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 VIVE CON AUTENTICIDAD



Abril 20, 2011, 10:32:58 pm
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VIVE CON AUTENTICIDAD
« en: Abril 20, 2011, 10:32:58 pm »
VIVE CON AUTENTICIDAD

¿Te importa demasiado lo que la gente piense de ti, de cómo vistes, actúas, piensas o disfrutas?
No confundas la apariencia con la esencia. Sé una persona auténtica.

CÓMO SER UNA PERSONA AUTÉNTICA.

Convertir en habitual una pose, lo que no se “es”, nos convierte en personas frívolas y vacías. Cuando nuestras respuestas se vuelven manejables y resignadas, nos hacemos débiles y sumisos, para terminar siendo poco interesantes y desarrollando un descontento interior que siempre se vuelve contra uno mismo.
La solución – y en ello coinciden todos los psicólogos – está en practicar la asertividad: respetarse a uno mismo, considerarse digno, mostrarse tal cual se es, deshacerse del miedo a la crítica, al rechazo y al que dirán… En definitiva, actuar según el propio criterio. Sólo quien expresa lo que es puede llegar a sentir y a vivir la vida que de verdad desea.
Te damos seis claves para ser una persona auténtica:

1.   Expresa lo que quieres. Asertividad significa actuar en libertad, expresar emociones, pensarse a uno mismo con dignidad, respeto y cariño. Según Walter Riso (“Cuestión de dignidad”. Ediciones Granica), la asertividad es “una herramienta de la comunicación que facilita la expresión de emociones y pensamientos. Está diseñada para defenderse inteligentemente”.
La asertividad permite expresar un sentimiento de inconformidad. Por eso fortalece la autoestima y evita la acumulación de basura en la memoria.
Un consejo: identifica y evita los pensamientos que te sabotean (“No sé defenderme, no me siento seguro, no sé imponerme…”), analizando a fondo tus opiniones sobre las cosas. Dedica tiempo y esfuerzo a planear la forma en la que vas a actuar, de acuerdo a tu auténtica forma de ser.

2.   Tantea cuándo y cuánto decir. Hay ocasiones en que expresar lo que uno desea no interesa, por contraindicado o inconveniente. Decir:”Estás gorda”, “No me gustan tus zapatos”, “Tienes caspa”… puede ser hiriente e innecesario. La vida está llena de mentiras piadosas, bellas, tiernas y humanistas. Algunas veces intentamos no hacer daño, otras creemos conveniente sincerarnos, pero siempre habrá que valorar el coste: emocional, relacional, de amistad.
Un consejo: Para entrar a formar parte de un grupo que no conoces, pon la asertividad en remojo. No hace falta que la elimines, pero sí que la diluyas, es decir, que esperes a que haya más confianza para tocar temas delicados (política, religión…). Aunque esta espera no debe hacerte ir nunca en contra de ti mismo.

3.   Sacúdete la vergüenza. ¿Quién no ha sentido esa mezcla de pesar y alivio por no estar en el lugar del que ha hecho el ridículo en público? La vergüenza produce, como el miedo, ganas de salir corriendo. Sin embargo, es más dolorosa y dañina cuando tiene que ver con la condenación y la devaluación de uno mismo.
Un consejo: Valora cual es tu grado de vergüenza mal entendida. Es destructiva cuando no se refiere a la forma de comportarse, sino que ataca a la esencia personal de uno mismo. Cuando en lugar de “He hecho el ridículo”, piensas: “soy ridículo”.

4.   Acéptate de forma incondicional. Según el psicólogo Albert Elis, la aceptación de uno mismo significa que el individuo se acepta total e incondicionalmente, actúe o no de forma inteligente, correcta y competente, y al margen de si los demás lo aprueban, responden o aman. Terapeutas humanistas y cognitivos sostienen que aceptarse a uno mismo es el principal requisito para la salud mental.
Un consejo: Acepta que, más allá de las apariencias, hay un sitio especial en el que todas las personas somos tan crudamente iguales, tan desesperadamente humanos, tan misteriosamente frágiles, que nadie merece sentirse inferior. El cultivo de la inteligencia espiritual te ayuda.

5.   Vence el miedo. Nadie puede escapar a la opinión de los demás de forma definitiva, ya que nuestra vida se forja en la relación con los demás. Estar atentos a la valoración y evaluación ajena es positivo y nos enriquece, siempre que no desarrollemos una necesidad obsesiva de aprobación. Quienes poseen una excesiva conciencia pública de sí mismos temen dar mala impresión en todo momento, dudan de su capacidad de gustar y no soportan la evaluación negativa. Al estar tan atentos a los rechazos y desaires, consiguen descubrir más de los que existen en realidad.
Un consejo: Hagas lo que hagas, siempre habrá personas que te desaprueben, es inevitable. ¡Debes aceptarlo de una vez por todas!

6.   Sé tu mismo. La gente simpática y sumisa puede resultar agradable al principio, pero con el tiempo produce hastío: se necesita un poco de discrepancia, algo de oposición constructiva para que los lazos afectivos se fortalezcan
Ser diferente no es negativo (todo lo contrario). Lo que hay que tener claro son los porqués de la diferencia: es necesario conocerse a fondo. Sólo entonces uno se siente consecuente y acorde consigo mismo, seguro, y no necesita la aprobación de nadie porque tiene la más importante: la propia.
Un consejo: cuidar la imagen puede ser una estrategia positiva si eres auténtico y honesto. La dificultad comenzará cuando empieces a creer que vales por lo que aparentas con tu propia esencia.