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 24 – SER UNO MISMO - 1ª parte



Junio 06, 2020, 06:12:56 am
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Desconectado Francisco de Sales

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24 – SER UNO MISMO - 1ª parte
« en: Junio 06, 2020, 06:12:56 am »
CAPÍTULO  24 – SER UNO MISMO - 1ª parte

Este es el capítulo 24 de un total de 82 -que se irán publicando- en los cuales se explicarán los conocimientos necesarios acerca de TODO LO QUE HAY QUE CONOCER PARA HACER BIEN UN PROCESO DE DESARROLLO PERSONAL.


“Susya, el rabí jasídico, dijo poco antes de su muerte: “cuando llegue al Cielo, no me preguntarán por qué no fui Moisés. Me preguntarán,
 en cambio, por qué no fui Susya. Me preguntarán
 por qué no fui lo que solamente yo podía ser.”
 ¿POR QUÉ NO ERES EL QUE SOLAMENTE TÚ PUEDES SER?
(Anónimo)

“La derrota personal más profunda que pueden sufrir los seres humanos está representada por la diferencia entre lo que uno es capaz de llegar a ser y lo que uno es”.
(Ashley Montagu)

“El mejor servicio que puedo hacerme es ser yo mismo”.

“El actor, cuando acaba la representación, se quita la máscara del personaje y es él mismo”.

“Uno no sólo es el centro de su propia individualidad,
sino el Dios de su propia individualidad”.
 (Antonio Blay)

“Si a veces dices sí para no desilusionar a la gente, eso no es amor:
es cobardía. Un gran ejercicio es saber decir no”.
(Tony de Mello)

“Cuando cierro los ojos es cuando realmente empieza YO. Cuando cierro los ojos y siento, entonces soy yo. Yo no soy mi cuerpo, sino su habitante”.

“¿Tienes permiso para ser tu mismo?”

“Uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere. Aquí lloramos todos, gritamos, berreamos, moqueamos, chillamos, maldecimos… Porque es mejor llorar que traicionar, porque es mejor llorar que traicionarse”. (Mario Benedetti)

“Uno no debe conformarse con lo que está siendo. Puede llegar a ser Uno Mismo, y es el mejor premio que se puede conseguir en la vida”.

“Nada aporta tanta autoestima y confianza como saberse y ser uno mismo”.

“Aprende a distinguir la cara de la máscara.
 ¿Realmente crees que sabes quién eres?”

“Uno ya ES, pero… ¿cómo saberlo y sentirlo?”

“Cuanto más ejercitamos lo que somos, más se desarrolla”.

“Es básico conocerse lo suficiente como para distinguir cuando uno ES y cuándo ESTÁ SIENDO. Se ES, intrínsecamente, a todas horas, y se ESTÁ SIENDO en momentos puntuales. Uno, ES; el personaje, ESTÁ SIENDO”.

“La mayor parte de los hombres prefieren parecer que ser.”
 (Esquilo)

“La forma más común de la desesperación consiste en no ser uno quien es. Una forma aún más profunda es el intento de ser alguien
 diferente de quien se es”.
(Kierkegaard)

“Esto es emocionante: jamás en la historia de la Humanidad ha habido nadie como tú, ni lo habrá. Nadie hizo ni hará lo que no hagas tú”.

“El viaje más largo es el que se hace hacia el interior de uno mismo.”
(Dag Hammarskjöld)

“Tú puedes ser lo que desees, solamente existe un obstáculo: tú mismo.”
(Paracelso)

“No desees ser algo excepto lo que eres,
y trata de ser eso perfectamente.”
 (San Francisco de Sales)



Cuando decides “a partir de ahora quiero ser yo mismo”, como no sabes quién eres, y como no te sirve tu propia referencia, parece que no te queda más remedio que compararte con otras personas.
Pero otras personas son otras personas.
No son tú.
Son ellas.
Cuando te fijas en cómo son otros, es únicamente como referencia, porque no has de ser como ellos, sino ser tú mismo.

En la religión cristiana se habla de un Juicio Final en el fin de los tiempos. Yo creo que cada uno debería hacer Juicios Finales continuos, pero sin necesidad de jueces ni de un tribunal de santos, y analizar cada vez que se hace una cosa importante, por si se hizo bien o mal, con qué intención se hizo, y si le dejó o no satisfecho.
En uno de esos Juicios Finales, deberías imaginar que ya han pasado muchos años de tu vida, prácticamente todos, y eres ya un viejecito sentado en un sillón que se pone a revisar lo que ha sido su vida. Van apareciendo casi todas las cosas que el recuerdo tiene almacenadas de todo lo que has vivido. Si alguien te mira a la cara en esos momentos, verá cuáles recuerdos son agradables, porque una sonrisa los delatará, y cuáles fueron tristes o dramáticos, porque una mueca seria lo revelará. ¿Qué veríamos más en tu caso?
¿Sonrisas o seriedad?


Hay momentos en tu vida que son dramáticos pero tú no tienes la culpa, como el fallecimiento de un ser querido, pero hay otros momentos en tu vida que son tristes porque tú no te has preocupado de hacerlos felices.
Desde ese sillón del futuro, tras haber revisado tu vida -tarea que puedes adelantar y hacer ahora mismo-, puedes hacerte una gran pregunta:
¿Quién he sido yo?
También te puedes hacer otra pregunta:
¿Quién estoy siendo?
Te sugiero que hagas este ejercicio antes de seguir adelante.
Tic… tac… tic… tac…


Quizás te cueste responder a la pregunta; quizás te dé por divagar y saltar de un asunto a otro, o cambies el quién he sido yo por el cómo he sido yo o cómo me he visto obligado a ser…
La mente puede volar de un asunto a otro.
El objetivo de la pregunta no es otro que el de llevarte a la gran pregunta, una vez que has visto el descontrol que hay en tu interior, la falta de claridad en cuanto a quién y por qué, y esa vida tan desorganizada o tan perdida que ha aparecido en el análisis.


SER… ¿PERO QUIÉN?

Ser quien solamente tú puedes ser.
No has de ser Krishnamurti, porque ya lo es él, y si lo fueras ya no serías tú sino que serías Krishnamurti. Ni has de ser Buda, ni Teresa de Calcuta, ni Claudia Schiffer, ni Bill Gates, porque ya lo son ellos.
Es el ego quien buscar ser alguien –y alguien importante, triunfador o famoso- porque teme ser nadie. No puede soportar ser nadie.

¿Quién ser? pues un humano, uno más del montón; uno que ha venido a vivir su vida y trata de ser todo lo feliz que pueda, trata de hacer felices a los demás si puede, y tratar de sentirse a gusto consigo mismo –sobre todo esto-, con las cosas que piensa y que siente, y con las cosas que hace.

¿Quién ser? yo mismo, el que soy, el que me ha tocado ser. El que me acompaña desde que nací, el que se manifiesta desde mi interior; un ser preferentemente feliz, que vive en paz consigo y con el mundo.

¿Quién ser? la materia y el espíritu en perfecta armonía. Siento, cada vez con una firmeza más indestructible, que tengo algo de divino o que incluso lo soy, que soy mágico, que tengo un alma que es mi Maestra y mi Guía, que soy espíritu también, que busco a mi Dios y a mi manera.

¿Quién ser? es importante saber, cada vez que me haga una pregunta, desde qué nivel me la estoy haciendo, para contestar también desde ese mismo nivel. Posiblemente una pregunta racional no entienda una respuesta de los sentimientos, y viceversa, como tampoco una pregunta hecha en japonés entiende una respuesta en árabe.

Si yo me pregunto quién he de ser, desde lo más profundo de mi alma, no estoy esperando una respuesta que me hable de bienes materiales y ascensos en mi trabajo: espero una respuesta que le recuerde a mi ser profundo quién es, aunque ahora no lo esté mostrando; espero una respuesta íntima, preferentemente sin palabras, de alma a alma, de corazón a corazón.
Si la pregunta la hago desde el aspecto físico -y debo recordar que no he de renunciar a que también soy un cuerpo físico- la respuesta debe ser tangible, perfectamente comprensible, mental y racional, y será, sin duda, en función de algo de mi vida física o relacionada con los demás.

Soy… -y aquí pongo mi nombre y apellidos para empezar a tener seguridad en el resto de respuestas-, añado mi profesión u ocupación para tener aún más concreción, y mentalmente o frente al espejo, veo mi cuerpo y me identifico aún más.

He de ser… -y aquí la respuesta tarda más en producirse-. Lo primero que aparece no termina de satisfacerle a mi totalidad: si contenta a lo material, deja indiferente o incluso desalienta a lo espiritual. Se crea el eterno conflicto mente-sentimientos.

Sigo profundizando porque si no está resuelto lo material, quizás la espiritualidad no encuentre la calma necesaria para manifestarse. Me recuerdo otra vez -lo necesito constantemente- que soy materia y soy espíritu: las dos cosas. No sólo la que más me apetece en un momento determinado, y m re tengo que recordar que conseguir la convivencia en armonía de ambas partes me conducirá, como único camino, a la integridad.
Lo íntegro es aquello a lo que no le falta ninguna de sus partes.
La respuesta, por supuesto, es absolutamente personal, intransferible, irrepetible, y cada uno debe buscarla por sí mismo y en sí mismo, disfrutando de un poco más de claridad si comprende lo anterior.
Ahora verás posibles respuestas que no deben ser tomadas como modelos, sino como bases.

¿Por qué no eres el que solamente tú puedes ser?

(continúa en la 2ª parte)

 

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