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La reflexión que vas a leer a continuación no es solamente un conjunto de palabras correctamente ordenado, sino la esencia de una reflexión o de una experiencia.

Si la aprendes de memoria, estará bien; pero solamente surte su efecto si la lees con el corazón, y si la dejas que se repita dentro de ti para que la comprendas y la integres.

Déjala que peregrine dentro de ti… que se expanda… que te llene… que te hable más allá de lo condensado…


ES PRECISAMENTE LA EXPECTATIVA DE SER PERFECTAMENTE FELICES LO QUE NOS HACE SERLO MENOS.
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CAPÍTULO 146 - LLEVAR A PRISIÓN LA LIBERTAD DEL OTRO
-CUANDO LA PAREJA ESTÁ DESCOMPENSADA-

Este es el capítulo 146 de un total de 200 –que se irán publicando-  que forman parte del libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS HAN ENSEÑADO Y CONVIENE SABER


Algunas personas creen que cuando establecen una relación eso implica una renuncia a todo lo que hasta entonces les ha unido al resto del mundo. Y eso no es acertado.

Algunas personas exigen al otro una fidelidad absoluta, y eso es muy correcto, pero también exigen una dedicación exclusiva de todo su amor, y esto no resulta fácil ni es conveniente.

Cuando una pareja se compromete, el compromiso es el de ofrecer en exclusiva los sentimientos amorosos como hombre o como mujer, pero no el amor que se les tiene a los familiares o amigos, que es de otro tipo distinto aunque lleve el mismo nombre.

No se debe obligar al otro a que abandone todas las que han sido sus actividades y relaciones hasta entonces –salvo aquellas que afecten directamente a su relación sentimental, o sea, otros hombres o mujeres con intenciones amorosas o sexuales-, porque aunque la otra persona renuncie de un modo más o menos voluntario, va a comprobar, cuando se le baje un poco la fiebre del enamoramiento, que su pareja le cubre algunas de las necesidades de sus sentimientos, pero no todas.

Hay cosas que una persona sólo las puede encontrar fuera de la relación, en otras personas o en otros sitios, y si tiene que renunciar a ellas sólo por satisfacer el deseo de ser acaparada en exclusiva, de un modo que puede llegar a ser agobiante y asfixiante, en algún momento se dará cuenta de que le están limitando una parte de su libertad, de que le están impidiendo desarrollar algunas de sus facetas y desarrollarse como persona integral. Que le están cortando y coartando la libertad de seguir siendo ella misma. Puede encontrarse un poco desorientada, vacía, con la desagradable sensación de haber perdido el control de su vida, y con la duda razonable de si habrá acertado al emparejarse con alguien tan acaparador.

Ese es uno de los momentos en que puede comenzar el declive de la relación, porque uno puede cuestionarse: ¿qué hago yo aquí?, ¿por qué tengo que renunciar a tanto?, ¿soy yo mismo o he dejado de serlo para ser quien la otra parte le interesa que sea?

Es bueno que cada uno de los dos mantenga actividades que no comparten en común –insisto: siempre que no atenten contra los principios básicos establecidos en la relación-, porque eso les permitirá seguir desarrollándose como personas, afianzará la relación  -ya que se sentirán comprendidos y apoyados por la otra parte-, y tendrán nuevas experiencias que podrán compartir. Pero es mejor que sean experiencias que no le quiten el tiempo que debe dedicar a la relación.

SUGERENCIAS PARA ESTE CASO:

- La relación de pareja es una decisión de compartir dos libertades que se tienen que seguir manteniendo.
- Ser pareja no es ser dos indisolubles, es ser uno y otro.
- Renunciar a todo lo que uno era antes de emparejarse es renunciar a ser Uno Mismo.
- Ninguno de los miembros de la pareja tiene derecho a exigir al otro que renuncie a todo su pasado.


Francisco de Sales
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LA AUTOESTIMA: BASE DE LA PERSONALIDAD / CÓMO SUBIR LA AUTOESTIMA DE UNO MISMO
« Último mensaje por lena en Hoy a las 05:14:38 am »
CÓMO SUBIR LA AUTOESTIMA DE UNO MISMO
Por Silvia León


Aspectos en la vida tales como la Inseguridad, la Necesidad de Aprobación, la Insatisfacción Personal Crónica y la Dificultad para decir que No o Imponer Límites son algunas señales claras que indican que tenemos que mejorar la Autoestima.

QUÉ ES LA AUTOESTIMA

La autoestima es un término que podría resumirse simplemente a en cómo nos vemos nosotros mismos. Expresa cuánto nos respetamos y nos queremos, y esto se refleja claramente en las situaciones y las decisiones que nos afectan a nosotros mismos.

LA AUTOAYUDA Y EL DESARROLLO DE LA AUTOESTIMA

Lo primero que debemos hacer es autoanalizarnos para ver cómo está nuestra autoestima. Pregúntate a ti mismo lo siguiente: ¿Cómo te sientes ante la vida? ¿Crees que lo que haces te hace sentir bien? ¿Tu posición sobre las situaciones en general es positiva? ¿Estás contento/a contigo mismo/a?
Si la mayoría de respuestas son negativas, tenemos un claro indicio de que tu autoestima está dañada y que necesita ser trabajada a través de la autoayuda, es decir, un tratamiento que fundamentalmente dependerá su éxito o fracaso de ti mismo.
La baja autoestima nos afecta en todos los campos de la vida. Una persona que tiene una baja autoestima suele tomar malas decisiones para ella misma; en las relaciones amorosas, suelen estar con parejas que les tratan mal; en las relaciones personales, se rodean de “amigos” que no aportan nada y que se aprovechan de ellas; en el ámbito profesional, no evolucionan y no tienen confianza en su potencial, ni son lo suficientemente valientes como para probar algo nuevo y mejor... En definitiva, al primer obstáculo, se dan por vencidas.

POR QUÉ TENGO AUTOESTIMA BAJA

Generalmente, los psicoterapeutas llegan a la conclusión de que el origen de los problemas de autoestima radican en primer lugar en la falta de conciencia y en la propia imagen distorsionada de sí mismos.
En segundo lugar, estos problemas suelen estar originados en la falta de atención o reconocimiento por parte de los padres durante su infancia.

SÍNTOMAS DE FALTA DE AUTOESTIMA

Un ejemplo muy claro de este problema es cuando nos comparamos y pedimos referencias a una tercera persona. Por ejemplo, una mujer que le pregunta a su amiga: “¿Estoy tan gorda como aquella chica?” Si no se tiene clara la imagen de sí mismo, estamos ante un indicio de falta de autoestima.
Dicho esto, los principales síntomas y las consecuencias de la falta de autoestima son:

•   Sensación de inseguridad. Generalmente, la persona tiene muchas incertidumbres y le cuesta tomar decisiones.
•   Poca o ninguna confianza en sí mismo. Muy poca o nula convicción de que se tiene la capacidad de hacer las cosas bien.
•   Autocrítica excesiva. Generalmente sólo se ve sus propios defectos y se ignora las cualidades.
•   Intolerancia a la frustración. Cuando estás frágil, quien te critica te mata. Valoras mucho más la opinión de otra persona que la tuya propia.
•   Tendencia a las relaciones destructivas.
•   Permisividad y dificultad para marcar límites. Se tiene miedo a desagradar a otros, por lo tanto, se permite hacer lo que se quiera.
•   Dificultad para aceptar elogios. Al costarle a la persona valorar las cosas buenas que hace, le cuesta aceptar los elogios.
•   Vulnerabilidad emocional muy grande, que conduce a la dependencia emocional.
•   Sentimiento crónico de insatisfacción. Nada es bueno y se siente una constante ansiedad y angustia con pensamientos pesimistas.
•   Sentimiento de inferioridad.
•   Necesidad de aprobación.

CÓMO SUBIR LA AUTOESTIMA DE UNO MISMO Y LA SEGURIDAD

A pesar de que la falta de autoestima se construya durante la infancia y la adolescencia, puedes acudir a la autoayuda cualquier etapa de la vida. Hay muchos ejercicios que cambian la manera de pensar y te ayudan a mejorar y a prevenir los problemas de autoestima. Además de los tratamientos psicológicos, se ha probado la eficacia de los mejores libros de autoayuda a la hora de prevenir los problemas de autoestima (uno de los mejores es “El Poder del Ahora” de Tolle). Cuando intentamos cambiar nuestra forma de pensar, nuestra mente será como un ciclo: los pensamientos positivos harán que cambiemos nuestro estado de ánimo a mejor, y ese nuevo estado nos ayudará a mejorar la autoestima.
Alguno de los aspectos fundamentales que te ayudarán a aumentar la autoestima son los siguientes:

ANALIZAR TU VIDA

¿Estás bien en el trabajo? ¿Eres feliz en tu relación de pareja ¿Cómo estás con tus amigos? ¿Estás satisfecho contigo mismo? Si la respuesta es no a la mayoría, tienes que empezar a moverte YA para cambiar esa situación.

EL CAMBIO NO ES INMEDIATO

No puedes pretender cambiar tu vida de la noche a la mañana. De la misma manera que no has llegado a esa mala situación de repente, su solución requiere de algo de tiempo. Debes hacer poco a poco y gradualmente pequeños movimientos para favorecer el cambio.
Cuando nos damos cuenta de que estamos insatisfechos con nosotros mismos, tendemos a ser radicales e intentar hacer un cambio drástico abocándonos al fracaso.

EVITA LA AUTOCRÍTICA PERSISTENTE

Permítete cometer errores y trabaja en la aceptación del fracaso. Debes aceptar también que es imposible complacer a todos, que es inevitable y que forma parte de la vida.

EVITAR CRITICAR DEMASIADO A LOS DEMÁS

Debes aprender a mirar las cualidades de los demás y no sólo sus defectos. Cuando nos fijamos en las cualidades de los demás, en cierta forma absorbemos parte de esa cualidad.

ESCÚCHATE A TI MISMO

Tienes que descubrir lo que realmente quieres. Intentar tratarte siempre con el mismo cuidado y cariño con que tratas a los demás.

APRENDE A PONER LÍMITES

No permitas que los demás invadan tus derechos y tu espacio con el pretexto de complacer a los demás. No se trata de egoísmo, sino de autoprotección.

REALIZA EJERCICIOS PARA AUTOCONOCERTE MEJOR

Reconocer tanto tus defectos como tus cualidades y analizarlos en su conjunto te ayudará a conocerte mejor y saber cómo reaccionar ante los contratiempos y sopesar mejor tus posibilidades.

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COLABORACIONES: ARTÍCULOS INTERESANTES / LOS SECRETOS FAMILIARES
« Último mensaje por wakonda en Hoy a las 05:13:41 am »
¿LE DIGO, NO LE DIGO, CÓMO SE LO DIGO? EL SECRETO FAMILIAR.
 Elena Ruth Mandel

LOS SECRETOS FAMILIARES

Imber-Black afirma en su libro La vida secreta de las familias: "Cuando se toca la cuerda íntima de una familia, es muy posible que se encuentre un secreto" Según la autora, se pueden guardar secretos ante el cónyuge, los hermanos, los padres, los hijos, los mejores amigos, o se pueden tener secretos compartidos con estas mismas personas. Hay secretos que toda una familia guarda ante el mundo exterior con el deseo de protegerse y el temor de ser estigmatizada. Se guardan secretos ante los niños con la ilusoria esperanza de evitarles un dolor. Hay secretos que tienen como objetivo mantener el poder sobre otra persona, y otros que todos conocen -como el alcoholismo de uno de los integrantes- que impiden que una familia cruce sus propios límites rígidamente defendidos y pueda pedir la ayuda externa que necesita. Hay secretos que los débiles guardan ante los poderosos con el objetivo de ganar seguridad.
Hay secretos como el Sida, las adicciones, la homosexualidad que se guardan ante el miedo real de perder el apoyo familiar, un trabajo, etc.
Un secreto puede pasar silenciosa e inconsciente de generación en generación como si fuera una reliquia de familia que esconde una trampa explosiva.
Para muchas personas los secretos causan sufrimientos psíquicos graves.

¿CÓMO COMIENZA UN SECRETO?

Los secretos son las cosas vergonzantes para una determinada cultura, o tal vez para la subcultura de una determinada familia, raza, grupo étnico, religioso, clase social o sexo, cuyo proceso de socialización hace que de ciertas cosas no se hable. Siempre hay un contexto que contribuye a la creación de un secreto. Si nos fijamos en la historia, hay temas que son secretos en ciertos momentos y cuando la cultura cambia dejan de serlo. Así, la gente a veces aprende a hablar acerca de ellas, a veces no, y surgen secretos nuevos.
Con la intención de proteger a “familiares” de la supuesta angustia que puede producir el conocimiento de ciertos eventos, verdades, hechos, etc., el secreto opera como un manto de silencio que de todos modos “queda en el aire” y se transmite de otras formas. La comunicación se ve afectada y los síntomas pueden emerger como respuesta a estas fallas comunicativas.

LOS SECRETOS PUEDEN AFECTAR NUESTRA RELACIÓN CON NOSOTROS MISMOS Y CON LOS OTROS.

Los secretos nacen, respiran, permanecen vivos, estallan o se resuelven en el marco de nuestras relaciones más significativas. Ellos modelan, facilitan y restringen nuestras posibilidades de vincularnos tanto dentro como fuera de la familia.
Cualquiera sea su contenido, funcionan como imanes: atraen a algunos miembros y rechazan a otros. Las repetidas coaliciones familiares, la cercanía y la distancia, la intimidad y el extrañamiento, todo deriva de la presencia de los secretos. A medida que se consolidan, la familia queda atrapada aunque tenga el deseo de liberarse.

TIPOS DE SECRETOS

Secretos placenteros
Protegen y expanden nuestro sentido del yo. Pueden producir el temporario desplazamiento de las relaciones y crear nuevos lazos. Una niña puede participar en un secreto amable con su padre, para sorprender a su mamá con una fiesta sorpresa.

Secretos esenciales
Muchos secretos promueven los límites necesarios que demarcan una relación. Tales secretos son esenciales para el bienestar. Una familia puede tener su propio lenguaje privado, incluyendo palabras esenciales y queridas que fomentan y mantienen la cercanía. A veces en el trabajo con parejas surgen secretos sobre la vulnerabilidad: miedos e inseguridades. Estos secretos intensifican la cercanía de la pareja, en tanto marcan la diferencia con los hijos, los padres, etc. Los secretos esenciales son parte de los “contratos” en nuestras relaciones y romperles puede ser un acto de traición.

Secretos nocivos
Son los que envenenan nuestras relaciones. Pudo haberse formado tres generaciones atrás o el mes pasado. En ambos casos, las historias claves de la familia permanecen silenciadas e inaccesibles. Estos secretos diezman nuestras relaciones y desorientan nuestra identidad. Asimismo, cercenan nuestra capacidad para realizar elecciones claras, para utilizar recursos de forma eficaz y para participar en relaciones autenticas. Mantener estos secretos a menudo tiene efectos negativos crónicos en la capacidad para solucionar problemas, en el repertorio temático de las conversaciones, en las percepciones y el bienestar emocional. Este tipo de secreto quita energía, promueve ansiedad, abruma a quienes lo conocer y confunde a quienes no lo conocen.
Al vivir dentro de un secreto nocivo se amplifican nuestras dudas acerca del modo como las otras personas pueden responder. Si guardo un secreto con mi pareja, ¿puedo verdaderamente confiar en su amor? ¿Contaría con su aprecio si supiera lo que oculto? Esto es muy común cuando se trata de abortos anteriores.
Vivir excluido de un secreto nocivo nubla nuestra visión. Al presentir un secreto pero no contar con su confirmación, comenzamos a dudar de nuestras propias percepciones. ¿Qué estamos viendo cuando se nos dice que no estamos viendo lo que pensamos que vemos?
Dado que al guardar un secreto nocivo no siempre se producen crisis agudas, tales secretos tienden a dilatar su existencia por mucho tiempo, generando un sentimiento de confusión con respecto a si se debe contar, a quien y cuando. ¿Cómo determinar si la entrega en adopción de un hijo, guardado ante los niños cuando eran pequeños debe contarse ahora que son adultos, como sucede en la película Secretos y mentiras? Si se es el depositario de un secreto nocivo, se debe contar con el tiempo de considerarlo con cuidado y prepararse para sacarlo a la luz.

Secretos peligrosos
Colocan a las personas ante un riesgo inmediato o ante tal torbellino emocional que su capacidad de funcionamiento se ve amenazada, por ejemplo, secretos sobre maltrato físico o abuso sexual de niños, esposas golpeadas, alcoholismo o adicción discapacitante, planes para cometer suicido o dañar a otra persona. En muchas de las órbitas públicas, el descubrimiento de secretos peligrosos requiere la acción. Los adultos en posiciones de responsabilidad con respecto a los niños deben informar acerca de situaciones en las que existe la sospecha de un abuso de menores.
Entrelazados con los secretos peligrosos vienen la intimidación, miedo, poder sobre otros y sometimiento. En un secreto peligroso la persona sometida vive en un contexto de gran amenaza física y emocional y siente que si da a conocer el secreto, el daño podría ser mayor. La persona que tiene poder para causar daño y demandar silencio en los secretos peligrosos frecuentemente invoca la privacidad. Lo que ocurre en nuestra casa es cosa nuestra, oscureciendo la diferencia entre lo secreto y lo privado.
Los  secretos familiares suelen ser algo que aparece en la familia y se pueden llegar a transmitir, de generación en generación, produciendo problemas en la misma, que emergen en sus integrantes de diferentes formas.

SECRETOS FAMILIARES MÁS COMUNES

Las principales temáticas de los secretos familiares generalmente son:
•   Sexual (violación, incesto, adulterio, homosexualidad)
•   Semi-sexual (aborto, hijos fuera del matrimonio, ilegítimos, sin nombre)
•   Violencia (muerte, asesinato, tortura)
•   Económico (robo, fraude, herencia)

En terapia, los secretos que más importan son los secretos nocivos y los peligrosos. Un criterio que nos permite seguir la pista de un secreto familiar, es la desproporción entre un acontecimiento y la reacción emocional que conlleva. La reacción parece exagerada y no hallamos el elemento en la vida de la persona que lo justifique.
Otro criterio es el carácter irracional o compulsivo de las reacciones. Las personas que tienen la impresión de hacer cosas a su pesar, de no poder controlar sus reacciones, ser el juguete de sus emociones. Todos estos automatismos, comportamientos irresistibles, actitudes de fracasos repetidos en que la persona, entra en contacto con una emoción desbordante, son indicios que pueden orientarnos a una posible herencia familiar.

¿HAY REGLAS GENERALES PARA MANEJARSE CON UN SECRETO?

Es importante ir despacio, no ventilarlo en medio de un festejo familiar aprovechando que todos sus familiares están presentes, y puede parecer más rápido y fácil. Es mejor pensar a quién se quiere informar y en qué orden; tratar de prever las reacciones de la gente en las mejores y peores circunstancias, y pensar  cómo responderá usted. Si cree que la familia se va a convulsionar mucho con el tema, elija a las personas que crea que lo apoyarán más.
La gente tiene que pensar si está preparada para afrontar a largo y a corto plazo las consecuencias de su revelación. Pues si se va a revelar un secreto, hay que tomar la responsabilidad acerca de lo que se genera. Muchas veces se restablecen las relaciones, pero lleva tiempo y hay que estar dispuesto a tener paciencia.


Autor desconocido







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LOS 3 ESTADOS DEL YO DESDE EL ANÁLISIS TRANSACCIONAL
Pablo Fernández Díaz

Somos seres sociales y sociables. No se entiende la evolución del ser humano como especie sin las relaciones con los otros, las amistades y enemistades, los amores y desamores, las alianzas y traiciones. Nos atan lazos relacionales con múltiples personas y, sobre todo, nos atan esos mismos lazos con aquella persona que día tras día está con nosotros, nuestro propio Yo.
Ante estas situaciones relacionales con los otros y con nosotros mismos surgen muchas veces conflictos o dificultades que nos pueden dar muchos dolores de cabeza y causar mucho sufrimiento.
Actualmente se da mucha importancia y relevancia a lo que se ha considerado en llamar “relaciones tóxicas”, y con dicha importancia se ha impuesto una máxima: ¡huye de ellas!
Perfectamente es una buena proclama en cuanto la distancia es un método efectivo para no vernos invadidos por dichas relaciones, ahora bien, ¿qué pasa con aquellas relaciones que queremos mantener pero que tenemos enquistadas?, ¿qué pasa cuando el tóxico soy yo mismo para mí mismo? Aquí es donde tiene sentido hablar del PAN.

ANÁLISIS TRANSACCIONAL Y PAN

El PAN es la forma en la que nos referimos a los tres estados del yo con los cual se trabaja desde el Análisis Transaccional (AT), teoría humanista ideada por Eric Berne, quien trabajó, y mucho, sobre la forma en que nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos (estados del yo, tipos de transacciones, juegos psicológicos…); estos estados del yo se refieren a:
P: Padre
A: Adulto
N: Niño

Cada persona tiene y puede situarse en cada uno de estos estados del yo en un momento determinado, siendo cambiantes a cada momento, situación o persona. Ninguno de ellos es malo o bueno, y cada uno de los tres es necesario.
De lo que se trata es de conocerlos y de darse cuenta de en qué estado del yo estoy en cada momento y de identificar en el otro en qué estado del yo se posiciona para poder mejorar y mantener relaciones mas sanas y positivas con los otros y por supuesto con nosotros mismos.

SACAR PROVECHO AL PAN

A un nivel general (aquel que quiera profundizar le animo a leer más sobre Análisis Transaccional y sobre Eric Berne) hablaremos de que estamos en un estado Padre cuando nos comportamos, sentimos y nos expresamos a los otros o a nosotros mismos desde formas similares a nuestros padres o a las personas de autoridad con las que hemos convivido o coincidido en nuestra vida.
Un ejemplo:
Mi pareja va a salir a cenar con sus amigas y le digo antes de salir: “Mira a ver cómo te portas…”
Esta frase sale directamente desde mi Padre porque es un mensaje con una forma autoritaria, que va en forma vertical, yo soy el que sabe y el que sanciona, lleva muchos mensajes asociados (no hagas tonterías, sé buena, si haces algo que no me guste luego habrá consecuencias…)
Puedo decirlo con la mayor de las sonrisas pero el mensaje es claramente autoritario, repito fórmulas que seguro me han dirigido a mí mis padres y me siento en esa parte de responsabilidad y de superioridad en la cual depende de mí aconsejar o mandar sobre el otro.

EL ESTADO YO PADRE

Cuando hablamos de estado del yo Padre podemos dividirlo en dos a un nivel funcional:
PC: Padre Crítico, el cual pone normas y límites, dirige, sanciona… Tiene una forma positiva en cuanto nos da una estructura y unos valores a los que nos podemos agarrar para saber qué está bien o mal (“si estropeas el ordenador pagarás el arreglo”), y una forma negativa que nos riñe, nos ahoga, nos sanciona por todo, infravalora, ridiculiza… (“eres un inútil, es por tu culpa”)
PN: Padre Nutritivo, el cual da cariño, ánimo, valora a la persona, la protege y la cuida. También tiene una forma positiva que es la que da amor incondicional y sostén (“te quiero, eres una persona muy válida, estoy orgullosa de ti”) y una forma negativa en la que sobreprotege (“no te alejes, quédate conmigo, quien te va a querer más que yo”)

EL ESTADO YO ADULTO

Pasamos a hablar del estado yo Adulto. Éste estado es el que corresponde a la lógica, a la coherencia, se basa en datos y hechos, no se deja llevar por la fantasía ni por los prejuicios como sí pueden hacerlo las otras dos formas.
Es el que nos importa que tome el control ejecutivo, es decir,  aunque en un momento dado estemos en estado Padre, porque hemos de sancionar una conducta, o en estado Niño porque estamos disfrutando a lo loco, él está por detrás para saber en qué momento estamos tomando decisiones equivocadas o situándonos en una forma dañina de los otros estados del yo.
Con el ejemplo de mi pareja el estado Adulto podría decir: “Pásalo bien, si necesitas algo me puedes avisar que dejaré el móvil con el sonido activado”
No sanciona, no amenaza, anima al otro y da opciones tomando la decisión por él mismo de dejar el sonido puesto respetando y dando libertad a la otra persona para que pueda elegir en un momento dado desde una posición de igualdad. Yo decido dejar el sonido, yo decido que me puedes despertar si pasa algo y te hago saber que estoy ahí.

EL ESTADO YO NIÑO

Por último llegamos al estado yo Niño el cual se correspondería con todas aquellas actitudes, emociones y pensamientos que se asemejan a los que teníamos en la infancia, la risa espontánea, los sueños, la creatividad, la autenticidad…
En todos nosotros existe un NL, un Niño Libre, que es el que da pie a la creatividad, a la imaginación, a la risa y a las acciones más espontáneas y naturales. Ese es el Niño sano, es que hay que cuidar y evitar sancionar desde un Padre Crítico.
Cuántas veces puedo tener una actitud desenfadada (saltar en un charco) que me transmite alegría y bienestar y otra persona o yo mismo me sanciona con un “que tontería”, “vaya chorrada”, “ya te has manchado” y cortamos por lo sano a ese Niño Libre que nos da subidones de alegría y bienestar.
Las formas inadaptadas del Niño que nos pueden causar malestares son el NAS, Niño Adaptado Sumiso, y el NR, Niño Rebelde, quienes pueden haber surgido a base de tener que adaptarse en su momento a su ambiente de una forma pasiva y complaciente, en caso del NAS o de una forma de rebeldía y actitud desafiante en el caso del NR.
En el caso de mi pareja desde el NAS podría ser que me apeteciese salir con ella o proponerle luego encontrarnos para tomar algo pero que por miedo a molestar no dijese nada o un simple “pásalo bien” con cara de pena y resignación. Esto puede provocar en mi pareja un sentimiento de malestar al salir por la puerta o que directamente no saliese diciendo que no le apetecía pero que fuese movido por la pena de no dejarme solo, ¡una forma muy insana de tener una relación por parte de ambos!
En el caso del NR podría decir “muy bien, sal con tus amigas que yo llamaré a los míos y prepararemos una fiesta aquí en casa” con actitud chulesca y jugando al “y yo más”, provocando desafío y sancionando de una manera deshonesta que mi pareja salga y se lo vaya a pasar bien y yo no.

EN CONCLUSIÓN

Pese a que hay mucho más por aprender y por saber del apasionante mundo del Análisis Transaccional, considero que con estas pinceladas muchos se sentirán reconocidos con algún estado del yo.
Os animo a que en vuestras relaciones y viendo otras ya sea en persona o en la tv, tratéis de identificar donde os situáis o se sitúa el otro y si podéis cambiar a una forma más sana donde el Adulto sea el que ponga un buen juicio.

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VIDEOS EN YOUTUBE DE FRANCISCO DE SALES / NECESITAMOS UN TERCER HOMBRO
« Último mensaje por francisco de sales en Enero 25, 2021, 05:12:01 am »
NECESITAMOS UN TERCER HOMBRO

En mi opinión, todos necesitamos un tercer hombro, pero ajeno por supuesto, que le corresponda a otro Ser Humano, en el que podamos vaciar nuestra congoja cuando lo necesitemos, sobre el que descargar la gravosa carga que a veces arrastramos, en el que diluirnos, o en el que morir para renacer después.

ver video aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=f7uPuEGILaE



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CAPÍTULO 145 - LLEVAR UNO SOLO EL PESO DE LA RELACIÓN
-CUANDO LA PAREJA ESTÁ DESCOMPENSADA-

Este es el capítulo 145 de un total de 200 –que se irán publicando-  que forman parte del libro RELACIONES DE PAREJA: TODO LO QUE NO NOS HAN ENSEÑADO Y CONVIENE SABER

Por definición, la pareja consta de dos personas.

La relación sentimental de pareja es el conjunto de dos personas que, por propia y libre decisión, han decidido unirse afectiva y físicamente para compartir un proyecto común, que pretenden apoyarse a lo largo de esa andadura, y que formarán un núcleo en el que sentimentalmente –salvo acuerdo mutuo por ambas partes-, no entrarán terceras personas.

En muchas ocasiones, el hombre se desentiende y deja de esforzarse en el mantenimiento de la relación, o se acomoda una vez que ha terminado con lo que considera que es su parte en el ritual de seducción de cara a la posterior creación de la relación y el apareamiento que perpetuará la especie o satisfará su instinto sexual, y considera que su papel es seleccionar una hembra, embarazarla, y proveerla a ella y a su prole de alimento y cobijo. Y nada más.

Por eso, a la mujer, después de mucho insistir y tratar por todos los medios de hacerles responsables a este tipo de hombres, y ante la inoperancia y falta de compromiso de él, parece que no le queda otra opción que la de hacerse cargo de todos los trabajos y ocupaciones.

Lo que pasa es que para cuando se hace muy evidente la dejadez de él, y su desinterés, que es abrumador, es posible que ya tengan hijos en común, o que estén implicados mancomunadamente en una hipoteca, tengan que pagar unos plazos del coche que están a nombre de los dos, haya bienes gananciales por medio, o están tan comprometidos en asuntos comunes que resulte menos complicado alargar la relación que desatar los lazos de los compromisos.

Es ella, en muchos casos, la que tiene algo más de cordura y la que se hace cargo de todo lo relacionado con la pareja, y educa más o menos sola a los hijos, administra el dinero más o menos bien, resuelve como puede los aprietos que van apareciendo, va sola a las batallas, apecha con las responsabilidades, y se convierte en una nueva heroína.

No era ese el acuerdo cuando se iba perfilando la relación. Se hablaba de compartir tareas. Así que es tiempo de reclamar firmemente el cumplimiento de las tareas que le corresponden al otro.

La exigencia firme, de un modo asertivo, de que el otro cumpla lo que le corresponde es un derecho, y conviene ejercerlo.

Cada una sabrá cómo debe hacerlo, de un modo muy directo o de un modo subliminal, pero antes de llegar a la conclusión de mártir sacrificada de que el asunto no tiene solución, y que ella se debe hacer cargo de todo, es interesante que realmente intente todos los caminos para comprometer al otro.

Incluido el camino de la advertencia de una ruptura.

SUGERENCIAS PARA ESTE CASO:

- Salvo que haya algún motivo físico o psicológico que justifique que la otra persona no puede hacerse cargo, el peso de la relación recae en ambos.
- Si la relación es cosa de dos, la responsabilidad de que vaya bien también es cosa de dos.
- En esto conviene ser intransigente: la otra parte tiene que colaborar activamente en todo lo relacionado con la relación.


Francisco de Sales

(Si le interesa ver los capítulos anteriores, están publicados aquí:
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SER FELIZ (O, POR LO MENOS, ESTAR BIEN) / LAS REGLAS DE LA FELICIDAD, SEGÚN SCHOPENHAUER
« Último mensaje por juan vega en Enero 25, 2021, 04:35:30 am »
LAS REGLAS DE LA FELICIDAD, SEGÚN SCHOPENHAUER
 Edith Sánchez
•   
Arthur Schopenhauer fue un brillante filósofo alemán, profundamente ingenioso y con gran influencia durante la segunda mitad del siglo XIX y los comienzos del XX. Se caracterizó por plantear una posición claramente pesimista frente al mundo y a la vida, lo cual quedó plasmado en su principal obra “El mundo como voluntad y representación”.
Su gran realismo y la hondura de su pensamiento le impedían ver “el mundo en rosa”. Aún así, Schopenhauer escribió un ensayo con 50 reglas para alcanzar la felicidad.
La “felicidad” es uno de esos conceptos imprecisos en los que jamás, a lo largo de la historia, nos hemos puesto de acuerdo. Compartimos la idea de que se trata de una cierta sensación de plenitud y dicha, pero cada persona llega a ese estado por razones diferentes. De hecho, muchos afirman que ni siquiera es un estado como tal, sino una percepción pasajera.

“La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar”
-Thomas Chalmers-

Schopenhauer desarrolló un concepto de la felicidad que tenía por fundamento la prudencia y la ética. Dentro de su pensamiento, la felicidad tiene mucho más que ver con la paz interior, que con la exultación o la dicha. De sus cincuenta reglas para la felicidad, hemos seleccionado 10 que pueden resultarte enriquecedoras.

EVITAR LA ENVIDIA, NORMA BÁSICA EN EL PENSAMIENTO DE SCHOPENHAUER

“Regla número 2. Evitar la envidia. Sabemos cuán cruel e implacable es la envidia y, sin embargo, nos esforzamos sin cesar en suscitarla en los demás. ¿Por qué?”

La envidia es una fuerza muy negativa que puede apoderarse de nuestro corazón y bloquear la alegría de vivir. Quien está más enfocado hacia lo que hacen o sienten los demás, descuida la tarea de construir su propia felicidad.

DESPRENDERSE DE LOS RESULTADOS

“Regla número 7. Reflexionar a fondo sobre una cosa antes de emprenderla y una vez llevada a cabo no angustiarse con los resultados, sino desprenderse plenamente del asunto”

Simplemente se trata de poner todo nuestro empeño en lo que hacemos, ya que es lo único que depende solamente de cada uno de nosotros. Debe quedarnos la satisfacción de haberlo hecho bien. Lo demás no tiene importancia.

PERMITIRNOS LA ALEGRÍA
“Regla número 13. Cuando estemos alegres, no debemos pedirnos permiso para ello con la pregunta de si tenemos motivo para estarlo”


Muchas personas llegan a experimentar cierta extrañeza y hasta culpabilidad cuando se sienten alegres. Esto se debe a que otros sufren o a que se considera que el sufrimiento es más loable que la alegría. Es importante desprendernos de estas ideas y ser capaces de experimentar la alegría, sin ningún cuestionamiento.

CONTROLAR LAS FANTASÍAS

“Regla número 18: En todas las cosas que afectan a nuestro bienestar y malestar, nuestras esperanzas y temores, hay que poner riendas a la fantasía”

Decía Goya que “la imaginación engendra monstruos”. Tanto con nuestros temores, como con nuestras ambiciones, tendemos a dejar volar la fantasía. Por eso terminamos viendo peligros mayores a los que realmente existen o éxitos gigantescos que, en todo caso, no llegan con simplemente soñarlos.

EVITAR LA INFELICIDAD
“Regla número 22. Vivir feliz solo puede significar vivir lo menos infeliz posible”

Aunque parezca obvio, no todas las personas evitan la infelicidad. De hecho, hay quienes la buscan y, por supuesto, la encuentran. Para Schopenhauer, lo saludable es evitar o erradicar todas aquellas situaciones que puedan traernos desdicha, porque en esencia no valen la pena y solo son la fuente de nuevas dificultades.

VALORAR LO QUE SE TIENE

“Regla número 25. Debemos ver lo que poseemos como lo estaríamos mirando si alguien nos lo quitara; sea propiedad, salud, amigos, amantes, esposa e hijos, la mayoría de las veces sólo sentimos su valor después de haberlos perdido”

Cada día deberíamos despertarnos y pensar en todo aquello por lo que tenemos que agradecer. Comenzando por un día más de vida, por un techo, una cama y una conciencia para valorar lo que tenemos y que muchos otros no poseen.

EMPRENDER Y APRENDER

“Regla número 30. La actividad de emprender o aprender algo es necesaria para la felicidad del ser humano”


Tener planes y proyectos le aporta una dosis importante de entusiasmo a la vida. No importa que ese proyecto sea simplemente cultivar una planta o hacer una comida deliciosa. Esos pequeños emprendimientos son un tesoro. De igual manera, el aprendizaje siempre nos permite sentir que estamos creciendo y evolucionando; por lo tanto, contribuye a la felicidad de vivir.

CUIDAR LA SALUD

“Regla número 32. Al menos nueve décimas partes de nuestra felicidad se basan exclusivamente en la salud”


Con la enfermedad cambia por completo la perspectiva frente a la vida. Esto lo saben quienes han debido padecer los rigores del dolor, de la incomodidad o la limitación. La salud es un auténtico tesoro que debemos cuidar para poder disfrutar de todo lo demás.

SER COMPASIVOS CON NOSOTROS MISMOS

“Regla número 34. Cuando analizamos nuestra vida y nuestros fallos en ella podemos excedernos fácilmente en los reproches contra nosotros mismos”

La primera forma de bondad debe estar dirigida hacia nosotros mismos, defiende Schopenhauer. Es importante evaluarnos, reconocer los errores y aprender de ellos. Lo que no debemos hacer es fustigarnos, criticarnos de más o señalarnos duramente. Al final, no sirve de nada.

PREPARARTE PARA EL PASO DEL TIEMPO

“Regla número 35. Lo que más frecuentemente y casi forzosamente descuidamos y dejamos de tener en cuenta en nuestros planes de vida son las transformaciones que el tiempo opera en nosotros mismos”


Cuando estamos jóvenes, nos parece como si la vejez fuera algo que les ocurriera a otros, nunca a nosotros mismos. Esta fantasía nos lleva a vivir sin prepararnos para ese futuro en donde el peso de los años introduce nuevas limitaciones y nuevas vulnerabilidades. Quien se prepara para la vejez, garantiza un mejor estar en esa frágil etapa de la vida.

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COLABORACIONES: ARTÍCULOS INTERESANTES / LOS HÁBITOS DE LA PERSONA AUTODESTRUCTIVA
« Último mensaje por lucas en Enero 25, 2021, 04:34:46 am »
LOS HÁBITOS DE LA PERSONA AUTODESTRUCTIVA

 ¿QUÉ ES LA PERSONALIDAD AUTODESTRUCTIVA?

Personalidad autodestructiva es un patrón general de comportamiento contraproducente, que provoca daño emocional y/o físico hacia uno mismo. Se genera a partir de la edad adulta  en una gran variedad de contextos. La persona a menudo evita toda experiencia placentera, provocando situaciones o relaciones en las que él o ella va a terminar sufriendo, y evitando la ayuda de otros. Según los manuales diagnósticos, esta personalidad se diagnostica cuando se cumplen como mínimo  cinco de los siguientes rasgos de personalidad:

•   Escoge las personas y situaciones que dan lugar a la decepción, el fracaso, o maltrato, incluso cuando existen claramente mejores opciones disponibles.
•   Rechaza los intentos de otros de prestarle ayuda.
•   A raíz de la aparición de acontecimientos personales positivos (por ejemplo, un nuevo logro), responde con depresión, sentimientos de culpa, o un comportamiento que produce dolor (por ejemplo, un accidente).
•   Incita a los demás a enfadarse con él y luego se siente herido, derrotado, o humillado (por ejemplo, se burla de su novia en público, lo que provoca que ésta se enfade, y entonces siente destrozado).
•   Rechaza oportunidades para el placer, o no quiere reconocer que disfruta de lo que le rodea (a pesar de tener las habilidades sociales adecuadas y la capacidad para el placer).
•   Falla al realizar las tareas cruciales para lograr sus objetivos personales, a pesar de la capacidad demostrada para ello, (por ejemplo, ayuda a otros con sus tareas, pero es incapaz de llevar a cabo con éxito las suyas).
•   Rechaza que los demás le cuiden o se ocupen de él.
•   Realiza excesivos auto-sacrificios en favor de los demás.
•   Acepta el maltrato psicológico, físico o sexual por parte de terceros.
•   Los comportamientos no se producen sólo cuando la persona está deprimida.

Pero ¿Por qué niegan la ayuda de la gente que tiene mejores intenciones hacia ellos? ¿Por qué siguen hábitos poco saludables,  que finalmente, incurrirán en un daño permanente?
El tema de la conducta autodestructiva es un tema muy desalentador, hay algo oscuro que se esconde en los rincones de la existencia humana, que por lo general pasamos por alto.
Si estás interesado en saber más sobre el tema o incluso piensas que puede que seas una persona autodestructiva, sigue leyendo.

EL PEOR HÁBITO DE TODOS: LAS CONDUCTAS AUTODESTRUCTIVAS

Las conductas autodestructivas son expresiones de una baja autoestima e incluso odio hacia uno mismo.
Mientras que los psicólogos especulan que las conductas de auto-sabotaje podrían ser los mecanismos de adaptación (por ejemplo, para el estrés, la presión, las demandas sociales, etc.), otros consideran las conductas autodestructivas como formas de mantener zonas de “comodidad” subjetiva, debido a la falta de confianza o sentimientos de indignidad.

SÍNTOMAS Y HÁBITOS DE LAS PERSONAS AUTODESTRUCTIVAS

Comportamiento autodestructivo puede ocurrir en muchas formas, algunas extremas, otras no tan extremas. Los síntomas y / o hábitos de comportamiento autodestructivo incluyen los siguientes puntos:

PENSAMIENTOS AUTODESTRUCTIVOS

Esta es una forma inconsciente de la conducta autodestructiva, porque da lugar a profecías autocumplidas. Los ejemplos incluyen pensamientos tales como: “Voy a fallar, lo sé”, “Nunca voy a salir con vida”, “Esto me va a destruir por completo”, etc.

EL NO TOMAR MEDIDAS

Este es un síntoma pasivo, pero aun así autodestructivo. Cuando sabemos que algo es malo para nosotros, pero no tomamos ninguna medida para remediarlo o evitarlo, estamos esencialmente estableciendo nuestro propio fracaso.

EL EXCESO DE ALIMENTACIÓN

Esta es una mala costumbre que da lugar a muchos problemas de salud a largo plazo.

PRIVARSE DE COMER

Muchos se engañan a sí mismos pensando que se están beneficiando en cuanto a salud. Pero la verdad es que comer por debajo de las necesidades, nos señala generalmente una carencia auto-imagen positiva, además de otros problemas psicológicos.

INCOMPETENCIA FORZADA

Esto significa que uno se ve a sí mismo como poco inteligente o incapaz de lograr algo con éxito. La incompetencia forzada generalmente se debe a una falta de confianza en las habilidades propias, y puede funcionar como un mecanismo de autodestrucción, por ejemplo a nivel académico.
DAÑAR A OTROS

Siembra lo que recogerás, así que si te comportas mal con los otros, ellos te pagarán con la misma moneda en un momento u otro. La influencia negativa que estas actitudes tiene sobre los demás, ya sea con palabras o hechos, con el tiempo se manifestará en tu vida (por ejemplo, rechazo, aislamiento, menosprecio, enfermedades, asuntos legales, etc.).

LA AUTOLESIÓN

La autolesión es un signo de odio a uno mismo y es mentalmente y físicamente destructivo en todos los sentidos.

LA AUTOCOMPASIÓN

Esta es una forma inconsciente manifestada de comportamiento autodestructivo. La autocompasión es destructiva porque nos anima a permanecer inactivos (es decir, revolcándonos en nuestras desgracias), en lugar de tomar un enfoque proactivo hacia la vida.

ABUSO DE DROGAS Y DE ALCOHOL

Una forma evidente de comportamiento autodestructivo, es sin duda el abuso en el consumo de drogas y alcohol. Este comportamiento crea una infinita miseria en la vida de los adictos, sus amigos y familiares.

EL SUICIDIO SOCIAL

El suicidio social es el acto de, deliberadamente, alienarse a sí mismo de sus compañeros. Esto podría ser a través de una variedad de comportamientos sociales irritantes, antisociales o desprecios.

OCULTACIÓN DE EMOCIONES

Al no reconocer las emociones negativas (y, a veces positivas), se crea una gran cantidad de enfermedades mentales, emocionales y fisiológicas. Esta es otra forma de comportamiento autodestructivo inconscientemente manifestado.

NEGARSE A SER AYUDADO

Apartándose de los consejos, negándose a ir a rehabilitación, evitando el psicólogo… no querer ser ayudado gritos “Yo no me preocupo por mi bienestar”, es como ejercer un auto sabotaje.

AUTOSACRIFICIO INNECESARIO

Algunas personas se encuentran atados en relaciones inútiles y sin amor, porque eso es todo lo que han conocido por una gran parte de sus vidas. El auto-sacrificio innecesario, es una buena manera de hacer que uno se sienta “noble” y “altruista”, mientras que enmascara el acto de auto-sabotaje: renunciar a esperanzas, sueños y pasiones que hacen verdaderamente feliz.

GASTAR EN EXCESO

Ya sea a través de los juegos de azar, o realizando compras constantes, un gasto excesivo puede parecer inusual tener en esta lista, pero sin embargo es una forma de comportamiento autodestructivo que limita la libertad y la paz de la mente.

LA NEGLIGENCIA FÍSICA

Permanecer de forma continuada con falta de sueño, negarse a hacer ejercicio, comer alimentos poco saludables, y no mantener el bienestar general de su cuerpo, son todos los signos clásicos de comportamiento autodestructivo.

LA NEGLIGENCIA MENTAL

No hacer nada para mantener un cierto nivel de salud psicológica ni intentar poner solución a problemas como por ejemplo, el estrés, la ansiedad, la depresión, la paranoia, el TOC, etc., retrasa el proceso de curación, dando lugar a problemas significativos a largo plazo.

SABOTEAR RELACIONES

Estas acciones involucran una gran variedad de comportamientos destructivos como los celos, la posesividad, la manipulación emocional, la necesidad, la violencia y así sucesivamente. Cuando no nos sentimos dignos de amor, inconscientemente manifestamos esto en nuestras relaciones a través de la manera que nos comportamos con ellas.
La persona autodestructiva exhibe conductas conscientes e inconscientes que sabotean su propia salud, felicidad y el cumplimiento de logros a largo plazo. Es importante recordar que todo tiene solución, sólo es cuestión de aceptar esta condición, e intentar poner remedio a todos estos contraproducentes. Conviértete de una vez por todas, en tu mejor amigo.

Marta Guerri
https://www.psicoactiva.com/

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LAS TRES CLAVES PARA CONVERTIR LA LONGEVIDAD EN UN REGALO PARA TU VIDA

Cada vez viviremos más años y la longevidad puede ser un regalo o una maldición, dependiendo de lo que hagamos ahora. Al menos, esta es la reflexión de dos profesores de la London Business School, Andrew Scott y Lynda Gratton, autores de La vida de cien años, una obra que ha ganado el premio al mejor libro del año según Knowsquare. La propuesta parte de un hecho indiscutible. La esperanza de vida ha aumentado, tanto que en la actualidad un niño que nazca en Occidente tiene más del 50% de posibilidades de vivir hasta los 105 años. Esta cifra era inferior al 1% hace apenas un siglo. Además, la incorporación de las nuevas tecnologías al cuidado de la salud ayudará a que tengamos más cumpleaños y conseguirá, incluso, “curar” el envejecimiento, como afirman José Luis Cordeiro y David Wood en su provocador libro La muerte de la muerte.
Más allá de adivinar hasta cuándo viviremos, parece claro que en términos generales superaremos a nuestros padres y nuestros hijos nos superarán a nosotros. Por ello, si vamos a disponer de más tiempo y con una mejor salud, ¿qué podemos hacer para disfrutar de una vida plena todos los años que tenemos por delante? Andrew Scott y Lynda Gratton sugieren que, independientemente de la edad que tengamos, revisemos nuestra agenda de decisiones vitales en tres grandes áreas:

– Reinventarnos en las distintas etapas. La longevidad abre nuevas fases vitales, como lo hizo en su día el siglo XX. Hasta entonces, no existía la adolescencia o la jubilación, era todo un continuo. Ahora hay otras etapas distintas, como la que se abre desde los 18 a los 30, caracterizada por no asumir las responsabilidades que tomaron nuestros padres, por ejemplo; o las que se inauguran a partir de la tercera edad. No existen modelos anteriores, por lo que tendremos que reinventarnos en base a dos preguntas: ¿quién soy yo? y ¿cómo voy a vivir? Esto significa que no esperemos hacer siempre lo mismo, sino que nos demos permiso para buscarnos la vida haciendo cosas distintas.

– Planificar y experimentar. La longevidad nos va a enfrentar a unas necesidades económicas superiores, lo que nos requerirá una mejor planificación financiera y un mayor ahorro o inversión. Igualmente, si necesitamos reinventarnos como personas en cada una de las fases, tendremos que planificarlo con antelación. Y esto va a estar relacionado con atrevernos a experimentar, a curiosear sobre qué otras cosas se nos han quedado en la recámara y que teníamos ganas de hacer, como ser pintores, cocineros, dar clases, o lo que cada uno decida.

– Pasión por aprender. Lo que nos hará sentirnos vivos será la actitud constante hacia el aprendizaje. Si creemos que las últimas fases de nuestra vida las vamos a pasar frente a una televisión, muy probablemente la longevidad sea una carga. En cambio, si alentamos nuestras ganas de aprender, fomentamos la creatividad, disfrutamos del arte o de cuestionarnos a nosotros mismos… podremos entrenar una mente joven independientemente de la edad que tengamos. Y ejemplos de ello hay muchos, como Peter Drucker, escritor del mundo de la empresa, que murió a los 96 años de edad habiéndose especializado también en temáticas tan dispares como los arreglos florales japoneses o los métodos de guerra medieval, entre otras. Su afán por aprender le permitió ser una mente preclara en el terreno de las empresas y un hombre feliz. Al igual que mi amigo Josep Gajo, presidente de la Corte Europea de Arbitraje, quien a sus 79 años es un insaciable lector y experto en muchas otras áreas de humanidades.
En definitiva, vivir más de cien años puede ser un regalo si tomamos decisiones desde nuestro presente, orientadas a darnos permiso para reinventarnos, a planificar y experimentar y a mantener viva la pasión por aprender. Si hacemos todo ello, muy probablemente seamos capaces de disfrutar de una vida con sentido.

Autor desconocido


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