DI LA VERDAD SIEMPRE.
Tenemos un conflicto entre mentir para no hacer daño, usar las mentiras piadosas, o decir siempre la verdad.
Como norma, la opción de decir siempre la verdad es la correcta y la mejor.
Si algo no gusta, se puede llegar a superar.
“Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti”, eso escribió Friedrich Nietzsche, y deja una idea muy clara del riesgo que se corre al mentir; después de eso todo se pone en duda.
“La verdad te puede doler una vez, la mentira cada vez que piensas en ella”.
Decir la verdad es una manera de construir relaciones más fuertes y duraderas.
Se puede y se debe decir todo, pero es conveniente tener cuidado con el modo de hacerlo, y el momento, y el lugar, incluso el tono.
Autoengañarse también es mentir, por lo tanto en tus asuntos personales no te engañes y acepta siempre la verdad, aunque de primeras no te guste.
Autoengañarse es el peor pecado.
Francisco de Sales