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 EL MIEDO A NO SENTIRSE DIGNO



Abril 21, 2013, 10:06:20 pm
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EL MIEDO A NO SENTIRSE DIGNO
« en: Abril 21, 2013, 10:06:20 pm »
EL MIEDO A NO SENTIRSE DIGNO
Segundo miedo Universal


Continuamos con el análisis de los tres miedos universales que comenzamos la semana pasada. Ahora le toca el turno al segundo miedo universal: El miedo a no sentirse suficientemente bueno o a no sentirse digno.

Aquí hablamos de aquel miedo que nos lleva a poner siempre a los demás por delante y por encima de nosotros mismos, convirtiéndonos en seres con una sed de aceptación enfermiza y con un deseo obseso de agradar a los demás aunque esa actitud nos conduzca a hacer y soportar cosas que no nos gustan.

Terminamos transformándonos en individuos condescendientes. Otra variante del mismo es cuando me inmoviliza a actuar, presuponiendo que los resultados serán adversos, así que mejor ni lo intento. Este miedo puede aparecer en todos los ámbitos de nuestra vida, sin excepción.

Las manifestaciones de este omnipresente miedo son tan variadas como la imaginación alcance. He aquí algunos ejemplos: ¿Cuántas personas viven tratando de adelgazar o de conservar la línea a costa de sacrificios, sólo para sentirse bonitas y deseadas? ¿Cuántas lo hacen realmente por mantenerse sanas y sentirse fuertes?

Conocí el caso de una chica de 14 años que estaba muriendo de anorexia. Platiqué un rato con ella y cuando le pregunté porque creía  que le estaba pasando eso, su respuesta fue: “Es que si no estoy flaca los muchachos no se fijan en mí”. Su miedo a no ser digna del cariño de una pareja, le llevó al extremo de poner en juego su vida con tal de agradar. Ese era su paradigma, sin duda influenciado por las imágenes de “perfección” inculcadas por la televisión y el cine.

También están aquellos que se compran el automóvil más caro o la casa más ostentosa a la que pueden aspirar, no porque los transporte mejor el primero, o vivan mejor en la segunda, sino que necesitan sentirse aceptados por su círculo social, familiar y laboral. Y no es que esté en contra de conducir un buen auto o vivir en una buena casa, lo malo es llevarlo a cabo con el objeto de ser bien visto y reconocido por los demás, disfrazándolo con miles de auto justificaciones. El lujo demuestra pobreza de espíritu, la calidad es otra cosa muy diferente.

Hay personas que incluso generan enfermedades causadas por su propia mente con tal de ser compadecidas y aceptadas por los que están en su entorno.

Tuve un amigo que generó un padecimiento que le obligaba a moverse con dificultad. En una ocasión que lo invité a cenar, estuvo a punto de caerse de bruces al tratar de sentarse solo. Inmediatamente varias personas lo ayudamos para acomodarlo en la silla. Ya estando instalado me dijo: “Mira lo que son las cosas, así si me quieren”.

Hay quienes incluso adoptan formas de hablar, modas  y costumbres no propias sino características del grupo social al que desean a toda costa pertenecer o no sentirse rechazadas. Valga como ejemplo la horrenda costumbre adoptada recientemente por las mujeres de decirse “guey”, siendo ésta una palabra de género evidentemente masculino.

En todos los casos donde este miedo se presenta, la causa es siempre recurrente: La falta de amor a ti mismo.

Te sientes tan poca cosa, que crees que tienes que compensarlo con actitudes que no son auténticas, con cosas que no necesitas y hasta con auto justificaciones de porque las cosas nunca te salen como las quisieras.

Si aprendes a amarte a ti mismo, encontrarás que el miedo a no sentirte digno se disuelve, dejando en su lugar al orgullo de ser auténtico. Decía San Agustín “Ama y haz lo que quieras”. Lo podríamos transformar en “Amate y sé lo que quieras”. Cuando te amas, vibras en una frecuencia tan alta que lo único posible que puedes atraer a tu vida, son aún más razones para amarte y ser amado por otros.

Paradójicamente, cuando te dedicas a tratar de agradar a los demás para sentirte digno de su cariño, es cuando menos lo obtienes (cuando menos de forma sincera).No procures la aceptación de los demás como último fin, al amarte a ti mismo por sobre todas las cosas, la conseguirás como un beneficio adicional sin necesidad de buscarla. Nadie puede aceptarte si no te aceptas primero a ti mismo.

Nunca dejes de intentar aquello que quieras lograr, no te des por vencido sin siquiera darte la oportunidad de probar.

El aprendizaje que trasciende, surge como resultado de recorrer el camino, sin importar si consigues o no tus objetivos.

Después de todo, la experiencia es aquello que obtienes  cuando no alcanzas lo que quieres.

Analiza que es lo que realmente se esconde atrás de tu miedo a no ser digno, cuál es tu deseo enmascarado que te mantiene adherido a ese sentimiento.

Ámate y siempre serás suficientemente bueno para ti y para cualquier otra persona que se  te acerque.


http://inspiracion-motivacional.blogspot.com.es/2011/10/el-miedo-no-sentirse-digno-segundo.html

 

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