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La reflexión que vas a leer a continuación no es solamente un conjunto de palabras correctamente ordenado, sino la esencia de una reflexión o de una experiencia.

Si la aprendes de memoria, estará bien; pero solamente surte su efecto si la lees con el corazón, y si la dejas que se repita dentro de ti para que la comprendas y la integres.

Déjala que peregrine dentro de ti… que se expanda… que te llene… que te hable más allá de lo condensado…



LOS DEMÁS OLVIDARÁN LO QUE DIJISTE, LOS DEMÁS OLVIDARÁN LO QUE HICISTE, PERO NUNCA OLVIDARÁN CÓMO LES HICISTE SENTIR.
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CAPÍTULO 193 – LOS HIJOS
-EL FINAL-

Este es el capítulo 193 de un total de 200 –que se irán publicando-  que forman parte del libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS HAN ENSEÑADO Y CONVIENE SABER.


Cuando hay hijos y se prevé una separación, se convierten en un asunto muy delicado.

Es recomendable que, en función de la edad que tengan y de las cosas que hayan visto en casa, se les explique del modo adecuado lo que está pasando. Mejor no mentir porque, si descubren la mentira, quien miente se desvalorizará frente a ellos y a partir de ese momento posiblemente ya no se volverá a confiar en él porque se dudará de su confiabilidad. Es conveniente no eludir ninguna pregunta, no recurrir a “ya te lo explicaré cuando seas mayor”, sino demostrar sinceridad y que no hay nada que ocultar. Eso sí, hablando de acuerdo a su edad para que le sea comprensible y si se cree conveniente no contar algo hasta más adelante, que cada uno siga su criterio, pero que lo que se cuente sea absolutamente cierto.

Antes o después ellos van a saber de esa separación y es mejor que sea de primera mano. Es un modo de demostrarles que se confía en ellos y que no se les oculta nada. Si no preguntan, se les puede invitar a que lo hagan, a que se sientan en libertad y con confianza para hacerlo, porque el shock puede dejarles confundidos. Es bueno animarles –pero no obligarles- a que expresen sus sentimientos, porque eso les descargaría de sus preocupaciones y sus miedos sobre lo que vaya a pasar a partir de la separación. No hay que olvidar que son niños y sus mentes son de niños, por tanto no razonan como un adulto, y es una experiencia nueva para ellos. Lo que pueden imaginar tal vez sea peor que lo que es la realidad, y es posible que conocer la verdad les tranquilice mucho. Hay que dejarles claro cuánto se les ama y que ellos no tienen ninguna culpa en lo que haya sucedido. Se ha podido comprobar que en muchas ocasiones los hijos se culpabilizan a sí mismos por la separación y eso les deja traumatizados.

La primera Ley a respetar rigurosamente por ambas partes, y esto es irrenunciable e innegociable, es que ambos tienen que seguir siendo padres, aunque ya no sean pareja.

Van a seguir siéndolo por el resto de su vida, y por una u otra razón tendrán que seguir relacionándose entre ellos, así que conviene dejar un pacto sellado para estos casos y cumplirlo. Cuando se trata de los hijos no se admite utilizarlos como chantaje, como rehenes, o como arma arrojadiza.

Sería muy pretencioso indicar en este libro unas pautas a seguir en estos casos, para ello hay especialistas, pero sí haré un bosquejo breve de algunas ideas generales que después habrá que ampliar y personalizar.

Estas son unas pautas básicas:

- Animar a los hijos a que se relacionen con el otro cónyuge. Salvo que sea un caso grave y justificado –porque sea violento con ellos o porque pudiera cometer abusos por venganza, por ejemplo- hay que aclararles –si es cierto- que el hecho de que entre él y ella no se lleven bien como pareja no quiere decir que él o ella como padres y como personas no sean excelentes.

- No ponerlos en contra del otro cónyuge, ni hablar mal del otro. Mejor esperar a que los hijos se den cuenta por sí mismos de quién es cada uno, ya que las cosas, buenas y no buenas, se demuestran con los hechos.

- En la medida de lo posible, ser flexibles con las fechas de visitas y no exigir que se cumplan siempre de un modo riguroso e innegociable. Por ejemplo, puede que vengan unos familiares por parte del otro miembro a la otra casa en una fecha concreta y relacionarse con ellos sea bueno para los hijos. Y si uno de los dos cede en este sentido, a cambio podrá pedir lo mismo en otra ocasión. Y si no cede, ante los hijos quedará claro quién hace las cosas bien y quién no.

- Aunque el otro haya actuado mal durante la relación y sea el causante de la ruptura y de mucho sufrimiento, por lo expuesto de que ambos tendrán que seguir en contacto, es mejor tratarse de un modo correcto y no hacer una guerra de cada encuentro. El pacto de amabilidad y respeto ha de cumplirse escrupulosamente.

- Cuando se vayan con el otro, no hay que hacer un drama delante de ellos, porque lo que se consigue es que se sientan mal –incluso pueden llegar a sentirse culpables- y ellos no tienen la culpa. Hay que insistirles en que se les quiere, pero no que no es bueno decirles que no se puede vivir sin ellos y dramatizar la separación.

- No hay que hablar mal del otro, aunque sea verdad lo que se puede decir, o aunque se tenga razón. Si se habla mal del otro y los hijos quieren al otro, se van a sentir confundidos y hasta culpables por quererle. Salvo que el otro se haya comportado mal con ellos, o delante de ellos, y haya dejado claro que no es digno de amor, para los hijos ambos padres son merecedores de ser amados, porque puede que no comprendan los motivos que han llevado a la separación y sólo tengan el concepto de que, como padre, o como madre, que es lo que ellos pueden juzgar y lo que les interesa, se han portado bien.

- Lo que haya que hablar con el otro mejor hacerlo directa o personalmente; es preferible no usar a los hijos como correveidiles, ni dejes caer mensajes subliminales o directos para que se los lleven al otro. Si no se pueden o no se quieren ver o hablar, se pueden enviar un SMS, un correo ordinario o electrónico, un whatsapp, etc. y siempre con corrección.

- Si los hijos están con uno de los miembros de la relación habitualmente, antes de comenzar una nueva relación conviene tenerlo muy claro y estar muy convencido del paso que se va a dar. Si el nuevo, o la nueva, vienen a vivir a la casa y los hijos ven que ocupan el lugar del padre o de la madre a todos los efectos, eso les puede llegar a perjudicar. Si se van los hijos a una casa nueva y van a ver que se está con otra persona que no es su padre o su madre y que se va a la cama con él, o con ella, les puede crear mucha confusión si no se les ha explicado bien y lo han comprendido perfectamente. Y si se cambia varias veces, porque se tienen varias relaciones una detrás de otra, eso les va a confundir aún más y, posiblemente, se les esté perjudicando en sus futuras relaciones porque van a entender la pareja como lo que en realidad no es. Y si el otro tiene hijos y se van a ver forzados a tener que relacionarse con desconocidos que es posible que no sean de su agrado y que eso se convierta en un problema. Estas son cosas a tener en cuenta antes de iniciar algo que puede perjudicar más que beneficiar.
Es mejor tenerlo todo previsto antes de dar los pasos que se vayan a dar, pero después de haberlos sopesado sensatamente. No corresponde dejar nada para resolver más adelante o solventarlo sobre la marcha, porque la solución que se adopte al azar puede no ser la solución acertada.

SUGERENCIAS PARA ESTE CASO:

- Los hijos van a ser, sin duda, afectados por la separación. Para bien o para mal. Puede que sea el principio de una etapa tranquila de su vida o todo lo contrario.
- A los hijos no hay que mentirles nunca, pero en una separación aún menos. Si se les oculta algo ha de ser porque es demasiado grave o porque realmente no están aún preparados para saberlo.
- No usar nunca a los hijos como intermediarios con el otro miembro. Los asuntos de los padres los tienen que resolver los padres.


Francisco de Sales


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PAREJA, FAMILIA Y RELACIONES / ¿POR QUÉ NO ME LLEVO BIEN CON MI MADRE?
« Último mensaje por elisa en Marzo 18, 2021, 06:07:05 am »
¿POR QUÉ NO ME LLEVO BIEN CON MI MADRE?


Lamentablemente, siempre han habido casos en donde existe conflicto en la relación madre-hijo(a) y por mas que se intenta descifrar el motivo por el cual la relación con la madre es tan negativa, es difícil que la persona pueda llegar a una conclusión exacta.
En este artículo de Psicología-Online: por qué no me llevo bien con mi madre, vamos a darte a conocer las principales razones por las cuales esto sucede así como también que es lo que puede estar motivando a tu madre a actuar como lo ha hecho hasta ahora.


EL RESTO DEL ARTÍCULO ESTÁ EN ESTE ENLACE:


https://www.psicologia-online.com/por-que-no-me-llevo-bien-con-mi-madre-4027.html


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PAREJA, FAMILIA Y RELACIONES / PÉRDIDA DEL EMBARAZO: CÓMO AFRONTARLA
« Último mensaje por elisa en Marzo 18, 2021, 06:06:19 am »
PÉRDIDA DEL EMBARAZO: CÓMO AFRONTARLA
Escrito por el personal de Mayo Clinic

La pérdida del embarazo cambia a tu familia para siempre. Para sobrevivir al impacto emocional de la pérdida del embarazo, cuídate bien y acude a otros en busca de apoyo.

La pérdida del embarazo es algo devastador, sin importar cuándo sucede o bajo qué circunstancias. Sin embargo, con el tiempo llega la curación. Permítete llorar la pérdida de tu embarazo y aceptar lo que sucedió — y después mira hacia el futuro.

COMPRENDER EL PROCESO DE DUELO

Después de la pérdida de un embarazo, podrías sentir diversas emociones, incluidas las siguientes:

•   Negación. Al principio, podría ser imposible entender lo que ha pasado. Es posible que estés en estado de shock o incredulidad.
•   Culpa. Tal vez te preguntes si podrías haber hecho algo para evitar la pérdida del embarazo.
•   Ira. Sin importar qué provocó la pérdida, podrías estar enojada contigo misma, con tu cónyuge o pareja, con tu médico o con un poder superior. También es posible que sientas enojo por la injusticia de tu pérdida.
•   Depresión. Podrías desarrollar síntomas de depresión, como pérdida de interés o placer en las actividades normales, cambios en los hábitos alimenticios o de sueño, y problemas para concentrarte y tomar decisiones.
•   Envidia. Podrías envidiar intensamente a otros futuros padres. De repente, te puede parecer que hay bebés y mujeres embarazadas por todos lados.
•   Anhelo. Puedes tener sentimientos de profundo o ansioso anhelo y deseo de estar con tu bebé. También podrías imaginarte lo que estarías haciendo con tu bebé ahora.


Otros seres queridos, incluidos los abuelos del bebé, podrían tener emociones similares, como ansiedad, amargura e impotencia.
El duelo lleva tiempo. Durante el proceso de duelo, algunas emociones pueden pasar rápidamente, mientras que otras permanecen. Hay emociones que podrías omitir completamente.
También es posible que tengas algún revés, como sentir ira o culpa nuevamente, incluso cuando creías que habías superado estos sentimientos. Ciertas situaciones, como asistir a un baby shower o ver a bebé recién nacido, pueden ser difíciles de enfrentar. Está bien. Declina las invitaciones a situaciones potencialmente dolorosas hasta que estés lista para manejarlas.

AVANZAR HACIA LA CURACIÓN

Estas son algunas sugerencias para facilitar un poco tu curación. Escoge las que consideres que te pueden ayudar.

•   Toma tus propias decisiones. Los amigos o seres queridos bienintencionados pueden sugerirte que te deshagas de todo lo que te recuerde al bebé, como la ropa de maternidad o los artículos para bebés, pero la decisión depende de ti. Si no estás lista para empacar estas cosas, tómate todo el tiempo que necesites.
•   Crea recuerdos de tu bebé. Tal vez quieras ponerle nombre a tu bebé. Quizás puedas encontrar consuelo realizando un servicio conmemorativo, personalizando una pieza de joyería, plantando un árbol o creando otro monumento en honor de tu bebé. También puedes pedirle al personal del hospital que haga huellas de las manos o los pies del bebé o puedes hacer que bauticen o bendigan al bebé. Incluso puedes envolver al bebé en una manta o tomar fotos con el bebé. Algunos fotógrafos profesionales se especializan en trabajar con familias que han perdido un embarazo.
•   Tómalo con calma. Algunos días serán mejores que otros. Si estás abrumada pensando en el futuro, concéntrate en superar un día a la vez. Si puedes, espera para tomar decisiones importantes, como comprar una casa o cambiar de trabajo.
•   Cuídate. Duerme lo suficiente, sigue una alimentación sana e incluye actividad física en tu rutina diaria. No recurras al tabaco o al alcohol para aliviar tu dolor. Toma medicamentos solo bajo la supervisión de tu médico.
•   Habla con tu pareja. No esperes que tu cónyuge o pareja lidie con el dolor de la misma manera que tú, ya que uno de ustedes podría querer hablar sobre el bebé y expresar sus emociones, mientras que el otro podría preferir no hacerlo. Sean abiertos y honestos el uno con el otro mientras lidian con sus sentimientos.
•   Lleva un diario personal. Escribir tus pensamientos y sentimientos podría ser una salida efectiva para tu dolor. También puedes escribirle cartas, notas o poemas al bebé o sobre el bebé.
•   Busca ayuda de los demás. Es posible que los amigos y seres queridos no sepan qué decir o cómo ayudar. Cuando necesites su apoyo, díselo. Si quieres hablar sobre el bebé o si quieres que te ayuden a mantener vivo el recuerdo del bebé, permite que tus amigos y seres queridos sepan cómo te sientes.
•   Únete a un grupo de apoyo. Compartir con otras personas que han sufrido la pérdida del embarazo, ya sea en persona o en línea, puede ser reconfortante. Un miembro del clero o un consejero espiritual puede ser otra buena fuente de consejo o guía. A los abuelos del bebé o a otros seres queridos podría resultarles beneficioso recibir un apoyo similar.


Si los sentimientos de depresión parecen prolongados o si tienes problemas para completar tus actividades diarias habituales, consulta a tu médico, a un proveedor de salud mental o a un consejero de duelo para obtener ayuda profesional.

ESPERANZA PARA EL FUTURO

Muchas mujeres que experimentan la pérdida del embarazo tienen embarazos exitosos. Una vez que el dolor del duelo desaparezca, tú y tu pareja pueden hablar sobre tener otro embarazo y, si es así, cuándo les gustaría intentarlo. Otro embarazo puede producir sentimientos de tristeza por tu pérdida anterior — pero también puede darte esperanza para el futuro.


https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/pregnancy-loss-miscarriage/in-depth/pregnancy-loss/art-20047983

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¿POR QUÉ NO TENGO GANAS DE SALIR DE CASA?

Por Marissa Glover



Si te haces continuamente la pregunta de "¿Por qué no quiero salir de casa?" es porque, seguramente, el solo hecho de pensarlo te está generando mucho malestar emocional e incluso físico. Existen muchas razones por las cuales una persona decide no salir de casa, entre ellas se encuentran algunos trastornos psicológicos como la depresión y la ansiedad, por otro lado también existen otras causas como puede ser el estar atravesando un proceso de duelo, entre otras. Algunas de las personas que optan por no salir de casa tienen claro que se trata de una situación específica, sin embargo otras no están muy seguras del porqué no quieren hacerlo.
Es por esto que a continuación en este artículo de Psicología-Online vamos a darte a conocer cuáles son las causas más comunes de que no quieras salir de casa, así como también te mostraremos algunos aspectos que puedes considerar para ayudarte a definir qué es lo que realmente te está haciendo tomar esa decisión.

¿POR QUÉ NO QUIERO SALIR DE CASA? MOTIVOS PRINCIPALES

Entre los principales motivos por los cuáles una persona decide no salir de casa, podemos destacar los siguientes:

•   Depresión. Sin duda uno de los principales motivos por los cuales una persona decide no salir de casa es la depresión. Como sabemos, la depresión es un padecimiento que altera nuestra manera de pensar y sentir. Una persona deprimida puede llegar a ver todo lo que le acontece únicamente de manera negativa, le cuesta incluso encontrar un sentido a su vida y a todo lo que hace, se siente sumamente triste y abatida. Todo esto provoca que quiera permanecer aislada de los demás, así que es muy común que pierda las ganas de salir de casa y desee únicamente encontrarse encerrada.
•   
•   Pasar por un mal momento. Puede ser que simplemente en estos momentos te encuentres triste ya que no tuviste un buen día o una buena semana y quisieras únicamente estar en casa y encontrarte a solas contigo mismo(a).
•   
•   Proceso de duelo. El proceso de duelo comienza a llevarse a cabo cuando experimentamos una pérdida. La pérdida puede ser de un ser querido, tener alguna enfermedad crónica o que una persona cercana a ti la tenga, una ruptura sentimental, la pérdida del trabajo, entre otras más. Cuando esto ocurre, todas las personas tenemos que pasar por este proceso en el que suele aparecer continuamente la tristeza y la apatía. Por lo tanto es normal que cuando nos encontremos en este proceso no tengamos ganas de salir de casa.
•   
•   Ansiedad. Otra causa común por las cual no nos dan ganas de salir de casa es presentar algún trastorno de ansiedad. Entre ellos podríamos destacar por ejemplo, la agorafobia, en donde la persona que la padece tiene un miedo exagerado de encontrarse en algún lugar en donde no pueda recibir ayuda si algo le ocurre, así que va evitando cada vez más lugares al grado de sentirse a salvo únicamente en casa. También podemos nombrar, aunque menos común que la agorafobia, el trastorno de estrés postraumático, ya que la persona que lo padece, en caso de haber sufrido alguna situación traumática fuera de casa (en la calle por ejemplo), podría llevar a pensar que si sale de casa le va a volver a ocurrir lo mismo.

CUESTIONES A TOMAR EN CUENTA

Si no quieres salir de casa y no estás seguro del porque estas tomando esta decisión, reflexiona acerca de estas cuestiones que puede ayudarte a encontrar alguna respuesta.

•   ¿Desde cuándo no quiero salir de casa? Analiza si no has querido salir de casa desde hace mucho tiempo o si esta situación es reciente. Es importante que no generalices y que tengas claro a partir de qué momento tomaste esta decisión.
•   ¿Qué ocurrió en ese momento? El día que comenzaste a tener el deseo de no salir de casa, ¿ocurrió algo significativo?, ¿qué estabas haciendo?, ¿cómo te sentías en esos momentos y por qué?
•   ¿Qué es lo que no te gusta de salir de casa? Probablemente estés teniendo miedo a alguna situación en caso de que decidas salir de casa o simplemente no te sientes motivado para hacerlo, analiza que es lo que no te gusta de encontrarte fuera de casa.
•   ¿En qué te está afectando el no salir de casa? Esta puede ser una pregunta para algunos difícil de contestar debido a que piensen que realmente no les esté afectando en nada, aunque así pueda ser en algunas situaciones en donde el aislamiento haya sido prácticamente poco, para la mayoría suele traer consecuencias. Algunas de las consecuencias más comunes pueden ser: aislarse de las demás personas y por lo tanto sentirse solo(a), sentirse a salvo pero sin embargo también sentirse más indefenso y dependiente, no lograr las metas y objetivos personales, deprimirse, etc.


CONCLUSIÓN DE TU MIEDO A SALIR DE CASA

A manera de conclusión, cabe mencionar que una persona puede tener distintas razones por las cuales decide no salir de casa. La mayoría de estas razones pueden ser normales y comprensibles ya que es perfectamente normal que una persona no se sienta con el ánimo y la energía suficiente como para querer salir de casa, no lo haga. En este caso y en los demás que hemos expuesto, hay que tomar en cuenta el tiempo que se lleva encerrado en casa ya que si se extiende demasiado puede llevar a volverse sumamente negativo.
¿Por qué puede ser muy negativo el hecho de no salir de casa? Porque al aislarse demasiado la persona va perdiendo poco a poco seguridad en sí misma, la depresión y la tristeza aumentan, se pierde la relación con las demás personas y/o se pierde la oportunidad de conocer más gente, incluso se puede llegar a perder la autonomía personal, etc. Así que es sumamente necesario que si has pasado bastante tiempo encerrado en casa, tomes la decisión de salir, ya que aunque al principio te cueste e incluso tengas que obligarte, terminarás por sentirte mejor.
No es necesario que andes todo el día y todos los días fuera de casa, lo que hay que hacer es no caer en los excesos. Por último mencionar que en caso de que sientes que no puedes salir adelante solo y te cuesta demasiado dejar tu casa, es recomendable que recibas ayuda de un profesional, el cual te va a orientar para lograrlo.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.


https://www.psicologia-online.com/por-que-no-tengo-ganas-de-salir-de-casa-3765.html

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EL PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL Y ESPIRITUAL PASO A PASO / Re:48 – LA ASERTIVIDAD
« Último mensaje por lena en Marzo 17, 2021, 07:00:29 am »
Me ha parecido muy interesante. Gracias
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CAPÍTULO 192 - CÓMO DEBERÍA SER EL FINAL DE UNA RELACIÓN
-EL FINAL-

Este es el capítulo 192 de un total de 200 –que se irán publicando-  que forman parte del libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS HAN ENSEÑADO Y CONVIENE SABER.


Es mejor haber amado y haber perdido que no haber amado nunca. Así dice una de esas frases hechas para cuando se habla de amor. Puede ser apropiada, sobre todo, por poder decir que se disfrutó del amor que se tuvieron en algún momento. Esa es la parte positiva de las relaciones que acaban mal.

“Más vale un mal acuerdo que un juicio”, se dice. Y con razón. Es mejor que sea de acuerdo y con acuerdos. Y no hay que olvidar que para alcanzar acuerdos también uno ha de ceder en algo. Es muy difícil quererlo todo y obcecarse en conseguirlo. Aunque sea un asunto personal, en este caso también conviene no tomárselo como algo personal. Si cuando llega el momento de la separación se pueden dejar a un lado los sentimientos, tanto los buenos como los otros, mucho mejor.

Ante todo es conveniente tratarse con respeto. Desde una actitud madura y adulta. Hay que aceptar y asumir que la relación en la que se había puesto tanta ilusión y tanto amor, no ha fructificado como se esperaba.

Aunque produzca dolor y nadie quiere pensar en ello durante la época deslumbrante del enamoramiento, se debería haber contemplado desde el principio también la posibilidad de finalizar de este modo, y no se debería hacer de ello un drama, porque no lo es, ni magnificarlo, ni hacerlo el principio de una vida desgraciada y a todas horas cargada de auto-reproches, sino entenderlo como una nueva oportunidad de contactar con otra persona distinta llevando esta vez un bagaje de experiencias y algunas lecciones de lo que NO quiere que se repita, de lo que SÍ está bien y gusta, y de lo que NO está bien hacer o consentir.

Desde una posición lo más desapegada posible, en la que el único sentimiento al que se puede invitar es al amor, o a sus rescoldos, o quizás al cariño, o al respeto al Ser Humano, hay que comunicarse de un modo preferiblemente sereno y razonable en el que esté presente la norma de no hacer daño al otro, de no herirse en el presente, y de tratar de poner a salvo el futuro de cada uno; tratar de arreglar las cosas que tengan arreglo y se puedan salvar y sacar el aprendizaje de las dolorosas; lo que se hizo bien, no olvidarlo para poder repetirlo; lo que no gustó, tenerlo presente para no caer de nuevo en lo mismo.

Y cuidarse mutuamente, aun desde el resentimiento latente o manifiesto, aun desde ese estado en el que una reclamación interna empuja al odio, al despecho o a la venganza, a tratar de hacer daño. No. Mejor cuidarse mutuamente. Por respeto al otro y a lo que hubo.

Y también hay que negociar. Este es un asunto delicado, porque hay quien está en un extremo, empecinado en no ceder ni uno solo de sus derechos, incluso exigir más “por los daños morales y por haberle estropeado la vida” –que hasta puede ser justo-, o quien está en el otro extremo –no recomendable-, en el que cede incluso los que son sus derechos para no alagar mucho la situación y terminar cuanto antes, o porque se obstina en la actitud de “no quiero nada del otro” –que seguramente no es lo acertado-, o porque considera que no tiene derechos –y todas las personas los tienen-, o que tendría represalias posteriores si pide lo que no le quieren dar.

En estos casos, en los que las personas están bastante desinformadas y muy nerviosas, puede ser muy interesante recurrir a profesionales o personas con mucha experiencia y conocimientos sobre estos asuntos, porque en ocasiones se toman decisiones desde la ignorancia y la inexperiencia, y para cuando uno se da cuenta de lo que ha hecho o lo que no ha hecho, ya es tarde y no tiene remedio.

En cualquier caso, conviene tener presente que es un momento del que puede depender en gran medida el resto de la vida. Y en esto puede influenciar desde el hecho de que uno sea tan dramático y esté tan dolido –dolor que es pasajero- que no quiera volver a meterse en una relación para que no exista la posibilidad de que se repita lo mismo y tener que pasar otra vez por lo mismo, hasta el que renuncia a la parte económica que le corresponde y eso hará que posteriormente lo pase mal. En estos casos ser muy generoso no parece ser lo adecuado –el otro no va a apreciar la generosidad-, aunque cada uno hará lo que crea que tiene que hacer.

Si una, o uno, deciden ser muy generosos, renunciando a sus derechos, para que el otro, o la otra, se dé cuenta de su magnificencia y de lo buena persona que es, tal vez se esté equivocando. Y mucho. Porque puede que el otro, o la otra, no sólo no aprecien el gesto sino que, además, en vez de utilizar el adjetivo que se espera, el que utilice sea el de “tonta” o “tonto”.

Conviene, eso sí, en la medida de lo posible, evitar que sean perjudicados quienes no tienen ninguna culpa de lo sucedido y son afectados colaterales, como, por ejemplo, los hijos, a los que no se deben utilizar como rehenes o como moneda de cambio. Ni “no te dejaré que los veas”, ni “a partir de ahora como si no existieran, no quiero volver a verlos nunca más”.

Cuidado con los ataques personales a familiares, de los cuales se ha tenido acceso a cosas íntimas por el trato: no utilizar ese conocimiento para hacer daño.

Sí es importante que se hable en algún momento con el otro del dolor que se ha sufrido, de las sensaciones por las que se han atravesado hasta llegar a este momento, de cómo se ha sentido. No es necesario que sea en un tono de reproche acusativo, sino como una información para que sepa lo que no hizo del modo adecuado y para que comprenda mejor las razones propias. No hay que olvidar que se está hablando con la persona a la que en un tiempo se amó. Y hay que reservarse el espacio correspondiente a la parte de imperfección que uno haya podido tener, por lo que hizo o lo que no hizo. Si se tiene claro, hay que dejarlo claro. Hubo amor, y buenos momentos, pero se acabó y hay que saber poner FIN.   

SUGERENCIAS PARA ESTE CASO:

- Más vale llegar a acuerdos de una forma civilizada.
- No hay que olvidar que ese de quien ahora se separa, aunque haya motivos suficientes para hacerlo, antes fue la persona amada.
- En este caso conviene hacer las cosas legales bien y estar bien asesorado –mejor por un profesional- de cuáles son los derechos y obligaciones a partir de la disolución.


Francisco de Sales


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YOGA, MEDITACIONES DIRIGIDAS Y MÚSICA PARA MEDITACIONES / RELAJACIÓN PARA DORMIR
« Último mensaje por Irene Zambrano en Marzo 17, 2021, 06:17:52 am »
RELAJACIÓN PARA DORMIR

35 minutos


https://www.youtube.com/watch?v=5qINOmoxDZ4
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SIETE MANERAS DE ENSEÑAR A TUS HIJOS A TOMAR DECISIONES
Escrito por Lic. Marcela Monte


En nuestra vida cotidiana nos encontramos permanentemente en la necesidad de tomar decisiones. Las decisiones que tomamos pueden ser muy sencillas -como decidir levantarnos de la cama inmediatamente al despertarnos o quedarnos unos minutos más-, y otras trascendentales, -como cambiar de empleo, o mudarnos de país-.
Cada vez que tomamos una decisión, se activan en nuestro interior múltiples asociaciones entre pensamientos, emociones y recuerdos, y aunque esto ocurre muchas veces sin darnos cuenta, nos orientan hacia un resultado. Estas asociaciones se han aprendido a lo largo de nuestra experiencia de vida, y la mayoría de ellas tienen base en la infancia.
Aprender a tomar decisiones es también un elemento fundamental a la hora de resolver problemas. Cuando sabemos tomar decisiones, la resolución de problemas se puede realizar en forma más distendida.
Comparto con ustedes 7 nociones básicas para enseñar a los niños a tomar decisiones, y alentarlos a que lo hagan.

1.   Decisiones responsables
Es importante que los niños vayan teniendo sus propias experiencias de elegir, para que se “entrenen” en el proceso, y se familiaricen con las tomas de decisiones acordes a su edad. Si los adultos decidimos permanentemente por ellos, entonces los estamos privando de hacer la experiencia.
Así es que, considerando la madurez del niño, y cuál es el nivel de decisiones que permitiríamos, podemos ofrecerle información al respecto y: que anticipe una posible consecuencia de una elección, o alentarlo a que pruebe eligiendo, y experimente por sí mismo el resultado de su elección. La tercera opción sería observarlo y simplemente permitirle la experiencia. Un ejemplo: un niño está jugando con un huevo en la cocina, el adulto a cargo podría: explicarle que la cáscara es dura, pero si se golpea puede romperse y derramar su interior líquido; con la misma información ofrecerle un recipiente para que rompa la cáscara; o simplemente dejarlo jugar a riesgo de que rompa el huevo y experimente la situación.

2.   Decisiones autónomas
Resulta fundamental permitir a los pequeños la independencia a la hora de elegir, y ser consciente de que no debemos los adultos, reprochar ni rechazar aquellas elecciones que no se acerquen a las que serían nuestras preferidas, o las que quisiéramos que el niño tomara. Tomar una decisión autónoma, implica que la misma no se altere por la opinión de los demás, y para ello, resulta imprescindible que no exista censura de personas significativas cuando aprendo a decidir. Pues si el niño teme perder la aprobación o el afecto de quienes son importantes, tenderá a elegir para complacer a los demás.
Un ejemplo: el niño elige colocarse calcetines rojos, y la madre considera que los blancos son los que quedarían mejor combinados; podría entonces el adulto mantenerse neutral al respecto, o mostrar su desaprobación con palabras o algún gesto de desagrado por la elección del niño.

3.   Enseñar el desapego
Resulta de gran importancia ofrecer esta información a los pequeños, pues muchas veces la parálisis para tomar decisiones proviene de querer tener “todo”, lo cual no es posible. Cuando elijo, estoy tomando una opción y descartando otras. Este proceso se torna realmente ágil cuando puedo descartar lo que no elegí sin quedar pendiente de ello.
Un ejemplo sencillo: Si voy a elegir dos sabores de helado, todos los demás sabores serán anulados para mi porción.

4.   Tomar riesgos
Derivado del punto anterior, aparece el atreverse a tomar riesgos acordes a las decisiones que tomen los niños en un determinado momento. Si los adultos logramos quedarnos en nuestro lugar neutral, acompañando sin interferir, el niño o la niña aprenderán a atravesar el incómodo momento de la elección, y sólo atravesándolo podría ir acostumbrándose y volverse menos sensible, para entonces fluir mejor a la hora de elegir.
Un ejemplo: vamos a un nuevo restaurante a almorzar, puede elegirse un plato clásico y habitual para el niño, o animarlo con el menú para que pruebe algo que nunca antes ha degustado.

5.   Evaluar alternativas dentro de las posibilidades
Una buena manera de apoyar los procesos de toma de decisiones es responder preguntas que aporten información, u ofrecer alternativas, dejando siempre en claro que es un punto de vista personal, y que está dentro de las opciones posibles.
Un ejemplo: “Como el clima se ha puesto frío, debes llevar un abrigo. Yo creo que cualquiera de estos dos abrigos te quedaría bien, a mí en lo personal me gusta el color verde.”

6.   Imaginar el peor escenario posible
A veces se teme tomar una decisión porque sus consecuencias resultan inciertas. Antes de imaginar cualquier cosa, ante la duda es preferible pensar: “¿qué sería lo peor que podría pasar si elijo esto?” Hacerse internamente la idea de si se podría o no tolerar ese resultado, disminuye notablemente la tensión para elegir.
Un ejemplo tomado de la introducción a este artículo: “Hace frío, quiero quedarme un poco más en la cama, aunque ya debería levantarme. Lo peor que podría pasar es que registren una tardanza en el colegio, y entrar a la clase cuando ya ha comenzado. No toleraría esa situación vergonzosa. ¡Me levanto ya!“

7.   El error es consecuencia de haber intentado, el éxito también
El reconocimiento por tomar una decisión, debe expresarse, independientemente del resultado, pues es frecuente que el resultado sea incierto. De lo que se trata es de no detener la acción por temores irracionales, y para ello, atravesar el temor al error considerándolo un aprendizaje, es un pensamiento siempre favorable.
Un ejemplo: “Elijo llevar dinero para comprar mi almuerzo al colegio. En el horario del almuerzo hay tanta gente para comprar que cuando me siento a comer ya es hora de ir a clase. Decido para mañana agregar algo para comer entre mis elementos personales, y encargar mi almuerzo en forma anticipada para almorzar tranquilo“.


Por: Lic. Marcela Monte
Licenciada en Psicología
Universidad Nacional de San Luis / Argentina
Psicoterapeuta Cognitivo – Conductual Infantil

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WEBS Y CANALES DE YOUTUBE RECOMENDABLES / PSICOACTIVA - Web recomendada
« Último mensaje por dona en Marzo 17, 2021, 06:14:10 am »
PSICOACTIVA




https://www.psicoactiva.com/

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