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 MUJER CRECIENTE, HOMBRE MENGUANTE



Octubre 20, 2012, 07:22:29 am
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Desconectado Francisco de Sales

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MUJER CRECIENTE, HOMBRE MENGUANTE
« en: Octubre 20, 2012, 07:22:29 am »

   MUJER CRECIENTE, HOMBRE MENGUANTE
Autor:   URRA PORTILLO, JAVIER

ISBN:   978-84-9734-659-7
EAN:   9788497346597
Editorial:   LA ESFERA DE LOS LIBROS S.L.

Precio:   17.00 €
Formato   Rústica
Páginas   259
Estado:   
Entrega:   

   




¿Es cierto que los avances de ellas en todos los ámbitos de la vida han supuesto para ellos un retroceso que les ha desorientado? ¿Saben cuál es en la actualidad su papel o se sienten perdidos? ¿Están los padres más ausentes que nunca y las madres superadas de cubrir tantos frentes? ¿Son las mujeres hoy el sexo «fuerte»? A estas cuestiones y algunas otras relacionadas con un asunto cuando menos interesante y muchas veces espinoso da respuesta el psicólogo clínico y forense Javier Urra, autor, entre otros éxitos, del libro El pequeño dictador, sin inclinar la balanza hacia ninguno de los dos lados. No estamos, pues, ante un libro feminista aunque tampoco deja de serlo ni por supuesto «machista», sino ante la mirada de un observador minucioso de la realidad. Una obra pensada para leer y conversar en pareja, para detenerse en las discrepancias y los problemas cotidianos de los que habla. Y, sin duda, un debate servido que nos hará reflexionar.

   Javier Urra
Psicólogo
Actualmente es psicólogo forense del Tribunal Superior de Justicia de Madrid pero su rostro saltó a la fama cuando fue nombrado Defensor del Menor, figura en aquel momento pionera en nuestro país. Desde entonces hasta ahora Javier Urra ha "charlado sobre la infancia" y se ha preocupado por el futuro de las nuevas generaciones. Se atrevió a plantear 999 preguntas sobre la educación en su "Escuela práctica para padres" y nos compartió en forma de aforismos su pensamiento acerca de "El arte de educar". Su mayor éxito editorial, "El pequeño dictador". Su nuevo libro, "Mujer creciente, hombre menguante" (Esfera de los Libros).
Estas son las reflexiones de alguien "a quien le gustaría nacer al menos dos veces. Siendo una hombre y otra mujer" para conocer a fondo la vida dentro de "este universo que empieza a tener características cada vez más femeninas". Texto: Mariló Hidalgo
 Hacia una sociedad en femenino
 
-¿Por qué este libro ahora?
-"Mujer creciente, hombre menguante" es una continuidad de "El pequeño dictador", el libro donde abordé el tema de los padres víctimas de sus hijos. Me di cuenta de que el 17% de las mujeres maltratadas lo eran por sus hijos varones. Pensé que este porcentaje tan significativo era muy grave y que había que preguntarse qué nos estaba fallando. Cuando piensas en la violencia de género, la que ejerce el hombre hacia la mujer, dices: ¿por qué el hombre se posiciona así? ¿Qué le ocurre? Entonces miras alrededor y te das cuenta de que el hombre está desubicado. ¿Por qué un hombre quiere ser tierno y no sabe cómo hacerlo? ¿Por qué tantos hombres tienen el sentimiento de que la mujer le carga de culpabilidad? ¿Buscan las mujeres un compañero y padre que no ha llegado, y los hombres una mujer que ya no existe? Pues a partir de estas preguntas surge el libro.
-¿Cómo es posible que dentro de las nuevas generaciones de jóvenes haya un porcentaje tan elevado de machismo?
-Es un hecho muy grave. Venimos de un patriarcado, de un sistema donde la mujer no podía votar, ni abrir una cuenta bancaria. De pronto la mujer dice que quiere salir de casa, que va a luchar por sus derechos y que va a buscar a un compañero para compartir. Pero esta cuestión no es aceptada por determinados grupos de hombres que ven perder su status ya que siempre se han visto como proveedores, y cuando les fallan los anclajes tradicionales, intentan recuperar "lo perdido" a través de la violencia. Mira, tengo una casita en un pueblo de Guadalajara que se llama Alcolea del Pinar y con frecuencia escucho a chicas de 16 ó 17 años decir: "Joder, hoy mi novio no está porque se ha ido al 103, de putas". Y esto lo comentan con alegría al resto del grupo como diciendo "fíjate qué macho es mi chico". Esto es muy grave y es síntoma de que no hemos avanzado nada. ¿Por qué el hombre está siempre de putas? ¿Por qué luego te comentan que siempre suele estar con la misma? ¿Qué busca? Algo está fallando.
"El hombre debe conseguir -al igual que hizo en su momento la mujer-, iniciar una revolución desde el interior y debe hacerlo con la ayuda de la mujer"
-Recoges en el libro un comentario curioso que repiten las prostitutas: "No tiene más clientes la que posee un cuerpo más escultural sino la que tiene una conversación más atractiva". ¿Qué busca el hombre cuando va de putas?
-El varón consume mucha pornografía porque en cierta forma da respuesta a sus fantasías y además no asume ningún tipo de compromiso. Lo mismo pasa con el sexo de peaje, y aquí hay de todo. Casados que acuden a prostitutas para hacer cosas que no se atreven a realizar con la madre de sus hijos. Solteros que tienen como única pareja a una prostituta. Pagan y con ello evitan la posibilidad de ser rehusado, tampoco se ven obligados a esforzarse, ni a dar de uno mismo. Hay quien se enamora cada vez que acude a un garito. Otros sólo buscan compañía, otros sólo sexo. Otros van a hablar. Algunos se apuntan a un mènage á trois, y luego se quedan peor porque en el fondo lo que buscaban era cariño. A escala europea, los hombres españoles son los que más a menudo acuden a los prostíbulos. Y en ello creo que hay dos cuestiones. Una, consumo esto como me puedo tomar un cubata y además no hago daño a nadie. Dos, creo que hay algo de maternal. El hombre no sabe muy bien dónde contar sus penas, sufrimientos, situaciones. Entonces llega allí y ve a una chica monísima, hispanoamericana, cariñosa. Le cuentan su historia. Se genera una relación más o menos verídica, más o menos fantaseada, hasta el punto de que en algunas ocasiones pagan y no llegan a tener ningún tipo de relación sexual con ellas. Ellas dicen que hacen un poco de todo: madres, terapeutas, confesoras. Nadie va diciendo por ahí que va de putas, pero el montaje es absoluto por parte de todos. Hombres y mujeres llevamos la máscara de la educación: mentiras, distorsiones, falsos principios que hay que desterrar.
-¿Por qué existen tantos complejos en el terreno sexual?
-La verdad es que nadie habla de los gatillazos, nadie toma Viagra, nadie tiene problemas de erección, pero luego ves las estadísticas de los urólogos y compruebas que el 41% de varones mayores de 50 años tiene problemas. Nadie lo reconoce porque eso es como disparar en la línea de flotación. Entonces en vez de asumir que uno es como cualquier ser humano con una serie de limitaciones, se va de supermán. En el libro me pregunto de pasada qué pasaría si una mujer seduce a un hombre delante de los amigos de éste. ¿El tendría la capacidad de rechazar a esa señora? No, porque enseguida piensa que a los ojos de los demás es un "pringao". Pues todo esto se encuentra en el subconsciente del varón. Pasa lo mismo por ejemplo en el caso de los violadores, un tema en el que ahora estoy trabajando. Existe un mito según el cual cuando una mujer dice "no" en el fondo está queriendo decir "sí". Te quedarías asustada de la cantidad de hombres que se creen esto. Falla gravemente la comunicación.
"Nadie habla de los gatillazos, nadie toma Viagra, nadie tiene problemas de erección pero luego ves las estadísticas de los urólogos y compruebas que el 41% de varones mayores de 50 años tiene problemas"
-¿Qué es lo que más ha asustado al hombre de toda esta liberación de la mujer? ¿Qué ha provocado este "hombre menguante"?
-El hombre estaba acostumbrado a traer el pan a casa. Nadie le debatía ni discutía. La propia madre decía a sus hijos "ya verás cuando venga tu padre". En base a ello el hombre estaba ubicado y sabía cuál era su papel. Hoy hay varones que están asustados porque ven que una mujer por ejemplo puede fingir un orgasmo y ni se enteran. En cambio a ellos se les nota fácilmente cuando "están" o no. Y es ahí cuando se queda desconsolado porque es como si en su vida tuviera que hacerlo todo por medidas. Debemos de vivir la sexualidad de una forma más natural, más plena, sin los determinantes que el modelo tradicional masculino nos ha impuesto. Debemos aceptar que tenemos una serie de características, de pensamientos distintos a la mujer. No se trata de copiar sino de despertar algo que es también nuestro aunque lo hayamos ocultado. Hay que dar la vuelta a conceptos culturales y eso no se hace de la noche a la mañana, por eso creo mucho en la educación. Y ahí es donde pienso que el papel de la mujer es básico. El hombre debe conseguir -al igual que hizo en su momento la mujer-, iniciar una revolución desde el interior y debe hacerlo con la ayuda de la mujer.
Yo, por ejemplo, Javier Urra, si volviera a nacer, lo tengo claro, querría ser psicóloga. No cambiaría de carrera porque me parece preciosa, pero me gustaría ser mujer. Ahora soy hombre y me encanta, pero desearía saber cómo se ve el mundo desde el otro lado. Me gustaría experimentar lo que se siente al tener a un ser dentro de mí.
Te voy a comentar una anécdota simpática. En el Real Automóvil Club de Gran Bretaña señalan que el 80% de los hombres hablan a su coche en el garaje. La pregunta es, ¿por qué luego les es tan difícil hablar con la mujer? ¿Por qué esto luego les genera una sensación de culpabilidad tan injusta? La revolución del hombre se ubica ya dentro de un nuevo modelo de sociedad que está en marcha donde muchas mujeres por ejemplo, quieren tener hijos pero no parejas. Nos encontramos ante una realidad menos glamourosa, más sensible. Este libro pretende hacer preguntas, plantear reflexiones, no dar respuestas. Las soluciones debe buscarlas cada uno.
"Si el hombre y la mujer no tienen claros los pasos a dar, la pareja no funciona. La familia no funciona y los hijos sufren. Desde mi punto de vista, todo está relacionado"
-¿Cuál es la revolución que tiene pendiente el hombre de hoy?
-La revolución es interior. El hombre está hoy un poco golpeado por pensamientos como: "quiero ser tierno", "quiero luchar por mis hijos", pero por otro lado ve que la ley en estos momentos está favoreciendo a la mujer. A ello le sumas las falsas denuncias por maltrato que en ocasiones saltan a luz. Que ella le dice que necesita a un compañero a su lado pero ve que el patronazgo lo lleva la mujer. La familia gira en torno a ella y además ha salido a la calle y es mucho más competitiva. Ante esto el varón se siente desubicado, ha perdido esa opción de revolución y se pregunta cómo tiene que ser. Es como si en todo esto la mujer hubiese conseguido reinventarse a sí misma y el hombre se hubiese quedado mirando. Afortunadamente, empieza a darse cuenta de que la identidad masculina está obsoleta y no responde a las demandas actuales. Es por lo que comento que el hombre debe iniciar un proceso de feminización. No sé si esta palabra es la correcta porque no se trata de afeminar sino de despertar la sensibilidad. Debe llevar a cabo una revolución de dentro hacia fuera. Tiene que plantearse: "Vamos a ver, no quiero guerra de géneros, ni problemas… Hombre y mujer somos complementarios. Yo quiero entrar más en el hogar, hacer otras actividades pero también saber ubicarme desde este nuevo concepto de hombre. No quiero ser una segunda madre. No quiero suplir, quiero ser yo: un hombre sensible, vulnerable, afectivo. Una persona normal". Por ahí creo que deben ir los tiros.
"El varón consume mucha pornografía porque en cierta forma da respuesta a sus fantasías y además no asume ningún tipo de compromiso. Lo mismo pasa con el sexo de peaje. A escala europea, los hombres españoles son los que más a menudo acuden a los prostíbulos"
-Comentas que hace falta que la sociedad en su conjunto se feminice, se empape de lo femenino. ¿Qué hay detrás de esta puerta?
-Detrás de esta puerta está el futuro del mundo. Yo soy asesor y patrono de UNICEF y hemos llegado a la conclusión de que para salvar al mundo hay que ayudar a las mujeres, a las madres más que a los estados. Fíjate que mar, tierra, luna… todo es femenino, hasta los nombres son femeninos. Lo femenino proyecta, no devora, no lucha, no compite. Demuestra, prolonga, envuelve, protege. Hoy en día, quien más o quien menos, tiene en casa a alguien con demencia senil. ¿Quién le cuida? La mujer. Es algo que se da por hecho aunque sea la madre o el padre del varón. Puede pasar a verle, pero de cuidarle siempre se encargará ella. Ahí es donde empiezan los grandes cambios. Detrás de esa puerta de la que hablamos se encuentra un sentimiento más amplio, global y poliédrico. Una visión circular del mundo. Creo que cuando se dice que la mujer no llega a los grandes puestos de responsabilidad y se comenta que es por injusticia social, yo añadiría que es también porque la mujer no quiere. Si preguntas ¿oye, te interesa ser directora de la revista? Alguna te dirá que sí pero la mayoría lo rechazaría porque una mujer además de trabajar busca sentirse bien, tener tiempo para sus amigas, para sus hijos si los tiene, para su familia, para ella misma… El hombre en cambio aceptaría encantado, se volcaría en su trabajo e intentaría ser el mejor. La mujer tiene una psicología del ser y el hombre del tener. Cuando un varón se suicida lo hace de manera llamativa. No es fácil que se tome tres pastillas y desaparezca en silencio. Necesita hacer un último gesto cara al exterior aunque sea para despedirse. Se siente obligado a hacerlo de esta forma. Yo tengo magníficos amigos y hablamos de todo pero es casi imposible que entre nosotros nos contemos los problemas. En cambio, me consta que la mujer tiene relaciones más profundas. Entre ellas se cuentan las cosas.
-¿Por qué recurres en el libro a tramas e imágenes de películas para explicar determinados comportamientos?
-Es una fórmula que he descubierto que funciona. Escribí junto a otros compañeros un libro que se llamaba "Jauría humana" que estaba basado en películas sobre violencia. Intentamos hacer un tratado de psicopatología forense y se nos ocurrió la fórmula de analizar comportamientos a través de películas que conocía todo el mundo. Aquello resultó y a partir de ahí lo utilizo en los libros que escribo. Las películas sirven para que la gente pueda ir al cine, las vea, saque sus propias opiniones y se genere un coloquio. "Mujer creciente, hombre menguante" es un libro para leer en pareja, para pasar de mesilla en mesilla, opinar. "Oye, ¿es verdad que tú te callas esto? ¿Tú a mí cómo me ves? ¿Por dónde tienen que ir los cambios? Si el hombre y la mujer no tienen claros los pasos a dar, la pareja no funciona. La familia no funciona y los hijos sufren. Desde mi punto de vista, todo está relacionado.


 

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