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 DEJARSE ENCONTRAR POR DIOS.



Marzo 08, 2025, 07:00:36 am
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DEJARSE ENCONTRAR POR DIOS.
« en: Marzo 08, 2025, 07:00:36 am »
DEJARSE ENCONTRAR POR DIOS.

En la vida espiritual, a menudo hablamos de buscar a Dios, como si él estuviera oculto en un rincón lejano del universo esperando ser descubierto. Sin embargo, una de las grandes paradojas de la fe es que, más que encontrarlo, se trata de dejarnos encontrar por él. Dios no está escondido; somos nosotros quienes, en ocasiones, nos perdemos en la prisa, el ruido y las distracciones de la vida cotidiana. Entonces, ¿qué significa realmente dejarse encontrar por Dios?

LA DISPOSICIÓN DEL CORAZÓN

Dejarse encontrar por Dios comienza con la apertura del corazón. No se trata de realizar grandes gestos ni de alcanzar una perfección espiritual inmediata, sino de estar dispuestos a recibirlo. La Biblia nos recuerda que Dios está cerca de los humildes y de aquellos que buscan con sinceridad. Como en el caso del hijo pródigo, Dios siempre está esperando con los brazos abiertos, listo para acoger a quien regresa a él.
Este acto de disposición implica reconocer nuestras limitaciones y aceptar que no podemos hacerlo todo solos. Requiere un acto de fe y confianza en que Dios nos busca constantemente, incluso cuando nosotros nos alejamos.

EL SILENCIO COMO ESPACIO DE ENCUENTRO

En un mundo lleno de ruido, encontrar momentos de silencio puede ser un desafío. Sin embargo, el silencio es el espacio donde Dios habla con mayor claridad. En el bullicio de nuestra rutina diaria, su voz puede parecer un susurro perdido entre tantas distracciones.
Jesús mismo buscaba momentos de soledad para orar y estar en comunión con el Padre. Siguiendo su ejemplo, nosotros también podemos dedicar tiempo al silencio, ya sea a través de la oración, la meditación o simplemente estando en quietud. En ese espacio, podemos dejarnos encontrar por un Dios que siempre está presente.

LA PROVIDENCIA EN LO COTIDIANO

Dios no solo está en los momentos extraordinarios o en las experiencias más profundas de nuestra fe; también se manifiesta en lo cotidiano. Dejarse encontrar por Dios implica abrir los ojos a su presencia en los pequeños detalles de la vida: la sonrisa de un niño, el abrazo de un amigo, la belleza de la naturaleza, o incluso en los desafíos que enfrentamos.
Cuando aprendemos a ver la vida con ojos de fe, descubrimos que Dios está activo en cada momento, guiándonos y acompañándonos incluso cuando no somos conscientes de ello.

LA GRACIA DE SER ENCONTRADO

Dejarse encontrar por Dios es también un acto de rendición. Muchas veces queremos controlar cada aspecto de nuestra vida, planear cada paso y resolverlo todo por nosotros mismos. Pero cuando nos permitimos soltar ese control y dejamos que Dios nos alcance, experimentamos la gracia de su amor.
El Papa Francisco a menudo habla de la "alegría del Evangelio", una alegría que surge de sabernos amados incondicionalmente por Dios. Este amor no depende de nuestros méritos ni de lo que hacemos, sino de su naturaleza divina. Dejarse encontrar por Dios significa permitir que ese amor nos transforme, nos sane y nos renueve.


CAMINOS PARA DEJARSE ENCONTRAR

Existen muchas formas de abrirnos a este encuentro divino:

1.   La oración sincera: Hablar con Dios desde el corazón, sin filtros ni formalismos.
2.   La lectura de la Palabra: La Escritura es un medio poderoso para conocer a Dios y escuchar su voz.
3.   La comunidad: Encontrar a Dios a través del testimonio y apoyo de otros creyentes.
4.   Los sacramentos: Especialmente la Eucaristía y la reconciliación, que nos acercan más profundamente a su gracia.
5.   La contemplación: Aprender a ver a Dios en la belleza de la creación y en los momentos simples de la vida.

CONCLUSIÓN

Dejarse encontrar por Dios no es un acto pasivo, sino una decisión activa de abrirnos a su presencia. Requiere humildad, disposición y un corazón dispuesto a escuchar. Cuando nos dejamos encontrar, descubrimos que Dios siempre ha estado ahí, esperándonos con un amor infinito y una paciencia eterna. Al permitirnos ser encontrados, comenzamos un camino de transformación que nos lleva a una vida más plena y llena de significado.




 

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