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 CAPÍTULO 105 - ENAMORARSE DE LA PERSONA EQUIVOCADA



Diciembre 14, 2020, 05:52:12 am
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Desconectado francisco de sales

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CAPÍTULO 105 - ENAMORARSE DE LA PERSONA EQUIVOCADA
« en: Diciembre 14, 2020, 05:52:12 am »
CAPÍTULO 105 - ENAMORARSE DE LA PERSONA EQUIVOCADA
-LO QUE PUEDE PASAR POR NO SABER-

Este es el capítulo 105 de un total de 200 –que se irán publicando-  que forman parte del libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS HAN ENSEÑADO Y CONVIENE SABER


Tener una idea preconcebida del tipo de persona que uno quiere como pareja, y no estar abierto a otras posibilidades, puede condenar al fracaso irremediablemente, porque puede conducir a querer enamorarse de un ideal, y no de una persona, y es muy posible que la persona no cumpla el ideal. Es preferible que la persona sea ella misma, que es lo correcto, y que no sea una fantasía.

Siguen quedando mujeres que en su juventud se quedaron prendadas de los ojos de Marlon Brandon, o de la sonrisa de Denzel Whasington, o de la forma de vestir de George Clooney, y se prometen a sí mismas que cuando se emparejen será con alguien similar. Los hombres soñaron que se casarían con esa bellísima actriz que siempre sonríe, dice que sí a todo, y se despierta por las mañanas peinada, maquillada, y con el camisón recién planchado. Esto es sólo una exageración, para que sea más visual el ejemplo, pero en muchos casos no tiene nada de exagerado.

Lo que esto consigue es colocar unas orejeras que impiden prestar atención a los hombres o las mujeres que no tienen ninguno de esos encantos, por lo que se pueden perder a cualquiera que sea una estupenda persona aunque tenga unos ojos que no encandilan, uno sonrisa discreta, o no vista trajes caros.

Lo grave es que estamos hablando de asuntos físicos o estéticos que no tienen nada que ver con lo que realmente importa de una persona, con lo que es, que siempre es más importante que lo decorativo que se ve por fuera.

Así es que algunos cuando se cruza en su vida alguien que se parece mucho al objeto de su idealización, se enganchan como pueden para que no se les escape, y son capaces de llegar a extremos humillantes para seducirles primero y para conservarlos después.

Acaban quedándose con alguien que, posiblemente, no atienda bien sus necesidades emocionales, no sepa conversar del modo que gustaría, no tenga detalles, haga desagradable la convivencia… pero no importa: se les perdonará todo. Y ese es el error.

Ese es el hombre incorrecto o es la mujer equivocada, a los que hay que dejar pasar, que se los queden otros con los que tengan cosas en común y se puedan llevar bien, o que se queden solos hasta que aprendan a convivir.

Hay otro embrollo añadido, y es que confunden descaradamente el amor con el encoñamiento, y, además, no quieren salir de su error. No quieren reconocerlo aunque sea evidentísimo y se lo reiteren todos sus amigos y seres queridos. No quieren renunciar a un sueño utópico convertido en una falsa realidad. Están cegados por su ego o por su orgullo, porque ambos han conseguido lo que querían conseguir.

El otro resulta ser el elegido equivocado. Mejor dicho, es quien elige el que está equivocado.

Es más fructífero el amor de alguien que sabe descubrir y promocionar lo que emociona al otro, lo que hace feliz a su alma, o quien le saca esas sonrisas tan naturales y hace que uno se despierte cada día ilusionado. Y, sobre todo, quien le ayuda a realizarse como persona en la pareja.

En cuanto se descubra que uno se ha equivocado en la elección, y se convenza de que no va a hacer feliz al otro y no va a ser feliz él mismo, lo más honrado, lo más ético, y lo más amoroso, es cortar la relación. Y mientras antes, mejor, porque mientras menos tiempo haya pasado desde que se comenzó resultará más fácil.

SUGERENCIAS PARA ESTE CASO:

- Lo importante es la persona y no sólo su apariencia.
- “Enamorarse” de una utopía es garantía de fracaso.
- La realidad es muy distinta de la fantasía y de los sueños mágicos. Pero es la verdad, mientras que fantasía y sueños son irreales.
- Auto-engañarse es un pecado grave e imperdonable.
- Conviene tener muy clara la escala de los valores que buscamos en la persona que vaya a ser nuestra pareja. Las utopías y las ficciones mejor dejarlas fuera.


Francisco de Sales


 

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