SÉ TÚ MISMO SIN IMPORTARTE LO QUE LOS DEMÁS PIENSEN DE TI.
Si ya has descubierto quién eres tú mismo y te conoces, ya puedes empezar a ser tú mismo.
Es una excelente y gratificante tarea: ser uno mismo y no tener que disimular, que fingir, o que crear un personaje distinto en función de lo que el otro espera de ti, cosa que hacemos de un modo inconsciente y con mayor asiduidad de lo que suponemos.
Tenemos tendencia a agradar a los otros para caerles bien y recibir a cambio unas migajas de cariño o de atención que nos hagan sentirnos importantes o queridos o, por lo menos, aceptados.
Sí te importa lo que los otros piensen de ti, aunque digas lo contrario; sobre todo si lo que piensan no es bueno y te deja en mal lugar.
La necesidad de reconocimiento es inherente en el ser humano.
O por lo menos la necesidad, nuestra y de nuestro ego, de tener alguien que nos distinga y sepa quién somos y, preferiblemente, que nos aprecie.
“No te tomes nada como algo personal”, dice la filosofía Tolteca.
Ni los halagos ni los desprecios.
Cuando te digan algo de ti que no te guste, obsérvalo.
Si es algo en lo que no tienen razón –en muchas ocasiones se dicen las cosas con maldad y con el objetivo de hacer daño-, no le des importancia porque no tiene valor, y si tienen razón… pues decide si es algo con lo que te sientes a gusto y tranquilo o si es algo que te gustaría modificar, y si es así… pues a modificarlo y a dar las gracias por la observación que te han hecho y que te ha servido para tu Mejoramiento Personal.
Francisco de Sales