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 NO DIGA SÍ CUANDO QUIERA DECIR NO (segunda parte)



Abril 09, 2012, 07:13:43 am
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NO DIGA SÍ CUANDO QUIERA DECIR NO (segunda parte)
« en: Abril 09, 2012, 07:13:43 am »
LA CONSECUCION DE UN CÍRCULO SOCIAL

El tipo exacto de círculo social que sea mejor para cada persona depende mucho de sus propias exigencias y metas. Lo que sea mejor para usted, puede ser lo peor para el otro. Su círculo social le supone una base de seguridad, incluye diversos tipos de relaciones. Es el que responde a sus necesidades específicas. Su círculo social cambia constantemente… porque en el curso de la vida, también usted cambia y cambian los otros, e incluso las mismas relaciones se modifican.

Hay cinco categorías de las personas que no poseen un círculo social:
El solitario, hombre o mujer que vive aislado. Su trato familiar es esporádico, superficial y cargado de conflictos. Evita todo posible contacto social.
La persona que no tiene un círculo social pero sí relaciones (generalmente esporádicas) con otras personas. El soltero que se relaciona de vez en cuando con una mujer, o el solitario con un solo amigo, por ejemplo.
La pareja aislada. El marido y la esposa que viven aislados del resto del mundo. Cada uno de ellos espera que el otro satisfaga todas sus necesidades, y como no se da, se desarrollan tensiones y resentimientos.
La persona encerrada en sí misma e incapaz de compartir sus cosas más íntimas. Esta persona puede mantener con facilidad relaciones superficiales, pero nunca permite que nadie entre en su intimidad.
El que carece de una personalidad bien definida es el exacto opuesto. Repele a los demás, no da a sus relaciones con los otros la oportunidad de desarrollarse en algo más profundo, cree que los otros lo rechazan si no responden a sus revelaciones personales en el primer encuentro y siempre se siente dolido.

Recuerde que el criterio de un círculo social adecuado no se basa en el número de personas, sino más bien en el tipo de personas y en la variedad de relaciones. Muchos conocidos y poca intimidad con ninguno, no basta. Uno o dos amigos íntimos, pero no un grupo con diversos grados de amistad, tampoco resulta satisfactorio.
La conversación intrascendente sirve más bien de tanteo. Se utiliza como terreno para la exploración de intereses comunes.

Usted tiene toda una serie de temores sociales:
Que la gente piense que usted es estúpido, por lo que evita hablar.
Quedar en ridículo. No dice nada que sea original o individual, con lo que su conversación se hace rígida y convencional. A veces aburre incluso a sí mismo.
El rechazo. Por eso tiende a reunirse con aquellos que ya conoce y con los que se cree relativamente a salvo.
La intimidad. No sabe ir más allá de la conversación intrascendente y sobre una base muy superficial. No trata de intimar con nuevos conocidos, ni permite que se desarrollen nuevas relaciones personales.

¿Qué podríamos hacer para vencer sus temores, proveerle de un círculo social si aún no lo tiene, mejorar el que ya disfruta?

Empiece en el punto en que se halla ahora. Comience a expandir su círculo incrementando el contacto con sus conocidos.
En las etapas iniciales del programa de Aprendizaje Asertivo, no se toma en consideración la diversión. Usted hace aquello que debe hacer, con el fin de aumentar el número de amigos. A medida que aumente su confianza, aumentará su diversión, pero al principio el placer no es un factor de importancia.
Una vez en el punto de partida, avance paso a paso hacia donde quiere ir. Manténgase muy alerta ante los sucesos especiales. Haga cosas de un modo distinto.
El mejor modo de incrementar la vida social es hacer uso de los intereses personales. Cuando usted participa en algo que le gusta, su actuación social es mucho mejor.
El propósito primordial es el ambiente en sí.
Utilice la interrupción del pensamiento. En esta técnica del AA suponemos fundamentalmente que los malos hábitos se mantienen al motivarlos. Si la conducta no se ve motivada, los pensamientos destructores desaparecerán. La interrupción del pensamiento está relacionada con la aserción, en el sentido de que le permite expresar sus sentimientos auténticos, liberándole de este modo para probar otras cosas en la vida. Usted sabe los pensamientos que desea controlar, en cuanto se dé cuenta de que le viene uno de ellos, siga la norma de: ALTO, repetirse TRANQUILO y relajar los músculos. Usted desea interrumpir ese pensamiento. Si vuelve a los dos segundos, repita el procedimiento. No puede utilizar el método de interrupción de pensamiento sin pleno entusiasmo. O lo utiliza constantemente, o prescinda de él.

Puesto que los pensamientos negativos interfieren con la interrupción del pensamiento no sólo puede afectar su ambiente social, sino también las relaciones con los íntimos que le rodean. Al controlar esos pensamientos, con frecuencia surgen sus sentimientos más humanos y tiernos.

MEJORE SU CONVERSACIÓN.

Desarrolle el uso de la conversación intrascendente.
Limite las revelaciones de su propio yo.
Invite a su interlocutor a hablar de sí mismo. Cuando el otro le sugiera que hable de sí mismo, acepte la invitación. Conteste con su propia experiencia.
Aprenda a iniciar una conversación.
Aprenda a unirse a las conversaciones de los demás.
Aprenda a cambiar su círculo social cuando cambie su vida.

¿Cómo se da el paso hacia la intimidad?

Mantenga la relación. No se puede intimar con una persona si sólo se la ve una vez.
Comprenda que sólo el hecho de ver a alguien con frecuencia no lleva automáticamente a la intimidad. Usted ha de hacer un intento deliberado para demostrar qué puede y quiere compartir con esa persona.
Evite la trampa de avanzar con demasiada rapidez.
Concentrarse en los actos. Haga lo que quiera hacer, o diga lo que desea decir, y no dé tanta importancia a esos sentimientos de temor que genera el acto. Utilice la motivación, póngalo en práctica en la vida real. El temor anticipativo puede ser mucho peor que lo que suceda en realidad.
Comprenda que al ir creándose un círculo social, no tiene por qué apreciar a todo el mundo. Habrá personas en áreas periféricas de su vida, a las que simplemente puede rechazar. Otras le serán impuestas por su ámbito social (parientes políticos, compañeros de su marido, etc.) y puede aceptarlas, pero no tiene por qué darles demasiada importancia.

La relación íntima

Existen muchos tipos de relaciones íntimas; con un hijo, con sus padres, parientes, amigos, etc., donde la amistad se ha definido como “la intimidad compartida”. Pero en el matrimonio, es “la participación en la intimidad”. En la relación íntima óptima, el otro es como parte de usted mismo. Al satisfacer las necesidades de esa otra persona, usted satisface sus propias necesidades. Sin embargo, continúa siendo usted mismo, como individuo. En esa fusión la individualidad de cada uno se hace más fuerte.
En las situaciones amorosas, en la elección de marido, esposa, amante, en el modo de relacionarse con el otro, los individuos suelen con frecuencia tratar de ver cumplidas todas sus esperanzas, satisfacer sus necesidades infantiles que nunca han resuelto o, repetir compulsivamente situaciones conflictivas en su empeño inconsciente por dominarlas.
El AA enseña que, en vez de decir: “Mi cónyuge debería ser distinto”, usted ha de aprender a preguntarse: “¿Qué estoy haciendo yo para motivar la misma conducta que deseo evitar?”
Ayuda a cada uno de ellos a desarrollar canales de comunicación, ya sea oral o no.
Les ayuda a ambos a fijarse objetivos alcanzables a corto plazo.
La verdadera espontaneidad deriva de la autodisciplina y del dominio del arte. Aprenda el arte, y ya se desarrollará la espontaneidad.
Tanto usted como su cónyuge deben aprender el hábito de prestar atención a las conductas que desee ver aumentadas en el otro.
La idea fundamental del matrimonio empieza a ser el evitar cosas desagradables en vez de la búsqueda del placer mutuo y de la satisfacción del otro.
Aprenda a comunicarse. Llevar una “máscara en público” tal vez resulte efectivo en ciertos trabajos o situaciones sociales sin complicaciones, pero no sirve de nada en una relación íntima. Si usted adopta una máscara, ya no podrá comunicarse íntimamente.
La buena comunicación es la base del matrimonio de éxito. Si usted no expresa sus sentimientos abiertamente, disminuye su participación en la intimidad. Surgen malos entendidos. Cuando las cosas van mal, la buena comunicación es un factor de corrección. Sin ella, incluso un detalle irritante se convierte en un problema gigantesco. La insatisfacción se desarrolla más y más, lo que puede dar como resultado efectos destructivos.
Hable con franqueza de las cosas triviales, porque la mayoría de los problemas maritales se refieren a asuntos triviales.
No se trata de si debe hablar, sino de cómo y cuándo. No es agresivo el defender los derechos de uno, es asertivo. Usted tiene que discurrir el medio de decirle algo a su cónyuge de un modo que aumente la comunicación, no de modo ofensivo.
Recuerde, la comunicación no necesita ser verbal. La mejor comunicación combina actos y palabras. Abrácela, sí, pero dígale también que la quiere. A la gente le gusta oír cosas además de experimentarlas.
Aprenda a pelear, pero pelee limpiamente. El conflicto verbal entre los íntimos no sólo es aceptable, especialmente entre marido y mujer, sino que resulta constructivo y altamente deseable. Los matrimonios que se pelean son los que siguen juntos, mientras que sepan pelearse adecuadamente. En una relación íntima, la expresión de cólera es tan importante como la expresión de ternura. Un matrimonio que no tenga por lo menos una pelea de vez en cuando se convierte en una unión carente de intimidad. Usted no pelea para ganar, sino para despejar el ambiente, para compartir los sentimientos y obtener una mayor comprensión mutua, con lo que ambos ganan.
Establezca reglas básicas.
La razón de la pelea ha de ser lo que usted cree que ha hecho su cónyuge, no la clase de persona que cree que es.
La pelea debe estar igualada. Establecer la regla de que el más débil puede iniciar una pelea en cualquier momento, pero el más fuerte debe dar aviso por adelantado o comenzar la pelea sólo cuando el débil se sienta fuerte.
No acorrale a su cónyuge. Esta clase de victoria produce desesperación y deseos de venganza en el otro, más que intimidad.
Hable después de sus peleas, al modo en que habla después de su vida sexual. Diga lo que le gustó y lo que no le gustó.
Aprenda a expresar sus emociones a través de las peleas.
Aprenda a controlar las peleas destructivas.
Deje de pelearse porque sí.
No se salga del tema de la pelea. Recuerde que una pelea no tiene por qué llegar a una resolución definitiva. Es parte del intercambio continuo de sentimientos y de la comprensión de una relación que va haciéndose más íntima.
Comuníquese para mejorar sus sentimientos sobre el hogar y tomar decisiones al respecto.
En el matrimonio es bueno compartir, pero no la participación del ciento por ciento. Cada uno necesita su propio territorio. La unión constante se transforma en esclavitud.

 

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