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 ¿A QUÉ ESTOY RENUNCIANDO?



Marzo 16, 2022, 06:42:21 am
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Desconectado Francisco de Sales

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¿A QUÉ ESTOY RENUNCIANDO?
« en: Marzo 16, 2022, 06:42:21 am »
¿A QUÉ ESTOY RENUNCIANDO?


En mi opinión, esta pregunta con la que me he encontrado en mi Proceso de Desarrollo Personal, en uno de esos momentos de introspección en los que escucho a mi Ser Interior y presto atención a sus peticiones o sugerencias, es una de las más duras de las que he tenido que afrontar hasta ahora.

No he podido contestarla con rapidez y llevo varios días con ella, dirigiendo mi mirada interior para captar lo que me provoca escuchármela y, sobre todo, sintiendo dónde me afecta, cuál de mis partes la siente con un estremecimiento. Hacer esta pregunta –tal como está planteada- reconoce implícitamente que SÍ estoy renunciando a algo. Alguien o algo dentro de mí ha tenido que sentir que está renunciando y por eso se lo pregunta.

¿A qué estoy renunciando? A veces no soy capaz de traspasar el silencio inicial que provocan las preguntas de difícil contestación y me quedo esperando la aparición milagrosa de la respuesta, pero no sucede. Al principio mi mente está en blanco, receptiva, mi atención pendiente de lo que surja de la mente… y no surge nada relacionado con la pregunta; sí que aparecen cosas pero que no tienen nada que ver. Cada persona encuentra su truco para seguir adelante con el descubrimiento de la consulta. A mí me va muy bien escribir.  (Estoy convencido de que si escribo artículos es para enterarme de lo que pienso realmente sobre las cosas).

¿A qué estoy renunciando? En la propia mente sólo piensa uno mismo, y esto, que es una maravilla –porque permite ser uno mismo y no copiar o aceptar involuntariamente lo de otras personas-, se vuelve en contra de quien no tiene la costumbre de hacerlo o de quien tiene tan poca confianza en sí mismo y en su capacidad de reflexión y discernimiento que cree que lo que digan otros es más atinado que lo propio.

¿A qué SIENTO YO que estoy renunciando? Es igual que sea una realidad o que sea solamente un sentimiento. Realmente no es igual, pero para la afectación personal sí que lo es. Cuando uno se enfrente a esta pregunta ha de hacerlo con valentía y con honestidad; jamás hay que auto-engañarse -eso jamás-, así que conviene escuchar la voz que surja respondiendo, o todas las voces que quieran manifestarse, y sólo después de escucharlas –sin discutirlas ni poner objeciones- es cuando uno puede reflexionar sobre lo que va a hacer con todo ello. Uno decidirá si poner en marcha lo necesario para que ese sentimiento de renuncia tenga una explicación que le ha haga ver la necesidad de que sea así, o una compensación equivalente, o por lo menos sienta que es escuchada y tenida en cuenta para cuando sea el momento apropiado de hacerlo.

¿A qué estoy renunciando? Esta es una pregunta personalizada, no es lo mismo que si se plantease como “¿a qué estamos renunciando?”, porque en este caso tal vez se dieran respuestas universales, pero no es lo que se busca; como la pregunta se la hace uno a sí mismo solo puede ser respondida por uno mismo.

Se encontrarán respuestas similares en muchos casos, porque las preocupaciones básicas sobre la renuncia son similares. A ser yo mismo.  A mis sueños. A un futuro mejor. A la felicidad. A estar con quien deseo estar. A hacer lo que quiero hacer. A mi vida –y esta tal vez sea la más dramática-.

“Renunciar no siempre significa ser débil, también significa que eres lo suficientemente fuerte como para aceptar lo que no puede ser”. Cierta y hermosa frase. Es conveniente, por la propia estabilidad personal y emocional, que las cosas a las que haya que renunciar no dejen una sensación de impotencia y frustración. En la vida no se puede tener todo y la aceptación es la mejor aliada en estos casos. Una aceptación sensata y sabia que nos lleve por el camino de la comprensión y de la conformidad que no duele.

Si quieres volar tendrás que renunciar a las cadenas. Si no quieres sufrir tendrás que renunciar a lo que te origina el sufrimiento. No siempre hay que renunciar, pero si uno lo siente así, si sabe que es por su bien, tiene que preservarse y entonces renunciar no le ha de causar abatimiento. Soy partidario de renunciar al dolor y al sufrimiento, me parece que en estos casos es mejor recoger el corazón y los sentimientos y ponerlos a salvo. Uno tiene que protegerse y sacarse de las situaciones crueles.

¿A qué estoy renunciado? Es necesario afrontar esta pregunta y dar solución a todas las respuestas. Encontraremos que estamos renunciando a cosas que han de ser irrenunciables, que hay muchos sueños/ideas/proyectos que se desean realizar y que no se están realizando. No los aplaces demasiado y no los olvides nunca. Dales vida.

Te dejo con tus reflexiones…

« Última modificación: Marzo 16, 2022, 08:49:44 am por francisco de sales »

 

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