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 ¿LO PERMITÍ POR AMOR O POR ESTUPIDEZ? - 3ª parte



Enero 02, 2015, 04:26:38 pm
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¿LO PERMITÍ POR AMOR O POR ESTUPIDEZ? - 3ª parte
« en: Enero 02, 2015, 04:26:38 pm »
7. Dejar de lado familia y amigos:

Tal vez a veces pienses que desde que empezaste a salir con tu pareja, ya no mantienes contacto cercano con tus amigos o con tu familia. Si es así, posiblemente se deba a que tu pareja te ha metido en la cabeza ideas como que ellos no son tan confiables como pensabas y que si hay alguien que quiere tu bienestar es ÉL y ÉL cree realmente que ellos no te hacen bien, que no son una buena influencia para ti…así que lo mejor es que ya no les hables tanto.

ANÉCDOTA: Si algo tienen en común las relaciones que tuve a lo largo de mi vida, es el hecho de haber alejado de mi entorno a ciertas personas que, de una u otra manera, eran importantes para mí, desde viejas amistades hasta personas que fueron apareciendo en el camino. Cada relación que tuve, desde la adolescencia, estuvo marcada por una característica: debía alejarme de la gente más cercana, querida o importante para mí. Accedí a alejarme de personas que sí valían la pena, con tal de complacer a quienes no valían nada. Sí, permití que otras personas eligieran mis amistades y hasta mis momentos de esparcimiento, con el pretexto de que ya no necesitaba a nadie más, que solo debía ocuparme de “mi nueva vida” (eso realmente significaba que YO debía estar disponible solo para el sujeto en cuestión)

Si esa situación te suena conocida, lamento informarte que ese hombre que dice preocuparse por ti, es un gran maestro de la manipulación: te convence de que la gente que te rodea no quiere lo mejor para ti para que así lo tengas a él como único apoyo y sustento.

Muchas mujeres hemos creído que estar enamoradas significa que la vida debe girar en torno a otra persona, así nos entregamos en cuerpo y alma hasta invisibilizarnos. Permitimos que nos manipulen y nos alejamos de aquellos que realmente nos quieren, para dedicar todo nuestro tiempo a una persona que, en realidad, no nos ama y quien nunca valorará todos los sacrificios que hayamos hecho. La familia y los amigos son las personas más valiosas que existen en la vida de cualquier persona, son los únicos que siempre nos brindarán su apoyo incondicional en cualquier circunstancia, nos prestarán su hombro para llorar, su casa para refugiarnos cuando sea necesario y nos darán aliento para seguir adelante. En cambio, muchas veces preferimos dedicarnos a vanagloriar a un perfecto desconocido. Si en estos momentos tú prefieres estar con tu pareja, olvidando a tus seres queridos, te sugiero que hagas un alto en el camino y replantees el tipo de relación que mantienes con él.

El aislamiento es la típica estrategia de los abusadores, su finalidad es quitar la posible red de apoyo a la que la victima pueda recurrir en ciertos momentos, y de esta manera convertirla en dependiente emocional de él. Que se te quede bien grabado en la cabeza que alguien que te ama, buscará incluirse en tu mundo, no sacarte de él.


8. Arrastrarse, perder la dignidad y el orgullo:

No olvidemos que la dignidad es uno de los tesoros más preciados que tiene el ser humano, principalmente, las mujeres, y perderla por alguien que no vale la pena, es la mejor forma de demostrarle al mundo la falta de inteligencia.

ANÉCDOTA: En otros artículos he  narrado brevemente las imperdonables veces que me humillé en nombre del amor. Lo confieso, muchas veces, tuve que hincarme ante mi verdugo para implorar un perdón, para disculparme por haber cometido alguna "falla" o por no haber cumplido las órdenes o indicaciones que él imponía.

Tristemente, en estos espacios, he sabido por correos, mensajes y por boca de muchas mujeres, que hay muchísimos casos desafortunados, en donde las mujeres se arrastran hasta tal punto que pierden toda la dignidad con tal de permanecer con alguien, al final terminan devastadas por haber entregado todo a costa de nada.  PERDER LA DIGNIDAD tampoco tiene que ver con el amor.


9. Permitir coqueteos con otras mujeres (y hasta infidelidades):

Debe quedar muy claro que el hombre que esté contigo, debe respetarte y darte tu lugar, por muuuy encantador que sea para otras mujeres. Su verdadero encanto consiste en el respeto y el amor que te demuestre.

ANÉCDOTA: Honestamente, nunca experimenté de forma abierta una infidelidad por parte de una pareja, o al menos, nunca me di cuenta; no obstante,  ahora que lo pienso, tal vez hubo señales, pero seguramente mi subconsciente prefirió ignorarlas. Pero si alguna vez hubiera tenido que vivir una dolorosa experiencia donde reinaran la traición, el engaño, la burla y el abandono eventual, posiblemente lo hubiera enfrentado para defender la dignidad que me quedaba y, creo,  nunca lo hubiera perdonado. Sin embargo, no puedo asegurarlo, porque las cosas no se presentaron de esa forma. Aclaremos que la decisión de perdonar o no una infidelidad es personal, pero lo que realmente se cuestiona aquí es el hecho de quien provoca la atención de otras mujeres de manera descarada. Porque una cosa es ser simpático y encantador, y otra que nuestra pareja coquetee y flirtee abiertamente con otras mujeres. Y eso sí lo viví (por eso no dudo que alguna vez el verdugo haya aprovechado cualquier oportunidad para cometer una infidelidad).

A pesar de que el verdugo dista muuuucho de ser un Adonis (hay que reconocer  que nunca fue un tipo guapo, ni siquiera atractivo, tampoco simpático y mucho menos encantador), muchas veces lo sorprendí sonriendo y mirando lascivamente a las mujeres jóvenes que se le cruzaban por el camino. Tomaba actitudes ridículas, como de “modelo de 4ª. generación", y así iba por la calle,  observando directamente a cada mujer que se le atravesara, o bien, también lo hacía a través del retrovisor del auto. Muchas veces lo sorprendí guiñando el ojo derecho, porque el izquierdo se le iba, a través de aquellos gruesos lentes que utilizaba para su miopía. Nunca le importó que yo, o nuestra hija, estuviéramos presentes mientras él coqueteaba abiertamente. Sí, hubo reclamos y pleitos por esa razón, pero su cobarde argumento siempre fue:

“ Lo que pasa es que eres muy celosa, ¿qué quieres que haga, si son ellas las que me ven y me sonríen?, ni modo que yo me quede como si nada”

No, no eran celos, solo pedía un poco de respeto y que, de haber sido un verdadero hombre, no hubiera tenido que pedírselo.

Y así como el verdugo se justificaba (y me culpaba de sus acciones),  hay infinidad de absurdos pretextos que algunos sujetos utilizan para excusar su comportamiento, como por ejemplo: “¿Pero acaso no confías en mi?”, o “Así soy, es parte de mi personalidad”, o “Te imaginas cosas”, entre otras cosas. En cualquier caso, todos los argumentos tienden a justificar y naturalizar ese molesto comportamiento. Y lo peor es que una empiezas a creer que tiene razón, que él no tiene la culpa de ser tan encantador, que lo más seguro es que  exageramos y que, en efecto,  ser celosas puede hacernos ver como  mujeres desquiciadas e inseguras. Pero no es así. Este tipo de sujetos, entran al campo de la manipulación, porque su coqueteo no es solo un gusto por la atención de otras mujeres, sino también un arma para torturarnos y generar drama.


Hay que recalcar que aguantar coqueteos o infidelidades nada tiene que ver con el amor. El amor no se comparte, y mucho menos a costa de la dignidad. Las personas con baja autoestima pueden llegar a permitir este tipo de situaciones, pero nadie merece pasar por esto.


Nadie, apréndelo bien, nadie nunca será tu verdadero amor si al estar contigo necesita estar al mismo tiempo con alguien más. Eso no lo mereces.

Pensemos ¿qué tal cuando es al revés? Cuando ellos tienen la menor sospecha de que las mujeres estamos coqueteando (muchas veces solo lo imaginan), de inmediato nos tachan de zorras, fáciles, provocadoras…. ¿No es lo mismo, verdad?


10. Aceptar migajas de amor:

Este punto tiene que ver con los anteriores, pues al permitir los controles, las humillaciones, el aislamiento, la indiferencia y todo lo demás que ya hemos tocado, es porque hemos estado dispuestas a recibir migajas de amor o, en otras palabras, nos esforzamos por permanecer en relaciones que no valen la pena porque no nos aportan nada positivo en nuestras vidas, y lo importante es aprender a detectarlo a tiempo, y no cuando hayan pasado años de entrega sin que valiera la pena.

ANÉCDOTA: ¿Saben cuándo escuché algún Te quiero,  Te necesito o, al menos, un: ¡Qué bien te ves hoy!?... NUNCA. Las veces que yo necesitaba escuchar alguna linda palabra, tenía que preguntar: ¿Me quieres?, ¿Crees que me queda bien este vestido o mejor lo cambio? A mis preguntas, siempre obtuve monosílabos o el clásico: Si ya lo sabes, para qué preguntas. Es obvio que te quiero porque aquí sigo, ¿no lo crees?

No, eso solo fueron migajas con las que tuve que conformarme.  

Sin atenciones, detalles, demostraciones cariñosas ni palabras que nos motiven a seguir en una relación, ¿para qué estar con alguien?. No se vale afirmar “Es frío, pero sé que me quiere” o “Yo sé que va a cambiar y me va a demostrar lo mucho que me ama” Tampoco significa que queramos halagos y empalagos todo el tiempo, pero hay que destacar que ni la frialdad ni la indiferencia son parte de un verdadero amor. Si tu pareja no te demuestra con hechos, acciones, palabras y actitudes el respeto, el amor, la pasión y la confianza que te tiene, entonces mejor aléjate de él, solo pierdes el tiempo.


11. Permitir las escenitas de celos:

Los celos no son muestras de amor, todo lo contrario, son claras demostraciones de inseguridad por parte del celoso, de desconfianza, y sobre todo, son tácticas para controlar y someter a la pareja.

ANÉCDOTA: Al respecto, puedo contar una experiencia que viví con un novio que tuve en la adolescencia y que, por cierto, va de la mano con un tema denominado SEGUNDAS PARTES NO TIENEN NADA NUEVO QUE APORTAR. Hace casi 28 años, cuando era una adolescente, tuve un novio, el primero, quien padecía de varios males (reconozco que en aquel entonces no pude percatarme de ellos), pero hoy sé que se denominan celotipia y agresividad. Imagino que durante algún tiempo dio señales de su comportamiento y de sus  celos enfermizos, pero siendo joven e inexperta, no les di la importancia que en realidad  tienen. Un día, me encontró platicando con un compañero en la explanada de la preparatoria a la que yo asistía, y en la que siempre había decenas de estudiantes caminando o descansando de las clases. El compañero y yo acabábamos de encontrarnos por casualidad y solo habíamos cruzado un par de palabras, cuando de pronto, sin percatarme de la presencia de quien fuera mi novio,  sentí un fuerte empujón que casi me estrella contra una pared cercana. Confundida por el golpe, giré la cabeza hacia el lugar donde había estado parada segundos antes, y pude ver al sujeto agresor (mi novio) pateando con todas sus fuerzas a mi compañero de escuela. Los estudiantes que se encontraban por esa área, se acercaron para ver lo que sucedía…gritaban que se detuviera, pero el agresor continuó golpeando y pateando al pobre muchacho que se encontraba tirado en el suelo. Paró hasta que un par de profesores se lo llevaron para reportarlo con el Director del Plantel, mientras el otro chico era llevado a la Enfermería.

Debo decir que me sorprendió mucho la reacción de quien fuera mi novio, quien nunca dejó de culparme por provocar lo que él había hecho.  Esta experiencia pasó inadvertida durante mucho tiempo en mi vida, hasta que muchos años después volví a encontrarme con ese sujeto (sí, con el novio agresor), pero como dije antes, ese capítulo de mi vida lo contaré en otra ocasión

Por lo pronto, sépanse que si llegan a caer en las garras del “amor”, tengan mucho cuidado en no caer en las garras de la estupidez, porque una cosa es amar y otra muy diferente es permitir abusos y malos tratos.


12. Dejar todo atrás:

Muchas mujeres olvidan que son seres que han trabajado por lo que tienen, que han luchado cada día de sus vidas por llegar a ser lo que son, como para, de un día para otro, dejar todo por estar con alguien que, muchas veces, no vale la pena.


ANÉCDOTA: Dejar atrás todo lo que se es y lo que se tiene por una persona es tal vez una de las cosas más descabelladas que se puedan hacer. Y en este punto, retomo el caso que vimos en el tópico 1, cuando abandoné mi trabajo, los viajes o el del punto 7, al permitir aislarme de mis amistades. ¿Acaso vale la pena abandonar todo por lo que se ha luchado, los ideales, las amistades o los proyectos que uno va construyendo a lo largo de la vida, solo por estar con alguien que no nos valora?

Valora lo que tienes y, sobre todo, valora lo que eres, nadie nunca valdrá tanto como para que dejes atrás tu vida por vivir una vida ajena.  Dejar todo atrás por alguien, nunca valdrá la pena.


13. Que te haga sentir menos:

Humillar y denigrar es la especialidad de cualquier tipo inseguro que se haya creado una imagen de superioridad, que sea narcisista, pero principalmente, son las actitudes típicas de todos aquellos con comportamiento machista. Hay formas de hacer sentir menos a alguien, desde comportamientos muy sutiles hasta formas muy extremas encaminadas a anular la identidad de la víctima, muchas veces, con consecuencias fatales.


ANÉCDOTA: Cosas y actitudes que se vuelven cotidianas como la indiferencia, la omisión de algunas obligaciones, las inexplicables ausencias, las frases usadas para minimizar, los sarcasmos y las palabras o expresiones con la intención de molestar y sobajar. Y lo ejemplificaré con lo siguiente: Muchas veces, mi opinión acerca de las cosas del hogar o de la hija eran anuladas de forma tajante (delante de quien fuera) con frases como: “Tú no sabes, chaparrona” (sí, así solía llamarme debido a mi baja estatura, por lo que la agresión era doble, pues me anulaba y me ofendía en una misma frase). Recuerdo una vez cuando apenas teníamos 6 meses de casados y nos encontrábamos en casa de su madre (siempre se le ocurría lucirse con su familia), y esa vez no fue la excepción. Frente a todos, ordenó: ¡Plánchame esta camisa!. A pesar de que eso era parte de los quehaceres que yo hacía, no me gustó la forma en que lo exigió (al menos, un por favor). Así que no me moví. Su madre, al ver la actitud prepotente de su hijito y al notar que me quedé impávida, le dijo que se pusiera otra y, al ver su insistencia, se propuso para plancharla ella. De inmediato, él la paró en seco y dijo: ¡NO… que la planche ella, ese es su trabajo y ni siquiera lo hace muy bien, así que déjala que aprenda!” No tuve más remedio que levantarme delante de todos los presentes, dirigirme a una mesa y planchar la camisa. Pero no fue suficiente, tenía que lucirse aún más, así que cuando se la entregué,  la botó 1, 2 y hasta 3 veces, pues según él, no quedaba bien. Gritó lo que quiso y, finalmente, se la puso pero de forma inconforme y haciéndome sentir la mujer más inútil del planeta, pero también, la más humillada en ese momento.

Mujer, seas como seas, cualquiera que sea tu físico, tu forma de ser, de pensar, tu oficio, tu nacionalidad, tu edad, tus ideas, tus gustos y todo lo que te haga ser tú misma, debes recordar que NADIE tiene el derecho de hacerte sentir menos, porque, simplemente, no lo eres. Nunca agaches la cabeza por nadie, ni permitas que te denigren por cosas que hayas hecho o dicho, nadie es perfecto, mucho menos, aquel que dedica su tiempo en humillarte y en sobajarte. Piensa: ¿por qué dedica tanto tiempo en hacerte sentir inferior?  Porque no lo eres, el inferior es él, lleno de inseguridades y miedos de los cuales cree alejarse cada vez que te humilla y porque solo así puede sentir que vale algo….

Aléjate de quien no te valora, porque solo estás perdiendo tu tiempo y tu energía en alguien que no vale nada. Aprende a quererte y valorarte a ti misma, para que no necesites el visto bueno de nadie.


14. Que te dé donde más te duele:

El amor te hace vulnerable, te abre, te hace sentir en confianza y eso a su vez te lleva a compartir aquello que te duele, que te marcó, tus miedos y debilidades. Lo compartes porque sientes que esa persona va a cuidar de esa información. Pero muchas veces no es así.

ANÉCDOTA: Cuando recién conocí a mi verdugo, tuve la idea de que era la persona ideal y en quien podría confiar mis más íntimos secretos, darle toda la confianza y abrirme sin tapujos, pensé en ser transparente y no tener secretos con él, así que lo llené de información sobre mí… no le costó trabajo descubrir mis debilidades ni mis lados vulnerables, pues yo misma me abrí de forma absoluta… ¡ERROR FATAL! Cada vez que había una discusión, o intentaba chantajearme para conseguir algo, siempre sacaba a relucir mis errores, mis secretos y mis debilidades

Hay sujetos en los que no se debe confiar, pues en el momento más inoportuno pueden sacar frases como: “bueno, tal vez si no fueras tan complicada, tu ex no te hubiera dejado” o “Tanto te quejas de tu madre y eres igual a ella”.

Alguien que juega con tus debilidades para manipularte y que las usa a su favor, es una persona que no está en una relación sino en una competencia. Las personas que te quieren nunca te hacen daño deliberadamente, están ahí para cuidar de ti, para protegerte, no para lanzarte a los leones.


MUJER:



El amor no está compuesto por nada de lo anterior y cualquiera que busque convencerte que sí, está apelando a que seas lo suficientemente estúpida como para no darte cuenta. Está en ti, entonces, probarle lo contrario. Cuando el amor es verdadero, no es válido hacer sacrificios, ni tampoco tenemos la obligación de dar muestras de “amor” cuando sean a costa de nuestros principios, valores, gustos, necesidades ni nada que implique un esfuerzo supremo.

El extraordinario escritor y terapeuta,  Walter Riso, afirma que el amor tiene límites. Tu dignidad, tu integridad, tus principios, tu realización y tu felicidad deben estar por encima de cualquier relación. Si alguno de estos puntos se ve afectado, es imprescindible  actuar de acuerdo a la siguiente expresión: "Te amo, pero te dejo porque no le vienes bien a mi vida".  No es fácil dejar a quien amas, pero si sabes amar con independencia y sabes amarte a ti misma, sabrás poner por encima del amor tu vida, tu felicidad, tu autorrealización, y tendrás la valentía para dar ese gran paso.

Tenemos que liberarnos de las creencias absurdas sobre el amor que limitan nuestro crecimiento personal. Cosas como que ‘amar implica renunciar a la propia identidad’. Debemos crear un vínculo de amor saludable y sin ataduras a través del cual cada quien pueda darle impulso al desarrollo de su libre personalidad, a pesar y por encima del amor.


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