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La reflexión que vas a leer a continuación no es solamente un conjunto de palabras correctamente ordenado, sino la esencia de una reflexión o de una experiencia.

Si la aprendes de memoria, estará bien; pero solamente surte su efecto si la lees con el corazón, y si la dejas que se repita dentro de ti para que la comprendas y la integres.

Déjala que peregrine dentro de ti… que se expanda… que te llene… que te hable más allá de lo condensado…


LA VIDA ME ENSEÑÓ QUE SE APRENDE MÁS ESCUCHANDO QUE HABLANDO. QUE UNA SONRISA NOS HACE MÁS ATRACTIVOS QUE CUALQUIER PRENDA DE VESTIR. QUE EL RESPETO Y LA EDUCACIÓN ABREN MÁS PUERTAS QUE EL DINERO. QUE LA ACTITUD NOS DEFINE, NOS ACERCA O NOS ALEJA DE LOS DEMÁS.
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COLABORACIONES: ARTÍCULOS INTERESANTES / TEST DE PERSONALIDAD
« Último mensaje por Irene Zambrano en Abril 08, 2021, 06:23:49 am »
TEST DE PERSONALIDAD:
16 factores


AQUÍ ENCONTRARÁS EL TEST:


https://www.psicologia-online.com/test-de-personalidad-16-factores-16-pf-3314.html



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PAREJA, FAMILIA Y RELACIONES / SIETE RAZONES PARA DECIR ADIÓS A UNA RELACIÓN
« Último mensaje por Irene Zambrano en Abril 08, 2021, 06:22:46 am »
SIETE RAZONES PARA DECIR ADIÓS A UNA RELACIÓN
BEATRIZ G. PORTALATIN


Lo has intentado todo, pero no hay manera... Aquí están los motivos de peso por los que es mejor decir adiós
El respeto hacia uno mismo y hacia el otro guiará los pasos para tener la ruptura menos traumática posible

Ya hemos tirado de la cuerda, hemos dado las oportunidades pertinentes y hemos visto que la cosa no funciona. Que no, que por más que se intente algo falla, no fluye, no da más de sí. En esos casos, la cosa está meridianamente clara: lo mejor es decir adiós y quedarse con los buenos ratos. Aquí van siete razones (de peso) para hacerlo. Habrá para quienes siete no les sean suficientes, para otros sin embargo no hará falta decir nada más, pues como diría Sabina "para decir 'con Dios' a los dos nos sobran los motivos".

1- La relación se ha vuelto tóxica
Cuando vemos que la relación se está volviendo tóxica para nosotros, es mejor dejarlo y quedarse con lo bueno de esa vivencia. Según explica Silvia Carpallo, autora del libro Decirte adiós con un te quiero, "en ese momento en que nos damos cuenta de que la relación es tóxica, es mejor guardar buenos recuerdos y cortarla antes de que comencemos a crear sensaciones más negativas de las que ahora tenemos y que puedan tener repercusiones para nosotros o para el otro".
Antes de seguir con las razones, es necesario explicar que, muchas veces, cuesta dejar una relación aunque veas que la historia ya no es como antes. Fundamentalmente, por tres motivos. Según explica Carpallo, primero, porque tenemos miedo a los cambios, a arriesgarnos, a salir de nuestra zona de confort. Segundo, por el miedo a no encontrar algo mejor y a pensar que 'más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer' y tercero por el miedo a estar solos, incluso a sentirnos excluidos de los grupos sociales en los que nos movemos no como persona individual, sino en pareja.

2- La pareja resta, en vez de sumar
"Uno de los objetivos de la vida es poder vivir con serenidad y plenitud", asegura la psicóloga Patricia Ramírez Loeffler. Sin embargo, a veces parece que lo olvidamos pues "convivir con alguien que te dificulta, que no te suma, que te pone obstáculos, que tiene conductas celosas y, en casos extremos, que no te respeta ni te valora, es vivir una vida a medias", sostiene. "No salimos de esa zona de confort porque creemos que vamos a sufrir pero tenemos que pensar que para tener una vida mejor hay que atravesar ciertas cosas: el desamor, la frustración, aprender a vivir etc".

3- Los sentimientos ya no son los mismos
De algún modo, hemos notado que no sentimos lo mismo por esa persona, ya no la echamos de menos ni queremos compartir cosas que antes sí queríamos. También entonces es mejor dejar las cosas claras y sobre todo ser sincero con la otra persona, a lo mejor nuestra pareja sí está enamorada de nosotros y estirar la relación porque sí es dañar a la otra persona.

4- La vida sexual es inexistente
Si el sexo falta, algo importante falla en la relación. Cuando miras a tu pareja más como un compañero de piso que como un amante o notas que ésta ya no te mira con el deseo que te miraba antes, ahí está más que claro: la relación no va bien, de hecho, no va nada bien. Sin embargo, cuando hablamos de sexualidad no sólo nos estamos refiriendo al momento cama sino que también hablamos de complicidad, de miradas, de cariño, de detalles...

5- Porque falla la comunicación
"La comunicación es algo esencial en una pareja, si no hay comunicación, la relación se torna bastante complicada", afirma Ares Anfruns Nomen, psicóloga especialista en terapia de pareja. Sobre todo si esa mala comunicación persiste a lo largo del tiempo, si persisten las discusiones, si una parte de la pareja no se siente escuchada o se siente inferior al otro,...

6- Hay una falta clara de compromiso
Cuando uno de los dos quiere dar un paso adelante en la relación y la otra persona no, la continuidad de la relación está en peligro. Por ejemplo, cuando uno de los dos quiere irse a vivir con el otro, casarse, tener hijos etc.

7- Nos merecemos ser felices
"Convivir o estar con alguien con el que no estás a gusto se considera una falta de respeto a uno mismo", asegura Ramírez. Es decir, estando con alguien que ya no estás bien, y sigues por estar, por la rutina, por miedo a la soledad etc, de algún modo estas asumiendo un tipo de relación en el que no eres feliz, por tanto estás asumiendo que no te mereces ser feliz, y ¿es eso realmente lo que queremos?

BONUS: NOTAS ACLARATORIAS

Primero, intenta arreglar la situación. Antes de poner punto y final, al menos debemos haber intentado solucionar las cosas con esa persona, si es que realmente nos importa. Sólo si lo hemos intentado, realmente es mejor decir adiós. "Primero intentar arreglar lo que está defectuoso, porque muchas veces nos deshacemos de las relaciones como si fueran cosas, como si fuera más fácil comprarse alguien nuevo, cuando a lo mejor esa persona merece la pena como para esforzarse un poco más", explica Carpallo.
Decir adiós no significa terminar de mal rollo. "Que se decida que es mejor terminar una relación no significa que haya que despedirse con rencor o con odio", aclara Carpallo. A veces, aclara "si somos capaces de asumir que es mejor acabar, pero guardándonos el mejor de los sentimientos, seguramente nos sea más fácil pasar página y no vivir siempre arrastrando esos fantasmas escondidos en el armario".
Nadie nos puede decir cuándo terminar con alguien, sólo nosotros mismos. [Salvando por supuesto aquellos casos delicados que por desgracia todos conocemos] Nadie nos debe decir cuando terminar una relación. De hecho, "un sexólogo nunca debe aconsejar a una pareja que rompa su relación, porque eso es algo que siempre debe decidir la pareja, o la persona, por sí misma", apunta Carpallo. Los expertos en terapias de pareja pueden ver que una pareja tiene dificultades, también puede verlo el entorno de la pareja, pero la decisión de romper o no debe ser únicamente cosa de ellos, y por supuesto, cosa de dos.


https://www.elmundo.es/f5/2016/01/02/567ab294ca47416b6b8b459e.html
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COMO PRACTICAR EL DESAPEGO PARA CONSEGUIR LA FELICIDAD

https://www.youtube.com/watch?v=KNnbIITazAk
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MÚSICA PARA PEDIR AYUDA A TUS GUÍAS ESPIRITUALES

70 minutos

https://www.youtube.com/watch?v=bZISB9lIN54
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ARTÍCULOS DE FRANCISCO DE SALES / ¿Y QUÉ IMPORTA LO QUE DIGAN LOS DEMÁS?
« Último mensaje por francisco de sales en Abril 07, 2021, 06:56:58 am »
¿Y QUÉ IMPORTA LO QUE DIGAN LOS DEMÁS?


En mi opinión, le damos una excesiva importancia al concepto que los demás tengan de nosotros, y nos importa demasiado que no digan sólo cosas halagadoras o positivas y que sí hablen de las cosas en las que no quedamos muy bien.

Eso de darles tanto poder a los otros es contraproducente. Es un error. Dejar en sus manos, o sea en su buena o mala voluntad, el hecho de que podamos estar bien y a gusto con nosotros, o mal y hundidos, es un error.

Y más error aún es creerse todo lo que los demás digan de nosotros. Es cierto que en algún caso pueden estar en lo cierto, pero no hay que olvidar que emiten una opinión sin conocernos del todo, sólo a la vista de algún hecho concreto de nuestra vida que han podido ver, pero tal  vez no son o no quieren ser conscientes de que nuestras circunstancias y vivencias son totalmente distintas de las suyas, por lo tanto no somos como ellos y no tenemos por qué actuar como ellos. O sea que no hay que dar por buena su opinión porque también puede estar equivocada.

Por otra parte, en ocasiones los otros nos juzgan y condenan desde su modo de ser, nos critican porque no pensamos igual que ellos ni actuamos igual que lo harían ellos; pretenden imponernos su forma de ser y de ver las cosas sin respetar que nosotros somos distintos.

En otras ocasiones, cuando emiten su juicio lo que pretenden claramente es ofendernos menospreciándonos y demostrando su aparente superioridad sobre nosotros. Todo lo anterior resta credibilidad a lo que nos digan.

Hay que tener en cuenta y valorar que a veces nos dicen algo que nos resulta doliente con la intención de que nos sirva como acicate para activarnos y que reaccionemos, pero lo que consiguen es el efecto contrario. Lo hacen con buena intención, pero erróneamente, y nos quedamos en el dolor innecesariamente.

Conviene escuchar las opiniones que emiten los otros, pero con objetividad. Sin permitir que nos hundan directamente. Comprobando si lo que dicen es verdadero, o si es una mentira o un piropo que no es cierto pero ha sido dicho con la intención de quedar bien y halagarnos, o si es algo dicho con la malvada y consciente intención de hacernos daño. Con objetividad y con honestidad: así hay que ver y valorar lo que nos digan acerca de nosotros.

A partir de la escucha objetiva de lo que digan es cuando uno puede hacer algo con esa opinión. Por ejemplo, darse cuenta de que tienen razón en lo que dicen en cuyo caso no hay otra opción que aceptarlo. Y si es algo que no nos gusta, modificarlo para mejorarlo o solucionarlo. Si es algo que nos gusta, potenciarlo. Si no es cierto, olvidarlo y restarle toda la credibilidad con lo cual ya no debería ser ofensivo. Y si es algo en lo que no tienen razón, pues borrarlo de la memoria.

La realidad es que la opinión que nos debería servir es la nuestra propia, y que ésta ha ser ecuánime, verdadera y real. No emitida desde la euforia ni desde el pesimismo.

Tiene mucha razón eso que se dice: “Hay una cosa que ni siquiera el mismo Dios ha sido capaz de conseguir: gustarle a todo el mundo. No quieras conseguirlo tú, porque es imposible”.

Te tienes que gustar a ti, agradarte a ti, convencerte a ti. La Autoestima es el concepto que uno tiene de sí mismo. Si los otros dicen cosas buenas de ti y tú no las sientes así, no sirven de nada. Lo que sirve es que tú llegues a un estado de relación contigo que sea tan equilibrado que nada negativo que provenga del exterior te pueda afectar.

Si eres honrado y eres consciente de las virtudes y cualidades que has desarrollado bien -y si además las usas- y al mismo tiempo eres consciente de tus fallos y limitaciones -y tratas de corregirlos-, tendrás una idea clara de tu realidad personal de tal modo que no te afectará lo que opinen o piensen o digan los otros.

No les des poder. Tú eres tú digan lo que digan los demás.

Te dejo con tus reflexiones…
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La reflexión que vas a leer a continuación no es solamente un conjunto de palabras correctamente ordenado, sino la esencia de una reflexión o de una experiencia.

Si la aprendes de memoria, estará bien; pero solamente surte su efecto si la lees con el corazón, y si la dejas que se repita dentro de ti para que la comprendas y la integres.

Déjala que peregrine dentro de ti… que se expanda… que te llene… que te hable más allá de lo condensado…


DECIR QUE NO A LA GENTE INADECUADAS PARA TI TE DARÁ EL TIEMPO Y LOS RECURSOS NECESARIOS PARA DECIR QUE SÍ A LAS OPORTUNIDADES ADECUADAS.
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PAREJA, FAMILIA Y RELACIONES / MIEDO A LA MUERTE DE SERES QUERIDOS
« Último mensaje por milena en Abril 07, 2021, 05:59:30 am »
MIEDO A LA MUERTE DE SERES QUERIDOS

El miedo a la muerte de seres queridos es algo que puede incapacitarnos y estancarnos en un futuro hipotético que no ha llegado. Descubre cómo afrontarlo.
 
ORIENTACIÓN Y CRECIMIENTO PERSONAL

En algún momento de nuestras vidas podemos llegar a plantearnos qué sería de nosotros si alguien importante para nosotros se muriera. Esta pregunta es algo normal, el problema es cuando aparece de forma constante y nos genera una gran carga emocional.
He tenido en terapia personas que temían por encima de todo que sus hijos, su pareja o sus padres mueran.
Recuerdo una chica que expresaba un gran temor a que muriera su novio en un accidente de tráfico y cada vez que su pareja cogía el coche, le generaba una gran ansiedad (si ella no iba dentro del coche). Ella no tenía miedo si sufrían ambos el accidente. Su temor era que su novio muriera en un accidente sin estar con ella. Ese miedo le llevaba a sufrir ansiedad cada vez que su pareja se iba al trabajo o volvía y necesitaba que le escribiera un mensaje de texto cada vez que se bajaba del coche.
En otra ocasión visité un hombre de mediana edad que tenía un gran temor a que muriera su madre. Es cierto que la señora era de avanzada edad y tenía algún problema que otro, pero había decidido dejar de trabajar para encargarse a tiempo completo de su madre y eso implicaba que cuando salía un momento y volvía a casa, temía abrir la puerta y encontrársela tirada en el suelo sin vida. Se despertaba por las noches y abría la puerta de su habitación para comprobar que respiraba así como tener un gran temor cada vez que su madre olvidaba tomar alguna pastilla o se quejaba de algún dolor.
Otro caso es el de una madre que tenía un miedo atroz a que su hija muriera de muerte súbita. Eso le provocó que la niña durmiera con ella en la cama hasta que tuvo 5 años y por tanto, aparecieron problemas de pareja que le llevaron a la separación. Además, sobreprotegía tanto a la niña que no le dejaba hacer nada o casi nada sola por miedo a que le pasara algo. A medida que la niña iba creciendo, el miedo a la muerte súbita se cambió por el miedo al cáncer y cada vez que su hija tenía algún dolor, pedía pruebas médicas que le ayudaran a descartar esta enfermedad.
El miedo a la muerte de un ser querido nos acompaña toda la vida pero hay que aprender a vivir con esa posibilidad. Una vez nacemos, nos exponemos a nuestra propia muerte y a la de las personas que están en nuestro entorno.

¿CÓMO PUEDO AFRONTAR LA MUERTE DE UN SER QUERIDO?

Estos miedos nos llevan a conductas que nos pueden provocar problemas con nosotros mismos (ansiedad por ejemplo) o problemas relacionales como problemas de pareja, laborales o dar una educación diferente a la que tenías pensado para tus hijos.

1.   Aceptar la muerte como opción: Muchas veces la gente dice que no tiene miedo a la propia muerte sino a la de un ser querido por la dificultad que supondría para la propia existencia aprender a vivir sin esa persona. No podemos luchar contra lo inevitable y de nada sirve estar todo el día pensando en si hoy será el día. Aceptar que puede pasar, pero no tiene porqué pasar es lo que puede hacer que no le demos tantas vueltas a la opción de la muerte.
2.   Disfruta la vida con esa persona: A veces va bien tener en cuenta que la muerte puede estar ahí en cualquier momento para aprender a vivir la vida más intensamente con la gente que quieres. Disfruta de los momentos con tus seres queridos y aprovéchalos, pero no des por hecho que la muerte va a llegar porque entonces no lo disfrutarás. Piensa que cada día vivido es un regalo y puedes seguir disfrutando de muchos más.
3.   Aprende a ser más independiente y mejora tu autoestima: Muchas veces el miedo a que mueran seres queridos se produce porque dependes demasiado de esas personas para vivir. Trata de fomentar tu autonomía y autoestima e intenta no necesitar tanto de los demás para llevar tu rutina diaria.
4.   Piensa y actúa con lo que puedes controlar y mejora tu vida: A veces nos enfocamos tanto en problemas que aún no han aparecido y que no sabemos si aparecerán que nos olvidamos de las circunstancias reales. Que un ser querido muera es algo que tú no puedes controlar ni hacer nada. Lo que sí que puedes controlar es la relación que tienes con los demás y cómo es la vida que llevas. Quizás pensar en el miedo a la muerte descentra tu atención de tus insatisfacciones reales (por ejemplo el no tener trabajo o llevar una vida aburrida junto a tu pareja). Soluciona los problemas actuales en lugar de pensar en los hipotéticos.
5.   Piensa de forma optimista y confía en tus recursos: Si llegara el momento en el que perdieras a un ser querido, lo pasarías mal, como todo el mundo, pero no sería tu fin. Necesitarías un tiempo de afrontamiento de la pérdida y elaboración del duelo pero lo superarías y aprenderías a vivir con la pérdida. Recuérdate que ese día no ha llegado y disfruta de lo que tienes pensando que si algún día llega ese momento, lo afrontarás.
6.   Busca unas metas vitales y céntrate en conseguirlas: Deja de vivir con el miedo a lo que no ha pasado y céntrate en hacer que tu vida valga la pena. Busca objetivos o metas para ti y también para tus relaciones sociales junto a esas personas que tanto quieres. Además, trata de no perjudicarte ni dejar de vivir tu vida por ese miedo. En el ejemplo que os he puesto del hombre con miedo a la muerte de la madre, este hombre deja el trabajo para cuidar de la madre y así se pasa años, llegando a una situación económica precaria que le impide llevar una estabilidad social y personal. No permitas que cosas así sucedan, trabaja en tus objetivos personales para que el miedo no te invada.

Es igual de negativo pensar en lo que pasó y darle vueltas al pasado como pensar demasiado en el futuro incierto que no ha llegado y no sabemos si llegará algún día. Vive el presente que es lo que sí que puedes cambiar hoy y confía en tus recursos de afrontamiento y en tus habilidades de resolución.

Encarni Muñoz Silva
Psicóloga sanitaria, colegiada nº16918
 
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MEDITACIÓN PARA ENCONTRAR MI YO INTERIOR


meditación de 46 minutos


https://www.youtube.com/watch?v=-lLPSq5Zbak
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DEJAR FLUIR, EL ARTE DE NO IR EN CONTRA DE LA CORRIENTE
María Alejandra Castro Arbeláez

Cada experiencia que vivimos influye en nuestra forma de actuar, sentir y pensar. De algún modo, nos transforma, ya sea poco a poco o a pasos agigantados; todo depende de la importancia que le otorguemos. El problema es cuando las circunstancias que vivimos nos golpean tan fuerte que son capaces de tambalearnos y de poner nuestro mundo patas arriba y de repente, no sabemos cómo actuar porque nos encantaría que todo fuera de otra manera. Las expectativas pueden hacernos mucho daño.
A veces nos obsesionamos con que todo salga perfecto, es decir, tal y como habíamos pensado. Nos aferramos a un escenario de futuro ideal en el que todas las piezas del puzzle encajan a la perfección esperando a que en la realidad suceda tal cual. La cuestión es que cuando esta llega con sus imperfecciones, nos damos cuentan que hay muchas piezas que no encajan, otras tantas que faltan y algunas que jamás habíamos pensado en ellas. Por ello, nos sentimos frustrados, perdidos e incómodos.
Ahora bien, ¿quién nos aseguró que todo saldría perfecto? Nadie. Tan solo fue una suposición de nuestra mente, una historia que esta nos contaba para dejarnos tranquilos y librarse así de esa incómoda sensación de inseguridad. Lo cierto es que la perfección no siempre es el mejor camino. Obcecarnos en que las cosas sucedan como deseamos puede ser uno de los mayores obstáculos en nuestro camino. Entonces, ¿qué hacer?
Dejar fluir. Así es. Dejarnos sorprender y aceptar lo que la vida nos trae puede ser una maravillosa opción si la vivimos desde la responsabilidad y el compromiso. Pero, ¿de qué trata exactamente esta actitud? A continuación lo explicamos. ¿Estás preparado?

“El sabio busca no hacer, deja que las cosas sigan su curso”.
-Carl Jung-

DEJAR FLUIR ES RECIBIR CON AMOR LO QUE LA VIDA TE TRAE

Nadar en contra de la corriente conlleva el riesgo de ahogarnos si no estamos muy experimentados. Es como si nos quedáramos atrapados en una tormenta infinita. Por un lado, nos esforzamos demasiado, quedándonos sin energía y agotados y por otro, mantenemos la esperanza de que las circunstancias cambien y podamos conseguirlo. En cambio, si practicamos el arte de dejar fluir todo resultará más sencillo.
Dejar fluir significa dejar que el carrete del hilo se vaya desatando. Es aceptar en lugar de luchar, aprovechar la corriente para dirigirnos hacia donde deseamos. Esto implica dejarnos sorprender por lo que pasa en cada momento, en lugar de planificar al máximo.

DEJAR FLUIR ES TODO UN ARTE, UN MARAVILLOSO RETO QUE NOS HARÁ MÁS LIBRES.

Se trata de recibir con amor y aceptación lo que la vida nos traiga, sabiendo extraer el aprendizaje de cada experiencia y sobre todo, de ser conscientes de que es imposible controlarlo todo. De esta manera, cuando nos dejamos sorprender, comenzaremos a disfrutar cada momento. Además, nos libraremos de la frustración generada por el choque entre lo que habíamos imaginado y lo que en realidad pasa.
Si intentamos controlar lo que va a suceder, además de tiempo, gastaremos energía porque la mayoría de variables escapan a nuestro control. Ahora bien, si cultivamos la actitud de la paciencia y esperamos a ver qué pasa, será mucho más fácil que la angustia y la preocupación desaparezcan porque dejamos de focalizarnos en el futuro para estar en el presente.

¿CÓMO DEJAR FLUIR?

Dejar fluir es el arte de dejarse llevar, recibir gratamente a la sorpresa y liberar a su vez los miedos que nos impiden seguir creciendo. Es vivir el presente en toda regla. Existen muchas formas de practicar este maravilloso arte. Estas son algunas de las más efectivas.

•   Practicar la aceptación. Es el primer paso para que el fluir entre a formar parte de nuestra filosofía de vida. Aceptar lo que sucede a nuestro alrededor, en lugar de luchar en su contra es la premisa básica. A menudo nos empeñamos en que las circunstancias sucedan como esperamos y las personas actúen como habíamos pensado pero esto tan solo es un engaño de nuestra mente. Puede suceder o no. Por ello, no hay nada que esperar, sino que aceptar y a partir, decidiremos qué hacer.
•   
•   Conectar con el presente. Vivir en el aquí y ahora, en conexión con cada instante nos permite fluir porque nos libera del peso del pasado y las expectativas del futuro.
•   
•   Extraer aprendizajes. Si sacas fruto de cada experiencia, aunque esta no sea demasiado agradable, será más fácil dejar fluir. De todo y de todos podemos aprender, no lo olvidemos.
•   
•   Abrirse a lo inesperado. Cada momento es único. En lugar de rechazar aquello que no conocemos, ¿por qué no nos arriesgamos? Eso sí, desde la responsabilidad y el compromiso por supuesto.
•   
•   Meditar. La meditación es un poderoso ejercicio para comenzar a entrar en contacto con uno mismo, para indagar en nuestro interior y despertar. Gracias a ella desarrollaremos mucho más nuestra sensibilidad y por supuesto, conectaremos con el presente.
•   
Cuando hayamos comenzado a dejar fluir, cada vez será más fácil no ir en contra de la corriente. Hay cosas por las que no podemos luchar, y gastamos mucho tiempo, energía y enfados intentando forzar a que se den como queremos. Siendo pacientes y dejando que el camino nos vaya mostrando por dónde ir, podríamos vivir con mayor plenitud.

BENEFICIOS DE DEJAR FLUIR

No ir en contra de la corriente es una buena opción para vivir plenamente. Además, esta práctica nos ofrece importantes beneficios como los siguientes:

•   Armonía. Dejar fluir nos abre la puerta a la tranquilidad y la calma, a la posibilidad de saborear la armonía de todo lo que nos rodea, al estar abiertos a lo que suceda siendo conscientes de que no todo depende de nosotros únicamente.
•   
•   Creatividad. Al permitirnos no nadar en contra de la corriente, vivenciamos los momentos de forma auténtica. De esta forma, podemos tener más libertad a la hora de generar nuevas ideas para optar por nuevos caminos o tomar decisiones mejores.
•   
•   Relajación. Dejarnos sorprender por lo que acontezca nos ayuda a liberarnos de la culpa y las expectativas, es decir, de esas tensiones que nos obligan a permanecer en un estado de alarma continuo.
•   
•   Desapego. Cuando dejamos fluir, nos desapegamos de las personas, situaciones o cosas. Dejamos a un lado esa costumbre de aferrarnos para ser felices, soltamos lo que nos hace daño y comenzamos a apreciar el verdadero valor de lo que nos rodea.
•   
•   Felicidad. Dejar fluir de algún modo nos acerca a ese sentimiento que tanto ansiamos y que se encuentra en nuestro interior: la felicidad. Al estar en calma, sin apegos y conectados con el presente será mucho más fácil ser felices.
•   
Dejar fluir es soltar, es permitir que sucedan las cosas, aprendiendo de ellas tal y como son, apreciando cada experiencia, cada instante. Todo tiene su momento en nuestras vidas.

Dejar fluir es todo un arte y tú eres el pintor en esta gran obra que es la vida. Tú decides cómo quieres llevarla. Aprende a recibir cada momento con los brazos abiertos y serás capaz de lograrlo.

“No se trata de tener todas las certezas, sino de aprender a vivir con las incertidumbres. Querer controlar todo enferma. Dejar fluir sana”.
-Anónimo-




https://lamenteesmaravillosa.com/dejar-fluir-el-arte-de-no-ir-en-contra-de-la-corriente/

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