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 EL LADO OSCURO DE LA COMPASIÓN



Marzo 18, 2013, 07:18:14 am
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EL LADO OSCURO DE LA COMPASIÓN
« en: Marzo 18, 2013, 07:18:14 am »
EL LADO OSCURO DE LA COMPASIÓN


Imagina que eres un actor principiante que está haciendo sus “pinitos” en el mundo del teatro. Aunque tienes talento, aún te falta desarrollarlo y vives con tu pareja, que siempre ha prestado su hombro en el cual llorar, por todos los rechazos que has sufrido en tu nueva carrera. A primera vista, tu futuro parecería prometedor, pero si lo ves más de cerca encuentras que tu destino está muy lejos de ser como parece.

Siempre que te han rechazado de una audición, te frustras y te vas a desahogar con tu comprensiva pareja que te dice “Pobre de ti. No te preocupes mi amor, lo que ocurre es que eres un actor tan grande, que no saben apreciar tu arte. De seguro le dan los papeles sólo a los que son amigos de los productores. Ya olvídalo, descansa y relájate” Y así, terminas restándole atención a tu propósito y a dejarte “chiquear”. Al final, acabas desistiendo, cómodamente relajado en sus brazos, con tu objetivo olvidado.

Este es un clásico cuadro del “Compasivo Compulsivo” (CC) que con sus actos tiende a hacer más lento tu avance y  hacer que cada piedra en el camino, sea un pretexto para extenderte su compasión, a la cual se vuelve adicto y corres el riesgo de habituarte a ella tú también. Es muy común que el CC caiga en la condescendencia y la conmiseración con tal de poder compadecer a alguien a su alcance. Su comportamiento se origina en el miedo obsesivo de herir a los demás. Siempre necesita ser condescendiente porque tiene un gran temor de sentirse culpable.

Suele ser extremadamente común que cuando alguien fracasa y no se levanta, tenga a una pareja CC a su lado que le proporcionará un sinfín de justificaciones. Finalmente, parecería que su misión es reforzar la existencia de sus problemas, en lugar de ayudarle a solucionarlos. Este comportamiento puede parecer inofensivo y hasta agradable, pero su efecto es fomentar el desaliento, conformándose con no salir de la “zona de confort.”

El CC tiene tal poder de dulce convencimiento, que a veces hasta el más obstinado soñador puede sucumbir a ese “melodioso canto de sirena”. Le encanta compadecer a otros, fomentando su estado de caídos, en lugar de ayudarlos a superarlo. Es el caso de la persona que siempre les da dinero a los pordioseros, en lugar de ofrecerles algún pequeño trabajo a cambio de dinero para impulsarlos a salir de ese estado.

Por su misma naturaleza, el CC es muy fácil de convencer, lo que lo hace un blanco perfecto para los estafadores. También tiende a atraer parejas escoria, a las que le es imposible dejar, por no herir sus sentimientos. Es el cuadro típico de la esposa dócilmente abnegada.

Como padres, los CC tienden a sobre-proteger a sus hijos, haciéndolos inútiles y atenidos, recompensándolos por sus debilidades, en lugar de fomentar su fuerza, lo que eventualmente dará como resultado a una persona insufrible y caprichosa, que carece del empuje necesario para sobreponerse a las dificultades.
En más de una ocasión, todos hemos entrado en ese estado, primordialmente porque no teníamos conciencia de que en lugar de ayudar a alguien, lo estábamos perjudicando. Es menester que lo evitemos a toda costa  en sus dos polaridades: ni ser el tipo Compasivo Compulsivo adicto a la condescendencia, ni la débil víctima que no puede sobreponerse a un revés sin que lo compadezcan.

No hay que confundir esto con las ocasiones donde evidentemente la persona en desgracia requiere  ayuda sin mayor trámite, como es el caso de un ancianito que a duras penas puede moverse,  un niño que tiene hambre, una persona en peligro o  una catástrofe, tampoco se puede ser inmune a las necesidades de los otros y es nuestro deber apoyar.

Pero en la mayoría de los casos, si de verdad quieres ayudar a un hombre caído, no le tires una cobija.

Ayúdalo a ponerse de pie, y enséñale cómo obtener lo que necesita honradamente, porque de otro modo, sólo perpetúas su estado de caído. 


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