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 VALÓRATE BIEN COMO PERSONA



Diciembre 18, 2011, 07:12:02 pm
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VALÓRATE BIEN COMO PERSONA
« en: Diciembre 18, 2011, 07:12:02 pm »
VALÓRATE BIEN COMO PERSONA


¿Te crees capaz de conseguir lo que deseas? ¿Mereces llegar a donde quieres? Te ayudamos a descubrir todo el potencial que hay dentro de ti, renovando las creencias que tienes sobre ti mismo.

Seguramente, a veces piensas en cosas que te gustaría hacer o cómo te gustaría ser. Es posible que hayas imaginado una vida mejor para ti, un trabajo mejor, una casa mejor, etc. O que hayas jugado a desear ser tú mismo, sin importarte las críticas ni las opiniones ajenas, sin sentirte coaccionado por el qué dirán o por si seguirán queriéndote. Pero sientes que el miedo es tu peor enemigo. Sin embargo, puedes convertirlo en tu aliado, pues los temores y las dudas, no están ahí por sí mismos, sino que son la consecuencia de tus creencias. Y estas pueden cambiarse.

¡No te sabotees!

La autoestima de una persona es precisamente el conjunto de creencias que tiene sobre sí mismo. Cuando esta se forma, el pensamiento tiene en cuenta la opinión sobre el entorno que le rodea, su actitud, sus habilidades y capacidades, su personalidad y sus valores morales. Pero también tiene en cuenta los resultados y experiencias que ha vivido. Los cambios en la vida, los éxitos y los fracasos, y también las necesidades de la persona, llevan a formar este conjunto de pensamientos y razones, que nos damos a nosotros mismos a la primera de cambio. Por todo esto, una mejora de las creencias implica directamente una mejora de la autoestima. “Tanto si crees que puedes como si crees que no, tienes razón.” Esta frase es tan real como que tu actitud y tus acciones, son los resultados de tu pensamiento. Tras esa forma de pensar que te limita y evita que hagas lo que realmente quieres, existe la oportunidad de renovar tus ideas sobre tus ambiciones, tus sueños, o la vida que te gustaría vivir. La clave está en pensar de forma diferente sobre ti mismo, en permitirte la posibilidad de estar equivocado. Por muy arraigadas que sean tus creencias negativas, siempre puedes reprogramarte para empezar a ver una luz al final del pasillo oscuro. Y puedes hacerlo pasito a pasito, sin forzarte ni someterte a auto disciplinas exageradas ni a una estoica rigidez. Solo con tener en cuenta que tu vida puede cambiar, si cambias lo que crees de ella, empezarás a ver que es así.

Alicia deseaba encontrar el verdadero amor pero siempre caía en relaciones nocivas de las que terminaba cansada y herida. Cuando hablaba sobre sus problemas con el amor, se decía a sí misma y a los demás, que ese era su destino. Aquella mujer no sabía el daño que esa creencia le estaba haciendo. ¿Crees que a ti podría ocurrirte algo similar? La educación, las experiencias negativas, los traumas, los fracasos, las decepciones e incluso el ambiente en el que vives, han ayudado a que se formen distintas creencias en tu mente. Pero la mayoría de las veces, estas creencias no son realmente tuyas, pues las has importado del exterior. La sociedad estructura y dirige nuestras mentes en una única dirección y vivimos con las mentes estructuradas. Y es difícil para cualquiera, rebelarse a la mayoría, por miedo a las consecuencias o porque simplemente ni siquiera eres consciente de ello. En algunos casos, esto puede no ser muy importante, pero cuando creer algo negativo, te limita o te impide actuar como quieres, es el momento de tenerla en cuenta e intentar averiguar si la has elegido desde tu propia forma de pensar, o simplemente se adosó a tu pensamiento a través de la cultura que te rodea.


Cuida tu autoestima y muéstrate

Todos conocemos a personas cuyas creencias son como alas que les facilitan el vuelo constantemente en su vida. Envidiamos a estas personas porque creemos que han tenido la suerte de haber nacido con esa forma de pensar y que nunca podremos parecernos a ellos. Pero no es cierto. Las creencias que hay en tu mente, también las aprendiste y del mismo modo, ahora necesitas aprender otras nuevas y dejar que las antiguas creencias que te hacen daño, desaparezcan para siempre. Es primordial que averigues cuáles son las creencias que están evitando que puedas aprovechar todo tu potencial. Las creencias limitadoras, son todos aquellos pensamientos, juicios o prejuicios, críticas o auto críticas, que impiden tu crecimiento a lo largo del tiempo. Son ideas y reflexiones que te boicotean y boicotean también tus pasos, con las consiguientes consecuencias de miedo, dudas, e interrupción absoluta de tu potencial interno. Para entenderlo mejor, puede servirte el ejemplo que he mencionado antes, de la mujer que creía que su sino era caer repetidas veces en una relación negativa con los hombres. Seguramente, tú tienes alguna creencia como esa, aguardando en tu subconsciente, para saltar cuando menos lo esperas y fastidiarte los momentos más importantes de tu vida. Las creencias limitadoras, son como las nubes que aparecen antes de una tormenta, son negras y amenazadoras y pueden aparecer de improviso en un día espléndido de sol y te obligan a cambiar de planes. Tus creencias también dependen directamente de tu escala de valores morales. A medida que va pasando el tiempo, los valores suelen ir cambiando sin que nos demos cuenta. Por eso, es conveniente hacer una revisión de vez en cuando: ¿sigues pensando lo mismo sobre la pareja, la felicidad, la responsabilidad, o el futuro, que hace unos años?

Revisa tu mente hoy

Algunas creencias son fáciles de detectar: un mal pensamiento acerca de ti mismo, de tus capacidades, de los resultados que eres capaz de obtener, etc. Otras, son un poco más inconscientes: sensaciones o emociones que se guardan en la memoria y que no proceden de una realidad presente, sino del recuerdo de un momento pasado, en el que las cosas no salieron como hubieses querido. Si te das cuenta, ninguna de ellas es auténtica, pues no están basadas en el presente. Tendemos a generalizar las cosas, pero hablar en general no es la forma de razonar más inteligente. Como les haya ido a unos, no tiene que irnos a nosotros. Cada persona es un mundo y a pesar de que a veces, algunos actúen de forma parecida, las personas son diferentes entre sí y también lo son, los resultados de sus acciones. Otras veces, una creencia se forma en la mente cuando una expectativa no ha sido satisfecha. Si no consigues algo una vez, es muy posible que empieces a creer que nunca llegarás a conseguirlo. Si eres perseverante, volverás a intentarlo pero al hacerlo, el recuerdo del fracaso anterior irá contigo y esto es lo que formará la creencia negativa en tu pensamiento, debido a la impotencia que sentiste la primera vez que lo intentaste. En la película Una mente maravillosa, el premio Nobel John Forbes Nash, dice lo siguiente sobre lo que para él significa un fracaso: “Con cada nuevo intento, me acerco más al éxito.”

Tres tipos de ideas

La mejor y más eficaz forma de averiguar cuáles son tus creencias limitadoras, es preguntarte a ti mismo, por qué no te sientes capaz de alcanzar o de realizar lo que deseas. Escuchando tu respuesta, verás con claridad hasta donde llegan los límites que percibes dentro de ti, disfrazados de miedo, de dudas, y de indecisión. Estos límites no son reales en la mayoría de los casos, pues lo que más te limita, mucho más que la creencia en sí, es la forma que tienes de verte a ti mismo.

Las creencias negativas y las creencias positivas, pertenecen a estos tres grupos:

. Posibilidad: Cuando crees que es posible o imposible para ti, alcanzar lo que deseas.

. Capacidad: Cuando crees que eres capaz o incapaz de hacer o conseguir alguna cosa que deseas.

. Merecimiento: Cuando crees que mereces o que no mereces, alcanzar lo que deseas.

Tus creencias son el resultado de tu actitud y tus experiencias en la vida, pero también son la semilla que hará crecer experiencias nuevas que las reforzarán. Si quieres cosas nuevas, haz cosas nuevas. Aníbal, el conquistador cartaginés, se encontró ante el paso de los Alpes, con que la nieve había cubierto el camino para cruzarlos. Al otro lado, le esperaba Roma, su meta y su deseo. Uno de sus generales, le dijo que cruzar era imposible, a lo que él respondió: “Si no hay camino, lo crearemos.” Tú puedes darte cuenta de que ese camino ya existe y que tus creencias te están impidiendo verlo.


Depurar creencias

Como los hábitos, para eliminar una creencia limitadora, lo mejor es crear otra potenciadora. Si una idea te impide alcanzar lo que deseas, crea una nueva más positiva que potencie lo mejor de ti, para ponerla en su lugar. Las creencias tienen cierta tendencia a trasformarse en ciertas, cuanto más tiempo pasan en tu mente. Es primordial depurar tus creencias limitadoras si quieres ser feliz y sentirte capaz de hacer o de alcanzar lo que deseas. Algunas sencillas preguntas, te ayudarán a elegir a qué creencias les ha llegado su hora. Pregúntate: ¿Me es útil de alguna forma, esta creencia?, ¿Cómo repercute en mi vida creer esto? Al responder te darás cuenta que necesitas una renovación en tus pensamientos, y que hacerlo te hará sentirte más capaz y más libre. Cuando una persona se da cuenta de que el único impedimento entre su actual situación y el objetivo que persigue, es una creencia que limita su capacidad de acción, está preparada para actuar en contra de esa creencia negativa y cambiarla por una nueva que haga emerger todo su potencial. Es como si vaciara un recipiente lleno de agua estancada, para volver a llenarlo con agua limpia.


Descubre tus mejores armas

Si tienes creencias que te limitan, también tienes otras que son capaces de lanzarte directamente a por tu objetivo. Estas creencias potenciadoras, son las que posibilitan tu desarrollo y el avance hasta alcanzar tus metas, así como la expresión de ti mismo según eres o según deseas mostrarte. Tener este tipo de creencias positivas, no implica que no tengas miedo ni dudas a veces, pero aunque las tengas, te será posible superarlas y avanzar con el miedo en una mano y tu voluntad en la otra. Estas creencias hacen que te muestres alerta, pero no dejan que te paralice la incertidumbre. Tus creencias potenciadoras te empujan a atraer experiencias mejores en tu vida, que las confimen. Las creencias positivas te sirven de pértiga para lanzarte al mundo, con tu determinación como única arma, y son las causantes de todo lo bueno que hay en ti y de todos los resultados positivos que consigues, gracias al desarrollo y la expresión de tu potencial. Es vital que vivir te resulte fácil pues en ocasiones, hacemos de la vida una tarea ardua y difícil que nos va minando por dentro y restando nuestra alegría natural. Piensa si es normal en ti, tirar piedras delante de tus pasos cuando caminas. Esto es algo que solemos hacer casi sin darnos cuenta, pero es importante ser conscientes de ello y empezar a ver el camino liso que se encuentra ante nosotros. La clave está en la flexibilidad contigo mismo. Ser flexible contigo y con los demás, te ayudará a comprender que no todo en la vida es una carrera de obstáculos y que puedes disfrutar del viaje de la vida, aprendiendo de los atajos que hayas tomado y que no te hayan llevado al destino que querías encontrar. Ríete de tus pensamientos negativos, cuando te asalten. Tomarse la vida y a ti mismo con humor es siempre muy recomendable. Pero sobre todo no intentes huir de tu miedo, permite que te acompañe comprendiendo que es normal que aparezca, ante lo nuevo y desconocido, pero también ante lo que conoces y recuerdas de forma negativa.

Crea un nuevo yo

Cuando empiezas a cambiar tus creencias, por otras que te ayudan a avanzar, descubres un nuevo tú, con el que vives más de acuerdo a ti mismo, a cómo eres y sientes, y a lo que deseas tener en la vida. Ya no dependes de las ideas y opiniones ajenas, ni te dejas llevar por lo que hace la mayoría, sino que encuentras un camino propio por el que caminar, paso a paso, a tu propio ritmo. Descubres además que ese nuevo tú, es capaz de hacer cosas que antes creías imposibles, pues ya no está condicionado por su pensamiento, por sus ideas, o por sus miedos, sino que es libre de vivir y actuar como quiere; de hacer lo que siempre quiso hacer; de cumplir sus sueños; de alcanzar lo que se propone; etc. Diviértete descubriendo un nuevo tú, aquel que siempre fuiste en realidad y que estaba oculto bajo esa capa de creencias limitadoras que te restaban autenticidad y limitaban tu capacidad de acción. Atrévete a ser feliz.


Has nacido inocente

Cuando nacemos, lo hacemos completamente libres y vacíos. En nuestra mente no existen aún los juicios ni hemos recibido una opinión negativa sobre nosotros. Nacemos con capacidad propia para discernir el bien del mal y para tener opiniones propias. Pero pronto aprendemos que es más fácil dejarse llevar por lo que dicen los demás, pues así creemos pertenecer a un grupo que se autodefine de una u otra forma y esto nos hace sentir un poco más seguros, y asumimos sus creencias como propias porque estamos cohibidos ante el miedo a ser unos inadaptados. Ahora que sabes cómo adquiriste ciertas creencias, es el momento de tomar una decisión: dejar de escuchar las voces ajenas y empezar a elegir tus creencias por ti mismo, para descubrir todo el potencial que hay en tu interior.

Rompe las cadenas

Algunas personas son esclavas de sus hábitos. En el caso de las creencias limitadoras, estas también aparecen se muestran como un hábito adquirido y del que parece muy difícil librarse. Pero no es así. Para eliminar un hábito, la mejor forma de hacerlo es crear uno nuevo. Si te sientes encadenado a un mal pensamiento, puedes romper las cadenas corrigiéndolo por uno bueno cada vez que aparece en tu mente. Si tienes una creencia que te impide alcanzar lo que deseas, crea una nueva más positiva que potencie lo mejor de ti, para ponerla en su lugar. Puedes elegir entre, ser un eslabón más en la cadena de las creencias negativas sociales o de la mayoría, o puedes empezar a creer, según tu propio criterio.


Generalizar no es adecuado

Tendemos a generalizar las cosas, pero hablar en general no es la forma de razonar más inteligente. Como les haya ido a unos, no tiene que irnos a nosotros. Cada persona es un mundo y a pesar de que a veces, algunos actúen de forma parecida, las personas son diferentes entre sí y también lo son, los resultados de sus acciones. Otras veces, una creencia se forma en la mente cuando una expectativa no ha sido satisfecha. Si no consigues algo una vez, es muy posible que empieces a creer que nunca llegarás a conseguirlo. Si eres perseverante, volverás a intentarlo pero al hacerlo, el recuerdo del fracaso anterior irá contigo y esto es lo que formará la creencia negativa en tu pensamiento, debido a la impotencia que sentiste la primera vez que lo intentaste. En la película Una mente maravillosa, el premio Nobel John Forbes Nash, dice lo siguiente sobre lo que para él significa un fracaso: “Con cada nuevo intento, me acerco más al éxito.”


Ocúpate de ti mismo

Es importante no olvidar que tú no puedes cambiar las creencias de otra persona. Ni tus palabras ni tus acciones podrán hacer entender a otro que piensa equivocadamente. Además, ¿quién puede decir que no se ha equivocado alguna vez? Cada persona tiene que vivir sus propios miedos y limitaciones, como pasos que ha de dar hacia delante en el camino de su vida y en muchas ocasiones, por muy absurda que pueda parecerte a ti una creencia, esta crea cierta seguridad en la persona que la piensa. El refranero popular se acerca mucho a la sensación que una persona tiene con respecto a una creencia, cuando dice: “Más vale malo conocido que bueno por conocer.” La única forma posible de ayudar a otro, contra una creencia negativa, es haciéndosela ver, pues seguramente ni siquiera se habrá dado cuenta de lo arraigada que está en su conciencia.


10 preguntas sencillas para renovar tus creencias:

Una sencilla reflexión a tiempo, te ayudará a renovar tus creencias poco a poco, haciéndote el camino mucho más sencillo. Responder a estas preguntas, te servirá para conocerte a fondo y dejar que aflore el nuevo tú que hará que disfrutes de tu vida con plenitud y felicidad.¿Cómo sería o qué haría, si creyera que soy capaz de hacer lo que me propongo?

Si integrara en mí esta nueva creencia, ¿Qué cosas sería capaz de hacer y cuáles no?

¿Qué cosas dejaría de hacer, de las que hago habitualmente?

¿Qué cosas nuevas haría?

¿Qué sensaciones o emociones negativas, desaparecerían?

¿Qué nuevas sensaciones y emociones, sentiría?

¿Qué cambiaría de mi vida?

¿Qué eliminaría del todo?

¿Qué nuevos valores integraría en mi vida?

¿Cómo será mi vida, a partir de integrar en mí, esta nueva creencia?


Mar Cantero Sánchez
Escritora y Coach
Autora de "Escribe para ser feliz" y "La viajera de la felicidad"





 

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