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 EL SENTIDO DEL RIDÍCULO Y LA DIGNIDAD HUMANA



Diciembre 02, 2012, 10:52:31 am
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EL SENTIDO DEL RIDÍCULO Y LA DIGNIDAD HUMANA
« en: Diciembre 02, 2012, 10:52:31 am »
EL SENTIDO DEL RIDÍCULO Y LA DIGNIDAD HUMANA
El sentido del ridículo es el último recurso de la inteligencia para salvaguardar la dignidad humana. Sin él, todo se torna absurdo, simiesco. El problema, sin embargo, radica en saber hasta qué punto este sentido peca por exceso o por defecto. Ambos extremos son indeseables.

Todos conocemos a personas que están muy pendientes y preocupadas por no hacer algo inconveniente en presencia de los demás. Si ellos o sus acompañantes llevan a cabo alguna extravagancia social, piensan que se han expuesto al ridículo público y que, por tanto, resultan molestos y fuera de lugar, y pueden ser sometidos a la burla o al desprecio de las personas presentes mientras “hacían el ridículo”. Este tipo de situaciones les generan una gran ansiedad, temor y vergüenza. A otros, con un sentido del humor más acentuado, las mismas experiencias les pueden resultar hasta divertidas.

La inseguridad, la timidez, la posible autosugestión infundada y una sobrevaloración de los convencionalismos sociales, así como un exceso de sensibilidad frente a lo que puedan opinar los demás de uno mismo son características propias de estas personas. A veces, la causa de este conflicto radica en la falta de habilidad y de experiencia en actividades que impliquen cierto grado de relación social. En los casos extremos se puede llegar a sufrir una especie de “fobia social” que impide a la persona superar tal angustia.

Por el contrario, la falta absoluta del sentido del ridículo es propia de una personalidad asocial, en la que existe un exagerado desprecio por las normas sociales y una falta de respeto por los demás.

La solución de este problema, como de tantos, está en tener un sentido del ridículo que pueda ubicarse en esa posición imprecisa a la que llamamos centro o equidistancia de los dos casos mencionados que permita abordar experiencias sociales con solvencia. Esto sabe a humo, pero es así de claro y de difuso. Con el tiempo y con la experiencia acumulada vas comprobando que muchos temores son infundados y que las normas sociales están cargadas de prejuicios, fruto de una sociedad hipócrita y cínica, y esta convicción te libera en gran medida de parte de esa vergüenza. Pero como decía al principio, el sentido del ridículo ponderado e inteligente te libera de perder la poca o mucha dignidad humana que puedas haber acumulado. Otra cosa es que ésta sea real o imaginaria.

http://lperezcerra.blogspot.com.es/2008/05/el-sentido-del-ridculo-y-la-dignidad.html

 

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