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 CONCILIAR LO SUPERIOR Y LO HUMANO



Diciembre 01, 2015, 11:17:08 am
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Desconectado Francisco de Sales

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CONCILIAR LO SUPERIOR Y LO HUMANO
« en: Diciembre 01, 2015, 11:17:08 am »
CONCILIAR LO SUPERIOR Y LO HUMANO


“Cada paso que doy hacia lo inferior –lo desconocido de mí- me capacita para ir un poco más a lo superior, y cada paso que doy hacia lo superior me capacita y me obliga a ir un poco más hacia lo inferior”. Esta frase, de un autor desconocido, refleja con claridad que cualquier Camino tiene dos direcciones: la de ida y la de vuelta, la de subir y la de bajar, la de lo Superior y la de lo Humano.



En mi opinión, no es posible estar solamente en lo que denominamos como Superior y negar la presencia, y la influencia, de lo que se denomina –equivocadamente- lo inferior. Su denominación real debiera ser, en ambos casos, “Lo Humano”, ya que “Lo Humano” es la confluencia de todo y el lugar donde se han de desarrollar ambos complementarios.

Si fuésemos sólo Lo Superior no tendríamos necesidad de estar aquí, o seríamos tan espirituales y tan perfectos que el Mundo se asemejaría a lo que imaginamos que es el Cielo.

“No sé qué hago aquí, ni por qué o para qué estoy, pero sé –con la certeza que es posible tener, y si no me engañan los sentidos- que estoy aquí”.  (Esta premisa es conveniente entenderla más allá de su obviedad. Requiere una reflexión muy atenta).

En la misma medida que uno se abra a Lo Superior, tendrá fuerzas para aceptar su Humanidad; cuanto más acepte uno las complejidades de ser Humano, mayor disponibilidad y fuerza tendrá para elevarse a Lo Superior.

Aunque no se ajuste exactamente a la realidad, en general aceptamos que Lo Superior es una combinación de lo más elevado que se le supone al Ser Humano y lo que está por encima de él; de todo lo que tiene que ver con la Espiritualidad, con lo Divino, lo Noble, lo religioso, las virtudes y cualidades… mientras que en Lo Humano, metemos –muy equivocadamente- tanto lo tosco de la persona como los vicios y bajezas, la sombra, lo que uno sabe que no es bueno o no está bien, lo que no es agradable de sí mismo, aquello en lo que se equivoca o se tropieza, lo que es inconstante, lo que es dudoso o inepto, y lo material y lo imperfecto.

Vemos una línea divisoria donde no existe ni es necesaria.

En mi opinión, somos un conjunto que lo reúne todo y que aspira, con mayor o menor intensidad, a conciliar ambas denominaciones para lograr una unidad en la que sentirse bien, cómodo, seguro, con la sensación de manejarse bien tanto en los momentos más “espirituales” como en los más “terrenales”.

Ni la espiritualidad es solamente para los místicos, ni la religiosidad es solamente para las beatas, ni la voluptuosidad es solamente para los pervertidos.

Hemos de ser el mismo en la risa que en la oración, el mismo jugando que en el trabajo, el mismo acariciando un bebé que sexualmente embravecido con el ser amado, el mismo en los miedos que en la felicidad.

No somos varios, aunque usemos varios personajes: Somos Uno.

Y es interesante comprender lo que encierra esta frase y no quedarse solamente en las palabras, ni solamente en la opinión que en su día formamos de esta frase ya tan manida. Somos Uno.

Es bueno repetirla en voz alta tantas veces como sea necesario, hasta que se encienda una luz en nuestro interior que alumbre la intuición y, de pronto, la comprendamos. (Comprender es abrazar, contener, entender, alcanzar, incluir en sí algo)

Cuando comprendamos “Somos Uno” lo habremos hecho tan nuestro que entonces seremos nosotros. Somos Uno… yo y aquellas partes en las que me divido para entenderme mejor. Somos Uno… yo y el resto de la humanidad.

Ni hemos de tener miedo a la responsabilidad tan grandiosa que es ser divinos –que lo somos- ni hay que escandalizarse por ser a veces tan ordinarios –que lo somos-.

Es bueno caminar con naturalidad del Mundo al Cielo y sin tropezarse. Es bueno sentirse cómodo en la oración, en la meditación, en la reflexión, en el éxtasis, así como en los placeres, en las emociones y en los sentimientos.

Soy Uno y me siento bien en este Uno.

Soy Uno, pero no soy cada uno de los personajes que interpreto: esposa, empleado, confidente, el que ríe, la que se enoja, el atormentado, el que duda, la madre… no soy ninguno y soy todos.

No hay fronteras dentro de mí.

Mi Dios y mi diablo deberían ser ya amigos de tanto tiempo que llevan juntos.

No debo negar ninguna de las dos cosas que he opuesto en ambos extremos: soy Divino y soy Humano. Me muestro a veces como una cosa, a veces como la otra, y a veces un término medio que acepta ambos. Pero en todos los momentos Yo sigo siendo Yo. O sea, ambos.

Siempre tendré un porcentaje de cada una de las dos cosas. Sólo Dios se reserva la potestad de la perfección absoluta, y sólo el diablo puede ser diabólico a todas horas.

Si aceptamos que en nuestra naturaleza –de la que no somos responsables y en la que no intervenimos- están todos los extremos posibles, ya sea por el Pecado Original, o por la “imperfección” con la que nacemos, porque disponemos de conciencia y alma, simplemente “porque somos así”, o por la razón que cada uno considere acertada, eso nos descargará de una gravosa responsabilidad que sentimos de un modo inconsciente. No somos malos por naturaleza, tal vez es la sociedad y sus pretensiones quienes nos hacen comportarnos así.

Pero el hecho de que sea un asunto de nuestra naturaleza no nos exime de las responsabilidades cuando actuamos “mal” siendo conscientes de que actuamos “mal”. En ese momento deja de ser un asunto de la naturaleza para ser un asunto absolutamente nuestro.

Ser “imperfectos” nos invita a buscar la “perfección”.

Y de eso se trata: de escuchar a la intuición o la sabiduría interna que nos indica lo que agrada a nuestra conciencia y de tratar de complacerla.

Nuestra existencia nos empuja a reunificar y reconciliar todas nuestras divergencias. Somos aquel que se desgajó y se dividió. “Contengo multitudes”, escribió Walt Whitman. La purificación de todas esas multitudes es nuestra tarea.

Ser Divino en lo Humano. O Ser, simplemente Ser, que incluye e implica Lo Superior y lo Humano.


Te dejo con tus reflexiones…
« Última modificación: Septiembre 11, 2020, 10:47:17 am por francisco de sales »

Agosto 10, 2016, 09:33:13 am
Respuesta #1

Desconectado luz

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Re: CONCILIAR LO SUPERIOR Y LO HUMANO
« Respuesta #1 en: Agosto 10, 2016, 09:33:13 am »
Me gustó mucho este artículo cuando lo leí.
Ahora me ha aportado algo nuevo.
Gracias

 

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