver qué pasa con todo esa agua.

Partamos de que en el momento de recoger esa agua en cada recipiente, se le olvida que pertenecía al lago, océano o mar elegidos. Así, una vez en casa, y cómodamente sentados seremos testigos de la gran rivalidad entre la contenida en cada recipiente respecto a los demás, ya sea resaltando una lo grande que es su espacio, otro, el del dedal, lo labrado y artístico que es su recipiente, a pesar de su pequeño tamaño, o resaltando que lo importante es la cantidad, lo que se escucha del agua procedente de la jarra, la de mayor contenido.

Se les olvidó que eran todas partes de una realidad mucho más grande, creyendo que su identidad era la dada por la forma y materia del recipiente que las contenía.

Comprobada esta reacción, volvemos con los recipientes al punto de origen y volcamos su contenido de nuevo al mar, riéndonos porque cuando esas moléculas de agua se vuelvan a encontrar allí, más que vergüenza experimentarán risas por lo fácil que se han dejado llevar por las apariencias de los recipientes, que les daban forma y les hacía creer que ésta definía su esencia.

En realidad, es más o menos como creo que pasa con nosotros. No es una única fuente la que nos dice que somos Espíritu encarnado, más que un cuerpo intentando hacerse Espíritu. Aunque podría decir que objetivamente hablando, o mejor dicho, “materialmente” hablando, no tengo pruebas de que antes de vivir en el dedal que vivo hoy en día pertenecía a un inmenso y armonioso océano. Es cierto, no puedo demostrarlo y por ésto  el cuento de los envases podría ser una simple hipótesis, sin valor real alguno.

¿Pero quién puede explicar el omnipresente sentido de infinitud que nos acompaña?. ¿Acaso no sientes o percibes que tu vida es infinita, que no tiene fin, o que no tendrá fin?. Puedes imaginar que algún día morirás, pero sinceramente ¿puedes imaginar tu absoluta disolución?. Yo no. El caso es que como no recuerdo los primeros años de mi vida ni sé cuándo moriré como organismo, mi sentido de la identidad parece que siempre ha existido y siempre existirá. Además, el hecho de que yo no recuerde los 3 ó 4 primeros años de mi vida, no significan que no hayan tenido lugar. ¿Estás de acuerdo conmigo en esto?.

¿Y sobre la felicidad?. Todos la buscamos, y al igual que con las drogas, cuanto más tengamos de ella, mejor. Muchas veces la confundimos con las “satisfacciones”, que no son más que un burdo sucedáneo de la auténtica felicidad. Pero bueno, es normal que así sea, en un mundo de materia es hasta coherente. Pero a lo que voy, ¿Es que no notamos una inclinación, como una vocación, incluso en algún momento necesidad, a la felicidad máxima, completa y absoluta?. El optimismo de nuestro carácter, ¿no podría ser un pequeño reflejo de esa Felicidad con mayúsculas que todos buscamos y parecemos necesitar?.

Curioso, ¿verdad?.  Por otra parte, algunos más que otros hemos tenido tímidas señales de que algo se mueve o de que algo hay más allá de lo que el mundo de los sentidos es capaz de explicar. Y, por otro lado, multitud de testimonios nos hablan de la existencia de ese gran océano al que antes me refería. Ya entramos en el mundo de las creencias, sin duda. Pero si encima te dicen que aún permaneciendo en el dedal puedes recuperar tu memoria y saber que has pertenecido a un gran mar, entendiendo entonces y superando todos esos aspectos que te hacían la vida dentro del dedal como angustiosa, tal vez sea como para ser valiente y probar. Por todos lados nos dicen que podemos vivir dentro del dedal con la misma alegría que cuando estábamos en el mar, así como que veremos el agua de los demás recipientes exactamente igual a nosotros, ni más ni menos, ni diferentes, ni mejores ni peores. Toda el agua, el mar, es lo verdaderamente importante. ¡Podemos sentirnos agua de mar incluso dentro de un dedal!

Sí, puedes decir que es una motivación interesada, buscar algo que es atractivo, y que podría estar el propio ego tras ello. Y tienes razón, pero si te dicen que dejarás de sentirte diferente y separado del resto porque es así cómo realmente eres, y que todo el empeño, así como tus esquemas de que eres especial o el mejor, o simplemente que debes llegar a serlo, se desvanecen por innecesarios, tal vez sí que valga la pena al menos, planteárselo. Ya no hablemos de vivir de “otro” modo, con otra perspectiva, con otros valores…. Los del amor.

¿Los valores del Amor?. Éste es el aspecto que yo entiendo como clave y a donde, tras muy posiblemente un texto poco entendible, quería llegar.

Imagínate una familia en la que hay varios niños. Uno de ellos es un incordio para el resto, y se dedica a hacerles la vida imposible, no les dejar jugar tranquilamente, los provoca, los insulta y, cuando detecta que hacen sus hermanos algo mal, va a sus padres y se chiva, sin ningún miramiento de que ello puede ocasionarles algún castigo. Asimismo, les relata a sus progenitores todo lo que hace bien él, lo rápido que hace los deberes, los caramelos que ha regalado y le han regalado en clase y lo mucho que los profes le dicen que es muy buen alumno.

Así, de primeras, ¿qué opinión te merece ese niño?. Si nos dejamos llevar por lo que ya hemos comentado, rápidamente diríamos que es “malo” ¿verdad?. Pero dejemos a un lado la valoración moral, al menos por esta vez. Intentemos captar la esencia de la conducta de ese niño, la gasolina que hace girar toda la maquinaria de su “estar” respecto a sus hermanos.

Se me ocurre que tiene una distorsión respecto al modo en que ha de obtener afecto y reconocimiento a su persona, pues tanto sus méritos como los méritos de los demás no serían más que el medio que emplea para quedar bien delante de sus padres y obtener así su reconocimiento, su aprobación. Su amor, en definitiva.

Si repasamos las conductas que podríamos listar como  imputables a nuestro ego, serían muy equivalentes a la de este niño.

Da la impresión de que el ego se siente SOLO, tremenda y literalmente, para hacer frente a nuestra existencia, como si el amor que necesita no lo tuviera, y recayera sobre sus hombros todo el esfuerzo por conseguirlo. Porque que el ego necesita aprobación, reconocimiento, consuelo y valoración, a estas alturas parece evidente. Es otro aspecto más que, por muy duros y desapegados que nos pongamos, creo que tendremos que reconocer: la soledad que muchas veces experimentamos, a pesar de tener una gran lista de amigos, familiares y conocidos, pero percibimos que es algo diferente a lo que nos aportan, lo que a veces en ese sentimiento de soledad necesitamos. ¿Consuelo espiritual?, ¿Aceptación completa sin nada a cambio?, ¿Como cuando se coge a un bebé en el regazo y éste no ha de preocuparse de nada, ni hablar ni expresarse, ya que su sóla existencia justifica que se le cuide y que se le ame?.

Igualmente, da la impresión de que vive con mucho miedo (a la incertidumbre, a la mala opinión del prójimo, a perder el prestigio, a que le contradigan o le dejen en evidencia, a que le pisen ideas,  a que llegue la muerte y no haya llegado a un “punto”, y así un largo etcétera).

Yo no sé si algún día dejaré de tener ego, porque lo que es hoy, lo tengo. Así, no refiriéndome ahora a él como algo ajeno y externo, sino como una parte de mi mismo, puedo afirmar que a mí se me antoja como una parte de mí digna de lástima, solitaria, competitiva, miedosa, necesitada de amor y que aunque se perciba limitada para proporcionarme una auténtica felicidad, se erige en mi guía, utilizando promesas y más promesas, del tipo haz esto y obtendrás aquello, el camino es largo, la búsqueda dura toda la vida, o algún día llegaremos a ser completamente felices. Pero hoy no, será mañana. Y mientras, utilizando la culpa como herramienta, tanto para propios como para extraños. En el fondo, si se me llama egoísta, admitiría que con otras palabras se me está diciendo que sólo expreso cuánto me falta el auténtico Amor, el que percibo que necesito pero que busco de manera equivocada.

Si el niño revoltoso del ejemplo anterior supiera que aunque esté oculto en un rincón de la casa, sin que nadie le vea, tiene garantizado el cariño de sus padres, de modo completo, tal vez vería lo innecesario del estilo de vida que desarrolla. No tendría sentido desprestigiar a sus hermanos, resaltar sus méritos,…….., buscar Amor. Porque ya lo tiene asegurado. Y no por lo que haga, sino por ser quien es, un hijo de sus padres.

Si el agua contenida en los diferentes envases supieran que tienen todas la misma composición química, el mismo olor a mar, moléculas idénticas,……., verían absurdo resaltar la valía del envase que las contiene como una proyección de su propia valía. Ya son agua del mar.

Una cosa he aprendido y es que se percibe en función de lo que se cree. Si crees que el mundo es competitivo, así lo percibiremos. Probablemente no sea cambiando conductas, sino cambiando creencias, como podremos trascender al ego, dejar de estar dominados por él.

Intentar detectarlo, sin sentimiento alguno de culpa, y entender la idea oculta, la creencia, tras la que intenta manifestarse. Le presentaremos la alternativa y es de suponer que le reeducaremos. Bonita tarea, ¿verdad?.

En tus manos está la alternativa en la que has de creer. Y hazlo tranquilo, pues aunque en un principio se te presente como una nueva meta a conquistar, pudiendo parecer que sigues dando vueltas en círculo, si has olido a mar, ya nada será igual. Confia en ese olor, déjate llevar por él, y verás que conforme te vas impregnando de él, el ego no será un problema tan grande como parecía.

Enero 25, 2012, 05:58:08 pm
Respuesta #65

Desconectado Tuareg

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #65 en: Enero 25, 2012, 05:58:08 pm »
Te felicito si has leído hasta aquí, eres muy paciente y comprensivo ;D. Pero ¿a que tras el denso ladrillo te surge la siguiente controversia? ::):

Si la mente es la máxima evolución de la vida terrenal, ¿es posible que sea a través de ella como hemos de llegar a nuestro auténtico SER, cuya esencia es intemporal, terreno completamente desconocido para la mente por su propia naturaleza?.

Buena pregunta.

¿Puede un ciego de nacimiento darnos una conferencia sobre los diferentes matices de colores de un precioso amanecer?. ¿Podría un sordo de nacimiento hablarnos de los preciosos trinos de un ruiseñor?.

Si los creyéramos podríamos quedar como unos perfectos ingenuos, se me ocurre, con todo el respeto para ambos.

¿Puede la mente, más allá de aprehender conceptos sobre el Amor o el Ser, ser el vehículo que nos permita acceder al Amor y al Ser de manera real?. Si está preparada para vivir en este mundo dual, temporal y está ligada al pasado y al futuro, ¿es la herramienta de confianza para descubrir nuestro Ser esencial?. ¿O es un impostor que se aprovecha de nosotros, con incontables retos, metas, tareas, objetivos y promesas?.

¿Y si fuera trascendiendo la mente, dejándola a un lado, prescindiendo de ella, como desde este mismo momento podríamos experimentar nuestra auténtica naturaleza, como podríamos alcanzar esa meta que la mente nos presenta como una evolución hacia la perfección, mientras se nos va la vida en esa creencia?.

De ser así,...... ¿qué perderíamos con trascender la mente y probar?, y sobre todo, ¿cómo podríamos trascenderla, qué representaría ésto, qué quiere decir ésto?. ¿Qué es lo que habría que hacer?.

Linda tarea ;)


Enero 28, 2012, 06:55:11 am
Respuesta #66

Desconectado Ser

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #66 en: Enero 28, 2012, 06:55:11 am »
Hola, Tuareg.

He intentado responder a la pregunta que has dejado en el aire, y no soy capaz.
A lo más que llego es a creer que quizás la mente sea quien nos "traduce" lo que no pueden decir con palabras los sentimientos.

Pero... si trascendemos la mente... ¿Cómo nos comunicamos con nosotros mismos?

Te invito a que seas tú quien responda a tus propias preguntas.

¿Lo harás?

Gracias,

Enero 28, 2012, 01:46:45 pm
Respuesta #67

serenanosiempre

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #67 en: Enero 28, 2012, 01:46:45 pm »
Hola, yo voy a hacer control c control v  :-\porque primero quería que nos situáramos con lo que decimos al decir trascender: ¿es así Tuareg como lo ves tú?
Es una cita de una revista que se llama Tiempo de Calidad:

Antecedentes y definiciones
Para explicar mejor nuestra idea tomaremos una de las acepciones que nos dice que TRASCENDER “es el efecto de ir más allá, divulgando o saliendo de cierto ámbito, o límite, para que de manera extendida se comuniquen ciertos efectos a otras cosas, y les produzca consecuencias”.

Poéticamente TRASCENDER también se nos muestra como una palabra explicativa para definir lo que es difundir un olor, haciendo que un sutil vapor se propague en el ambiente y llegue a otros seres, inundándolos con su aroma. Es el exhalar un olor vivo, que se extienda a distancia. Descubriendo así mediante su olor, a alguna cosa, que estando oculta, se descubra porque aquello que produce, y por lo tanto, empezará ese “algo” a dar verdaderamente parte de sí misma, y así será conocido, y reconocido, sabido y divulgado, y todo por el por efecto de su propio olor. Ojalá que aquello que podamos trasmitir nosotros, nuestro olor, sea siempre agradable...

Ambos significados, se refuerzan y serán valiosos para nuestra exposición, ya los dos que dicen que TRASCENDER significa ir más allá. Es traspasar límites, penetrando y divulgando algo que estando oculto, para que se haga conocido y de esa manera al conocerlo, observarlo y disfrutarlo.

Enero 28, 2012, 08:55:15 pm
Respuesta #68

Desconectado Tuareg

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #68 en: Enero 28, 2012, 08:55:15 pm »
Vaya, me da mucha alegría que participéis :), entre todos nos enriqueceremos mucho más que con un simple monólogo que tampoco hay que tomar como cierto.

Gracias, Serena, tu trabajo de "investigación"  ;) queda perfecto para entender el concepto de trascender.

Para Ser, creo que no se trataría de eliminar o aniquilar completamente el ego, que se aloja en la mente. El video cuyo enlace puse anteriormente (gracias María Laura por compartirlo en su momento conmigo ;)) nos daría a entender que sin esa parte de nosotros que nos permita estar en el mundo físico, sería un caos. Si no me siento separado de nada, sino un uno con todo, estando en la calle tal vez no sabría ni volver a casa, o si voy a comprar el pan y me pregunta el panadero que quiero, tal vez, sintiéndome uno con la estantería, el panadero, el pan y los artículos que por allí anden, me sería imposible saber qué realmente quiero.

Trascender el ego, como yo lo veo, sería meterte en toda la faena que supone que no sea él el que dirige mi vida, sino que esté a mi servicio, no que desaparezca, pues ya lo he intentado y no lo he conseguido. Sé que en esta afirmación podría incluso meterse el ego, pues es muy sutil, hábil y escurridizo, es el rey del camuflaje.

Todo me habla de armonía del conjunto, de gotas de agua formando todas juntas el océano, de que el prójimo no es más ni menos que yo, y que, juntos, con el resto de la Vida, formamos parte de una realidad superior. El ego, mediante sus juicios, el empleo del castigo, las promesas proyectadas en el futuro, la categorización y constante clasificación...... sólo me conduce a la insatisfacción y a una permanente separatidad. Así que ya no creo en él. Porque también es el rey de la Soledad: todo sus esfuerzos, métodos, interpretaciones de los hechos y promesas, no son más que intentos de seguir siendo una entidad separada del resto. Incluso, cuando uno aspirar a mejorar en el camino espiritual, es curioso que sea para sentirse uno mismo mejor, más santo, iluminado, más sabio........., y no para estar al servicio del Amor, para servir más al prójimo, para ayudar a que el mundo sea más compasivo.

Estoy sólo en el principio, así que no soy más que un compañero de viaje, sin autoridad ni experiencia como para hablar de ésto con certeza.

Si el ego es la parte de la mente que se nutre con todo aquello que me identifica y que me da un sentido de identidad, para mí el trabajo es empezar a detectar con qué me identifico. Y detectarlo, en principio, puede resultar difícil, pues puedo creer que soy realmente Pedro, cuando ésto no es más que un simple nombre. Y tampoco soy mis roles, pero me defino a través de ellos. Y bueno, es una tarea bastante amplia, pues incluso tengo que detectar hasta con qué creencias religiosas me he llegado a identificar, por poner un ejemplo algo menos material.

Veo que la realidad la percibo según creo, así, y por poner un ejemplo, si creo que el nivel económico o el status social diferencia las personas, será así como las perciba. Y si las percibo así,........ estoy viviendo en la separación.

Y claro, una puerta muy grande se te abre justo en frente: "Tuareg, has de prescindir de todo en lo que crees, da igual lo que sea. No es importante lo que creas, pues en la medida que tengas una creencia, limitas tu capacidad de experimentar, de percibir, y perderás libertad".

Y aunque empiezas a moverte en un terreno desconocido, sí que sientes que empiezas a perder mucho el miedo (propia del ego), casi ni te planteas ya cómo vas en cuanto a progreso (no es necesario cuantificar) y empiezas a desarrollar la confianza (no hay nada que temer y me llegará lo que me tenga que llegar) así como la aceptación (todo está bien, será lo que tenga que Ser).

Un beso muy fuerte para cada una de las dos, Ser y Serena :-*

Enero 29, 2012, 09:40:38 am
Respuesta #69

Desconectado Ser

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #69 en: Enero 29, 2012, 09:40:38 am »
Pero... Tuareg... si me voy deshaciendo del ego... ¿no me puede quedar un vacío de "¿Quién soy yo ?"

Y si lo acepto... ¿Cuándo sé que soy yo y cuándo soy el ego?


Espero algo que me aclare...


Besos,


Enero 29, 2012, 10:47:12 am
Respuesta #70

Desconectado Tuareg

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #70 en: Enero 29, 2012, 10:47:12 am »
En base a mi pequeña e incipiente experiencia, creo que no debes preocuparte por lo que planteas, pues no perderás ese sentido de identidad como ente independiente del resto de la creación.

Te puedo asegurar que mi ego sigue conmigo, ayer mismo por la tarde, y por un hecho que no viene al caso comentar, lo descubrí perfectamente camuflado. Así que no parece que sea pasar de un extremo (100% ego) al otro (100% Espíritu), sino encaminarle hacia lo que es más conveniente, disminuyendo el porcentaje de su presencia y aumentando el del Espíritu. Imagina un ego fuerte que puedes utilizar a favor de la compasión, tiene que ser una inestimable ayuda.

Hay cantidad de cosas que se pueden trabajar más, antes que creer que todo el trabajo es dejar de sentirse uno el que cree que es.

Supón que tienes dos yos: el yo-ego y el yo-espíritu. Y que el yo-ego domina tu percepción y conceptos sobre la vida tal y como la entendemos. Y con ello, tus valoraciones, percepciones y sentimientos.

Sería darse cuenta que ese yo-ego no es un buen guía, pues el yo-espíritu, que a veces se te manifiesta, te hace intuir -y desear- que tal vez desde la comprensión y con Amor, todo podría ser de otra manera. Y que tal vez tu naturaleza esencial no es la que crees.

Investiga el origen del sufrimiento según Buda: el apego, el anhelo. A alcanzar lo que hemos etiquetado como positivo y agradable, y a evitar lo desagradable. Y las expectativas puestas en ésto son las que nos generan el sufrimiento, pues queremos que las cosas sean como deseamos.

¿Es razonable que deseemos que las cosas sean del modo que queremos que sean?. Y si no son así ¿qué es el sufrimiento, sino la resistencia a admitir la realidad tal cual es?.

Entonces, ¿Puedo quitar sufrimiento a mi vida si cuestiono las creencias a las que me agarro, las que me hacen percibir el mundo tal como lo percibo?. ¿Es bueno entonces, que haga una radiografía a las ideas que tengo de cómo han de ser las cosas, el mundo, las relaciones, la espiritualidad, el desarrollo personal, etcétera?.

Claro, puede parecer que uno se queda sin nada, sin carnet de identidad. Pero, al menos en mi caso, sólo puedo decir que al contrario, es entonces cuando empiezas a percibir que florece la auténtica identidad: el yo-espíritu.

Y la verdad es que es cuando más pleno y tranquilo me estoy sintiendo. En el fondo estoy comprobando que no hay que hacer mucho, sino solo intentar SER. No hay tantos enemigos ahí fuera, tan sólo mucha inconsciencia, no he de temer por lo que no controlo, pues confío, no me importa decir a algo "no lo sé",.... pero, para que te quedes tranquila, la mente la tengo más ágil, incluso la percepción, aunque sólo sean un poco nada más, lo suficiente como para haberme dado cuenta de ello. Y sí, sigo sintiéndome yo, alguien con identidad propia, no hay problema.

No es todo completamente bonito, y cuento con que no lo será. Pasas por etapas en que el yo-espíritu tiene más presencia y otras menos. Claro, y detectas que anhelas aquéllas en las que está presente. Y sigues en la dualidad, has de aceptar esos vacíos, pues si no lo haces, estás igual que al principio, sólo que has trasladado los valores deseables a otro tipo de cosas.

Tu dirás si algo en tu interior resuena con lo que te digo. Algo ya resuena, si no, no tendrías necesidad de pensar en ésto. Concédele credibilidad y, si puedes, confía en lo que sientes.

Un beso.



Enero 29, 2012, 09:15:16 pm
Respuesta #71

Desconectado Tuareg

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Re: Enseñanzas de la Naturaleza
« Respuesta #71 en: Enero 29, 2012, 09:15:16 pm »
Tras todo lo escrito, quiero dejar claro que nada de lo que digo ha de ser tomado como verdadero.

Lo hago porque me es imposible callar si se me pregunta sobre algo que entiendo que pueda compartir, pero el hecho de que me exprese, no me coloca en ninguna posición de privilegio.

La verdad está dentro de cada uno y no es algo externo, al modo de una pastilla cada ocho horas que nos podría recetar el médico.

Probablemente siga envuelto en el mundo de las ilusiones, pues tal vez haya que encontrar un motivo para todo lo que se hace. Hasta el aparente altruismo parecería que obedece a una razón, conseguir el bienestar del prójimo. Así, cabe la posibilidad de que lo único que haya conseguido es cambiar de objetivo, de meta. Por tanto,  hay mucho trabajo por delante y hay que seguir muy alerta.

En cierto modo estoy haciendo una descarga de responsabilidades, es verdad. Pero quiero que se tome lo que escribo como sólo un mensaje de alguien que prácticamente no sabe ni por dónde va, no queriendo por ello, estimular a nadie a que tome por cierto lo que digo, y le pueda  inducir a confusión o error.

 Creo que lo único importante deberían ser las notas que suenen en el interior de cada uno, son a esas a las que habría que escuchar y, sobre todo, poner el oído para intentar percibir cómo continúa la melodía.

Y dicho esto, me quedo mucho más tranquilo, siento un gran alivio.