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 NO DIGA SÍ CUANDO QUIERA DECIR NO (tercera parte)



Abril 09, 2012, 07:12:38 am
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NO DIGA SÍ CUANDO QUIERA DECIR NO (tercera parte)
« en: Abril 09, 2012, 07:12:38 am »

EL ENFOQUE ACTIVO DE LA RELACION SEXUAL

La verdadera intimidad no significa un intercambio de favores (yo la excito y ella me excita a su vez). Para conseguir la esencia del cariño del otro, usted se ofrece en primer lugar para su placer. Más que actuar como un espectador no comprometido, usted comparte los sentimientos y sensaciones del otro como si fueran suyas.
El fracaso sexual no solo surge de las disfunciones sino también de causas más comunes, tales como la falta de frecuencia, libertad y variedad sexual.
Adoptar una actitud activa significa que usted examina y evalúa su relación sexual. Luego, examina aquellas áreas en las que puede hacer algo para mejorarla, y continúa haciendo esto de modo sistemático, siempre trabajando en cooperación con el otro.
El sexo oral, el sexo anal o el fetichismo no son normales ni anormales por sí mismos. El grado de normalidad está relacionado con la libertad de elección que tiene usted. Cuando el acto está fuera de control, se hace compulsivo, y usted carece de libertad de elección, entonces se convierte en anormal.
Una fantasía sexual no refleja necesariamente la actuación de fuerzas inconscientes y profundas. La mayoría de ellas son simples hábitos, métodos en que usted ha aprendido a comportarse.
Tratada con amor y con respeto mutuo, la comunicación y la negociación de los problemas sexuales es capaz de resolver muchas dificultades. Para lograr una mejor relación sexual, ella debe enseñar al hombre a satisfacerla. También la mujer ha de aceptar la responsabilidad de satisfacer al hombre. Ha de dejarse enseñar para darle mayor gusto, preguntando cuando ignore algo y atendiendo a sus explicaciones.
Anime el paso siguiente en una dirección positiva.
Limite las conversaciones sobre el sexo a la conducta, más que al modo de ser de una persona.
Diga lo que le guste.
Saque al exterior las cosas que le molestan. En la relación íntima, la deshonestidad impide siempre que una pareja resuelva sus dificultades sexuales.
Preste atención a lo que pueda hacer de un modo distinto.
Practique la enseñanza sin palabras. Demostrar el cómo quizá valga más que mil palabras.

¿Cuál es la frecuencia normal?
Se nos ha educado para tener tales dudas sobre nuestra educación sexual, tales temores ante las desviaciones, que nos parece una amenaza el estar por encima, o por debajo, de la frecuencia “normal”. Y ésta depende de su salud y condiciones físicas, de su edad, de lo que siente por el otro y de la clase de relaciones que mantienen, del ambiente inmediato y el estilo de vida en general, y otras muchas variables. No puede decidir lo que es normal, así que olvídese de la normalidad y haga lo que quiera.

¿De qué sirve decidir lo que quiero? El otro no estará de acuerdo conmigo.
Como con otros muchos aspectos de la relación íntima, tal vez difieran las necesidades y deseos de cada uno. Puede que usted no consiga lo que quiere, pero recuerde que la conversación activa es mejor que la aceptación pasiva de lo insatisfactorio.
Al modificar la conducta sexual usted puede cambiar su vida, y, con ello, aportar una mayor felicidad a toda su vida y su personalidad. Al ir avanzando hacia la meta de una mayor intimidad en sus relaciones, recuerde una cosa: el mejor afrodisíaco es el amor.

ASERCIÓN MEDIANTE EL DOMINIO PROPIO

Usted puede modificar, controlar y cambiar su propia conducta. Aún cuando un hábito nocivo se haya convertido ya en su marca distintiva de toda la vida, es posible erradicarlo. Las conductas indeseables pueden cambiarse por las que se desean. Al transformar su propia conducta, usted se muestra realmente asertivo. Porque el dominio de uno mismo, que con frecuencia se denomina dominio propio o fuerza de voluntad, es parte importante de la aserción. Cuando usted realiza un acto que aumenta el respeto que siente por sí mismo, crece también su autoestimación. Y a la inversa, cuando usted se demora en el trabajo, o come en exceso, o lleva a cabo un acto que le hace perder el respeto por sí mismo, su autoestimación se viene a tierra.
Con frecuencia, el quid de la cuestión consiste en identificar el hábito específico que desea cambiar. Una vez sepa cual es, podrá cambiarlo por el simple hecho de ordenárselo a sí mismo.

POR QUÉ FALLA USTED CON EL DOMINIO PROPIO

Cambiar sus relaciones consigo mismo es algo tan importante como cambiar su modo de ser con el fin de mejorar sus relaciones con los demás.
Usted fracasa porque jamás ha aprendido el arte de transformarse a sí mismo. Es incapaz de hacer lo que no sabe… y esta falta de conocimiento le impide incluso tratar de realizarlo.
Usted fracasa porque es pasivo. No le gusta la conducta, pero no trata de modificarla. Esta falta de acción aumenta su sensación de impotencia.
Usted fracasa porque no ha aprendido el concepto de fuerza de voluntad. La frase “fuerza de voluntad” dice que usted posee cierto control de sus actos, siempre que desee ejercerlo. Pero lo que no le dice es lo que tiene que hacer. La fuerza de voluntad puede servir como el punto focal para que usted se transforme, sólo si hace de la acción un corolario.
La fuerza de voluntad significa que todo depende de usted, no de las circunstancias ni de una fuerza interior. Es usted el que ha de hacer que las cosas sucedan.
Si usted desea cambiar un hábito específico, busque las motivaciones positivas que mantienen esa conducta que no desea y elimínelas. No se limite a las que resulten agradables o le parecen un premio. Cualquier consecuencia que siga a al conducta puede ser la motivación. Si la suprime, debilitará la conducta.
El único modo de aumentar una conducta es motivarla. El único modo de librarse de una conducta es extinguirla. El castigo tiene usos muy limitados.
Basta la comprensión de la interacción del individuo y el ambiente para cambiar la conducta. Es interesante observar que no sólo es más humano entrenar animales, niños o personas, premiando la conducta deseada antes que castigando la conducta no deseada, sino que más efectivo.
Si no le gusta su modo de comportarse ahora, no se culpe a sí mismo por carecer de fuerza de voluntad, disciplina o impulsos. Considere que éstos son hábitos. Decida qué cambios desea efectuar y láncese con deliberación a un programa destinado a llevarlos a cabo.
1. Identifique el hábito que desea transformar
2. Haga un contrato de intención, declarando que quiere cambiar su conducta (hágalo consigo mismo o con alguien más).
3. Examine la situación y trate de que la conducta a transformar le resulte difícil de realizar, y en cambio le sea más fácil cumplir la conducta deseada.
Disponga el ambiente con el fin de eliminar todo lo que favorezca a la conducta que quiere transformar, y en cambio refuerce todo aquello que favorezca la nueva conducta.
Impida que tenga lugar la respuesta que no desea.
Suprima la conducta que no desea, castigándose a sí mismo. Repito, que el castigo no es por lo general la técnica más efectiva para el cambio de conducta. Sin embargo, a veces se tarda demasiado en lograr la conducta apetecida, o no se la puede motivar si el hábito contrario está demasiado arraigado, o no se descubren los estímulos que mantienen el hábito y, por tanto, no puede extinguirse. En estas circunstancias, el castigo puede ser útil.
Vaya formando la conducta que desea.
4. Descubra qué consecuencias de la conducta que quiere suprimir sirven para motivarla. Ha de buscar consecuencias inmediatas del acto.
Tal vez tenga usted que cambiar la conducta de las personas que le rodean para evitar las consecuencias que le mantienen o incrementan el hábito.
En la vida diaria hallamos un ejemplo familiar para todos los que hayan intentado seguir una dieta. Cuando alguien sucumbe a la tentación y toma algo de muchas calorías, todos los que le rodean le dicen: “¡Vaya! ¿Qué hiciste con la dieta?” Al prestar atención a la costumbre de quebrantar la dieta, la motivan. Sin embargo, cuando cumple la dieta a rajatabla los demás tienden a ignorarlo, retirando así la motivación del hábito de obediencia a la dieta, con lo que tiende a decrecer la frecuencia de esa conducta. De modo que sus comentarios son todo lo contrario de lo que se necesita para mantenerle en la dieta.
5. Establezca el hábito deseado.
Motivaciones de tipo social, cosas que le causen placer, algo que tiene mucha costumbre de hacer. Utilice motivaciones positivas. Usted puede premiarse mentalmente por desarrollar cierta conducta. Comprenda que la sensación de que está haciendo algo por su propio bien puede servirle de motivación poderosa.

FALTA DE MOTIVACIONES: DEPRESIÓN

Surgen por carecer de motivaciones positivas en su vida.
Tal vez usted se haya formado un estilo de vida en general que permite pocas oportunidades para la motivación.
Tal vez usted haya tenido motivaciones positivas en su vida… y las ha perdido.
Muchos teóricos afirman que el significado de las motivaciones que usted pierde es lo que le produce la depresión. Según el síndrome de vacío, la madre comprende que ya no es necesaria… el hombre despedido de su empleo comprende que profesionalmente es inadecuado…la muerte de un ser íntimo significa la falta de afecto y la amenaza de la soledad.
Usted centra su vida en torno a motivaciones negativas. Su motivación no surge de las cosas buenas que puedan sucederle, sino de evitar que las malas empeoren. Ha de hacer cosas que le supongan una fuente de satisfacción, y prestar gran atención a todo sentimiento de placer que se derive de ellas. Una de las características de la depresión es la incapacidad de emprender la acción.
Si usted es incapaz de comprender que, en realidad, sí hay placer en su vida, tal vez la mejor motivación para usted sea el conocimiento de que está empezando a controlar su depresión.

CÓMO ADELGAZAR Y SEGUIR ESTANDO DELGADO

Para conseguir un cambio permanente, hay que alterar los hábitos de alimentación y prepararse un plan para el resto de la vida, no sólo para un breve período de tiempo.
1. Los gordos viven bajo el control de los estímulos exteriores (la vista y el olor de la comida). Si hay comida cerca, se la toman; la disponibilidad más que el hambre, motiva su ingestión.
2. En algún momento de sus vidas, aprendieron malos hábitos de alimentación. La costumbre de comer en exceso se ha convertido para ellos en un estilo de vida que conservan porque disfrutan con ello, se sienten inseguros sin ello, o les alivia temporalmente de la sensación de ansiedad, cólera o depresión. Algunos comen para evitar la tensión. Al ser demasiado gordos, pueden evitar ciertas circunstancias que les producen tensión… como la intimidad con el sexo opuesto.
3. Algunas personas están gordas debido a sus hábitos de ejercicio. Tal vez no coman demasiado, pero no queman lo que comen. En ocasiones, su actividad restringida les lleva a comer más y más.

Primer punto: Examine sus hábitos de alimentación. No podrá cambiarlos a menos de que sepa cuáles son. Prepare un diario de dieta. Llévelo durante una semana y anote allí el quién, qué, cuando, por qué y dónde comió y motivó la ingesta de comida.
Segundo punto: controle los estímulos. Controle dónde y cuándo come.
En casa puede comer lo que quiera y en cualquier momento, pero siempre debe tomarlo en el mismo lugar. Si elije la mesa del comedor, eso significa que jamás debe comer en la salita, en el dormitorio o de pie ante el mármol de la cocina.
Cuando come no puede realizar ningún otro acto. No puede leer, ni ver televisión. Si está viendo un programa y siente el impulso de comer una barra de chocolate, tendrá que apagar la tele, tomar la barra, comerla en la mesa del comedor y cuando termine, volver a la televisión.
Tercer punto: Evite la compra de comidas ricas en calorías.
Cuarto punto: Haga siempre la compra después de haber tomado una comida completa.
Quinto punto: Utilice platos más pequeños.
Sexto punto: No sirva condimentos o salsas ricas en calorías con las comidas.
Séptimo punto: Haga las comidas aceptables y lo más decorativas posibles.
Coma despacio. Deje siempre algo de comida, aunque sólo sea un bocadito, en el plato. Dificulte cuanto pueda la ingestión de comidas ricas en calorías. Controle lo que toma entre horas. Descubra sus propias debilidades en las comidas y modifíquelas. Vigílese. Dé los pasos necesarios para controlar los sentimientos desagradables que le produce el exceso de comida.

Cambie su conducta de ejercicio: Si usted camina con bastante rapidez una hora al día, puede perder medio kilo cada dos semanas. En un año, eso significa una pérdida de doce kilos y medio. Hay que hacer del ejercicio un hábito.

Prepare un sistema de motivaciones positivas. Prémiese a sí mismo (pero no utilice la comida como premio). Utilice a sus amigos y familia con este fin de la motivación.
Las motivaciones han de ser más y más difíciles de ganar. Pruebe con un sistema de puntos como técnica de motivación; si al principio con 3 puntos ganados se premiaba, ahora llegue al premio con 6 puntos.
El control de los hábitos de comida hará también que aumente su autoestimación. Al cambiar el modo de comer, usted hace algo más que perder peso. Se libra de la cólera, la vergüenza y el disgusto consigo mismo que le obligan a odiarse. Un paciente me dijo: “Toda la vida he estado engordando, adelgazando, engordando. Ahora he controlado el peso y me siento feliz conmigo mismo”.

LA ASERCIÓN EN EL TRABAJO

Para ser asertivos en cualquiera de las dos áreas, usted ha de poseer una orientación activa y fijarse metas que aumenten su autoestimación. Pero en la relación íntima del amor, su propósito deber ser la franqueza, la comunicación y el compartir todo su ser emocional. Los sentimientos vienen primero. En el trabajo, el énfasis asertivo es a la inversa: la actuación viene primero, los sentimientos después.
En la persecución de las metas en el trabajo, usted es un individuo relacionado con los demás pero separado de ellos. El trabajo en sí se convierte en extensión de usted mismo, y expresa algo de usted… su estilo, su velocidad, su modo de enfrentarse a los problemas propios del trabajo. Cuanto más asertivo sea en relación con el trabajo, y más dispuesto se halle a demostrar “éste soy yo”, más satisfacción obtendrá. Cuando la estructura del empleo o su propio bloqueo psicológico se lo impidan, surgirá la insatisfacción, el resentimiento y la alienación.
La decisión del tipo de trabajo que usted quiere conseguir y mantener, y el modo en que quiere comportarse y actuar en el empleo, es algo que sólo depende de usted. El fallo en tomar esa decisión lleva con frecuencia a consecuencias desafortunadas tales como la frustración, el aburrimiento o la infelicidad. Como la vocación es un área tan importante en la vida, estas consecuencias afectan a todos los demás aspectos de la existencia.
A mucha gente le falta aserción porque no se ha formulado sus metas. Y existen gran número de metas de trabajo, y de combinaciones de las mismas.
Haga que a los demás les resulte fácil realizar lo que usted desea que hagan.
Hable, para alabar a los demás, para impedir que otros le desprecien, cuando tenga razón o esté equivocado, y para proteger su propia posición. Generalmente estas situaciones suponen el uso de la conversación emocional, de saber decir no y de saber defenderse a sí mismo.
Defina qué conductas le suponen un problema en las relaciones interpersonales en el trabajo, y trabaje deliberadamente para modificarlas.
Piense siempre en la meta que se ha propuesto en su trabajo. Sólo porque surja una oportunidad no significa que usted haya de aprovecharla. Porque a veces puede apartarle de su meta. O bien esa oportunidad tal vez le haga ver su situación presente de modo distinto.
Sepa enfrentarse con los prejuicios. A veces podrá resolverlos con una conversación. A veces habrá de luchar (especialmente las mujeres en situaciones de negocios, ya que muchos hombres juzgan difícil el tolerar a una mujer como jefe).

Al operar en el mundo de los negocios, hágase siempre estas dos preguntas asertivas:
¿Dónde quiere ir usted?
¿Qué ha de hacer para llegar ahí?

¿Cree usted que el hecho de realizar tanto Aprendizaje Asertivo le ha hecho más asertivo?
Si. Constantemente descubro que también yo hago todo aquello que enseño a mis pacientes. En las situaciones sociales y de trabajo, me animo a hablar con sinceridad. Al establecer las metas de los pacientes, valoro de nuevo las mías propias. Por eso he cambiado de afiliación profesional, de esposa y de estilo de vida. A mí me sirvió, y puede servirle a usted.

Extracto del libro:
NO DIGA SÍ CUANDO QUIERA DECIR NO
(Herbert Fensterheim / Jean Baer)

 

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